HASTA EL 14 DE OCTUBRE

El 'Black Mirror' español llega al teatro: no querrás usar Instagram después de 'Faraday'

El thriller dirigido por Paco Macià abre la puerta al lado oscuro de internet en el Teatro Galileo de Madrid

Foto: 'Faraday' estará en el Teatro Galileo del 13 de septiembre al 14 de octubre.
'Faraday' estará en el Teatro Galileo del 13 de septiembre al 14 de octubre.
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“Un niño nacido hoy no sabrá lo que es tener un pensamiento no grabado”. De esta frase de Edward Snowden se empapó Fernando Ramírez Baeza para crear un mundo aparentemente “lejano y ajeno” pero que ya parece atisbar por las esquinas. ¿Cómo cambiaría la vida si todo fuese un Gran Hermano y no hubiera privacidad? ‘Faraday’, el thriller dirigido por Paco Macià, pone esta pregunta sobre las tablas del madrileño Teatro Galileo entre armas de fuego, grandes pantallas luminosas que se alzan como un personaje más y un sentimiento constante que grita “¿debería borrar esa foto que subí a los stories de Instagram?”

“Como testigo suicida y ejemplo confesor de lo que ocurre, nos parece maravilloso”, dice Paco Macià sobre Snowden minutos antes del ensayo. “Una persona que puede deshacer todo el sistema. Me parece muy humano”. Macià entró a dirigir el texto de Ramírez Baeza atraído por la reflexión que plasma de las redes sociales. “Incluso tratando esta temática, estando nosotros dentro, no sabemos cuáles son los límites. Son zonas muy resbaladizas”, comenta. “Nos hemos dedicado a meternos en las redes sociales, a conectar con todo el mundo y ahora vamos viendo sus peligros y la decadencia de esa sociopatía”.

‘Faraday’ se ubica en Nueva York, en una central de seguridad que esconde un invento dispuesto a revolucionar el mundo de internet. Los vigilantes Matt (Javier Collado) y Linda (Alicia Montesquiu) se ven envueltos en un angustioso tira y afloja con una empresa tecnológica, con la CIA y con Jack, interpretado por un carismático José Manuel Seda. Una suerte de Black Mirror’ patrio que engancha y deja la puerta abierta a un futuro inquietante, preparado para atrapar a todos como una tela de araña. Verdades incómodas y defectos reales con un clic. Se acabó hacerse fotos si uno quiere dormir tranquilo.

Si en los ochenta se fantaseaba con coches voladores, ahora tememos un mundo gris esclavizado por la tecnología. La cinematográfica ‘Faraday’ arrastra esa visión distópica de un futuro en ciernes. “Hay mucha incertidumbre hacia él, cada vez hay menos recursos y más población, más extrañeza”, opina el director. “Aparecen nuevos populismos en base a la falta de identidad. Como no encuentro mi identidad soy más catalán que nadie o más húngaro o más fascista (risas)”.

El público y sus móviles forman parte del esqueleto de ‘Faraday’. Macià piensa en el final de la función, cuando la luz azulada de las pantallas bañará hasta el último espectador. “La obra está muy ubicada en el mundo en el que viven los jóvenes, son tecnologías actuales. Me gusta esa alerta cuando sales de la actuación que te hace preguntarte cómo vas a utilizar ahora tus redes”.

"Haces teatro pero, ¿a qué te dedicas?"

La amenaza de compartir la vida privada en internet gana protagonismo. Hace poco, miles de espectadores se mantuvieron en vilo con la ficción de suspense de Manuel Bartual y Modesto García, que pretendía hacer reflexionar sobre algo parecido al corazón de ‘Faraday’. Macià lo ve lógico. “El discurso habitual del teatro de los 60 o 70 era contra Franco, ahora es hablar de las tecnologías y redes.”

El discurso habitual del teatro de los 60 o 70 era contra Franco, ahora es hablar de las tecnologías y redes

Él tiene Facebook pero no lo usa mucho. “Con las redes nos convertimos en algo que antes se hacía con el teatro: ser el protagonista para los demás. Nos vuelven a todos actores y menos humildes”. Pero destaca también su lado luminoso, cuando las usa para hablar con gente a la que ve menos, aunque sea de manera “holográfica”. “Si estamos a la defensiva es porque no sabemos hacia dónde van. El tema de la protección de datos, cómo se gestionan y el Big Brother van ocupando espacio”.

Macià, que lleva años en el negocio, reconoce que el apoyo al arte en España es insuficiente. “No me refiero solo al dinero, también hace falta estrategia y conciencia social. Pensar que nos sirve a todos. Tiene que estar establecido como parte esencial de la comunidad porque va a progresar con eso”, insiste. Recuerda cuando al principio de su carrera iba a Francia a actuar. “Te trataban como una eminencia si eras actor. ‘Te admiro’, decían. Aquí te dicen ‘sí, haces teatro, ¿pero a qué te dedicas?’”

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