un libro delicioso

¿Cuál fue el año más importante del siglo XX? (no es el que piensas)

La historiadora sueca Elisabeth Asbrink combina maestría sintética, talento literario y evocaciones brillantes en un libro de historia nada convencional

Foto: Trabajos de reconstrucción en Berlín durante la postguerra financiados con el plan Marshall
Trabajos de reconstrucción en Berlín durante la postguerra financiados con el plan Marshall

"El 7 de enero se comunica que quinientas mujeres del sistema de transportes de Londres deben abandonar su puesto de trabajo. Las envían a casa. Durante los meses siguientes despiden a todas las revisoras de los autobuses y tranvías londinenses. Diez mil en total. Los hombres han vuelto". Con relámpagos narrativos como este, con un abanico de pequeñas y grandes historias de la historia trenzadas con un ritmo delicioso, la historiadora sueca Elisabeth Asbrink ha logrado un ensayo recién traducido al español tan fuera de lo habitual como espléndido sobre la fecha clave del pasado, terrible y espléndido siglo XX. ¿1918? ¿1945? ¿1968? ¿1989? No, no se trata de ninguno de los sospechosos habituales...

'1947, el año en que todo empezó'. (Turner)
'1947, el año en que todo empezó'. (Turner)

'1947, el año en que que todo empezó' (Turner) defiende con pretensiones tan caleidoscópicas como firmes que tal a priori anodina fecha es la partera de todo lo que vino después. Para defenderlo no abusa de los grandes nombres, de los comodines de la 'Política' o la 'Economía' sino que involucra a la cultura, a las intimidades privadas que la historia margina, a la sorpresa y al azar. Por sus páginas irrumpen nazis a la fuga que reconducen su vida con éxito y sin excesivas complicaciones, presidentes de EE.UU atrapados en "el infierno de la cárcel grande y blanca", fundamentalistas adolescentes que viven la iluminación que encenderá las guerras religiosas del futuro, modistas en su momento de gloria, espías en rehabilitación o escritores principales que culminan sus obras maestras.

En 1947 los "derechos humanos" eran una construción exótica y el Telón de Acero apenas empezaba a caer. Pero, ¿qué convierte exactamente a este año en "el más importante del siglo XX"?

Un cambio sutil y decisivo

"El mundo sufre de pobreza, está escuálido y asustado, obsesionado con las cartillas de racionamiento y los cupones de ropa", escribe Asbrink. Y sin embargo la clave de este año crucial es precisamente algo tan sutil y decisivo como un cambio de ánimo. En Washington, en Roma, en Berlín, en Jerusalén.., aún hambrientos, aún míseros, con nuevos y poderosos problemas a enfrentar... el optimismo ha despertado al fin, el futuro vuelve a contar.

Elisabeth Asbrink
Elisabeth Asbrink

En el libro se suceden las breves piezas pintadas por Asbrink de apenas un par de páginas como postales doradas de una radical y benéfica alteración en el tiempo. No en todas partes, claro. No bullen precisamente de felicidad en la Polonia que ve morir su incipiente democracia entre las detenciones masivas de los soviéticos, ni entre los palestinos que asisten como a una catástrofe a los últimos compases previos al nacimiento del estado de Israel, ni tampoco entre los cada vez más desesperados jueces que intentan juzgar a los criminales de guerra nazi cuando la nueva geopolítica impuesta por la guerra fría le ha quitado de pronto las ganas a las potencias occidentales. Pero en general el mundo ha empezado al fin a sentir que puede salir del brete, como acabarán por demostrar las décadas doradas de la socialdemocracia que están por llegar.

En el libro se suceden las breves piezas de Asbrink como postales doradas de una radical y benéfica alteración en el tiempo

También se suceden los personajes que entran y salen de escena constantemente. El nazi sueco Per Engdahl que reagrupa a las fuerzas del mal en la clandestinidad hasta una nueva oportunidad; el escritor inglés George Orwell que anda concluyendo una novela titulada '1984, la pensadora feminista francesa Simone de Beauvoir enamorada locamente del escritor estadounidense Nelson Agreen peor incapaz de dejar a Jean Paul Sartre; o, el fanático antioccidental y fundador de los Hermanos Mulsulmanes egipcios Hassan al-Banna. Y Raphael Lemkin, Mahatma Ghandi, Christian Dior, Billie Holiday, Paul Celan...

Mes a mes vuelas los meses de aquel extraordinario 1947. Llegamos a diciempre apenados de verdad porque el libro nos deje. Concluye Asbrink: "Quizás no sea el año lo que he querido recomponer. La recomposición trata de mí. No es el tiempo lo que hay que mantener unido, soy yo y el duelo quebrantado que crece y crece. El duelo por la violencia, la vergüenza por la violencia, el duelo por la vergüenza".

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios