estrena 'creed ii' este fin de semana

Vuelve Iván Drago (Dolph Lundgren): "Tuve muchos problemas con las adicciones"

El actor sueco se hizo famoso en 1985 al interpretar a Ivan Drago en 1985. Después de una carrera llena de altibajos, en los últimos meses ha estrenado dos 'blockbusters'

Foto: Dolph Lundgren en el estreno de 'Creed II' en Londre. (Efe/Rick Findler)
Dolph Lundgren en el estreno de 'Creed II' en Londre. (Efe/Rick Findler)

Para Dolph Lundgren interpretar un papel tan icónico como el de Ivan Drago en 'Rocky IV' (1985) ha sido más una losa que una bendición. Con una sonrisa resignada cuenta que desde hace treinta años la gente le para por la calle y le dice —o peor, le piden que repita— la frase más recordada de su personaje: "I must break you!". En español la tradujeron como un simple "Voy a matarte", que no es tan pegadiza como la frase original. "Es lo extraño del cine, que puedes escribir unos diálogos preciosos, una historia larga y ganar el Oscar, pero luego resulta que la gente se acuerda de ‘Tócala otra vez, Sam’ o ‘Volveré’ o ‘Alégrame el día’". Tres décadas trabajando en el cine y, como le pasaba a Jorge Sanz en la serie sobre su vida, el público le recuerda en pesado bucle por su primera película. Bueno, la segunda, porque Lundgren ya había participado con un papel mínimo en 'Panorama para matar' (1985), de la saga Bond.

Con Ivan Drago, este actor sueco llegó de lleno en el 'star system' de Hollywood. Pasó de ser un modelo-barra-luchador de artes marciales-barra-licenciado en ingeniería química —estudió en el MIT gracias a una beca Fullbright— a portero de salas de concierto —gracias a lo que conoció a Grace Jones— y, finalmente, consiguió el papel que lo lanzó a la fama en 1985. A la entrada de la première en Los Ángeles de 'Rocky IV', los fotógrafos sólo tenían flashes para Jones. A la salida, la estrella era el sueco de 1'95m. Pasó de ser el novio anónimo de Jones a Dolph Lundgren, la estrella de cine, en apenas 90 minutos. "En 1985 pensaba que sólo me iba a costar un par de años hacer buenos papeles. Pero he tardado 33 años en conseguirlo. Así es la vida, ya sabes", se resigna Lundgren. El actor presenta en Madrid 'Creed II', secuela de secuelas, que se estrena este 25 de enero y donde vuelve a enfrentarse a Stallone en la pantalla y a Drago en su carrera.

Sylvester Stallone y Dolph Lundgren en un momento de 'Rocky IV'.
Sylvester Stallone y Dolph Lundgren en un momento de 'Rocky IV'.

Lundgren entra en la habitación sonriente, con aspecto de guiri afincado en Mallorca: dientes blancos, pelo platino, piel bronceada. Mide infinito y debajo de su jersey azulado finísimo se dibuja el relieve de sus músculos, híper definidos a sus 61 años. "Lo que nos ha pasado a Ivan Drago y a Dolph Lundgren en estos 35 años ha sido como una especie de camino en paralelo", reconoce. "Las carreras suben y bajan y hasta hace poco no había tenido un estreno en la gran pantalla en 15 años. Sólo me daban papeles en películas pequeñas".

En 1985 pensaba que sólo me iba a costar un par de años hacer buenos papeles. Pero he tardado 33 años en conseguirlo

A lo largo de su vida ha estado "ahí [hundido en el barro] muchas veces", reconoce. "En mi caso, hay muchas mujeres que me han ayudado. Mi exmujer, por ejemplo. Y mi novia actual también me ha ayudado mucho y me ha llevado a hacer terapia. Y Stallone, que me trajo de vuelta con ‘Los mercenarios’ y me ha vuelto a llamar para ‘Creed II’". Este último es, en gran parte, es un film sobre la paternidad y ahora que además de ser padre hace papeles de padre, Lundgren no tiene muy buenos recuerdos de su progenitor. En una charla TED en Santa Mónica en 2015, Lundgren se descubrió públicamente como víctima de los malos tratos. El intérprete habla de aquello con la tranquilidad del estoico: "Desde joven he tenido muchos problemas con las adicciones, porque mi padre era muy duro conmigo, y robaba y no estudiaba. Pero encontré a un instructor de artes marciales que se convirtió en mi figura paterna".

