entrevista al instituto mexicano de sonido

IMS: “El trapero que se atreva a decir 'que se jodan las marcas' se ganará el respeto"

Actúa en Santander Music Fest y Sonorama

Foto: Camilo Lara, del Instituto Mexicano de Sonido. (EFE)
Camilo Lara, del Instituto Mexicano de Sonido. (EFE)
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El músico mexicano Camilo Lara es una de las figuras más estimulantes de la escena pop del siglo XXI. Con un pie en el mundo hípster y otro en la música popular latina, ha conseguido seducir a un público internacional con proyectos como Instituto Mexicano del Sonido y Mexrrisey, con quienes realiza versiones mariachis de The Smiths. Además, colaboró en el éxito global de la película ‘Coco’ (2017), donde también fue la inspiración para el personaje del discjockey. Sus próximos proyectos incluyen trabajar con Lila Downs, Celso Piña e Inna Modja, una joven artista de Mali (nieta de Amadou y Mariam).

El talento musical de Lara se inspira en las lecciones de '3 feet high and rising' (1989), álbum clásico de De La Soul, un grupo de raperos neoyorquinos que ofrecían rimas positivas y colorido pop frente a la violencia del hip-hop gangsta. “También me fijo en Damon Albarn, que supo seguir los pasos de Joe Strummer de The Clash. Y aprendí mucho de David Byrne. Puede parecer que viajar a Bamako sea un cliché, pero en realidad las ciudades de la música son siempre las mismas: Kingston, Londres, Nueva York, París, México DF…Cambian más los actores que los lugares. Luego siempre hay sorpresas, como la revalorización de los sonidos del Sáhara, que ahora tiene un estilo casi punk”, comenta.

Política pop

Su quinto trabajo, ‘Disco popular’ (2017), vuelve a mezclar música y política. “Este disco lo planteé como un viaje por América. Quería confiar todos los ritmos del continente. Fracasé, ya que era algo demasiado ambicioso, pero creo que las canciones son bonitas. La idea quizá era demasiado académica y preferí salvar el lado divertido”, comenta. Su referente principal fue el álbum ’Sandinista’, de The Clash. “Quería salirme de mi entorno y probar cosas nuevas, com hicieron ellos en ese trabajo triple”, recuerda. Para ello reclutó a artistas tan diversos como Calexico, La Yegros, Orkesta Mendoza, Sly & Robbie, Lorna -la de “Papichulo”- y Tots Hibbert. Diversidad sonora, hedonismo pop y mensajes contra el neoliberalismo.

¿Dónde está el salvajismo de hacer las canciones que realmente te pide el cuerpo, sin condicionantes externos?

¿Se siente cómodo dentro del ecosistema de la música popular moderna? “La sobredosis de patrocinios me parece un problema escandaloso. El primer trapero que salga y que rechace a las grandes marcas va a ganarse el respeto general. Es una generación absolutamente rendida al capitalismo rampante y necesitan un poco de distancia. Es horrible que toda la música tenga que pasar por las corporaciones. ¿Dónde está el salvajismo de hacer las canciones que realmente te pide el cuerpo, sin condicionantes externos? No puede ser que la máxima aspiración de un artista a los veinte años sea conseguir la atención de Reebook”, denuncia. “Me asusta que las marcas acumulen demasiado poder a la hora de decidir qué música escuchamos. Personajes como Kanye West me son muy antipáticos, por haber fomentado todo este culto al dinero y las empresas. Ojalá sus discos fueran instrumentales”, afirma.

Resucitar el mariachi

Pregunta incómoda: ¿cómo le sentó la feroz crítica que hizo el periodista español Diego Manrique a ‘Un mundo raro’, el disco homenaje al legendario José Alfredo Jiménez que Lara coordinó? “Mi intención era traer el repertorio de José Alfredo a un público moderno que no lo conoce. Además intenté explorar el mariachi como si todavía fuera una música viva, de jóvenes, que es lo que fue siempre. Tristemente, hoy se trata de genero que si no está agonizando o por lo menos está tambaleándose. Vive en cantinas y sobrevive gracias a músicos muy exitosos -tipo Luis Miguel o Alejandro Fernández- que pueden pagar una formación de cuarenta músicos vestidos de azul celeste con remaches de oro y llevárselos a tocar por todo el mundo”, explica. A Lara le gusta imaginar una realidad paralela donde el público joven de su país hubieran llegado al mariachi de manera natural y no como un subgénero exótico. “La música de México vive un momento de revalorización, pero desde el lado de la nostalgia. Nadie hubiera podido imaginar que Luis Miguel fuera a ser cool en 2018 gracias a una serie de Netflix”, comenta con una sonrisa. Su proyecto mariachi, Mexrrissey, triunfa a lo grande en Inglaterra, pero este verano tuvo que cancelar fechas europeas por falta de ofertas festivaleras que sostuvieran una banda tan cara de mantener.

El algoritmo perrea

A pesar de todo, la música latina gana impacto global. ¿Vivimos un cambio de relaciones de poder en la industria? “Lo latino está tomando el poder. Los nuevos superventas tienen otros valores. Como he dicho, es sorprendente que ahora Luis Miguel sea cool, pero mucho más que Bad Bunny sea el nuevo jefe del planeta pop. Algunos no se han entrado todavía, pero es quien manda. Hay un cambio y tiene que ver con los algoritmos de Internet, ya que cuando escuchas Shakira te recomienda sonidos similares y eso te abre a artistas latinos menos conocidos”, explica.

Tenemos menos paciencia para las canciones. Resumiendo: ha ganado la comida rápida frente a la casera

¿Puede llegar un momento donde el pop latino se imponga al anglosajón? “Es posible, pero también pueden presentarse nuevos competidores, por ejemplo el equivalente a ‘Despacito’ de Israel, Turquía o Portugal. Pase lo que pase, lo que tenemos es más interesante que un menú exclusivamente anglo”, apunta. Cuando pregunto por el EDM, electrónica comercial, Lara lamenta que “los valores de producción actual son más básicos y menos ricos porque se impone la música inmediata. Tenemos menos paciencia para las canciones”. Resumiendo: ha ganado la comida rápida frente a la casera. “No todo tiene que ser jamón de bellota, pero sí hemos de pedir al pop que sea sabroso. Ahora muchas canciones son como los ‘stories’ de Instagram, que consumes con ansiedad y te olvidas a los cinco minutos”, concluye.

Santander Music Fest se celebra entre el 2 y el 4 de agosto y Sonorama entre el 8 y el 12

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