'TOUR VÉRTIGO'

Miedo y ansiedad: la cara oculta de las giras (de Los Planetas a Animal Collective)

El libro de Carolina Velasco recoge testimonios de artistas nacionales e internacionales para destripar cómo es en realidad la vida en la carretera

Foto: 'Tour Vértigo' recoge testimonios de varios artistas del mundo de la música, entre ellos, Animal Collective (EFE)
'Tour Vértigo' recoge testimonios de varios artistas del mundo de la música, entre ellos, Animal Collective (EFE)

Miedo, agorafobia, preocupación o desconexión. Para Angus Andrew, cantante de Liars, “vértigo” es lo que siente al volver a casa tras una larga gira, una mezcla de alivio, cansancio e inquietud. También lo sienten muchos músicos al encerrarse en el estudio, al enfrentarse al público, a las críticas, a la prensa o a incontables horas en la carretera. Esta otra cara de la moneda de la glamurosa industria musical es la que ha querido plasmar Carolina Velasco en ‘Tour Vértigo’ (Walden), donde recoge las dudas de los artistas, sus miedos y problemas, las frustraciones en las pruebas de sonido, la convivencia imposible en las interminables giras o incluso el pensar en pasar hambre ante la escasez de ingresos. “¿El backstage? Otra leyenda urbana. Sí, está lleno de gente, pero de gente que va allí a figurar y dejarse ver mientras el grupo, a menudo agotado tras un concierto, solo quiere descansar”.

'Tour Vértigo' (Walden)
'Tour Vértigo' (Walden)

Carolina Velasco entrevista a grupos de “distinto origen y calado” para conseguir una idea global de unas experiencias ocultas “que no trascienden”. Publicado por primera vez en 2012 y únicamente en formato digital, algunos de los artistas que participaron en ‘Tour Vértigo’ han dejado de existir -Delorean anunció su separación hace un mes- y otros, como Alan Vega, pionero del punk rock norteamericano, han fallecido. Además de ellos, llenan las páginas más de cuarenta nombres, como La Bien Querida, El Guincho, Los Planetas, Los Punsetes, Animal Collective, Micah P. Hinson o The Wave Pictures. Estas son solo algunas de las cientos de declaraciones y de historias que Velasco ha recogido a lo largo de sus entrevistas.

La grabación: peleas y ansiedad

Velasco explica que, para la enorme mayoría de los entrevistados, el estudio de grabación es el lugar donde se activan los miedos. “Hay veces que llegamos a un punto sin salida y nos obcecamos”, cuenta Chema de Los Punsetes. “Llegar a darnos cuenta de lo evidente nos cuesta demasiadas discusiones”. Para Ida No, del dúo electrónico Glass Candy, la etapa de la grabación llega a causarle problemas físicos. “Con lo que más me cuesta lidiar es con mi propia incapacidad y ansiedad física. En cuanto veo el micrófono tengo la sensación de estar ahogándome”, le asegura a Velasco. “Quiero superar esta fobia, pero temo el estudio”.

Me cuesta lidiar con mi propia incapacidad y ansiedad física; veo el micrófono y tengo la sensación de estar ahogándome

Banin Fraile, de Los Planetas, confiesa uno de los miedos que afloran en él durante el proceso de grabación: “el miedo a que ya no harás nada nunca más, por el motivo que sea”. La falta de dinero, de tiempo -ambos de la mano- o el tener siempre en mente qué pensará la gente son algunas de las barreras que muchos artistas tienen delante a la hora de grabar.

Las entrevistas: “Ya no tengo fuerzas”

Un miedo común entre la mayoría de los músicos consultados es la pérdida de control sobre lo que se publica en los medios, algo que puede derivar en una mala interpretación o unas declaraciones descontextualizadas. No son pocos los que han tenido experiencias desagradables con periodistas. “Las ideas que han estado claras en tu cabeza durante el proceso de grabación, de repente son sometidas a escrutinio. Pueden ser malinterpretadas y tienes una ola de desinformación formándose en el mar de los medios de comunicación”, resume Angus Andrew.

En octubre de 2010, Bradford Cox, de Deerhunter, dio por terminada una entrevista con un periodista de ‘Go’. “No tengo fuerzas para responder preguntas; voy a hablar con el sello, no quiero hacer más entrevistas”, dijo. Brian Weitz, de Animal Collective, cuenta que, en una ocasión, un redactor de 'Plan B Magazine' se inventó por completo citas y se las atribuyó al grupo. “Incluía palabras que yo no había usado antes. A uno de nosotros le atribuía haber dicho ‘maricón’, que es algo que nosotros nunca diríamos”.

La Bien Querida: “No leo absolutamente nada de lo que se publica de mí, no quiero saberlo“ (Elefant Records)
La Bien Querida: “No leo absolutamente nada de lo que se publica de mí, no quiero saberlo“ (Elefant Records)

La Bien Querida, por su parte, es de las que prefiere no leer “absolutamente nada” de lo que se publica sobre ella. “No quiero saberlo. Soy muy insegura y prefiero vivir en mi realidad”.

Salir de gira: "empiezas a temer el hambre"

El testimonio del cantautor Micah P. Hinson es de los más llamativos en los capítulos que Velasco dedica a profundizar en las entrañas de las giras -de semanas o meses- de diferentes grupos. “Somos mi mujer y yo quienes trazamos el recorrido, cogemos el coche, hablo con mi sello, que son unos gilipollas, y me aseguro que me den unos cientos de dólares para poder salir de gira… ¡pero es una pesadilla! Si contratáramos a gente para que se encargara de todo eso seríamos muy pobres”, se desahoga en una conversación con Velasco. “Del disco del que más copias vendí saqué una cantidad exageradamente baja. Si no hubiera sido por Ashley -su mujer-, ese año me habría muerto”. Además de la grabación y otros gastos como el alquiler, la gira también se lleva una cantidad dinero. “Empiezas a tener miedo al respecto porque empiezas a temer el hambre”.

Darren Hayman, excantante y guitarrista de Hefner, se sinceraba sobre su imposibilidad de salir de gira. “Ya no salgo tanto. Empiezo a creer que puedo ser agorafóbico”. Si bien en el imaginario colectivo las giras son clubs y salas de conciertos, los escenarios más habituales son las gasolineras, los aeropuertos y los merenderos de las gasolineras. Lo explica el dúo catalán ZA! “La acción más común no es tocar o beber o comer: es esperar. Esperar al técnico, al avión, esperar a por las maletas, a la furgo, etc.”

Estar tanto tiempo en tierra de nadie y quemando asfalto también pasa factura “artística y personalmente”, según Jupiter Keyes, de HEALTH. “No es una vida que propicie el equilibrio. No creo que ninguno de nosotros esté más sano física o psicológicamente que cuando empezamos”. Ese malestar, en algunos casos, termina con tensiones dentro del grupo. “Afecta bastante”, dice Chema, de Los Punsetes. “Supongo que hace que las posibilidades de mandarnos a la mierda los unos a los otros crezcan considerablemente”.

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