Cómo ser descuartizado por una radial o incinerado vivo y sobrevivir para contarlo
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Festival de cine de terror de san sebastián

Cómo ser descuartizado por una radial o incinerado vivo y sobrevivir para contarlo

El certamen ofrece una muestra de realidad virtual que sitúa al espectador en la acción. Un consejo: "Mirad para atrás de vez en cuando por si acaso". Y es que "más de uno va a salir corriendo"

Foto: Tu cuerpo a punto de ser incinerado en la película de realidad virtual 'Mule' de Guy Shelmerdine. (EC)
Tu cuerpo a punto de ser incinerado en la película de realidad virtual 'Mule' de Guy Shelmerdine. (EC)

¿Qué se siente en los instantes previos a ser abierto en canal como a un cerdo? ¿Cómo responde la mente y el cuerpo cuando se está a punto de ser incinerado o enterrado en vida? Son preguntas que, de buenas a primeras, no han encontrado respuesta por eso de no tener tiempo material para contarlo. Pero Juan es una excepción. Atado en una camilla de una sala cubierta de plásticos en plan Dexter ha comprobado cómo es esto de que un carnicero mutile tu cuerpo con una gigantesca radial después de desmembrar (y comer) otros cuerpos humanos. Mikel también tiene algo que decir al respecto. En su caso, fue sepultado vivo tras ser dado por muerto tras una orgía de sexo y drogas.

Son experiencia terroríficas de las que ambos han logrado salir. Es cierto que uno podría pensar que Juan es un producto de la ficción. Pero no. Tampoco lo es Mikel. No son personajes salidos de la pluma de un escritor o de la de imaginación de un director de cine. O sí. Quién sabe. Porque la frontera entre realidad y ficción está en entredicho con el Festival de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que este año ha estrenado una nueva sección de piezas de realidad virtual que sitúa al espectador en medio de la acción. Tan solo hay que ponerse unas gafas de realidad virtual y estar atento a todos los lados, incluso a lo que sucede a las espaldas. Nunca unos 360 grados han tenido tanta trascendencia.

placeholder Tres personas ven diferentes cortos de realidad virtual en la muestral del Festival de Cine de Terror de San Sebastián. (J. M. A.)
Tres personas ven diferentes cortos de realidad virtual en la muestral del Festival de Cine de Terror de San Sebastián. (J. M. A.)

¿Cuántas puñaladas podría soportar el cuerpo humano antes de que el corazón deje de latir? En base a cálculos matemáticos la respuesta se puede llegar a aproximar, pero si uno lo vive en sus propias carnes se pierde la cuenta y desaparece toda la posibilidad de encomendarse a los números. La respuesta está en la resistencia humana. Entonces, la pregunta idónea sería: ¿hasta qué punto uno podría aguantar semejante embestida de machetes y cuchillos?

Juan ha aguantado de forma estoica el juego al que le somete el carnicero de la muerte que ofrece ‘The Peeler’, del australiano Harrison Norris. Otros no han podido. Es más, el realismo de la acción ha provocado estampidas al interpretar el cerebro como algo real una estampa de la ficción. Cuenta Roberto Romero, creador de ficción VR en Virtual Voyagers que participa en este proyecto, que a más de uno se le olvida eso de las gafas y los cables que tiene alrededor antes de poner pies en polvorosa. Y claro, el terror llega cuando tiene que volver a montar el destrozado ‘chiringuito’.

placeholder Berto Romero encabeza 'Talismán' de Carlos Therón. (EC)
Berto Romero encabeza 'Talismán' de Carlos Therón. (EC)

Son doce las experiencias que ofrece esta muestra de realidad virtual. Hay mucho gore y mucha "caña", como no podría ser de otra manera al tratarse de un festival de terror. Pero también, de acuerdo a la etiqueta de cine fantástico que acompaña al certamen, hay producciones 'más light' para bien del equipo técnico. Es el caso, por ejemplo, de ‘The Spacewalker’, de Alexander Gorokhov, que ofrece al espectador experimentar el primer paseo espacial a cargo de un astronauta soviético en 1965. O el de ‘Dinner Party’, de Ángel Manuel Soto, que cuenta la historia del primer caso de abducción denunciado en Estados Unidos.

Pero la sangre es lo que llama. Y mucho. Los fans del festival ya han demostrado en innumerables ocasiones en el Teatro Principal su gusto por el líquido rojo con historias (no precisamente de realidad virtual) que sólo se pueden contar una vez pasada la medianoche. En el primer día de la muestra, los títulos más demandados –el espectador elige el título que desea– son esos que, en otras circunstancias, invitan a mirar hacia otro lado. Pero no en este caso porque uno no sabe por dónde va a llegar el terror. No conviene dar más detalles por esto de los spoilers, y más tratándose del género del que estamos hablando, pero al menos sí está permitido decir que Nacho Vigalondo te ofrece una silla en el sangriento ritual de ‘Ceremony’ y que Carlos Therón, el otro director español presente en la muestra, te pone entre las manos un ‘Talismán’ con el que es mejor no tener contacto (en todos los sentidos).

placeholder Roberto Romero, Zacarías de Santiago y Josemi Beltrán, en la presentación de la muestra de realidad virtual y terror. (J. M. A.)
Roberto Romero, Zacarías de Santiago y Josemi Beltrán, en la presentación de la muestra de realidad virtual y terror. (J. M. A.)

