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Las 10 mejores películas de 2018: niños, vaqueros y perros abandonados

Llega el final del año y con él la lista de las mejores películas de producción extranjera

Foto: Un fotograma de 'Sin amor'. (Golem)
Un fotograma de 'Sin amor'. (Golem)

Llega el final del año y, como otro ritual más instaurado junto a la Lotería de Navidad o la prescripción masiva de Almax para afrontar los compromisos gastronómicos, las listas de libros, películas, discos y todo lo clasificable. Primero, como recordatorio obvio —que no inoportuno—, cabe recordar que una lista no es un axioma ni una de las tablas de la ley, sino una guía inevitablemente injusta: ni hay parámetros científicos para cuantificar cuánto mejor es una película ni es posible haber visto todas las películas estrenadas en todo el mundo en todo el año. Una vez puesta la tirita preventiva, toca hacer balance de un año de estrenos en el que las películas de acción y superhéroes han vuelto a copar la cima de la taquilla mundial y la temporada de premios se ha quedado —de momento— algo huérfana de éxitos de clase media (según el estándar de Hollywood y 'Bohemian Rhapsody' aparte), con la brecha entre el cine más autoral y el éxito de caja cada vez más pronunciada, en un 2018 marcado sin embargo por la entrada de Netflix en el circuito de festivales con una producción, 'Roma', del mexicano Alfonso Cuarón, favorita de cara a los Oscar.

En la siguiente lista, diez títulos de, si no las mejores películas de producción extranjera del año, películas de 2018 que merecen mucho la pena.

10. 'Western', de Valeska Grisebach

Meinhard Neumann protagoniza la última película de Valeska Grisebach. (La Aventura)
Meinhard Neumann protagoniza la última película de Valeska Grisebach. (La Aventura)

Hasta el estreno de 'Western' en el Festival de Cannes de 2017 —nominada en la sección Una cierta mirada—, habían pasado once años desde la anterior película de la alemana Valeska Grisebach, 'Sehnsucht' (2006). Como vuelta, Grisebach ha reinterpretado, como el título indica, el 'western' y lo ha trasladado a la actualidad: los vaqueros —o forajidos— representados por obreros alemanes que trabajan en la construcción de una central hidroeléctrica en una zona rural de Bulgaria. Allí, los nativos contemplan cómo los forasteros construyen su fuerte y se pasean por sus tierras, muchas veces con la soberbia de la potencia hegemónica.

La directora propone una mirada pausada y reflexiva sobre el nuevo colonialismo y sobre las relaciones de poder, tanto por cuestiones socio-culturales y nacionalistas como por cuestiones de género. Desde una distancia contemplativa, los personajes de 'Western' —interpretados por actores no profesionales— constituyen sus rutinas, anhelan la patria y se relacionas —cada uno a su manera— con la población local. Una propuesta construida desde un realismo naturalista que invita a una reflexión social desde la poética de lo ordinario.

9. 'Purasangre', de Cory Finley

Olivia Cooke y Anya Taylor-Joy en 'Purasangre'. (Universal)
Olivia Cooke y Anya Taylor-Joy en 'Purasangre'. (Universal)

En las antípodas del cine de Grisebach se encuadra 'Purasangre'. Sin apenas promoción, la ópera prima del estadounidense Cory Finley se estrenó en el poco agradecido mes de agosto y pasó bastante desapercibida por la cartelera, a pesar de que Olivia Cooke y Anya Taylor-Joy son dos actrices jóvenes con una carrera que bascula entre el superéxito popular y el cine independiente. Con puntos en común con 'Criaturas celestiales' (1994), de Peter Jackson, y ligeros ecos de Haneke o Lanthimos, pero mucho más ligero y fresco, Finley —responsable también del guión— construye un 'thriller' psicológico que se alimenta de una violencia latente predestinada a estallar.

Ambientado en un suburbio de clase alta en el Estados Unidos blanco, disfuncional y ansiolítico, 'Purasangre' relata la perturbadora relación entre dos adolescente ricas, una de ellas (Cooke) convertida en una paria después de que se descubriese como la autora de un acto atroz. Con una puesta en escena muy cuidada y limpia y un trabajo de sonido expresivo apabullante, Finley crea un clima de amenaza inminente que se materializa lentamente, para acabar con una reflexión sobre la empatía y la violencia, en la que víctimas y verdugos no siempre son los parecen a primera vista.

