El sí no logra los dos tercios necesarios

Los críticos tumban los estatutos de una SGAE al borde de la desaparición

Se trataba de la votación más importante ante la amenaza de la intervención ministerial y el equipo directivo de la entidad, beneficiario de la rueda de las televisiones, la ha perdido

Foto: El presidente de la SGAE, José Ángel Hevia, junto a Antonio Onetti (i), Fermín Cabal (2i), Clifton William (2d) y Teo Cardala (d), durante la presentación de los nuevos estatutos el pasado 19 de diciembre.
El presidente de la SGAE, José Ángel Hevia, junto a Antonio Onetti (i), Fermín Cabal (2i), Clifton William (2d) y Teo Cardala (d), durante la presentación de los nuevos estatutos el pasado 19 de diciembre.
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El nerviosismo desbocado que vivía la cúpula directiva de la SGAE las últimas semanas, su desesperada campaña publicitaria en la que suplicaba a sus socios el sí a la aprobación de sus nuevos estatutos ante la amenaza de la intervención ministerial y la posterior retirada de la licencia de la entidad, no han resultado infundados. La Asamblea General Ordinaria celebrada este jueves por la tarde en el Auditorio del Complejo de los Duques de Pastrana en Madrid se ha saldado con la victoria del no al no lograr el sí los dos tercios necesarios. José Guirao, ministro de Cultura, lo advertía recientemente en una entrevista a este medio: "Si el 27 de diciembre no cumplen, mi ministerio pedirá a un juez la intervención de la SGAE. Que es lo que me piden todos los sectores. Ojalá no tenga que intervenirla. Porque luego hay una segunda posibilidad: retirarles la licencia para operar. Espero que el 28 de diciembre, en lugar de pensar en escribir al juez, estemos preparando la Nochevieja". Pues bien, la Nochevieja se acaba de fastidiar: la SGAE se coloca al borde de la desaparición.

El sí ha obtenido 13.074 votos, un 58,01% del total; el no ha logrado 9.220, un 40,91%; y se han registrado 242 abstenciones. Así, al no alcanzar los dos tercios exigidos, los estatutos no han sido aprobados.

La junta directiva de la SGAE que preside José Ángel Hevia con Teo Carralda como vicepresidente había reclamado a todos los socios de la entidad que no ejercieran un "voto autodestructivo" pero reconocía también que los estatutos presentados son "de mínimos". "Al final, lo que estamos haciendo es parchear los estatutos a base de cambios", reconocía Hevia en una rueda de prensa en la sede de la SGAE. El propio vicepresidente del Colegio Audiovisual, Antonio Onetti, habló de unos "estatutos de mínimos solo para adaptarse a la ley y no favorecer a nadie", resaltando que "el voto responsable debe de ser sí, lo contrario sería pegarse un tiro en el pie".

En los estatutos que debían haber sido enviados a Cultura, previo requerimiento del departamento de José Guirao, se incluían, entre otras novedades, una Comisión de Supervisión con cinco socios ajenos a la junta y uno externo a la entidad."No queremos unos estatutos que favorezcan a ningún sector de la casa, motivo por el que fueron rechazados los anteriores. El entendimiento vendría en base a ajustarse a los puntos marcados en la ley", señalaba Hevia, quien además adelantó que el objetivo de esta junta era el de crear una Comisión de Estatutos en el futuro. Los integrantes de la Junta reclamaron "unidad" ante la votación, que consideraban decisiva para el futuro de la entidad, alertando de que en caso de salir el no podría tener "consecuencias catastróficas".

En la asamblea sí ha sido aprobada la nueva normativa de reparto; para el de diciembre ya se hizo "en función de la legalidad vigente y paralelo al reparto heredado" -del cual de los 107 millones de euros en total de derechos, 18 millones van a parar para la franja nocturna (autores y editores).

La sombra de la rueda

Esta asamblea de la SGAE ha sido el colofón a la historia reciente de una entidad a la sombra de la polémica práctica de la rueda. Nando Cruz explicaba aquí su origen y progresiva invasión: "La rueda se inventó en la cadena italiana Tele 5 y se importó a España a través de su franquicia ibérica. Pero mientras en Italia se desactivó pronto ese sistema de retorno de dinero a las teles a través de sus editoriales, en España se consolidó, empezó a generar millones de euros a unos pocos socios y, de rebote, una acumulación de votos en manos de esos mismos socios. Aunque el asunto salió a la luz en 2013, los primeros registros de obras están fechados en 2005. Algunos autores habían llegado a registrar 11.000 obras en cinco años".

"Según el portal Ecoteuve, el concierto que La Sexta emitió el pasado martes 18 de diciembre a las 6.30 de la madrugada tuvo 4.000 telespectadores. Un mísero 0,6 de 'share'. En horario nocturno de 'prime time', las audiencias oscilan entre el medio millón y el millón y medio. Si el reparto de derechos fuese proporcional a la audiencia de cada franja (que es lo que marca las tarifas de publicidad que financian las cadenas), la proporción de dinero que genera el minuto de madrugada frente al minuto de 'prime time' sería de 1 a 125, de 1 a 250 o incluso de 1 a 500. Sin embargo, el reparto siempre se ha calculado en base a unas tablas de la SGAE que determinan que un minuto de música en madrugada recibe un punto y uno de 'prime time', cinco. Actualmente un minuto de madrugada recibe 0,6 puntos y la proporción frente el 'prime time' es de 1 a 8,3. Sigue a años luz de la realidad".

"Ahí es donde las televisiones intuyen un negocio. Si se nutren las franjas de madrugada con videoclips y conciertos de plató, se pueden sumar muchos puntos. La noche es larga y al carecer prácticamente de audiencia, da igual qué canción suene. En La Sexta, suele haber música de 2.45 a 7.00. En Tele 5, de las 3.00 a las 6.00. En Antena 3, de 3.15 a 6.15. En Neox, de 4.15 a 6.10. Lo que podría ser asumido como una generosa plataforma de promoción musical, empieza a chirriar al ver que los autores de todas esas canciones que suenan en esa franja han firmado la cesión del 50% de los derechos que generen a las editoriales de las cadenas televisivas para poder aparecer en esos programas. Así es como la mitad del dinero que generan las canciones vuelve a la cadena".

"Nada en este mecanismo es ilegal. Todo se ajusta a los reglamentos que marca la SGAE. Otro cosa es que sea ético o justo".

Cultura

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