Dolph Lundgren y Sylvester Stallone en 'Los mercenarios'. (Wide Pictures)
Dolph Lundgren y Sylvester Stallone en 'Los mercenarios'. (Wide Pictures)

Después de décadas limitado a trabajos de bajo presupuesto y escasa visibilidad, Lundgren ha enlazado en los últimos meses los estrenos de 'Aquaman' —más de 938 millones de euros de recaudación mundial— y la última película de Rocky. "Este año he conseguido dos papeles importantes —de padre, por cierto—, que además son interesantes, no maniqueos, blanco o negro. Puede que no te caigan bien, pero entiendes por qué hacen lo que hacen. Creo —y espero—que estos papeles sean un punto de inflexión en mi carrera". "En un principio no me apetecía demasiado volver a hacer de Ivan Drago", confiesa. "No tomé la decisión hasta que leí el guión, porque estaba negociando con Metro Goldwyn Mayer y las negociaciones no estaban yendo muy bien. Pensé que si era otro monstruo de Frankenstein, otro villano plano otra vez, no lo haría. Pero cuando leí el guión y hablé con el director me di cuenta de que era un papel de verdad, un reto interpretativo".

He sentido la presión sobre mi cuerpo porque he construido mi carrera en base a él: mis personajes normalmente han destacado por su físico

Repasando las cartelas de sus trabajos, casi siempre hay un arma de por medio o una explosión. Cine de acción puro y duro, de testosterona, músculo y fuerza bruta. Papeles que requieren un estado físico muy exigente. "He sentido la presión sobre mi cuerpo durante estos 30 años, porque he construido mi carrera en base a él: mis personajes normalmente han destacado por su físico. Pero en estas dos últimas películas no tiene que ver tanto el físico, sino la vida interior. Y eso me gusta. siempre he intentado mantenerme en forma, pero en esta ocasión no he tenido que mirarme al espejo todos los días. Eso lo he hecho durante tantos años que ahora, incluso si hago un papel físico, como el de la película que voy a rodar como actor y director en unas semanas en Italia [‘Malevolence’], en la que me vuelvo a subir al ring y a quitarme la camiseta, he intentado quitarme presión de encima, porque no importa lo bien definido que esté tu cuerpo, si el arco dramático del personaje no funciona a nadie le importa la película. Pero si eres Michael B. Jordan y tienes 30 años, por supuesto estás obligado a mantenerte en forma para conseguir papeles".

Lundgren en 'Creed II'. (Warner)
Lundgren en 'Creed II'. (Warner)

Si en 1985 Ivan Drago representaba la villanía brutal, aséptica y fría de la URSS de la Guerra Fría, en 2019 Drago es el padre de Viktor Drago (Florian Munteanu), quien se enfrenta al hijo de Apollo Creed, Adonis (Michael B. Jordan). El nuevo Drago es un ser doliente, un boxeador retirado en decadencia, un hombre abandonado, un padre exigente, pero también entregado. "Era un reto para mí verbalizar lo que estaba sintiendo el personaje, lo que le había pasado en 35 años. Y, por supuesto ha sido muy reconfortante hacer una escena de tres páginas de diálogo con Stallone, porque en la primera película sólo dije una palabra". En realidad fueron nueve frases exactas. "También ha sido una sensación muy agradable volver al cuadrilátero y sentir una multitud de 2000-3000 extras —parecen más, porque hay algunos hechos por ordenador— que está entusiasmada porque [ese encuentro entre Rocky y Drago] es algo que nadie se esperaba que volviese a pasar". Ni siquiera él.

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