8. 'Cold War', de Pawel Pawlikowski

Joanna Kulig y Tomasz Kot en 'Cold War'. (Caramel)
Joanna Kulig y Tomasz Kot en 'Cold War'. (Caramel)

Después de 'Ida' —ganadora del Oscar a Mejor película extranjera en 2015— el director polaco afincado en Reino Unido Pawel Pawlikowski ha vuelto a encomendarse al blanco y negro en un drama romántico sobre la historia de amor imposible entre Wiktor (Tomasz Kot), un músico de cierto prestigio, y Zula (Joanna Kulig), una cantante joven, que se expande durante varias décadas y a lo largo de varios países europeos en tiempos de la Guerra Fría.

Pawlikowski se inspiró en el romance turbulento de sus padres para escribir 'Cold War', que mediante elipsis y saltos en el tiempo condensa la esencia del amor de los protagonistas en píldoras pequeñas e intensas. Como siempre, el cineasta cuida al máximo la fotografía, el arte y la banda sonora —explota también la fuerza narrativa de la música— y, desde un contexto local como es el de la Polonia rural de los años cincuenta y sesenta —aunque también aparece la metrópoli, como París—, apela a la universalidad del amor imposible, en uno de los dramas románticos más delicados y devastadores de los últimos años.

7. 'La balada de Buster Scruggs', de Ethan y Joel Coen

Tim Blake Nelson en 'La balada de Buster Scruggs', de los hermanos Coen. (Netflix)
Tim Blake Nelson en 'La balada de Buster Scruggs', de los hermanos Coen. (Netflix)

En España 'La balada de Buster Scruggs' se estrenó el pasado 15 de noviembre directamente en Netflix, sin pasar por las salas, una lástima sobre todo porque, aunque en este caso no esté rodado en formato anamórfico, el 'western', con su característica amplitud de paisajes y colorimetría. Tras la olvidable '¡Ave, César!' (2016), en la que parecían haber perdido su 'mojo', los hermanos Coen se reencuentran con el público con este 'western' episódico plagado de caras conocidas —Liam Neeson, James Franco, Tom Waits— en el que vuelve a estar muy presente la idea de ese destino tan puñetero firma de la casa.

Como si de un libro de cuentos del Oeste se tratara, en 'La balada de Buster Scruggs' se suceden seis relatos cortos protagonizados por diferentes personajes. El primer episodio, el que presta el nombre a la película, es absolutamente redondo y una muestra de todos los rasgos que hacen de los Coen unos narradores únicos y retorcidamente brillantes. Aunque la película completa es algo irregular, la magia de su narrativa, la capacidad de reflejar la miseria y el drama de la condición humana sin perder el sentido del humor macabro y la habilidad para sorprender. Las gallinas matemáticas ya dominan el mundo, pero aún no nos hemos dado cuenta.

6. 'Isla de perros', de Wes Anderson

Wes Anderson ha vuelto en 2018 con una película de animación 'stop-motion' extraordinaria. (Fox)
Wes Anderson ha vuelto en 2018 con una película de animación 'stop-motion' extraordinaria. (Fox)

Wes Anderson vuelve a recurrir a marionetas de animales para hablar de temas serios. En 'Isla de perros', los canes de la isla-vertedero junto a la ciudad japonesa ficticia de Megasaki son el instrumento para advertir sobre las consecuencias del fascismo y los peligros de caer bajo el influjo de líderes autoritarios con intereses espurios y nada humanos. Con esta fábula distópica rodada mediante 'stop-motion', el cineasta estadounidense consiguió el Oso de Plata en la última Berlinale y una de las mejores películas de su filmografía, con un trabajo artesanal que cuida con mimo hasta el último detalle de la elaboración tanto de los muñecos de los personajes como de los fondos y los escenarios.

