un test dudoso

¿Fraude o chapuza? Respuestas marcadas en la oposición para el Museo del Prado

Uno de los exámenes para vigilante de sala daba 'pistas' para responder. El Prado habla de "errata mínima" de imprenta “que no afectó al principio de igualdad: todos los exámenes eran idénticos"

Foto: Colocación de cuadros en el Museo del Prado. (EFE)
Colocación de cuadros en el Museo del Prado. (EFE)

“Si no me lo llegan a decir, no me hubiera dado cuenta. Estás nervioso, vas con prisa, es difícil percatarte de una cosa tan sutil”. Lo dice una de las miles de personas (7.000) que el pasado domingo opositaron a una de las 28 plazas de vigilante de sala del Museo del Prado. La sutileza que se le pasó por alto a este opositor —que no a otros— fue la siguiente: el examen de inglés básico —una de las diversas materias a examinar— 'tenía truco', quizás involuntario, pero truco.

Se trataba de un test de 20 preguntas con cuatro respuestas posibles a elegir. Pues bien: la respuesta correcta tenía un tono ligeramente más oscuro que las incorrectas. Un tono oscuro casi imperceptible, que pasa desapercibido a todo aquel que no se fije con cuidado o que no esté avisado previamente.

Volví a mirar la copia de mi examen y me di cuenta de que las respuestas correctas estaban más en negrita, es decir, que había gato encerrado

“En mi examen de inglés cometí un error, vamos, que no me di cuenta de que las respuestas correctas estaban marcadas hasta que entré a hacer la segunda prueba —la oposición estaba dividida en dos partes— y la señora de al lado me comentó que en la sala donde estaba examinándose su marido se había corrido la voz de que las respuestas de inglés estaban marcadas; entonces, volví a mirar la copia de mi examen de inglés y me di cuenta de que las respuestas correctas estaban más en negrita, es decir, que había gato encerrado”, cuenta.

El opositor —que prefiere permanecer en el anonimato— nos pasa su examen de inglés —que podían quedarse tras entregar la copia con las respuestas a los examinadores—. Lo comprobamos. Hay que fijarse mucho, pero no miente: las respuestas correctas son ligeramente más oscuras que las incorrectas. Este periódico les ha hecho el test de inglés a dos redactores diferentes: tenían que elegir la respuesta que les parecía más negrita que el resto. Uno ‘adivinó’ todas las respuestas; el otro solo falló una.

Respuesta oficial

Consultamos al departamento de Comunicación del Museo del Prado. ¿A qué achacan las negritas? “Lo detectamos una vez terminado el examen. Pasó desapercibido en la mayoría de las facultades [la oposición tuvo lugar en diversas localizaciones de la Universidad Complutense], aunque dos o tres personas se dieron cuenta al acabar, y se comentó al tribunal, que vio alguna pequeña diferencia, pero muy pequeña, no es que estuvieran unas respuestas en mayúsculas y otras en minúsculas. El examen era el mismo para todos. Ha habido una pequeña errata. Sinceramente, no sabemos a qué se ha podido deber, quizás al imprimir del color al blanco y negro, pero es una alteración prácticamente inapreciable, que no se produce en las 20 respuestas del examen de inglés, sino en 19 de las 20”.

El Prado subraya que se trata de “una errata mínima” que “no se pudo subsanar antes por la propia limpieza del proceso, los exámenes venían lacrados y sellados, los miembros del tribunal no habían tenido antes acceso al examen para detectar posibles errores. El tribunal conoce los exámenes al mismo tiempo que los opositores. Nadie lo pudo detectar por la propia transparencia del proceso”.

Es una errata mínima que no se pudo subsanar antes por la propia limpieza del proceso

El opositor también se inclina por la chapuza, pero sin descartar otras posibilidades. “Si es un fallo, ha sido un fallo muy gordo”, aclara. La explicación del error podía ser, según él, que “hayan impreso un archivo de color en una imprenta que solo tiene tinta negra, y que justo la respuesta correcta estuviera en un color que, al transformarse a escala de grises, sea más oscuro que el resto”.

Teoría alternativa

No obstante, la casualidad de que fuera el examen de inglés básico el único que contenía errores y no el resto (cultura general, normativa del museo, funcionamiento interno de la institución, etc.) alimenta una hipótesis más inquietante: “Circula la teoría de que las respuestas correctas de inglés estaban marcadas para ayudar a los interinos más veteranos del museo, que trabajan como ayudantes de sala, los que están a punto de jubilarse y/o no tienen nivel de inglés ni ganas de tenerlo”, cuenta el opositor.

Las respuestas correctas de inglés podrían estar marcadas para ayudar a los interinos más veteranos que no tienen nivel ni ganas de tenerlo

Para elevar aún más el nivel de suspicacia, el segundo examen de la oposición —“el de situaciones prácticas, donde los interinos tienen clara ventaja”— contenía “preguntas casi imposibles de contestar si no has trabajado nunca en el Museo del Prado. Sumas una cosa a la otra y no puedes evitar pensar: ‘O sea, que está todo el pescado vendido. Pues qué guay", zanja el opositor, que no es el único enfadado con el 'error': la sombra de la impugnación planea sobre la oposición.

En el Museo del Prado, no obstante, atajan cualquier especulación: “Desmentimos en mayúsculas cualquier otra teoría que no sea la de la errata mínima”.

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