'Fake news' antes de las 'fake news'

Los diarios secretos de Hitler: la conexión española del timo del siglo

Cómo un falsificador de medio pelo engañó a la prensa de medio planeta

Foto: Algunas líneas del manuscrito falso sobre una foto inédita de Hitler. (EFE)
Algunas líneas del manuscrito falso sobre una foto inédita de Hitler. (EFE)
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Adolf Hitler: “Churchill es el único tío de verdad. Los demás ingleses son gallinas”. Frase escrita por el líder del Tercer Reich en sus diarios secretos. ¿Seguro? ¿No suena un poco a Joaquín Reyes imitando a Hitler? Pues algo de eso hay. Pero claro: es fácil detectar una cita histórica falsa cuando te avisan de que estás ante una trucha

“Churchill es el único tío de verdad. Los demás ingleses son gallinas" era una de las frases destacadas de un especial de 36 páginas publicado en ‘Tiempo’ el 9 de mayo de 1983. Portada: foto de un desafiante Führer con el siguiente texto: "EXCLUSIVA PARA ESPAÑA. El diario secreto de Hitler". Julián Lago, director de la revista del Grupo Z, subrayaba la importancia histórica del hallazgo en un editorial: "La publicación de estos documentos va a cambiar la interpretación de capítulos importantes de la historia reciente del mundo". 'Tiempo' anunció nada menos que 29 entregas con extractos de los 60 volúmenes de los diarios secretos de Hitler 'encontrados' en Alemania por la revista 'Stern'.

Nosotros sí tenemos la certeza de que los cuadernos de Hitler están escritos de su puño y letra

Respecto al creciente runrún sobre la veracidad de los diarios, Julián Lago fue tajante: "Es lógico que estas memorias susciten la enorme polémica que, apenas aparecidas, han levantado. 'Resulta imposible poder falsificar todo este material', manifestó el historiador de Cambridge Hugh Trevor-Roper cuando examinó los 60 cuadernos de 100 páginas... El resto de dudas, formuladas por otros especialistas, no se sostienen en pie... Nosotros sí tenemos la certeza de que los cuadernos de Adolf Hitler están escritos de su puño y letra. La certeza y las pruebas. Pruebas irrefutables que presentaremos ante la opinión pública en el momento estratégico ya previsto".

Pues bien: una semana después, 'Tiempo' volvió a los quioscos... con uno de los giros de 180 grados más estrepitosos de la historia de la prensa española. Portada: "El diario falso de HITLER: TODA LA VERDAD". ¿Eim? La portada del cuadernillo especial, por su parte, era toda una filigrana: "El diario secreto de Hitler" (con la palabra SECRETO tachada y sustituida por la palabra FALSO). En efecto, como sabiamente canta Manu Chao: Todo es mentira en este mundo/Todo es mentira la verdad. Mentira la mentira/Mentira la verdad". ¿Que qué había pasado entre las dos portadas de 'Tiempo'? Pues el que quizá sea el error más colosal de la prensa mundial en las últimas décadas.

Las dos portadas de 'Tiempo'.
Las dos portadas de 'Tiempo'.

Patinazo que conviene ahora recordar —cuando se cumplen 36 años— por varios motivos: porque estamos en plena era de las 'fake news', porque Alemania aún está digiriendo otro gran engaño periodístico (el caso Relotius) y porque las falsificaciones sobre Hitler siguen vigentes, con polémicas subastas de 'sus' pinturas. Es hora, por tanto, de revisar la madre de todas las pifias.

Fallan todos los filtros

Tras conocerse el timo, Julián Lago firmó otro editorial en 'Tiempo' en el que describió el error sin medias tintas: se trataba del "más monumental sarcasmo de la historia periodística de este siglo... Un gigantesco fraude".

'Tiempo' había pagado 21 millones de pesetas (150.000 dólares) por los derechos españoles de la exclusiva, "récord en el mercado de la prensa española", tras una puja en la que el Grupo Zeta ganó la batalla a otros cuatro medios.

El acuerdo se firmó el 29 de abril de 1983 en Hamburgo, hasta donde viajaron Julián Lago y el consejero delegado del Grupo Z. El contrato contenía una cláusula en la que el conglomerado propietario de 'Stern' se lavaba las manos en caso de que los documentos resultaran ser falsos; no obstante, tras conocerse la falsificación, 'Stern' se ofreció a devolver las sumas recibidas por la magnitud del escándalo.

La exclusiva iba a salir en otra de las revistas del grupo, 'Interviú, pero hubo un cambio de planes... celebrado en privado por algunos en Zeta. "Afortunadamente, fue en 'Tiempo', porque luego se demostró que eran falsos, y la gente se alegró de que no salieran en 'Interviú'", contaba un ejecutivo del grupo en el libro 'Z, el imperio del zorro', de Santiago Miró.

En defensa de ‘Tiempo’, hay que decir que el error gordo no fue suyo, sino de ‘Stern’, propietario de las memorias del Führer, que vendió los derechos a diversos medios internacionales (‘Newsweek’, ‘Paris Match’, ‘Panorama’, ‘Sunday Times’) con un gancho irresistible: se trataba, según ellos, "del mayor 'scoop' mundial desde el Watergate". Pero no, no era el nuevo Watergate, sino una trucha descomunal. Versión rápida de lo ocurrido:

1) Un reportero de 'Stern' fascinado por la memorabilia nazi (y por el nazismo en general) cayó en la trampa de un falsificador. Ambos serían condenados a penas de cárcel por fraude: los dueños de 'Stern' se gastaron cuatro millones de dólares en comprar los diarios, dinero que se repartió entre el falsificador y el periodista, convertido en comisionista por su cuenta y riesgo; en efecto, el timador había sido timado a su vez por el periodista.

2) El 'fact-checking' de 'Stern' falló estrepitosamente. Tanto a nivel histórico como a nivel científico: las pruebas para datar el material se hicieron mal. Pocos días después de la exclusiva, quedó certificado que era imposible que los diarios se hubieran escrito en los años cuarenta.

3) Varios historiadores expertos en nazismo (enviados por los medios de comunicación internacionales para avalar el producto antes de comprarlo) certificaron la veracidad de los diarios (luego justificarían su error por las "prisas").

4) Cuatro editores de medios de tres países diferentes perdieron su trabajo tras desvelarse el fraude. En España no pasó gran cosa a ese respecto.

El negociador

Menos conocido que el fraude en sí es la intrahistoria del acuerdo entre 'Stern' y el resto de medios internacionales, que explicó Robert Harris en un libro imprescindible sobre el caso: 'Selling Hitler', convertido luego en una serie de televisión inglesa. Dicha negociación no solo es un maravilloso ejemplo de compraventa de información, sino un caso a estudiar por cualquier persona interesada en el arte del regateo o en vender su empresa al mejor postor. Aunque 'Stern' tenía la sartén por el mango —un codiciado documento que podría cambiar el rumbo de la historia (ejem) y por el que pujaban muchos medios internacionales—, el gran ganador de la negociación fue Rupert Murdoch —ahora, presidente de Fox News; entonces, un magnate australiano en plena expansión británica (dos años antes, había comprado 'The Times' y 'The Sunday Times'; y ya era dueño de 'The Sun' y 'News of the World').

En términos comerciales, que los diarios fueran o no genuinos era una cuestión menor para Murdoch

En efecto, aunque el prestigio de 'The Sunday Times' quedó tocado tras publicar los diarios de Hitler, la conciencia del Murdoch tiburón quedó tranquila por su exitoso modo de llevar la negociación. Primero hizo una oferta de 2,5 millones de dólares por los derechos para EEUU y Canadá, y 750.000 dólares para el Reino Unido y la Commonwealth. Fue aceptada por 'Stern'. Apretón de manos.

Pero los alemanes maniobraron: pensaron que aún había tiempo para una contraoferta de 'Newsweek', y no se equivocaron: la revista estadounidense ofreció tres millones de dólares por los derechos para EEUU y Canadá. Tocaba decirle a Murdoch que el pacto era papel mojado y que, si quería volver a tener los derechos para todo el mundo anglosajón, tendría que pagar medio millón de dólares más, un total de 3,75 millones de dólares.

Lo que pasó a continuación... no le sorprenderá: Murdoch montó en cólera... y acabó aplastando a los alemanes.

Murdoch manejó los tiempos de la negociación con maestría

Lo primero que hizo el magnate fue plantarse. 'Stern' cerró el pacto con 'Newskeek'. Los negociadores de Murdoch, tras estar literalmente a punto de llegar a las manos con los alemanes, pusieron rumbo a Londres. Tras hacerse el muerto, Murdoch volvió a la carga: ofreció los 3,75 millones de dólares exigidos. Los alemanes le invitaron a volar a Hamburgo para seguir hablando... e hicieron lo propio con 'Newsweek' (lo sentimos, amigos, pero la negociación sigue abierta). Todos volvieron a la mesa de negociación.

Es aquí cuando Murdoch hizo su primera jugada maestra: lo que parecía que iba a ser otra escalada de pujas, se convirtió en otra cosa. Cansado de que le tomaran el pelo, Murdoch tomó la iniciativa: llegó a un acuerdo secreto con 'Newsweek' para repartirse el pastel y pagar 3,75 millones entre los dos, ni un dolar más. ¿La respuesta alemana? Pedir 4,25 millones de dólares. Era la gota que colmaba el vaso (o más bien la excusa perfecta para levantarse de la mesa y negociar más tarde en posición de fuerza). Murdoch y 'Newsweek' se fueron de allí dando un portazo. No había trato. Adiós muy buenas. Los hombres de 'Stern' entraron en pánico las siguientes horas: no había plan B, no al menos con semejante músculo financiero, y quedaban menos de 10 días para publicar la exclusiva mundial. Comenzaron las llamadas a la desesperada a Murdoch y 'Newsweek', pero nadie se ponía al teléfono...

"Murdoch manejó los tiempos de la negociación con maestría", escribió Harris. Los alemanes acabaron suplicándole que hiciera otra oferta. Y la hizo: 400.000 dólares por los derechos para el Reino Unido y la Commonwealth y 800.000 por los de EEUU y Canadá. De los 3,75 millones de dólares iniciales habíamos pasado a 1,2 millones. La debacle alemana.

Según cuenta Harris, el escándalo sobre la veracidad de la bitácora de Hitler, que duró unas cuantas semanas, "no preocupó especialmente" a Murdoch: "En términos comerciales, que los diarios fueran o no genuinos era una cuestión menor para él. La semana anterior, 'The Sunday Times' había incrementado sus ventas 60.000 ejemplares [tras adelantar la exclusiva mundial de los diarios]. Mientras la controversia continuara, las ventas se mantendrían altas con toda probabilidad... Y en caso de que los diarios resultaran falsos, Murdoch recuperaría el dinero que había puesto, así que no sufrió en ningún momento".

Si se les ocurre a ustedes algún ejemplo mayor de cinismo de un magnate de la comunicación, soy todo oídos. Mientras tanto: 'show must go on'.

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