CHILLIDA LEKU VOLVERÁ A ABRIR EL MIÉRCOLES 17

Chillida regresa a Hernani "adaptado al siglo XXI" para retomar su viejo sueño

El museo de esculturas al aire libre resurge tras su cierre hace ocho años por la inviabilidad económica y la deficiente gestión: el espacio "sigue siendo el mismo" pero "se ha puesto al día"

Foto: Una persona observa una de las esculturas este miércoles en Chillida Leku. (EFE)
Una persona observa una de las esculturas este miércoles en Chillida Leku. (EFE)

Decía Eduardo Chillida (1924-2002) que no hay dos días iguales en Chillida Leku, el museo de esculturas al aire libre que constituye el legado del artista donostiarra. Se refería, como condicionantes que abrían la puerta a variadas y antagónicas experiencias artísticas de un mismo espacio, a los factores externos climatológicos, que hacían que la visión de las esculturas de gran formato que descansan en once hectáreas de verde fuera diferente en función de la lluvia, la luz del día, la intensidad del sol, la niebla o incluso el xirimiri vasco. También aludía al estado de ánimo personal del momento como desencadenante de estas diferentes vivencias artísticas. Pero dentro de este amplio catálogo de elementos externos, en la mente de Chillida no estaba el factor del otro tiempo, el temporal, el que no tiene nada que ver con las nubes, claros o chubascos, el que atiende al paso de los años. El del tiempo perdido.

Pero es cierto que el tiempo perdido ha constituido el factor. No deseado, pero, a la postre, el factor con mayúsculas. Porque en ocho años no ha habido dos días iguales de puertas para afuera tras la decisión de la familia Chillida de llenar de silencio el santuario artístico con la llegada del año 2011, prisionera de la inviabilidad económica del proyecto, la deficiente gestión realizada y las complicadas relaciones institucionales derivadas de los vaivenes del arte de la política. La obra de arte en sí mismo de Chillida Leku perdía su valor con el cierre de este espacio ubicado en el término municipal de Hernani, pegando a San Sebastián.

Ahora, las campas de Zabalaga van a volver a estar expuestas a esos dos días diferentes que tanto anhelaba con cada paseo por sus robles y hayas quien es uno de los escultores más importantes del siglo XX a nivel internacional. Chillida Leku (El lugar de Chillida) renace, resurge de sus cenizas, de la mano de la galería suiza Hauser & Wirth, con quien los descendientes del artista han alcanzado el acuerdo que fue imposible suscribir con las instituciones por las antagónicas visiones sobre la gestión del recinto –o la falta de interés–.

La obra 'Buscando la luz' I en el museo Chillida Leku. (J.M.A.)
La obra 'Buscando la luz' I en el museo Chillida Leku. (J.M.A.)

Poco (o nada) ha cambiado la visión que proyectaba Chillida antes de que en septiembre de 2000 viera culminado su viejo sueño de dar vida al caserío, de habilitar el hogar perfecto para que sus obras dialogaran y permitieran a las generaciones futuras experimentar su arte. La esencia, el arte de respetar el legado de Chillida y su mujer Pilar Belzunce (1925-2015), no se ha tocado. “Es un museo nuevo, pero sigue siendo el mismo. Mantiene la esencia, el espíritu, pero de manera diferente”, señala Luis Chillida.

Cuando el hijo del escultor habla de conservar la esencia de manera diferente en realidad viene a decir que los descendientes del artista son conscientes de que “nos faltaba poner el museo al día”. En otras palabras, “adaptar al museo al siglo XXI”. Y esta adaptación pasa irremediablemente por echar mano a otro arte que la familia no domina, el de la tecnología. Internet, Wifi, códigos QR… al fin y al cabo esto también es arte. “Se ha tratado de respetar lo que era Chillida Leku, pero adaptándolo a las nuevas tecnologías”, remarca Ignacio, el otro Chillida alma máter del museo. La adaptación también implica la apertura de un escenario de restauración –algo "inherente" a un equipamiento cultural de primera magnitud– o la intervención paisajística para hacer más apetecible si cabe cada rincón.

