entrevista

Vicente Garrido: "En España nos va la bronca, pero sin llegar al homicidio"

Criminólogo y asesor de la policía, acaba de publicar 'Asesinos múltiples', en el que desbroza cómo son estas personas que un día matan a más de tres personas sin mediar palabra

Foto: Vicente Garrido en Santiago de Compostela. (EFE)
Vicente Garrido en Santiago de Compostela. (EFE)

Doctor en Psicología y criminólogo, Vicente Garrido suele asesorar a la policía y la administración de Justicia ante los asesinatos más horrendos. Ahora acaba de publicar el ensayo ‘Asesinos múltiples’ (Ariel) en el que desbroza cómo son estas personas que un día matan a más de tres personas sin mediar palabra. Por las páginas aparecen asesinos como el de Pioz, el piloto de Germanwings , el tirador de Las Vegas o el noruego Anders Breivik, que acabó con la vida de más de 60 niños en una isla de Noruega. Su tesis es que, lejos de estar locos, cumplen con sus propias normas morales.

PREGUNTA: ¿Cómo es el asesino múltiple y qué motivaciones tiene?

RESPUESTA: En la sociedad hay una serie de normas que todo el mundo comparte. Como la de la reciprocidad. Yo hoy hago por ti y tú mañana por mí. O la idea de justicia. Esas normas se convierten en imperativos morales. Hay asesinos múltiples que consideran que no están recibiendo aquello que creen que se merecen. Por ejemplo, están con una chica y ella le deja; o creen que deberían merecer más en el trabajo de lo que reciben. Esta persona acumula agravios. Un agravio es una ofensa contra tu autoestima. Cuando percibes que el mundo te dice que eres un perdedor, algunas personas deciden que ese trato injusto merece una respuesta moral que reequilibre la justicia.

'Asesinos múltiples'
'Asesinos múltiples'

P: Y que es el asesinato. La respuesta lógica a eso podría ser la indiferencia o la superación.

R: Hay gente que reacciona frente al rechazo y lo supera. Pero la combinación letal es narcisismo, acumulación de agravios y sentimientos que tu consideras que ya no puedes soportar. Llega un punto fatal en el que decides, ya no quiero vivir así. Pero no te suicidas porque si no eres un perdedor. Lo que haces es que creas un relato en el que eres un tipo muy poderoso que imparte justicia y por eso vale la pena morir.

P: Y estas características, ¿vienen de serie o se conforman?

R: Desde el embrión hay una interacción de factores ambientales y genéticos. Hay algunas personas que por sus aspectos de personalidad innata son más vulnerables que otras. Y determinados contextos en personas vulnerables pueden generan un asesino múltiple. Pero si los pones en un contexto diferente, no.

P: ¿Cuál es la diferencia entre el asesino múltiple que, de repente, mata a 100 personas como el piloto de Germanwings, y el asesino en serie?

R: El asesino múltiple, como el piloto de Germanwings, ya no quiere vivir. Pero el asesino en serie mata porque quiere vivir y persevera en su naturaleza social. El crimen es un elemento ocasional en una vida que quiere que sea lo más larga posible. Pero el asesino múltiple lo que quiere es morir viviendo un relato de persona poderosa y vengadora. En ese acto de matar, aunque sea por unas horas o minutos, experimenta una sensación de plenitud.

El asesino en serie mata para cambiar su relato y vivir como quiere vivir, pero el múltiple mata porque su relato ya no le deja más salida

P: Lo que le ocurrió al asesino de Pioz, que acabó con su familia.

R: El asesino en serie lo que hace es matar para cambiar ese relato y vivir como quiere vivir, pero el múltiple mata porque su relato ya no le deja más salida. Una vez que comete el asesinato múltiple ya no puede vivir. Si le meten en una cárcel le considerarán loco, depravado , de nuevo un rol de perdedor. Y él quiere acabar como un héroe.

P: ¿Por qué tendemos a pensar que estas personas están locas?

R: Porque el ser humano tiende a unir lo patológico con lo que le horroriza desde el punto de vista moral. Cuando lo amoral alcanza cotas horripilantes hay una tendencia instintiva a considerar que una persona que viola tanto las convenciones morales debe de estar loca. Es una inferencia falaz entre amoral y patológico. Pero son dos vectores independientes. Por ejemplo, ni Goebbles ni Mengele estaban locos. Pero como la mayoría de la gente está en el sector de la moralidad piensa que quien es extraordinariamente inmoral tiene que estar loco. Pero pensar eso es inadecuado.

P: ¿Qué hace que determinados asesinatos como el del niño Gabriel Cruz o el de Diana Quer se vuelvan tan mediáticos?

R: Varias circunstancias. Primero, las víctimas tienen que merecer la piedad y la compasión. En ese caso no es lo mismo matar a un niño que a una prostituta. La víctima tiene que ser considerada por el público como de especial protección y conmiseración. En segundo lugar, tiene que incluir elementos que generen fascinación, porque son aviesos, crueles… O porque la forma de llevarlo a cabo es el preludio de que alguien puede volver a cometer otro crimen.

P: Como fue el caso de Diana Quer.

R: Es una víctima particularmente relevante. Una chica atractiva, joven… Además, se percibe que hay un depredador suelto. Eso genera mucho interés. Y una vez que se descubre qué pasó, eso también genera mucho interés. Esto también ocurre cuando es alguien popular. Interesa mucho más si George Clooney está acusado de asesinato que si es el portero de la finca. Lo que es inusual, impredecible y que afecta a personas vulnerables incluye elementos dramáticos en la realización eso llama la atención desde la época de los romances cuando los juglares iban de pueblo en pueblo.

