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Maluma incendia Madrid en un Wizink Center abarrotado de mujeres

El superventas colombiano triunfó en el Palacio de los Deportes ante un público mayoritariamente femenino

Foto: Concierto de Maluma en Madrid. (EFE)
Concierto de Maluma en Madrid. (EFE)

Como era de esperar, Maluma triunfó a lo grande ante un Palacio de los Deportes (Wizink Center) abarrotado. Tampoco fue una sorpresa que más de dos tercios del aforo fuese público femenino. Si duda, las mujeres -de casi todas las edades- fueron las más implicadas bailando, cantando y celebrando sus canciones. Si hacemos balance, Juan Luis Londoño Arias lo tiene todo: un cuerpo de dios griego, una voz tan dulce como poderosa y un repertorio rebosante de himnos hedonistas, donde comparte con descaro historias cotidianas que le pueden ocurrir a cualquiera cuando sale a ligar.

Pop de toda la vida, con calidez caribeña y letras más explícitas, en sintonía con los tiempos crudos que vivimos.

Campaña estéril

Después de asistir a su segunda gira española, se comprenden menos iniciativas como la campaña #MejorSolaQueConMaluma, que denuncia un presunto machismo en sus letras y sus vídeos, aportando escasos ejemplos y argumentos. Cierto que en esta gira, titulada 'The Fame', le gusta presentarse rodeado de mujeres semidesnudas; nada que no hayan hecho antes Madonna con negros esculturales, Cher en un portaaviones rodeada de marines y Marilyn Monroe con caballeros enfundados en esmoquin compitiendo por regalarle diamantes.

Maluma en su concierto en el Wizink Center de Madrid. (EFE)
Maluma en su concierto en el Wizink Center de Madrid. (EFE)

A estas alturas del siglo XXI, pensar que una campaña de desprestigio iba a funcionar resulta algo ingenuo. Como nota de color, puedo decir que mi asiento estaba equidistante del de Belén Esteban y de Ángel Carromero, ex estrella juvenil del PP hoy desaparecido de los medios.

Éxitos y versiones

¿Lo mejor de la noche? Un repertorio deslumbrante, que en solo siete años acumula más canciones infalibles que otros músicos latinos en treinta. Arranca con '23', derrochando chulería rapera, sigue con la sensual 'Corazón' y consigue que estalle el karaoke colectivo con una versión minimal de de 'Mala Mía'. Sus dos colaboraciones con Shakira, 'Clandestino' y 'Chantaje', funcionan de maravilla con el apoyo de su corista femenina. Además, Maluma es generoso y adereza sus éxitos con sabrosas versiones de Ricky Martin ('Vente Pacá'), Charly Black ('Gyal You A Party Animal') y Nicky Jam con J. Balvin ('X'). Además le respalda una banda suelta y engrasada compuesta por percusiones, bajo, guitarra, teclados, dos vocalistas de apoyo y ocho eficientes bailarinas.

Autosabotaje

Lo más discutible, en cambio, son unos parones incomprensibles que impiden que crezca la intensidad. El talentoso colombiano sigue sin conseguir que sus conciertos sean algo más que la suma de sus partes. Esta vez fue más comedido que en su anterior visita, pero se sigue autosaboteando con el numerito -archiconocido- de subir una chica al escenario para ligar, con el tramo donde pide a un cámara que recoja imágenes de las pancartas y camisetas más vistosas que ha traído el público y con varios minutos de lágrimas -de cocodrilo- donde expresa el agradecimiento a los fans madrileños por lo bien que le han tratado (al menos las llantinas de Bustamante parecían reales). Ni son apuestas originales ni aportan nada relevante.

Su show supera con mucho al de Ozuna, demasiado pobre y pregrabado, pero no alcanza el voltaje del de J. Balvin

Que no enlace casi nunca a una canción con otra da al recital un aire de show televisivo y no de fiesta urbana, callejera y caribeña. Tampoco ayudan las historias en plan anuncio de colonia de lujo que proyecta alguna vez en las pantallas. Su show supera con mucho al de Ozuna, demasiado pobre y pregrabado, pero no alcanza el voltaje del de J. Balvin, que sí consigue que su repertorio fluya y crezca sin interrupciones.

Gran traca final

Lo mejor, de nuevo, fue una recta final donde cayeron temazos como 'El préstamo', 'Borro cassette' y 'Felices los cuatro', un alegato en favor de la relajación de las relaciones sentimentales para que todas las partes obtengan más placer. Mención especial merece el segmento salsero del tema, que demuestra que el reguetón es descendiente natural de la era dorada de la salsa de Fania. La traca final con 'Cuatro babys' también sonó memorable, especialmente los fragmentos donde Maluma confirma que anda sobrado de flow para rapear. A la salida del recinto, muchas risas entre los grupos de amigas y mucha conversación desconcertada ante las campañas feministas contra Maluma. “Tía, de verdad, no sé qué pretenden. Yo también estoy enamorada de cuatro babys y no pasa nada”, compartía una treintañera en la boca del metro de Goya.

Maluma en su concierto en el Wizink Center de Madrid. (EFE)
Maluma en su concierto en el Wizink Center de Madrid. (EFE)

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