"BERNIE, JAMÁS RECUPERARÁS TU DINERO"

Lo que esconde la enigmática última frase de 'La vida de Brian'

Dicen que hoy no podría rodarse una comedia religiosa como la de los Monty Python porque ofendería a demasiada gente, pero no es que su rodaje en 1978 fuera precisamente fácil...

Foto: Los protagonistas de 'La vida de Brian'.
Los protagonistas de 'La vida de Brian'.
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Brian, un pobre diablo al que confunden con Jesús de Nazaret, es crucificado junto a otros parias y delincuentes de la Judea del año 33 d. C. Pero al mal tiempo, buena cara: antes de morir, los crucificados se ponen a cantar 'Always Look on the Bright Side of Life' (Mira siempre el lado el lado bueno de la vida). He aquí el final de 'La vida de Brian', uno de los más celebrados de la historia del cine, aunque quizá a usted se le haya pasado desapercibido un pequeño detalle: al final de la canción, al borde de los títulos de crédito, el crucificado que lleva la voz cantante, dice una frase enigmática: "¿Quién crees que va a pagar por ver esta basura? Se lo dije: 'Bernie, jamás recuperarás tu dinero'". ¿Quién demonios es Bernie?

La historia del tal Bernie nos sirve para aclarar un malentendido sobre el emblemático filme de los Monty Python en estas fechas entrañables de Semana Santa: en un artículo reciente de este periódico, el senador del PSOE Tonchu Rodríguez dijo lo siguiente: "¿Los Monty Python tendrían que ir a la cárcel hoy? Porque 'La Vida de Brian' sería hoy delito".

El bienintencionado comentario de Rodríguez venía al hilo del actual 'boom' de la censura: antes uno se podía reír de cualquier cosa y ahora no es posible, venía a ser su lógica, como si cualquier tiempo pasado fuera mejor. Pero en el caso concreto de 'La vida de Brian' la analogía no se sostiene: rodada en 1978 y estrenada en 1979, estuvo rodeada de una gran polémica desde el principio y llegó a los cines de milagro.

La película se enfrentó a todos los dramas imaginables: desde problemas para encontrar financiación, a manifestaciones religiosas delante de los cines en EEUU, pasando por la prohibición de exhibirse en algunos pueblos del Reino Unido. Es posible que la censura esté arreciando, y que lo políticamente correcto y las personas dispuestas a ofenderse estén especialmente activos en 2018, pero estos fenómenos no son nuevos, como bien saben los Monty Python.

Jesucristo no es un personaje especialmente gracioso

En la autobiografía de los Monty Python, publicada en Reino Unido en 2003 en forma de historia oral, los miembros del colectivo cómico cuentan al detalle la trastienda de 'La vida de Brian'. Los Python se plantearon primero hacer una película cómica sobre Jesucristo, pero se dieron cuenta de que no era buena idea… por poco: era mucho más gracioso hacer un filme sobre un tipo al que le confunden con Jesucristo.

"Jesucristo no es un personaje especialmente gracioso, uno no puede mofarse así como así de lo que dijo porque su discurso no estaba mal y no es un buen tema para el cachondeo. Fue entonces cuando a alguien se le ocurrió la historia del personaje a quien confunden con un Mesías y esa fue la chispa que nos faltaba", cuenta Eric Idle en el libro. El filme, en definitiva, no iba a ser tanto una parodia de las enseñanzas de Jesús como de la alienación de alguno de sus seguidores. "La verdad es que no creo que nadie pueda mofarse de la vida de Jesús, no tiene ningún sentido. El absurdo no tiene que ver con las enseñanzas de los fundadores de la religión sino con lo que hicieron de ellas los que vinieron después", añade John Cleese.

Dado que el grupo estaba en su mayor momento de gloria, y que venía de estrenar con éxito en cines una disparatada comedia sobre el mito del Rey Arturo —'Los caballeros de la mesa cuadrada' (1975)—, no es raro que encontraran rápidamente financiación para 'La vida de Brian': EMI se encargaría de producirla. Acabada la preproducción, el equipo empezó a desplazarse a Túnez para iniciar el rodaje, pero pocas horas antes del arranque, EMI se echó atrás: temían que generara un gran escándalo religioso.

