alicia v. rubio

La profesora de educación física que ha escrito la biblia antifeminista de Vox

El libro tiene 175 reseñas en Amazon, ha vendido 4.000 ejemplares e inspirado el discurso del partido de Santiago Abascal "contra la ideología de género"

Foto: Alicia V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)
Alicia V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)

Alicia V. Rubio nació en Logroño, pero si le preguntan cuándo, responde sonriendo. Filóloga de formación, daba clases de educación física en un instituto público de Leganés, en Madrid, hasta que saltó a la política de la mano de la escritura, la polémica y Vox. "Todo es por la polémica", dice para explicar los 4.000 ejemplares vendidos de uno de sus dos libros: "si no hubiera sido por la polémica no habría vendido ninguno". La polémica obedece a las protestas que el libro levantó en algunos sitios donde se iba a presentar. Ahora Rubio está destinada a tareas burocráticas, en "comisión de servicios", lejos del instituto y del roce con colegas, padres y alumnos. Un roce que se volvió demasiado áspero desde que apareció 'Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres', su libro contra lo que ella llama "ideología de género" y que, según dice, permea todos los ámbitos de la vida política española.

"La gente sigue sin ver la relación entre feminismo, aborto, lobby LGTBI, eutanasia, eugenesia, adoctrinamiento en las aulas, vientres de alquiler, etc., etc., y entonces es cuando decido escribir el libro. Bueno, y la violencia de género..., todo eso, sí". Una relación difícil de ver, al parecer, y que ella se empeña en denunciar de forma abierta y recta: "todo es mentira".

'Cuando nos prohibieron ser mujeres...'
'Cuando nos prohibieron ser mujeres...'

Cuando Alicia V. Rubio dice "todo", es "TODO". Por ejemplo, "la nueva reescritura de la memoria visual, LA ALTERACIÓN ARTIFICIAL DE LA MEMORIA VIRTUAL COLECTIVA [mayúsculas de la autora]". Según Rubio, Google está tomado por algoritmos de género. "Si ustedes buscan información en internet sobre la macro-manifestación y teclean '18 noviembre Madrid manifestación pro-vida', las primeras entradas son todas acerca de FEMEN que aparecieron para provocar y su detención [sic]. La marcha de cientos de miles de personas desaparece bajo la presencia de cinco totalitarias sin respeto y sin principios". Y sin sujetador, diría cualquier lector.

Sigue la cita: "Existe una forma, como saben, de primar unas entradas sobre otras para que, al usuario, cuando se teclean unos datos para buscar información, le salgan por delante las que le interesan al que realiza el 'retoque'"[p. 187, en la edición Kindle]. Cualquiera que lo teclee, sin embargo, obtendrá una relación de entradas distinta, porque los ingenieros de Google, como los vendedores de El Corte Inglés, son especialistas en ti: a este periodista, por ejemplo, solo le salen dos femen entre las diez primeras. El párrafo de Rubio lo que revela es su hondo interés en Femen. Es decir, revela parte de su trabajo de campo y todo de su método.

Alicia V. Rubio (Foto: Enrique Villarino)
Alicia V. Rubio (Foto: Enrique Villarino)

Hemos quedado con la autora del libro en una terraza al lado del Paseo de La Castellana. Vicesecretaria de movilización de Vox Madrid y miembro del Consejo Ejecutivo Nacional del partido, donde se ocupa de temas de género y asuntos sociales, irá con toda probabilidad en alguna lista de las próximas elecciones del 26 de mayo. Aún no sabe si en una lista municipal o en la autonómica. Las urnas decidirán el paso a la acción de sus teorías provida y de las de prohombres como Santiago Abascal, líder nacional de Vox. El aborto, el matrimonio homosexual y la violencia de género: ¿qué propone Rubio en estos asuntos?

