terapia animal y literaria

Ro-Ro, Bea y otros perros que ayudan a leer y socializar a niños de 50 colegios españoles

“Perros y letras” es la única asociación de nuestro país que trabaja con animales para mejorar la rutina diaria de los más jóvenes a través de la lectura

Foto: Ro-Ro y Elena en un momento de la terapia con Alejandra. (D. Madrid)
Ro-Ro y Elena en un momento de la terapia con Alejandra. (D. Madrid)

Los martes por la mañana, cuando no lo impide un festivo o alguna excursión, Ro-Ro acude al Colegio Público El Sol, en el madrileño barrio de San Blas. Allí le esperan seis niños de diferentes edades, ansiosos por contarle cómo ha ido su semana y por leer con él un cuento. Con él, porque Ro-Ro es un labrador adiestrado para acompañar a niños y adultos en la lectura. Una terapia con la que se mejoran las habilidades lectoras, pero también otros aspectos personales y sociales del participante, que en España practica en exclusiva la asociación ‘Perros y Letras R.E.A.D.’ (siglas en inglés para los perros de asistencia lectora).

“Hoy estaba un poco nervioso, le he despertado antes de lo habitual y estaba medio dormido. Es un dormilón” reconoce Elena Domínguez mientras Ro-Ro dormita sobre el suelo. Elena es su dueña, y también la directora, coordinadora e instructora de la asociación, que llegó a España en 2012. Tras trabajar con otro tipo de terapias con animales, descubrió el programa que nació en Estados Unidos en 1939 a través de internet, y allí se marchó “para ver qué hacían y fue increíble. Vi que a través de los libros se podían hacer un montón de cosas con perros, y también con gatos” explica antes de añadir que en La Rioja trabajan con un felino.

‘Perros y Letras R.E.A.D.’ trabaja en diez provincias españolas, “unos cincuenta y tantos colegios” según Domínguez, dieciséis de los cuales se encuentran en la Comunidad de Madrid. Son las escuelas las que contactan con ellos, y las que eligen a los alumnos que asistirán a las sesiones de unos veinte minutos de duración. Una selección que, destaca Elena, “no es solamente con niños con problemas, que los tenemos, sino también con niños que son brillantes. De alguna forma, esto a ellos les viene bien, como premio. Ellos siempre lo ven así”, recalca.

Ro-Ro levantando la pata mientras Alejandra lee. (D. Madrid)
Ro-Ro levantando la pata mientras Alejandra lee. (D. Madrid)

"Los niños siguen leyendo"

Guiado por Elena, Ro-Ro va a buscar a la primera niña lectora de la jornada, Alejandra. La joven sale de su clase y gustosamente agarra la correa que le cede su dueña para llevarle hasta la biblioteca. Allí se sientan sobre una manta roja, que delimita el espacio de trabajo de la sesión pero también es ese lugar especial en el que la niña y el perro comparten un cuento.

‘Nico y Ana hacen fotos’ es la historia elegida por Alejandra, que tras leer una página, levanta la oreja de Ro-Ro y le cuenta lo que ha leído. Después regresa a la lectura, pero encuentra una palabra que le cuesta más, y Ro-Ro levanta una pata. Quiere que repita la palabra y le explique qué significa.

R.E.A.D. mejora “mucho la autoestima de los niños, la seguridad en sí mismos, porque pueden tener problemas en las relaciones con sus compañeros"

La terapia con perros fue creada pensando únicamente en las habilidades lectoras de los participantes, pero al cabo de los años se dieron cuenta de que los beneficios del programa van mucho más allá. “Aquí también lo hemos comprobado” corrobora Elena antes de añadir que el programa R.E.A.D también contribuye a mejorar “mucho la autoestima de los niños, la seguridad en sí mismos, porque pueden tener problemas a nivel de relaciones con el resto de los compañeros. También mejora la atención, la concentración y la motivación hacia la lectura. Las madres a final de curso nos comentan que cuando llegan a casa, los niños siguen leyendo. Y ese es el objetivo” apunta antes de añadir que los colegios también se muestran satisfechos con los resultados de la terapia.