¿Que por qué EMI reaccionó a última hora pese a haber dado el visto bueno al proyecto? Porque a alguien se le ocurrió pasarle el guion al CEO de EMI, Bernard Delfont, que entró en pánico tras unas pocas páginas de lectura. Bernard Delfont es el "Bernie" al que hacen referencia los Monty Python en la última escena de 'La vida de Brian': "¿Quién crees que va a pagar por ver esta basura? 'Bernie, jamás recuperarás tu dinero'", se escuchaba, como si hubieran sido los Python los que recomendaron a Delfont que no invirtiera en el filme, o cómo dar una vuelta irónica a lo que en realidad ocurrió.

El absurdo no tiene que ver con sus enseñanzas sino con lo que hicieron de ellas los que vinieron después

"A Delfont y compañía les entró miedo y se echaron atrás, cuando ya habíamos empezado a gastar el dinero que nos habían prometido", cuenta Eric Idle.

"Delfont leyó el guion, pensó que era blasfemo y se rajó, dos días antes de la fecha de partida", afirma John Cleese.

"El presidente de EMI le echó un vistazo al guion, que hasta entonces no le habían enseñado y le pareció ofensivo. 'No vamos a financiarlo de ninguna manera', dijo. Fue un golpe durísimo porque ya había gente en Túnez, gran parte del dinero ya se había consignado y nos dijeron que iban a cancelarlo, sin más. ¿Qué iba a pasar con la gente que ya se había desplazado? ¿Y al plató de Túnez?", añade Graham Chapman.

El tercer Beatle al rescate

En otras palabras: el proyecto estuvo más muerto que vivo durante unos días, con los Python a punto de tirar la toalla, hasta que apareció una inesperada hada madrina: George Harrison, exmiembro de los Beatles y máximo fan de los Monty Python. "George era un incondicional de los Python y consiguió el dinero en un abrir y cerrar de ojos", asegura Graham Chapman.

El tercer Beatle hipotecó su casa y pagó íntegramente el filme: 4 millones de libras. "Fue extraordinario. La financió el solo; porque quería verla. Debió ser la entrada para el cine más cara de la historia, Dios le bendiga", afirma Eric Idle.

"La reacción de EMI nos acabó de convencer de la necesidad de rodar la película. Parecía que de ciertas materias no pudiera hablarse siquiera, y esa era precisamente la actitud ignorante e irreflexiva que tratábamos de denunciar. La acusación de blasfemia, que siempre caía, era la que más gracia nos hacía. Recuerdo varias reuniones de los Python en las que discutíamos a fondo la diferencia entre los conceptos de blasfemia y herejía, afirma Michael Palin.

Los cómicos llegan a conclusiones teológicas interesantes en el libro sobre el potencial blasfemo del filme:

"No veo blasfemia o herejía por ninguna parte. La virtud que sí veo es que da a entender con gran sagacidad que, diga lo que diga el fundador de una religión, en menos de dos minutos todo el mundo lo está reinterpretando en función de sus propias necesidades espirituales", cuenta John Cleese.

"La película no es blasfema, es herética. No es blasfema porque interpreta los Evangelios y la historia que cuentan son Palabra de Dios: para comprender la película uno tiene que creer hasta cierto punto en la Biblia, conocer sus enseñanzas y entenderlas. Sin embargo, es herética, porque se burla de la interpretación canónica de los Evangelios. Básicamente, la herejía se opone al dogma de la Iglesia, no a la fe", afirma Terry Jones.

Es una película muy protestante, una crítica contra la gente que interpreta, que dice hablar por boca de Dios y que mata por Dios, práctica aún en boga

Pero la turbamulta no estaba para matices religiosos: 'La vida de Brian' se estrenó en medio de un gran escándalo. Autoridades locales inglesas prohibieron su exhibición sin necesidad de ver una sola imagen. En efecto, estábamos ante una profecía autocumplida: las protestas contra la película iban a superar en surrealismo a las escenas del filme. "La primera manifestación fue la de la Asociación de Rabinos de Nueva York, que se quejaban del uso del manto ritual de plegaria judío en la escena de la lapidación. Evidentemente, nosotros ni siquiera sabíamos qué era un manto de plegaria", cuenta Eric Idle.