"Se ha tratado de respetar lo que era Chillida Leku, pero adaptándolo a las nuevas tecnologías"

Seguramente el escultor no pensaba en vida que recibir a los visitantes con los gigantes de acero ‘Buscando la luz’ I y III iba a tener el significado que cobra en el actual momento, casi dos décadas después de que el rey Juan Carlos I y el canciller alemán Gerhard Schröder entablaran el primer diálogo con el universo del artista con su inauguración en septiembre de 2000. Las dos piezas representan la alegoría perfecta del momento. Se busca la luz tras años en la sombra, pero la familia Chillida no quiere mirar al oscuro pasado marcado por negociaciones frustradas con las administraciones públicas por desacuerdos artísticos y económicos y/o falta de interés. No hay ninguna palabra malsonante contra las instituciones, que en el verano de 2016 estuvieron a punto de cerrar un acuerdo para posibilitar la reapertura –el Gobierno vasco llegó a anunciar un pacto inminente con la familia que implicaba a la Diputación de Guipúzcoa– hasta que la política, mejor dicho quien maneja los hilos en el PNV guipuzcoano, pensó que no era buena idea ‘regalar’ 50 millones de euros de las arcas públicas del territorio –cada institución iba a aportar esa cantidad– a los Chillida, dejando en evidencia al Ejecutivo de Iñigo Urkullu que represanta al otro sector 'jeltzale'. El (mal) arte de la política.

A los herederos del escultor les duele la respuesta institucional en estos duros años de dificultades, pero el silencio y la elección de las palabras en estos momentos también es un arte. “Se han volcado para posibilitar la reapertura”, destaca la familia en su mensaje público. El silencio también se impone en los términos del acuerdo con la galería suiza al tratarse de un entendimiento entre particulares. Sin dinero público de por medio no hay que rendir cuentas a la sociedad.

Mireia Massagué se dirige a los medios en presencia de Luis (i), e Ignacio (d) Chillida. (EFE)
Mireia Massagué se dirige a los medios en presencia de Luis (i), e Ignacio (d) Chillida. (EFE)

Chillida Leku dejó de hablar debido a unas pérdidas elevadísimas que hizo que la familia tuviera que vender algunas de las obras del escultor para hacer frente al agujero económico. El sueño del artista guipuzcoano había muerto (y no precisamente de éxito) una década después de su materalización y, entre los motivos de su defunción, estaba la mala gestión del equipo que lideraba Luis Chillida. En todo caso, no todo ha sido silencio desde 2011 y el diálogo en las campas de Zabalaga ha continuado con las visitas bajo cita previa y que han llevado hasta el recinto a 50.000 personas en estos ocho años. Unas cifras muy por debajo de las 80.000 visitas anuales de la época de esplendor del museo, pero unas cifras que “no son moco de pavo”, como incide Ignacio Chillida.

No todo ha sido silencio en las campas de Zabalaga desde 2011: las visitas bajo cita previa han llevado al recinto a 50.000 personas en estos ocho años

El museo resurge bajo la dirección de Mireia Massagué, la que fuera responsable del Gaudí Exhibition Center de Barcelona, que pretende convertir a Chillida Leku en “el centro del universo Chillida”. Por lo pronto, el viento parece soplar a su favor, con una Guipúzcoa que vive un “momento especial” no sólo en el ámbito cultural, sino también a nivel económico, con “un crecimiento en el sector de negocio y turismo”. En este escenario, la pretensión es que el universo de Chillida conforme un potente “eje cultural del norte” que constituya un “nuevo atractivo”, como “lo ha sido históricamente la gastronomía” en estas tierras.

La misticidad del entorno tampoco ha cambiado con el renacimiento de un entorno que abraza el caserío, la edificación central del museo, que conserva el mismo aspecto y estructura que concibió en vida Chillida –aunque con una iluminación mejorada y un mayor aislamiento–. La renovación arquitectónica de Chillida Leku “no se ve, pero se nota”, valora Luis. El estudio parisino dirigido por Luis Laplace y Christophe Comoy ha respondido a lo que se buscaba de acuerdo a la visión que tenía el escultor de su propio museo: “ser respetuoso con lo que había y ofrecer nuevas posibilidades de ver lo que encierra”.

Una de las piezas de la retrospectiva sobre el escultor 'Ecos'. (EFE)
Una de las piezas de la retrospectiva sobre el escultor 'Ecos'. (EFE)

El resurgir de Chillida Leku posibilita reencuentros con las obras, con su entorno, pero también abre la puerta a descubrir material inédito del escultor con una exposición retrospectiva en el caserío Zabalaga que reúne cerca de un centenar de piezas que abarcan la trayectoria vital y artística del artista donostiarra, algunas de las cuales provienen de préstamos de museos, instituciones y colecciones privadas que “rara vez han sido expuestas anteriormente”. La muestra ‘Eduardo Chillida, Ecos’ acoge obra en hierro, granito, alabastro, yeso y papel, y también series significativas como las ‘Gravitaciones’ –esculturas en papel donde el relieve y el vacío cobran especial relevancia– y las ‘Lurras’ y ‘Oxidos’ –piezas elaboradas con tierra chamota–. No falta tampoco en este recorrido desde finales de la década de los 40 hasta el cambio de siglo la obra pública, “una de las cosas que más trabajó y que mayor placer le suponía”, evidencia Ignacio, comisario de la muestra. La obra pública respondía a su idea de que “era mejor aumentar el número de poseedores” de la obra. “Lo que es de uno, es casi de nadie”, defendía. La muestra se completa con una sección dedicada al 'Peine del Viento', una de las más emblemáticas y significativas creaciones del artista que aspira a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco a impulso del Ayuntamiento de la capital guipuzcoana. De momento, el Gobierno vasco ha otorgado un grado especial de protección a esta obra de referencia al ser declarado Conjunto Monumental.

"Tras un tiempo largo de búsqueda de soluciones se ha encontrado este gran momento: Chillida Leku va a ser mucho más de lo que fue"

La cuenta atrás para la inauguración oficial del próximo miércoles día 17, a las puertas de la Semana Santa, ha comenzado con unas “expectativas altísimas” entre los herederos de Chillida. El movimiento ya ha empezado con la visita de los medios de comunicación. Mañana miércoles se llevará a cabo la apertura institucional con presencia del lehendakari Iñigo Urkullu y el ministro de Cultura, José Guirao. El jueves las puertas se abrirán para dar la bienvenida al sector cultural. Será la antesala a la jornada de puertas abiertas del fin de semana, para la que se han sorteado 1.200 entradas gratis entre 12.000 peticiones recibidas. "Tras un tiempo largo de búsqueda de soluciones se ha encontrado este gran momento por el cual Chillida Leku no solo va a volver a ser lo que fue, sino que va a ser mucho más de lo que fue", resalta Luis Chillida, que evidencia el optimismo que se impone en la familia.

La pieza 'Arco de la libertad' en el exterior del caserío Zabalaga. (J.M.A)
La pieza 'Arco de la libertad' en el exterior del caserío Zabalaga. (J.M.A)

Se puede debatir en torno a si el cierre de Chillida Leku nunca debió suceder, pero lo que no tiene discusión es que el artista regresa a donde siempre quiso estar. “Mi padre siempre volvía a Hernani”, detalla Ignacio. Ahora, uno de los retos es que el visitante del pasado regrese al museo del futuro. Para que el público pueda experimentar el arte del artista –"la verdadera intención de nuestros padres era que todo el mundo pudiera disfrutar en este espacio", señala Luis Chillida–, pero también para que los negros nubarrones económicos no se divisen nuevamente sobre las campas de Zabalaga. De momento, el museo recibe a los medios de comunicación con un sol radiante. Si el arte encierra un significado que en ocasiones solo el artista lo percibe, hay quien ve en este día primaveral un buen augurio para esta segunda etapa. En todo caso, no hay que olvidar que en esta tierra es habitual que diluvie y salga el sol tres o cuatro veces al día.

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