EN MARBELLA

El triunfo de Marpoética: de la tradición a la modernidad entre versos y vinos

Recitales, conversaciones, música y vinos protagonizan el fin de semana con el que se ha clausurado el festival de poesía

Foto: Recital poético y maridaje de vinos en Marpoética. (Graciana González)
Recital poético y maridaje de vinos en Marpoética. (Graciana González)

Tal vez pueda sorprender que una ciudad asociada en el pasado a los excesos del urbanismo y a las páginas del corazón, organice uno de los festivales literarios mejor pensados, más felices y exitosos de nuestra geografía cultural. Pero así es, rompiendo clichés a golpe de versos, vinos y canciones, Marpoética clausuró el pasado fin de semana en Marbella (Málaga) su tercera edición con dos jornadas radiantes que compensaron una climatología poco favorable con el calor y el buen sabor de sus debates, recitales, maridajes y conciertos. Los protagonistas de la ceremonia de clausura del sábado a la noche, el escritor Álvaro Pombo y la cantante Christina Rosenvinge, cumplieron con creces las expectativas en registros tan separados como complementatrios.

La tarde del viernes 5 de abril arrancó el penúltimo día del festival con un par de originales sesiones de conversaciones y recitados que culminaron el ciclo Palabras en el Mar, un encuentro entre poetas de diferentes generaciones. En la primera parte, el veterano escrior y periodista Jesús Ruiz Mantilla acompañó a los más jóvenes David Leo García, premio Hiperión 2006 con 'Utbi et orbi' y Ángela Segovia, a vueltas con el peso de la tradición. En la sala principal del Centro Cultural el Hospitalillo brilló por su ternura y fuerza Segovia, Premio Nacional de Poesía Joven en 2017 y autora de 'Amor Divino', capaz de suspender su lectura, con tanta simpatía como firmeza, cuando fue interrumpida por unas inoportunas campanadas.

Jaime Siles, Aurora Luque y Carlos Pardo en el Hospitalillo de Marbella. (Graciana González)
Jaime Siles, Aurora Luque y Carlos Pardo en el Hospitalillo de Marbella. (Graciana González)

La segunda sesión del viernes, muy concurrida, la protagonizaron Jaime Siles, Aurora Luque y Carlos Pardo y destacó por la perfecta simbiosis entre conversación literaria y declamación de versos que imprimió este último en calidad de moderador sobrevenido. ¿El asunto a tratar? 'La actualidad de la tradición', o cómo resumió el crítico, poeta y narrador Pardo: "de qué manera el canon se reinventa y se destruye a lo largo de los siglos". El poeta, traductor y profesor de filología "al borde de la jubilación" Siles arrancó de manera un tanto errática al comparar la tradición "con un fondo de armario femenino", lo que probablemente alertó a Luque, también traductora y poeta, para elaborar una crítica tan encendida como educada y culta sobre el machismo de la tradición mitológica que encarnaría esa caja de Pandora que habría esparcido los males por el mundo debido a la curiosidad femenina. Su defensa del feminismo como "culminación de la tradición ilustrada" -con merecido elogio a Safo- fue brillante. Pardo condujo la charla con tanta imaginación como sentido del humor y aún tuvo oportunidad de regalar algunos de sus poemas más juguetones.

El sábado 6, último día del festival vivió un inesperado aperitivo de mano de esos dos genios de la alegría que son los poetas Alejandro Simón Partal y Ángelo Nestore. En un mano a mano muy divertido se sometieron a "un maridaje poético" a la hora del almuerzo en el que contaban, declamaban, reían y lograban que volaran los minutos mientras los distintos vinos y tapas se sucedían con las oportunas e hilarantes intervenciones del gran Álvaro Pombo, presente entre el público que atestaba el restaurante La Capilla.

Álvaro Pombo y Antonio Lucas en el teatro de Marbella durante la clausura de Marpoética. (Manes)
Álvaro Pombo y Antonio Lucas en el teatro de Marbella durante la clausura de Marpoética. (Manes)

El propio Pombo cerró Marpoética a la noche del sábado en el Teatro de Marbella en conversación con el poeta, periodista y director literario de la cita Antonio Lucas. Es difícil describir lo que ocurrió allí pero quizás "épico" no quedaría lejos. A Pombo, quién se negó a calzarse la diadema con pinganillo, se le olvidaba cada dos por tres acercarse el vetusto micrófono, se lanzaba a declamar a Machado con irónica insistencia. ("¡Campo, campo, campo!") y se debatía entre consideraciones tan lúcidas como atragantadas y el juego cómplice con un auditorio embelesado. Finalmente Marpoética bajó el telón en Marbella con un concierto de Christina Rosenvinge, ora íntimo y confidencial, ora risueño y bienhumorado. "Los cantantes también hacemos poesía y además ganamos mucho más que los poetas", se atrevió a confesar entre risas.

Qué buen sabor de aboca deja Marpoética, un festival literario tan preciso como perfectamente organizado, tan serio como divertido, un maridaje de vida y felicidad.

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