Ensayos políticos

"No es populismo, es fascismo": los libros para entender un planeta en llamas

Recientemente se han publicado varios títulos que intentan dar sentido al caos político actual: Timothy Snyder, Rob Riemen y Madeleine Albright son sus autores

Foto: Manifestación de protesta el pasado mes de junio en Augsburgo contra el congreso de AfD, el partido de extrema derecha alemán. (Reuters)
Manifestación de protesta el pasado mes de junio en Augsburgo contra el congreso de AfD, el partido de extrema derecha alemán. (Reuters)

Imagine que es médico y vive en una pequeña ciudad. Un día, al salir de su casa, se encuentra una rata muerta. Es un hallazgo inusual, pero no le da más importancia y la tira a la basura. A la semana siguiente, ve tres ratas muertas de camino al consultorio. Comienza a inquietarse, pero no dice nada. Conforme pasa el tiempo, el problema se agrava y en su clínica aparecen personas con un síntoma parecido: hinchazón y delirio, aunque todavía no ha muerto nadie. Insinúa a un amigo. “¿Y si ha vuelto la peste?”. Su colega contesta: “Ya no vivimos en la Edad Media. Por favor, deja de propagar el pánico”.

A pesar de que pensadores como Steven Pinker claman que todo va mejor que antes, un sentimiento pesimista recorre Occidente. Las democracias antiliberales y el pensamiento reaccionario florecen y comienzan a escucharse voces que alertan contra la vuelta del fascismo. Mientras tanto, otros movimientos nacionalistas y populistas dificultan la distinción entre cada término. Tres libros recién publicados analizan el problema desde perspectivas muy distintas.

Resentimiento y odio

Rob Riemen (Países Bajos, 1962) cita la novela de Camus en su ejemplo de la peste para demostrar nuestra ceguera ante la vuelta del fascismo. En su reciente libro publicado en España 'Para combatir esta era, sobre fascismo y humanismo' (Taurus, 2018), Riemen es claro: la ultraderecha europea no es populista, es fascista.

Para combatir esta era (Taurus)
Para combatir esta era (Taurus)

Director del Nexus Institute, Riemen es el prototipo de pensador europeo tradicional, como George Steiner: piensa que Europa vive en una crisis de valores, atacada por distintos flancos: el conservadurismo que rechaza los cambios sociales y revive la xenofobia, el populismo, el nihilismo posmoderno de la izquierda y la voracidad del mercado. Estos tres últimos, unidos, forman el kitsch. “Si en la cultura kitsch del hombre-masa el populismo se mezcla con grandes dosis de nacionalismo, resentimiento y odio, veremos salir entre las sobras el verdadero rostro del fascismo”.

En su segunda parte, Riemen hace un llamamiento por recuperar la “verdad metafísica” y ciertos valores humanistas y universales que se han perdido para combatir el fascismo. Lo llamativo de su obra es la crítica a la emancipación de la ciencia, la tecnología y la razón, pues “la razón puede informarnos acerca de los hechos, pero no puede decirnos cuál es el significado moral de esos hechos, porque no sabe qué es el bien y qué es el mal”.

Una de las características del fascismo, cuenta Riemen citando el célebre 'Anatomía del fascismo' de Robert O. Paxton, es que este, debido a su falta de ideas y valores universales, siempre adoptará las formas y los colores de la cultura y época en la que se dé. Todo fascista en 2018 te dirá que tú eres el fascista. Así, el fascismo en Estados Unidos será religioso y racista, en Europa Occidental, secular y antiislámico y en Europa Oriental, católico u ortodoxo y antisemita.

El fin de la democracia

En una reciente conferencia en Washington, Timothy Snyder, un historiador y experto en Europa central y del este, provocó a su audiencia preguntando: “El presupuesto anual ruso para la guerra cibernética es menor que el precio de un solo caza f-35 americano. ¿Qué arma está influyendo más en el mundo?”. Así adelantaba el tema de su nuevo libro: 'Road to unfreedom' (Tim Dugan Books, 2018, no traducido). En él, traza el camino que conduce a una sociedad democrática al autoritarismo. Para ello se sirve de la Rusia de Putin, que es el elemento central de la obra.

Road to Unfreedom (Tim Dugan Books)
Road to Unfreedom (Tim Dugan Books)

Snyder ya había publicado el año pasado un panfleto urgente tras la victoria de Trump. Se titulaba ‘Sobre la tiranía: 20 lecciones del siglo XX’. Algunas eran llamativas: “4. Asume tu responsabilidad por el aspecto del mundo […]. Fíjate en las esvásticas y demás signos de odio. No apartes la mirada ni te acostumbres a ellos. Retíralos tu mismo y da ejemplo”. “7. Sé reflexivo si tienes que ir armado. 13. “Practica una vida corporal. El poder quiere que nuestro cuerpo se ablande en un sillón y que nuestras emociones se disipen en la pantalla” o 14. “Consolida una vida privada”.

Para entender a Putin, primero hay que entender sus ideas. El autor rescata la obra del pensador fascista Ivan Ilyin, filósofo ruso muy influyente en el propio Putin. Leyendo a Ilyin, Snyder introduce dos términos clave (que ya había mencionado en el epílogo de 'Sobre la tiranía') en el surgimiento del fascismo: la política de lo inevitable y la política de lo eterno.