El proceso de cómo un título publicado en septiembre de 2016 ha llegado a tener 175 reseñas en Amazon y 4.000 ejemplares pasa por algo que Rubio reconoce: en internet, la censura es un estimulante. "Unos 4.000, sí, aunque eso lo lleva mi marido", dice. "Hacienda lo sabe", añade. Ella asume que de no haber sido por las llamadas a boicotear la presentación en público del libro en algunos lugares, difundidas por partidos de izquierdas y colectivos por la igualdad, su biblia antifeminista, que remite al hombre-mono, habría acabado como el otro libro autoeditado de su autora. 'Castizos: los mantones de doña Teodora', "una novela de humor" que ha vendido, exactamente, dos ejemplares. "¡Y además sé quién me los ha comprado: un amigo!", cuenta Rubio.

De que nuestra mente no es un folio en blanco cuando nacemos, Alicia V. Rubio deriva a que "el aborto es un asesinato"

Rubio dedica la primera parte de su libro a definir lo que ella llama "ideología de género": consiste en negar cualquier base biológica a la división de sexos, que sería una pura construcción cultural. Empezó a oír hablar de ello en Profesionales por la Ética, una asociación a la que se afilió en protesta por la implantación de Educación para la Ciudadanía hace una década. Rubio, casada y con tres hijos, fue madre objetora de esa asignatura. A partir de ahí, lo que empieza con algo que ya cualquiera acepta y que defienden Noam Chomsky en la lingüística o Steven Pinker en la psicología, es decir, que nuestra mente no es un folio en blanco cuando nacemos, sino que viene en parte escrito de fábrica con dispositivos genéticamente determinados, deriva a que "el aborto es un asesinato".

¿Y cómo se cose eso? Con un hilo de Twitter, por ejemplo: "Hay un ser genéticamente humano y se le mata. Se llama asesinato". Su cuenta tiene 10.000 seguidores.

—¿En qué caso estaría usted a favor del aborto?

—No estoy a favor del aborto en ningún caso.

—¿Ni en caso de violación?

—No estoy a favor, a favor, en ningún caso. ¿Prohibirlo? Eso es otro asunto.

Alicia. V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)
Alicia. V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)

—¿En qué caso no lo prohibiría?

—No es que no lo prohibiera. Lo dejaría en caso de los profesionales médicos.

—Vale, pero tiene que haber una ley que proteja a los médicos que lo practiquen.

—Hombre, naturalmente. Pero vamos a ver. Cuando los médicos deciden operar un cáncer, ¿hay una ley que proteja al médico?

—Por supuesto, muchas.

—Pues esas mismas. Las decisiones médicas tomadas...

—O sea, ¿que usted dejaría en manos del médico la decisión sobre el aborto?

—Dejo en manos, digamos, esa disyuntiva entre el hijo y la madre. Que sean los especialistas los que decidan realmente.

En caso de violación, se ha demostrado que matar a un tercero no resuelve el problema que ha sufrido esa señora

—¿También en caso de violación?

—En caso de violación, se ha demostrado que matar a un tercero no resuelve el problema que ha sufrido esa señora.

"El caso concreto yo no lo juzgaría", concede Rubio. "Yo solo digo que se está matando a un niño. A partir de ahí, que se recapacite sobre ese tema". En el libro, la autora defiende varias veces la vigencia de la fórmula "toda persona es igual en dignidad y en derechos sin importar su religión, su sexo, su raza, su condición económica, etc…". No somos iguales en nada, salvo en dignidad y derechos: eso dice. Pero sin recapacitar sobre la "condición sexual".

—¿No considera que eso deba estar comprendido también en este derecho a la igualdad?

—Claro que sí. Cada uno puede hacer de su capa un sayo, con su vida y con su amor. El asunto consiste en que se puede meter la orientación sexual. Vale. Pero eso no tiene que dar ningún tipo de privilegios.

—¿Y usted, por ejemplo, está a favor del matrimonio homosexual?

—No.

—¿Por qué?

—Porque no me parece matrimonio.

—Bueno, ¿está de acuerdo con que se puedan casar con los mismos derechos?

—No.

—Eso contradice lo que me acaba de decir sobre la igualdad en dignidad y derechos.

—Claro.

Alicia V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)
Alicia V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)

—Y entonces, ¿por qué está en contra?

—Pues por lo mismo que estoy en contra de que un ciego pueda sacarse el carné de conducir.

—No entiendo la comparación.

