LESLIE CAVENDISH

El peluquero que cambió el mundo: "Mi corte de pelo llevó a los Beatles al Sgt. Pepper's"

'El peluquero de los Beatles' recopila los recuerdos y vivencias de Leslie Cavendish con los Beatles, a quienes cortó el pelo y acompañó en el 'Magical Mystery Tour'

Foto: Leslie Cavendish cortándole el pelo a George Harrison (Galería de Leslie Cavendish)
Leslie Cavendish cortándole el pelo a George Harrison (Galería de Leslie Cavendish)

Ya no soy un Beatle, ni siquiera yo me reconozco”, lo dijo Paul McCartney una tarde a finales de octubre en 1966. ‘Revolver’ se había publicado ese mismo verano y 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band' todavía era una idea sin forma. El fenómeno Beatle estaba en su máximo apogeo y McCartney debatía en casa si podría permitirse unas vacaciones: John Lennon y George Harrison se encontraban en España y la India por entonces y Jane Asher, su novia, estaba ocupada grabando su nueva película. “El único problema es que no puedo ir a ningún sitio sin que me acosen. Ser famoso y reconocible al instante puede ser un muy molesto, ya sabes”, hablaba con su entonces jovencísimo peluquero, Leslie Cavendish. Él le propuso algo que comenzó como una broma: “¿Por qué no vas disfrazado? Podría dejarte el pelo muy corto”. De la conversación salió un corte de pelo que terminó con el clásico peinado Beatle, el que había revolucionado la música, la estética y la juventud de los años sesenta. “Nadie me reconocerá”, se levantó triunfante McCartney. “Ahora sí que puedo irme de vacaciones”.

'El peluquero de los Beatles' (Urano)
'El peluquero de los Beatles' (Urano)

Leslie Cavendish no tenía ni idea de que lo que acababa de hacer desembocaría, sumando muchos otros factores, en el considerado como primer disco conceptual de la historia. Apenas llevaba un mes acudiendo a casa de Paul McCartney -curiosamente en Cavendish Avenue, en Londres- a cortarle el pelo de vez en cuando. La casualidad y estar en el momento y lugar adecuados le había convertido, con diecinueve años, en el peluquero de confianza de una de las personas más famosas de Inglaterra y, pronto, del mundo.

Cavendish llevaba cuatro años trabajando en el prestigioso salón del peluquero Vidal Sassoon. Un día, gracias a prestarse a cubrir una sustitución, Cavendish terminó peinando a Jane Asher. “¿Aceptas trabajos en casa? Mi novio necesita un buen corte”, le propuso ella al terminar. A partir de ese momento, el joven peluquero entró a formar parte del íntimo círculo de allegados de los Beatles: no solo fue el responsable de que desapareciera el clásico corte de pelo de McCartney, también atendió a George Harrison en el hospital después de que le extirparan las amígdalas o a John Lennon mientras conversaba con una recién conocida Yoko Ono. Hasta la desaparición del grupo, se presentó en algunas sesiones de grabación, paseó por las oficinas de Apple Corps como si fuera su segunda casa y se subió al autobús para participar en el rodaje de la entonces desastrosamente acogida ‘Magical Mystery Tour’.

Leslie Cavendish de joven (Galería de Leslie Cavendish)
Leslie Cavendish de joven (Galería de Leslie Cavendish)

Ahora, Leslie Cavendish quiere recordar la época más memorable de su vida. En ‘El peluquero de los Beatles’ (Urano) repasa con detalle sus encuentros con los ‘fab four’ y destaca un importante episodio: cómo cambió la historia del rock and roll “con un simple corte de pelo”.

"El único e inimitable Billy Shears"

“Me quedé mirando su famosa mata de pelo. Cada una de aquellas mechas era como una reliquia para millones de fans. Y allí estaba su propietario, Paul McCartney, diciéndome que se las cortara todas”, relata Cavendish. Después de aquello, el Beatle disfrutó de su nuevo “anonimato” y tal y como había hablado con Cavendish, se fue de vacaciones con Jane Asher a Kenia junto con Mal Evans, el organizador de los viajes de los Beatles. La vuelta en avión fue el 19 de noviembre, de Nairobi a Londres. Durante la comida, como era costumbre, McCartney y Evans recurrieron a su pasatiempo favorito: inventarse juegos de palabras. Evans cogió los sobres de sal y pimienta y los levantó en el aire. McCartney jugó con los sonidos: “Sergeant Pepper”, dijo.