"Luego los cristianos tomaron el relevo, pues pensaron que la película se burlaba de ellos, y no les faltaba razón. De hecho, se burlaba de todos aquellos que un buen día se invistieron de autoridad y dijeron que hablaban por boca de Dios, y fue esa misma gente la que por fortuna salió a la calle y se identificó con el objeto de toda la burla que podía haber en 'La vida de Brian', un detalle que no dejamos de agradecer. En un primer momento hubo amenazas de muerte y todos íbamos a ser ajusticiados, pero pasó el tiempo, y bueno, aquí estamos", razona Terry Jones.

Efecto Streisand

El escándalo generó incluso esa cosa tan siglo XXI llamada efecto Streisand. "Ni siquiera tuvimos que publicitar la película porque se convirtió en noticia y empezó a salir en el telediario. Cristo aparece en dos ocasiones: la primera es la Natividad y la segunda, el Sermón de la Montaña. En ningún momento se niega Su existencia. Lo único que se cuestiona es el poder de la Iglesia, eso es todo. Es una película muy protestante, una crítica contra la gente que interpreta, que dice hablar por boca de Dios y que mata por Dios, práctica aún en boga. La gente se siente muy amenazada cuando alguien cuestiona el sistema de creencias establecido, porque para ellos ese sistema es un asidero y no toleran que nadie lo ponga en tela de juicio", asegura Eric Idle.

Superado el susto inicial, el filme fue encontrando su camino, su público y su lugar en la historia cómica del cine. Por encontrar hasta encontró su lugar como —no se lo pierdan— herramienta teológica...

Por si no bastaba con esta gripe de mierda, ahora van a crucificarnos

"A mí me preocupaba un poco que nos descalificaran sin más, y allí terminara la historia: que la película se considerara una ordinariez de pésimo gusto y se descartara de antemano. Fue muy deprimente enterarnos de que varias autoridades locales habían prohibido su exhibición. En el momento del estreno la gente de Swansea, por ejemplo, no pudo ver la película porque a los concejales no les había gustado. Pero poco a poco se giró la tortilla y recuerdo que un día el párroco de la iglesia de St. John's Wood, en Londres, dijo en su sermón: 'Podemos aprender de esta película, hay en ella muchas cosas relevantes y de gran importancia para un cristiano practicante, como la pregunta sobre qué creemos, por qué lo creemos y a quién creemos'. La gente empezaba a ver que la película tenía su enjundia intelectual, aparte de sus virtudes cómicas. Las protestas que suscitó inicialmente eran inevitables y al final redundaron en nuestro provecho. La película no fue rechazada de plano, como nos habíamos temido", asegura Michael Palin en la biografía.

Para rematar en lo más alto, dos anécdotas que merece la pena resaltar sobre la última escena del filme:

1) John Cleese: "Cuando rodamos la escena de la crucifixión muchos de nosotros estábamos muy enfermos, lo que no dejaba de tener su gracia. 'Por si no bastaba con esta gripe de mierda, ahora van a crucificarnos', pensaba".

2) Eric Idle: "No teníamos ni idea de cómo acabar la película. 'Tiene que acabar con una canción', les dije, y todos coincidimos en que sería graciosísimo acabar con un número musical cantado desde la cruz. 'Uno muy alegre', añadí. Se me ocurrió que podía ser una canción silbada, algo inocente y alegre como de Disney, y con una parte silbada. Me fui directo a casa y allí la compuse. Luego fui a recoger a mi hijo a la salida del colegio y se la canté… 'Always Look on the Bright Side' fue un exitazo, pero en la tele no podían poner la escena en la que cantábamos, porque las cruces estaban prohibidas. Si la hubiéramos cantado desde la horca no habrían tenido ninguna objeción, pero la cruz no, ni hablar".

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