P: ¿Por qué?

R: Porque va ligado a tu instinto de supervivencia. Lo que te dice tu código genético es que todo aquello que pueda amenazarte tiene que merecer tu atención. Porque tu supervivencia está en juego.

P: ¿De ahí la importancia del miedo?

R: El miedo está en tu código genético. ¿Por qué nos dan miedo las serpientes y no los coches? Las probabilidades de que te mate una serpiente son 0,000000… pero un coche es más probable que te mate. Lo que pasa es que los coches en relación con las serpientes llevan cinco segundos con nosotros. El código genético te dice: ten miedo a la serpiente.

P: Pero a veces se crean momentos de psicosis y se producen miedos ante cosas con muy pocas probabilidades de que te ocurran. Por ejemplo, un homicidio. La tasa es muy baja en España.

R: Sí, ahí está el caso del asesino de la baraja. Sabes que hay un tipo por Madrid que te pega un tiro sin mediar palabra. Es una amenaza. Hay muy pocas probabilidades de que te toque, pero tú estás obligada por tu historia evolutiva a fascinarte por alguien que mata sin razón.

En España, y en general al latino, le va la bronca, pero no llegar al homicidio. Somos un pueblo de fenicios

P: Pero le insisto. Según los datos, no somos un país particularmente violento. Y, por ejemplo, no tenemos a estos asesinos múltiples que llegan a un colegio, abren fuego y matan a 20 personas.

R: Para nada. En España, y en general al latino, le va la bronca, pero no llegar al homicidio. Somos un pueblo de fenicios, de mercaderes. Hemos crecido negociando, vendiendo, a base de conocer a otras culturas y de convencer que nos compren.

P: ¿Entonces son los medios los que crean la psicosis?

R: No. Los medios cumplen su misión que es transmitir lo que cree que va a interesar a sus lectores. Si hubiera un solo medio el que hablara de un asesino ocurriría lo mismo, pero ahora lo dicen muchísimos. Lo que sí que ha cambiado es la rapidez y el impacto. Antes las cosas quizá tomaban un tiempo. Eran más comentarios y rumores, y estaba todo más matizado. Pero ahora al instante tienes un impacto muy fuerte. En ese sentido, los medios sí que aceleran el impacto de los acontecimientos porque llega a mucha gente.

P: En el libro también dices que los hombres matan más que las mujeres y también son más asesinados que las mujeres.

R: El hombre es el que mata. A las mujeres, hombres y niños.

P: ¿Y por qué sucede? ¿Por qué, en general y si fuera por fuerza, las mujeres no matan a otras mujeres?

R: Hay razones evolutivas fundamentales. Un cervatillo al día siguiente a nacer va corriendo, pero un niño necesita una crianza complicada y la evolución esto no lo puede dejar al azar. Las mujeres tienen una serie de mecanismos y emociones que no tiene el hombre. La supervivencia del niño depende de que la madre pueda hasta dar la vida por él. Esa es una razón evolutiva muy poderosa. Y luego antes a las mujeres también se las educaba para tener un rol más pasivo. Pero en sociedades más igualitarias en derechos las mujeres siguen matando menos. Lo que pienso es que eso es una buena noticia. Motivo de satisfacción para las mujeres.

P: ¿Entonces por qué matan los hombres? ¿Son más narcisistas? ¿Por qué son más violentos?

R: Los hombres matan por muchas razones. El hombre mata porque para él la violencia es una estrategia más accesible y en su repertorio cognitivo y emocional está de una forma mucho más elevada que en una mujer. La gente cree que la violencia es algo externo al ser humano, pero el ser humano es humano porque fue violento. Tuvo la necesidad de ser violento porque tuvo que convivir con animales salvajes y otras especies. La civilización fue el producto del desarrollo de la violencia. Los romanos fueron dueños del mundo porque machacaron al resto. Cuando te sientes seguro es cuando te sale un Séneca. Pero si eres un mongol y te dedicas a arrasar Europa entonces lo que te sale es un Gengis Khan. La violencia ha sido el requisito previo para la cultura.

P: Pero ahora no somos tan violentos….

R: No, seguimos teniendo las mismas posibilidades de ser violentos pero hemos desarrollado una cultura muy importante que nos ha enseñado a solucionar los problemas y conflictos de una manera alternativa. Es lo que dice Pinker. Ahora hay menos muertes por causas homicidas, pero la violencia simbólica sí ha aumentado gracias a las redes sociales. La capacidad de odio puede llegar a todo el planeta.

P: Como criminólogo, ¿está de acuerdo en que hay que aumentar las penas?

R: La longitud de las condenas no guarda una relación con la prevención del delito salvo que las condenas sean lo suficientemente largas para que haya un montón de sujetos que estén en la cárcel y no pueden delinquir. Una cosa es el efecto intimidatorio de la pena y otro el incapacitatorio. La cuestión de cuánto tiempo vamos a castigar tiene que ver con los valores. Y ahí la ciencia no tiene nada que decir.

P: Entonces, ¿qué piensa de la derogación de la ley de Prisión Permanente Revisable?

R: Como criminólogo te diría que esa ley no evita que otros maten. Sin embargo, considero que condenar a alguien que mata de manera bestial a sus hijos también da un mensaje simbólico a la sociedad. Y eso refuerza al grupo, reconforta. Y ese valor de hacer justicia está en nuestros genes. El grupo no sobreviviría si el malo no es castigado.

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