Situada dentro de veinte años, tras un edicto del alcalde de Megasaki todos los perros acaban desterrados de la ciudad. En la isla a la que los envían, en condiciones insalubres y sin apenas comida, los perros vuelven a un estado cuasi salvaje, pero manteniendo la fe en el amor de los dueños que los han abandonado. La llegada al islote de Atari, un niño en busca de su perro Spots, representa el comienzo de una revolución en contra de las prácticas fascistas del gobernante que desembocará en una petición a la empatía de la ciudadanía y la convivencia de humanos y perros. Una maravilla técnica y narrativa con un trasfondo político acorde a los tiempos.

5. 'The Rider', de Chloé Zhao

Brady Jandreau es el protagonista de 'The Rider'. (Caramel)
Brady Jandreau es el protagonista de 'The Rider'. (Caramel)

"La he visto hace 3 semanas en un vuelo de Avianca. Un tostón. Muy mala" era el comentario de un lector a la crítica de 'The Rider' que publicó El Confidencial. 'The Rider' no es, efectivamente, una película para ver en una pantalla de seis pulgadas —la fotografía de Joshua James Richards es heredera del trabajo del gran Néstor Almendros— y será una decepción para quien busque una película de indios y vaqueros con una narrativa convencional y acción desenfrenada. Muy al contrario, 'The Rider' cabalga a caballo entre el documental y la ficción y es una reflexión terriblemente íntima y dolorosa sobre el fracaso de los deseos.

La cineasta estadounidense de origen asiático bebe de la historia real de Brady Jandreu, un vaquero de rodeo nativo americano que sufrió un accidente que lo obligó a retirarse de una disciplina que llevaba practicando desde niño. Ficcionando algunas líneas narrativas de la vida de Jandreu pero rodeándolo de un reparto conformado por personas reales de su entorno —incluso de su amigo y antiguo compañero Lane Scott, parapléjico y sin la capacidad del habla después de sufrir otro accidente de rodeo— Zhao habla sobre los límites del ser humano, la pérdida del proyecto vital y las dinámicas comunitarias en una auténtica joya en bruto.

4. 'Roma', de Alfonso Cuarón

Alfonso Cuarón ha dirigido una de las películas más aplaudidas del año. (Netflix)
Alfonso Cuarón ha dirigido una de las películas más aplaudidas del año. (Netflix)

Probablemente ésta sea la posición más controvertida, sobre todo cuando se trata de la película más anticipada del año, ganadora del León de Oro en Venecia —en Cannes no pudo competir por ser una producción de Netflix— y favorita para los Oscar. Efectivamente, 'Roma' es una gran película, un ejercicio de intimidad y aparente sencillez del oscarizado Alfonso Cuarón, uno de los mexicanos ilustres de Hollywood —junto a Del Toro e Iñárritu— que vuelve a sus raíces con un drama repleto de elementos autobiográficos y que presta voz a un personaje protagonista basado en Libo, la mucama que crió al cineasta en su infancia en el barrio de clase alta de Ciudad de México que lleva el nombre de la película.

'Roma' es una película elegante y delicada, rodada en blanco y negro y cuya actriz protagonista, Yalitza Aparicio, consigue en su primer trabajo como actriz una profundidad y una empatía para con el personaje imposibles de impostar. A través de los ojos de la criada Cleo, Cuarón revisita los lugares y momentos del México de principios de los 70 de su memoria, donde las distancias de clase y entre los indígenas y los descendiente de europeos eran difícilmente salvables. El director también reflexiona sobre el patriarcado y la maternidad en un film en el que la mayor parte de los protagonistas masculinos o están ausentes o su presencia está envuelta en una violencia a veces explícita, pero la mayoría de veces constante y latente.

3. 'Clímax', de Gaspar Noé

El director franco-argentino Gaspar Noé vuelve a retar al espectador con 'Clímax'. (Avalon)
El director franco-argentino Gaspar Noé vuelve a retar al espectador con 'Clímax'. (Avalon)

Gaspar Noé es extremo. Sus detractores lo acusan de falsario, impostor, provocador, procupado exclusivamente por la forma. ¿Provocador? Seguro, pero no como algo negativo, sino como una manera de provocar en el espectador emociones que lo sacan de la zona de confort. Si hacer llorar es más fácil que hacer reír, según dicen los expertos, suscitar una respuesta física tan desconcertante como la que desencadena el visionado de 'Clímax' es extraordinario, en una especie de catarsis colectiva. La última película del director franco-argentino es lisérgica, extenuante, visceral. Porque público y personajes acaban conviviendo en la misma fiesta de la desmesura.