¿Se puede decir algo más que no se intuya del cóctel que conforman una hoguera nocturna y un campamento juvenil? Pues eso. El terror del afamado director estadounidense Alexandre Aja no solo está en comer las nubes chamuscaditas al fuego en los dos capítulos de ‘Campfire Creepers’. Se trata de una de las producciones más caras para este nuevo formato de contar historias para el séptimo arte, con más de un millón de euros de presupuesto. Romero, que ha participado en este proyecto, del que también ha formado parte Robert Englund en labores de realización, sudó mucha sangre para responder a los deseos del autor de 'Over The Rainbow'. Esto sí que fue terror con mayúsculas. “Alexander nos pedía cosas técnicas que no sabíamos si se podían hacer”, señala el ex fundador de la que fuera pionera Future Lighthouse y actual CEO de The Greyskull Company.

En ‘Campfire Creepers’ hay terror pero también innovación. Y grandes dosis. Lo dice quien ha participado en producciones con presupuestos de apenas 42.000 euros en su amplia trayectoria dentro de la realidad virtual. Se trata de un campo “cada vez más demandado” en festivales, incluidos los de talla mundial. Cannes tiene una sección asentada sobre realidad virtual y la última edición de Venecia acogió la experiencia interactiva de ‘Kobold’, del alemán Max Sacker, que acompaña al cortometraje del mismo nombre que da pistas para que, con posterioridad, el espectador se adentre en la realidad virtual y resuelva (si puede) el misterio. La única certeza real que se extrae de la experiencia es que uno no tiene alma de detective.

placeholder La experiencia interactiva que ofrece 'Kobold' da para muchas sorpresas. (J. M. A.)
La experiencia interactiva que ofrece 'Kobold' da para muchas sorpresas. (J. M. A.)

En ‘Mule’, de Guy Shelmerdine, también hay elección. Aunque en este caso las dos opciones conducen al mismo camino. La diferencia entre ambas producciones estriba en si el fin de tus días llega de forma rápida, presa de las llamas de un horno crematorio, o más pausada, bajo tierra a la espera de que la falta de oxígeno preceda a la acción de los gusanos. “¡Hostias!”, clama en voz alta como ‘última voluntad’ la joven Vanesa al percatarse de que está a punto de ser incinerada después de pasar por las fases de certificado de la defunción, autopsia (no sin sorpresas), despedida familiar y funeral. “El realismo si lo aplicas al terror es terrorífico”, resalta Romero, quien pone énfasis en las potencialidades que ofrece la realidad virtual en el mundo de la educación más allá del ámbito del entretenimiento y el terror. Imagínate, por ejemplo, estudiar los Juicios de Núremberg estando dentro de la sala. “Se te quedarían a fuego en el cerebro porque es una experiencia increíble de gran impacto emocional”, argumenta quien vaticina que la realidad virtual va a ser una herramienta “trascendental” para el mundo educativo.

Foto: Coreografía inquietante en la fachada del Teatro Principal

Pero eso es el futuro. Y en el presente, en el Festival de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, la realidad virtual da aire a psicópatas, animales asesinos, cuerpos desmembrados, drogas, sexo duro, mafias… pero ¡no a zombies! Porque no hay zombies por ningún lado. “Pues es verdad”, asiente, sorprendido por esta ausencia, Zacarías de Santiago, comisario de una muestra que se completa con la producción coreana 'An Abituary', de Jean Yoon, y la serie interactiva de ciencia ficción 'Halcyon', de Benjamin Arfmann. Se trata de piezas que van desde los 3 a los 14 minutos de duración y que son "representativas" de lo que se ha hecho en el género de terror y fantástico en los últimos tres años.

El director del certamen, Josemi Beltrán, también vaticina que el cine va a emprender con fuerza esta vía de la realidad virtual, que ya estuvo presente en el pasado Festival de Derechos Humanos de San Sebastián que también preside, y que puso al espectador dentro de una patera o en un campo de refugiados. La muestra con la docena de producciones de terror estará abierta al público de forma gratuita hasta el domingo en la plaza Okendo. Es la novedad de la programación de un festival cuya XXIX edición, dedicada a Frankenstein y a su creadora Mary Shelley, se inaugura de forma oficial este sábado con la película ‘Overlord’, de Julius Avery. “Más de uno va a salir corriendo de terror porque es todo tan real…”, garantiza Romero. ¡Ah!, un consejo previo. “Mirad para atrás de vez en cuando por si acaso”. Avisados estáis.

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