Cavendish con Paul McCartney (Galería de Leslie Cavendish)
Cavendish con Paul McCartney (Galería de Leslie Cavendish)

El propio Cavendish asegura haber ignorado el papel que jugó en esta casualidad hasta que releyó las memorias de Paul McCartney escritas por Barry Miles. “Si no hubiera sido por la sugerencia que hice a Paul, nunca habría ido de vacaciones a África con Jane, nunca habría estado en aquel avión con Mal Evans, y todo aquel juego con los sobres de la sal y la pimienta nunca habría tenido lugar”, escribe. Antes del viaje, el peluquero, en una de sus visitas, ya había visto a McCartney elegir y componer algunas de las canciones del álbum. “Como es lógico, el octavo álbum de los Beatles habría sido una obra maestra con o sin mi corte de pelo”, reflexiona. Pero asegura que el nuevo 'look' que le otorgó a McCartney "llevó directamente a la creación de uno de los discos más legendarios de todos los tiempos”.

En la vistosa banda militar que los Beatles imitan en la portada y en su propia música subyacía una idea radical: “olvidar todo lo que hemos sido antes, los Beatles, el sonido Mersey, los flequillos”. “Si no hubiera sido por mi corte de pelo, el álbum habría tenido un título diferente y, ciertamente, un concepto diferente a la hora de cohesionar las canciones”. Un experimento estilístico del que Cavendish, además, resalta un nombre. Billy Shears, si bien se presenta en el disco como el alter ego de Ringo, su traducción arroja alguna pista más: “Billy Tijeras”.

La imagen de los Beatles cambió radicalmente en 'Sgt. Pepper's'
La imagen de los Beatles cambió radicalmente en 'Sgt. Pepper's'

"John Lennon se habría quedado calvo"

Leslie Cavendish no solo se ocupó del peinado de los Beatles. Por el Vidal Sassoon desfilaban también Keith Moon, el batería de The Who o Dave Clark, de Dave Clark Five. Más tarde, amparado por los cuatro de Liverpool y sus ansias emprendedoras tras fundar Apple Corps, fue dueño de su propio local, en la trastienda de la 'Sastrería Apple' por la que se dejaban caer Brian Jones, Rod Stewart o Jimi Hendrix. Por aquel entonces ya se le conocía en el mundillo y en la prensa como "el estilista de los Beatles".

Leslie Cavendish (primera fila) con los Beatles y el reparto de 'Magical Mystery Tour' (Galería de Leslie Cavendish)
Leslie Cavendish (primera fila) con los Beatles y el reparto de 'Magical Mystery Tour' (Galería de Leslie Cavendish)

Un año después de conocer a McCartney, Cavendish se embarcó en la surrealista aventura que supuso el ‘Magical Mystery Tour’. Una ausencia de una semana que casi le valió el despido por parte de Sassoon, pero que le llevó a comer 'fish and chips' y a compartir plano con los Beatles en una toma que, finalmente, no fue incluída en el metraje final. Dos años después, también tuvo la fortuna de encontrarse en las oficinas de Apple Corps en Savile Row cuando se subieron al tejado y dieron su último y legendario concierto, aunque no pudo subir junto a ellos. “Se pelaron de frío allí arriba”, se consuela.

Cavendish en la actualidad (Rachael Kane)
Cavendish en la actualidad (Rachael Kane)

‘El peluquero de los Beatles’ repasa algunas de las escenas cotidianas que tenían lugar en la vida de Paul, John, George y Ringo una vez se apagaban los focos y se alejaban del ojo público. Cavendish las documenta como si hubieran ocurrido ayer y transmite los nervios e inquietudes que le inundaban cada vez que hablaba con uno de los cuatro, sobre todo con el imprevisible Lennon.

Una de las anécdotas más destacadas se centra en este último, después de que Cavendish, al ser preguntado en una entrevista por el pelo de los Beatles, dijera que el de Lennon era el menos espeso. El titular del día siguiente transformó sus prudentes palabras en “Lennon podría quedarse calvo”. El susodicho, claro, llamó a Cavendish alterado. “¿De veras me estoy quedando calvo?”, le preguntó preocupado. En su momento, Cavendish le tranquilizó y le aseguró que no ocurriría. “Ahora, cincuenta años después, puedo revelar la verdad”, escribe. “Si hubiera vivido más de cuarenta años, habría perdido tanto pelo que habría podido considerarse calvo. Es una idea tremenda. ¡John Lennon calvo! Pero, que yo sepa, no le hizo ningún daño a Elton John”.

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