Ro-Ro y Elena en otro momento de la terapia. (D. Madrid)
Ro-Ro y Elena en otro momento de la terapia. (D. Madrid)

Mejoras lectoras y emocionales

Susana Rodríguez, directora del Colegio Público El Sol, y Mª Teresa Carrera, jefa de estudios del centro, corroboran las palabras de Elena. “Empezamos el curso pasado” explica la segunda antes de reconocer que “fue una experiencia increíble porque vimos una evolución muy positiva en los niños que habíamos seleccionado, ya no tanto por el tema de la lectura, que realmente era un tema anecdótico, sino por el tema emocional, porque habíamos elegido niños que tuvieran algún problema añadido a la lectura.”

Tras acompañar a Alejandra a su clase, Ro-Ro va a buscar a Gael, un niño que también se muestra entusiasmado por compartir un rato con él. Una pequeña escapada en la rutina diaria que, según Teresa, “los niños ven con naturalidad”. “En un momento dado” prosigue la jefa de estudios, “Elena presenta a los perros a los compañeros de los elegidos, y eso les gusta. Los profesores también están encantados porque ven esa evolución, sobretodo de comportamientos o a nivel emocional”.

Gael y Ro-Ro acompañados por Elena, de camino a la biblioteca. (D. Madrid)
Gael y Ro-Ro acompañados por Elena, de camino a la biblioteca. (D. Madrid)

En la última reunión de evaluación final del curso pasado, “los padres se mostraron muy contentos” explica Susana, y mientras el presupuesto se lo permita, ambas coinciden en señalar que repetirán siempre que sea posible. Para lo que, reconocen, les gustaría tener más presupuesto, para poder permitir a más niños disfrutar del programa R.E.A.D. El curso pasado fue más fácil porque “una parte la patrocinaba La Caixa, a través de la Obra Social, y Comedores Blanco” pero este año no han podido contar con la financiación de la entidad y “una parte la ha pagado el colegio”.

A pesar de las dificultades, el centro decidió repetir la experiencia con el programa porque, como reconoce Susana “a nivel emocional los niños han mejorado mucho”. La directora también señala que los seis niños elegidos “porque no nos da el presupuesto para más”, durante toda la semana “están muy motivados para mejorar la lectura porque saben que los martes viene el perrito correspondiente y entonces tienen que mejorar. Eso también ha mejorado su autoestima y su capacidad para relacionarse con los demás. La verdad es que es curioso” reconoce.

En el centro estudian 600 niños, 90 de los cuales son sordos y otros 25 tienen necesidades educativas especiales. “Es un colegio muy diverso” señala Susana antes de añadir que “somos un poco referente de escuela inclusiva, de realizar proyectos para que todos los niños puedan convivir”. Entre los diversos proyectos del Colegio El Sol se encuentra la integración de alumnos con discapacidad auditiva, en el que trabajan el lenguaje oral y la lengua de signos con todos los estudiantes.

Gael contándole cosas a Ro-Ro después de leer. (D. Madrid)
Gael contándole cosas a Ro-Ro después de leer. (D. Madrid)

Conexión con los perros

Entre los 90 alumnos del centro con dificultades auditivas se encuentra Guayan, que el curso pasado participó en ‘Perros y Letras R.E.A.D.’ “Un niño chino”, explica Susana “que no tenía lenguaje, estaba muy cohibido. La logopeda nos comentó a final de curso que su avance fue espectacular”. Para Elena, la evolución del niño fue “muy sorprendente. Al principio la comunicación era muy difícil porque sabía poco español y mantenía mucho la distancia con Bea (su otra perra lectora). Al final le gastaba bromas, era increíble el manejo del lenguaje, y la conexión con la perra, el contacto físico.”

Nuestra tarea es desaparecer dentro de la manta. Ellos son los protagonistas, el vínculo se tiene que establecer entre el perro y el niño

Para Elena “es muy gratificante” trabajar con niños con dificultades “porque ves la conexión que establecen con los perros”. La directora de la asociación reconoce que “para un profano es complicado ver la sesión” pero lo fundamental es trabajar la conexión con el niño. Sus seis años de experiencia le han permitido encontrarse con niños que no se acercaban al perro, “tampoco a un humano”, porque evitaban el contacto físico y a través del animal han conseguido “que empiecen a contactar con el mundo. Es el vehículo que, de alguna manera, les permite abrirse”.

Gael juega con Ro-Ro mientras lee un cuento. (D. Madrid)
Gael juega con Ro-Ro mientras lee un cuento. (D. Madrid)

Elena es testigo, cada semana, de cómo los niños le cuentan a Ro-Ro o a Bea, la primera perrita R.E.A.D de España, “las cosas que les han pasado, experiencias que han tenido, como si yo no estuviera delante, esa es la gracia. Al principio” confiesa “a mi me sorprendía bastante que después de todo un curso trabajando con algunos niños, no sabían cómo me llamaba. Yo pensaba que lo estaba haciendo fatal y me dijeron que lo estaba haciendo muy bien porque nuestra tarea es desaparecer dentro de la manta. Ellos son los protagonistas, con lo que el vínculo se tiene que establecer entre ellos”.

La confianza del niño en el perro es fundamental para iniciar esa unión, y como apunta Elena “no tiene nada que ver con contárselo a un humano que todo el rato les está juzgando”. Una relación especial que los niños completan con regalos. “Traen libros para que Ro-Ro y Bea lean en casa” cuenta Elena con una sonrisa, “les traen cuentos especiales, bebederos, manzanas, comida… Les hacen poemas y canciones, todo para ellos… Es muy gratificante porque ves la evolución en los niños”.

Ro-Ro posa durante un descanso entre sesiones. (D. Madrid)
Ro-Ro posa durante un descanso entre sesiones. (D. Madrid)

Reconocimientos y evaluaciones

La Obra Social de La Caixa reconoció hace un año a ‘Perros y letras R.E.A.D’ en la tercera edición de sus galardones a la Innovación Social. “También nos financia por cuarto año la Fundación Iberdrola” explica Elena “y nos apoyan empresas de piensos como Dingo Natura, Trixie, además de varias concejalías de educación como la de Tres Cantos, que fue la primera con la que trabajamos, llevamos cinco años”. Aunque su labor no se centra únicamente en niños, y a través de fundaciones como Jesús Abandonado trabaja con personas sin hogar para los que los animales son “un puente de comunicación”.

Los perros R.E.A.D deben tener un temperamento determinado, unas habilidades y un nivel de obediencia, que es lo que se evalúa en el examen

A través de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, el programa se somete a unas pruebas estandarizadas que evalúan la fluidez y la comprensión lectora. “Antes del programa” detalla la directora de la asociación “evalúan el nivel de los niños, y de nuevo al final del curso. Los resultados han sido muy positivos en comparación con el grupo de control, con el que no trabajamos, y la verdad es que se nota la mejoría” reconoce Elena, que se muestra satisfecha por la evaluación del autoestima del niño, aunque les gustaría que “se evaluasen otros aspectos”.

Los perros de la asociación también son evaluados cada dos años, “porque la gente cambia, los perros cambian y el vínculo entre perro y dueño también cambia” apunta Elena antes de señalar que los animales deben tener “un temperamento determinado, unas habilidades y un nivel de obediencia, que es lo que se evalúa en el examen”. En cuanto a los dueños, porque los guías de las sesiones solo pueden trabajar con sus perros, deben ser personas con títulos relacionados con la psicología o el magisterio. Un cúmulo de requisitos que convierte el trabajo de Elena en una dedicación tan particular como “gratificante” en la que, según ella, cuenta con los mejores compañeros de trabajo, Ro-Ro y Bea.

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