La política de lo inevitable promete lo mejor para todos. Algunos ejemplos serían el marxismo-leninismo, la teoría del fin de la historia o la fe ciega en el mercado. Como no hay alternativa, se piensa que no se puede hacer nada para cambiar las cosas. De esta forma, se erosiona la responsabilidad individual. Cuando estalla la realidad, todos buscan culpables y llega la política de lo eterno.

Ante el fracaso de las expectativas, el país se convierte en víctima, crea un enemigo y proyecta todas sus frustraciones en él. Comienza una renovación periódica de la amenaza. Los políticos de lo eterno producen problemas que no se pueden solucionar, porque no existen. Una vez que ya no se espera nada del futuro, explica el autor, la nostalgia llena el vacío dejado por la utopía.

Siguiendo esta teoría, Rusia se encuentra en el estadio de la política de lo eterno. Su enemigo exterior es Occidente y, dentro de sus fronteras, los homosexuales: la televisión rusa llama a las democracias occidentales “homodictaduras”, Putin asocia las parejas del mismo sexo al satanismo y ofrece su masculinidad como argumento contra la democracia. Según el autor norteamericano, los homosexuales en la Rusia de Putin son los nuevos judíos.

Además, Snyder se inventa el concepto de negación inverosímil: si en Rusia niegas algo, ya tienes que negar el sistema entero. La política de lo eterno de Putin se basa en atacar la misma raíz de los hechos y convertirse en víctima: ellos no conquistaron Crimea ni mandaron soldados a Ucrania, el avión MH17 fue derribado por los ucranianos y las voces contrarias del régimen están financiadas por Estados Unidos. No solo consigue crear una narrativa unificadora en Rusia, sino sembrar las dudas tanto en la izquierda como en la derecha occidentales.

Según Snyder, los homosexuales son los nuevos judíos: la tv rusa habla de “homodictaduras” y Putin asocia las parejas del mismo sexo al satanismo

Europa y Estados Unidos se encuentran en la política de lo inevitable, advierte el historiador americano. Los primeros, por culpa de los movimientos nacionalistas: como los países europeos nunca han establecido una educación común de la historia de Europa, cada uno piensa que puede salir de la Unión Europea y todo le irá mucho mejor. Esto lo denomina "la fábula del país más inteligente".

Estados Unidos, por su parte, se puede convertir en una oligarquía parecida a la rusa donde la desinformación se propaga desde las propias instituciones. Snyder dice que Donald Trump es un "sadopopulista", porque favorece a las élites financieras atacando a la parte más vulnerable de su electorado. La política de lo eterno funciona como un juego de suma cero: si alguien gana, otros pierden. Con el objetivo de no perder sus apoyos originales, Trump explota su racismo para que su base electoral acepte "el mal menor".

Y Rusia, a través de las guerras cibernéticas o la financiación de partidos de ultraderecha, tampoco tiene que hacer mucho para avivar la discordia y desestabilizar estos países. El historiador finaliza el libro escribiendo que Occidente va camino de contagiarse de Rusia. ¿La única solución? Repasar y comprender nuestra historia, que no es única ni excepcional. La Unión Europea no fue un capricho nacional, sino una necesidad nacional, y Estados Unidos debe recuperar el sentido de ciudadanía y resolver sus problemas de desigualdad.

Las conclusiones de Snyder a veces son demasiado oscuras, como si estas tensiones no hubieran existido siempre. Pero su explicación de cómo las sociedades democráticas toman el camino autoritario es nítida, perspicaz y muy pertinente. Después de todo, el autor de 'Tierras de sangre' se ha ganado el derecho a que se le escuche.

¿Excepción o norma?

El tercer libro es ‘Fascism: a warning’, que se publica en septiembre en español (Paidós, 2018). Madeleine Albright, su autora, fue la primera mujer en ser Secretaria de Estado en Estados Unidos. Pero no solo ha sido una destacada diplomática, sino también una refugiada. Nació en Checoslovaquia en 1937 y tuvo que emigrar dos veces de un estado fascista. Primero, tras la invasión de los nazis y, después, con la llegada de los comunistas.

Fascismo, una advertencia (Paidós)
Fascismo, una advertencia (Paidós)

El libro trata de responder una pregunta: ¿Qué hace que una sociedad democrática se convierta en fascista? Albright dice que el fascismo no es una excepción de la humanidad, sino una parte de ella.

Para encontrar respuesta, Albright analiza los orígenes del fascismo. Dedica varios capítulos a los inicios de Hitler y Mussolini. Su conocimiento de la historia es notable y el recorrido es ameno. Además, en el libro cuenta algunas experiencias como diplomática con líderes autoritarios: desde Chávez hasta Kim-Jong Il, pasando por Erdogan o Putin.

El fascismo no es solo autoritarismo

La conclusión última de la exdiplomática es bastante cauta: menos en Corea del Norte, no hay líderes fascistas. Lo que sí ve es cierto escoramiento hacia el autoritarismo: “Líderes antidemocráticos están ganando elecciones y algunos cada vez se acercan más a la tiranía”. Entre ellos estaría, según la autora, Donald Trump.

Albright se desenvuelve mejor narrando sus encuentros personales que en el campo de las ideas o relacionando épocas, pero su advertencia no puede ser más clara. Debemos estar atentos: cuando los valores democráticos se erosionan y las sociedades se dividen, la pendiente hacia el fascismo es cada vez más resbaladiza.

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