'Clímax' es brutal. Porque Noé dirige la cámara —la carne de gallina sólo de recordarlo— con una destreza, una expresividad y una originalidad inhabituales. Por cómo transmite la fisicidad de la carne a través de la pantalla —esas coreografías con cuerpos hiperlaxos y músculos contraídos—. Por su manejo de los estímulos audiovisuales —colores estridentes, una banda sonora machacona— que empuja al borde de la epilepsia. Por su habilidad para crear una atmósfera opresiva y alucinatoria a través de unos planos secuencia prodigiosos. Porque es una película que no se queda pegada a sólo a la retina, también a la piel.

2. 'The Florida Project', de Sean Baker

Willem Dafoe y Brooklynn Prince en 'The Florida Project'. (Diamond)
Willem Dafoe y Brooklynn Prince en 'The Florida Project'. (Diamond)

La última película del cineasta neoyorquino Sean Baker, 'The Florida Project', fue ninguneada en la pasada edición de los Oscar con una sola nominación: Willem Dafoe a Mejor actor secundario. Nada para el prodigio que es la actriz infantil Brooklynn Prince —enorme en su naturalidad, casi asusta— y de la verosimilitud de Bria Vinaite en el papel de una madre adolescente y 'redneck' que bordea continuamente la legalidad para sobrevivir al margen del sistema. Baker destapa el resvés del sueño americano: la lucha diaria de los desheredados en el que el Estado del bienestar ni está ni se le espera.

La dirección de actores —sobre todo la de los niños— es extraordinaria. La capacidad de Baker de registrar los juegos de los niños, las conversaciones, las dinámicas grupales es asombrosa. El muro —la distancia entre el objetivo y la pantalla— desaparece. Una película al margen de la industria —es el primer título de Baker con estreno comercial en España— que recrea el día a día de un motel de carretera en las proximidades de Disneylandia, donde se alberga todo tipo de personajes marginales invisibilizados por el relato oficial del 'American Way of Life', pero no se deja llevar por el drama fácil y la crítica maniquea, sino por cierto optimismo reflejado en una fotografía colorida y luminosa. Imprescindible.

1. 'Sin amor', de Andrey Zvyagintsev

Maryana Spivak en 'Sin amor', de Andrey Zvyagintsev. (Golem)
Maryana Spivak en 'Sin amor', de Andrey Zvyagintsev. (Golem)

Abro paréntesis. Elegí el día de San Valentín para ver 'Sin amor' con dos amigos. Durante los créditos finales, apenas podíamos movernos. Después, casi ni hablamos. Cierro paréntesis. 'Sin amor' es devastadora. De una manera seca, directa, sin circunloquios. 'Sin amor' es, exactamente eso, una película sobre la falta de amor. Una pareja en medio de un proceso de divorcio. Su hijo en común es, a priori, un estorbo para sus planes de rehacer su vida. El niño se convierte en el objeto de toda la violencia y la amargura de la expareja, hasta que un día se escapa de casa. La madre y el padre salen a buscarlo y, a partir de ahí, sólo hay frío.

La película del director de 'Leviatán' (2014) y 'Elena' (2011) es inmisericorde desde la manera de jugar con la anticipación del espectador hasta la poética de sus metáforas visuales: la cinta que queda enganchada en el árbol del bosque en el que juega el niño abre y cierra la película. Nada de subrayados. Nada de gestos sobreactuados. El relato que Andrey Zvyagintsev hace de la relación de los padres con la ausencia de su hijo a medida que pasan los días es de una crudeza insoportable. Y lo más esperanzador ante tanto 'Sin amor' es que, cuando uno se recupera del 'shock', siente el impulso irreprimible de cuidar un poco más a los seres queridos.

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