Historia: Manson, Ulrike Meinhoff, Patty Hearst… ¿Quién fue el mayor macarra del siglo XX?
AÑOS DE TURBULENCIA

Manson, Ulrike Meinhoff, Patty Hearst… ¿Quién fue el mayor macarra del siglo XX?

El antropólogo Iñaki Domínguez publica 'El signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX'

Foto: Detalle de portada de 'Signo de los tiempos'. (Melusina)
Detalle de portada de 'Signo de los tiempos'. (Melusina)

Los años sesenta y setenta trajeron una gran turbulencia social. Muchos individuos se ‘vinieron arriba’ y decidieron probar los límites del sistema político y social. Desde actores porno como John Holmes hasta productores musicales psicóticos como Phil Spector, pasando por criminales de barrio como Stanley Tookie Williams, abundaron los iconos 'más grandes que la vida'. Con diversas procedencias sociales, compartían la audacia, grandes dosis de narcisismo y una carisma basado en los delirios de grandeza. El antropólogo Iñaki Domínguez reflexiona sobre estas personalidades extremas en el entretenido y sustancioso 'Signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX' (Melusina).

'Signo de los tiempos'. (Melusina)
'Signo de los tiempos'. (Melusina)

”Casi todos ellos son personas impulsivas, una condición que se vio exacerbada cuando algunos de ellos tuvieron éxito. Esa impulsividad es contraria a las prohibiciones morales y legales de la sociedad general. Son todos como Raskólnikov, el protagonista de ‘Crimen y castigo’. Quieren poner a prueba el statu quo, la moralidad pública, e incluso su propia constitución ética”, explica Domínguez. “De algún modo, los retratados tratan de imponer su propia moralidad. En términos nietzscheanos, aspiran a vivir por encima del bien y del mal. Sin embargo, su individualismo será castigado, como fruto de sus propios excesos”.

De Rocky a Frances Farmer

¿Cuál fue el perfil que más le costó escribir? “Quizás el de Chuck Wepner, el boxeador que inspiró ‘Rocky’ (1976), ya que las fuentes eran realmente escasas. Lo mismo ha ocurrido en el caso del skater Jay Adams y Carlos ‘La sombra’ Torres Iriarte, fundador de Los Ñetas en las cárceles de Puerto Rico. Sin embargo, una vez terminados, quizás sean los capítulos de los que me siento más orgulloso. Poca gente cuenta con datos y, por tanto, mi libro aporta informaciones desconocidas, no ya solo en castellano sino en inglés”, recuerda. ¿Cuál de estos macarras le cae más simpático? “Empatizo mucho con la actriz Frances Farmer, a la que siempre he admirado. Fue internada en diversos psiquiátricos por no seguir las reglas del juego impuestas por Hollywood y la cultura dominante, encarnada, en este caso, por la autoridad de su madre”, señala.

Ed Gein
Ed Gein

¿Y el personaje de su galería que más le repele? “El psicópata Ed Gein, un usurpador de cadáveres y asesino cuyas acciones inspiraron 'Psicosis' (1960), junto a ideas clave presentes en 'La matanza de Texas' (1974) y 'El silencio de los corderos' (1991). Su principal interés era el sadismo, algo que no me atrae precisamente”, lamenta. Por supuesto, también se analiza a gigantes como Charles Manson, Patty Hearst y Ulrike Meinhof, conocidos de sobra. El mérito de Domínguez está en ir más allá del perfil morboso. “No se trata de un libro de biografías sin más, sino de un análisis histórico, sociológico y antropológico de una época a través de vidas individuales”.

El fin de la represión (para bien y para mal)

¿Qué conclusiones podemos sacar de ese cambio de época que fueron los años sesenta y setenta? “Se logró contrarrestar la represión colectiva. Los protagonistas el libro encarnan el lado oscuro de dicha transición cultural. Ideas propias del ámbito académico permearon la opinión pública y dominan el discurso mediático. Me refiero al llamado ‘marxismo cultural’. Las posiciones conservadoras que antes trataban de ejercer la censura han sido, en este proceso, sustituidas por otras actitudes políticas diametralmente opuestas. En palabras de Heráclito, “la guerra es el padre de todas las cosas” y, como observó Hegel, la historia se consuma dialécticamente, a través de la oposición. Si a principios de los años sesenta en Occidente dominaba el discurso mojigato conservador, hoy en cambio se impone una mojigatería ideológicamente contraria, derivada del zeitgeist analizado en este libro. Sin embargo, ambas corrientes son mismo: defender una serie de intereses concretos. En ambos casos, esas superestructuras parecen servir a los intereses de un capitalismo en constante mutación”, señala.

Presión genital

Domínguez no se olvida de las tensiones raciales tan características de la época. “También hablo de Eldridge Cleaver, que fue encarcelado por violar a varias mujeres. Durante su estancia en la cárcel aprendió a leer y escribir, llegando a publicar 'Soul On Ice' (1965), una magnífica obra política y literaria que representa la cumbre de la literatura afroamericana y carcelaria del siglo XX. Tras pasar a formar parte de los Panteras Negras como Ministro de Información, fue acusado de liderar una emboscada contra la policía en la que dos agentes fueron heridos y decidió escapar a Cuba, donde recibió todas las atenciones del gobierno de Fidel Castro. Poco después, se vio obligado a exiliarse a Argelia, país gobernado por elementos antiestadounidenses, donde permaneció hasta 1972. Allí vivió junto a Timothy Leary. Se dice que en Argelia ordenó asesinar al amante de su mujer. Poco después se mudó a Francia, país que no contaba con acuerdo de extradición con Estados Unidos, donde se convirtió al cristianismo evangélico y se dedicó al diseño de moda”.

Eldridge Cleaver
Eldridge Cleaver

Detrás de los bandazos ideológicos, el autor sabe encontrar anécdotas reveladoras. “Por cierto, también creó los pantalones Cleaver para hombres, cuya principal utilidad era no presionar la zona genital. En 1977 volvió a su país natal para enfrentarse a la justicia, sin recibir pena de cárcel. Poco después se hizo miembro del Partido Republicano, llegando a ser candidato en sus listas. En 1988 fue juzgado de nuevo, en este caso por robo y allanamiento de morada. Violó su libertad condicional al dar positivo por consumo de cocaína, por lo que ingresó en prisión. Murió en 1998 tras haber contraído el VIH en un viaje a Singapur”. Es hora de reconocerlo ya no se fabrican iconos pop como los de antes.

Bendito siglo XX

Domínguez se atreve incluso a hacer balance de aquel giro cultural que desbordó al sistema. “En los años sesenta se da un fenómeno insólito de ilustración entre las minorías. Incluso los reclusos fueron politizados y educados, las estructuras pandilleras sirven para conformar grupos como los Panteras Negras, los Young Patriots, Los Ñetas o los Young Lords, todos ellos pertenecientes al lumpenproletariado, que cobró una nueva conciencia en relación a la problemática social y económica que les rodeaba. El marxismo fue la corriente principal que dominó dicho proceso de ilustración. Gracias a ello surgió una nueva cosmovisión. Existe una clara relación dialéctica entre cambio y conciencia, educación y transformación social. Comprender la síntesis entre dichos procesos de difusión del conocimiento académico y el mundo de los oprimidos ha sido un placer. El hecho de que los procesos revolucionarios fuesen precedidos de periodos ilustrados fue todo un descubrimiento”, resume.

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