—Te lo explico. La unión entre dos personas homosexuales es muy respetable y tienen todo el derecho a quererse, amarse y a practicar sexo.

—¿Y los derechos que se deducen de esa situación, también tienen derecho a ellos o no?

—El único derecho que no tienen es el derecho inherente al matrimonio. Porque no existe el derecho a ser padre. El matrimonio es una especie de contrato legal, porque esas cosas que son de la intimidad de las personas, el amor y el sexo, tienen unas consecuencias sociales y es que aparecen hijos, que aparecen ciudadanos. Y entonces tiene que haber ahí una regulación.

—O sea, ¿que lo que usted prohibiría absolutamente es que tenga derecho a la adopción? Le pregunto su opinión personal y como miembro de Vox.

—A ver, prohibir, prohibir. Es que eso de las prohibiciones... Lo que hay que buscar es que el hijo tenga los dos referentes… Y de hecho, en el caso de personas que ya tengan un entorno familiar, Vox jamás sería partidario de quitarle los hijos a una pareja de homosexuales.

—Pero tampoco de dárselos a ninguna más.

—Yo desde luego lo dejaría como la última solución.

Hay maltrato: pero hay maltrato hacia las mujeres, como hay maltrato hacia los hombres

Hemos dejado la violencia de género para el final. La postura de Rubio no se mueve un milímetro de la de Vox, de hecho la ha inspirado. Quizá en justa correspondencia, el ex juez Francisco Serrano, diputado de Vox en el parlamento andaluz, citaba en la investidura del nuevo gobierno de la Junta, "la ideología de género" como el enemigo a combatir. Serrano fue condenado a dos años de inhabilitación por prevaricar en un caso de custodia compartida en el que intercedió ilegalmente en favor del padre. La posición de Vox, Serrano y Rubio es esta: "Hay maltrato: pero hay maltrato hacia las mujeres, como hay maltrato hacia los hombres”. Y para defenderla, Rubio, antigua profesora de gimnasia, está dispuesta a contornearse lo que haga falta: primero, porque las cifras de víctimas entre hombres y mujeres según ellas son "prácticamente" equiparables; luego, cuando se le pregunta por las cifras que sostienen ese "prácticamente", añade que las cifras, en verdad, no son fiables.

—Hay 30.000 órdenes de protección que se dictan cada año para proteger a mujeres. ¿Esto le parece un problema socialmente relevante o no?

—Me parece un problema que haya 30.000 órdenes.

-¿El problema son las órdenes de protección?

—Porque me parece que hay ir a las verdaderas maltratadas y dejar de ir a las que han puesto una denuncia falsa. Órdenes graves, precisamente hoy me han mandado el dato, solo hay 1.800, en los casos en los que sí se considera verdaderamente que hay riesgo. Pero es que yo digo más. Se puede saber qué mujer es maltratada. Se puede poner un psicólogo que hable con la mujer.

—Esto se está haciendo.

—No, no hay psicólogos.

—¿No hay psicólogos que atienden a mujeres maltratadas?

—No, no hay. A posteriori, en asociaciones feministas que cobran porque sean…

—Pero cualquier mujer puede llamar al 016 y le dan cita con un psicólogo.

—Mira, el 016 es una concesión pública que se da…

—Ya. Pero estaba diciendo usted que no hay psicólogos, y sí que los hay.

—Muy bien. Pero son incapaces de distinguir una mujer maltratada de una denuncia falsa.

Alicia V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)
Alicia V. Rubio. (Foto: Enrique Villarino)

—¿Cuál es su principal crítica al concepto de violencia de género?

—Todas.

—¿Ustedes qué proponen?

—Una ley de violencia intrafamiliar. Porque además las personas homosexuales no están protegidas. Es decir, se da el caso. En el teléfono del 016 famoso, se han hecho todo tipo de experimentos: llamó una persona lesbiana, su pareja le estaba pegando, y le dijeron que eso no era violencia de género. Igual entre dos hombres. El experimento de una señora, que anda por ahí, una mujer que llama y dice que a mi hermano su mujer lo está maltratando, qué hago. Y le dicen, pues señora… O sea, esto no puede ser. Eso es una discriminación absoluta.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
80 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios