'Atrapado en el tiempo': 25 años pillados por el Día de la marmota
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'Atrapado en el tiempo': 25 años pillados por el Día de la marmota

La mítica película de Harold Ramis y Bill Murray, icono cultural de los noventa, cumple el cuarto de siglo

placeholder Foto: Bill Murray y la marmota en 'Atrapado en el tiempo'. (Sony)
Bill Murray y la marmota en 'Atrapado en el tiempo'. (Sony)

Todos hemos tenido un día de mierda. Esos días en el que uno hace equilibrios para no acabar emulando a Michael Douglas en 'Un día de furia'. Y ¿qué podría empeorar un día de mierda? Repetirlo en bucle hasta el infinito. Volar por los aires la posibilidad tan cristiana de consuelo del "mañana será otro día". Por que no, porque mañana será el mismo día, una y otra vez, una y otra vez. En un momento inconcreto de finales de los ochenta, Danny Rubin, antiguo estudiante de Biología de la Universidad de Brown, pensó cómo sería vivir en ese centrifugado perpetuo y le salió un clásico del cine contemporáneo, así, como sin quererlo: 'Atrapado en el tiempo' — o 'El día de la marmota', para los fans y los heterodoxos—, el primer guión de Rubin, la obra cumbre de Harold Ramis —con permiso de la más popular, 'Cazafantasmas'— y la actuación más mítica de Bill Murray —con permiso, de nuevo, de 'Cazafantasmas'— cumple este lunes un cuarto de siglo. Deleuze en clave de comedia. Nietzsche para 'dummies'. Y, sobre todo, Murray poniendo los ojos en blanco.

Tráiler de 'Atrapado en el tiempo'

'Atrapado en el tiempo' se estrenó un 12 de febrero de 1993 y, desde entonces, se ha convertido en un referente cinematográfico —está entre las películas favoritas de Terry Jones y David O. Russell; 'Looper' y 'Primer', 'Olvídate de mí', 'Cincuenta primeras citas', 'Feliz día de tu muerte' son ejemplos de su influencia— y, sobre todo, generacional. Y con una idea en apariencia muy simple, pero bastante subversiva en un arte en el que se huye de la sensación de 'déjà vu' como de la peste: un tipo bastante odioso y estirado, Phil Connors, hombre del tiempo en una cadena televisiva, acaba atrapado, primero, en Punxsutawney​, un pueblucho en medio de Pennsylvania por culpa de una tormenta de nieve y, segundo, en un bucle temporal en el que todas las mañanas son el 2 de febrero, el 'Día de la Marmota', por culpa de vaya usted a saber por qué.

'Atrapado en el tiempo' se estrenó un 12 de febrero de 1993 y, desde entonces, se ha convertido en un referente cinematográfico

Y ese porqué fue uno de los primeros obstáculos a los que se tuvo que enfrentar la película. En una entrevista reciente con el 'Chicago Tribune', el productor Trevor Albert recuerda lo que les costó a los ejecutivos de Columbia comulgar con la idea de que el espectador no necesita que se lo den todo masticado. Cuenta Albert, que en una ocasión le devolvieron el guión con algún apunte al respecto. "'¿Por qué se repite el mismo día?, me preguntó alguien de quien no voy a dar el nombre. 'Por qué narices… bueno, me gusta, es bueno, pero no entiendo por qué entra en ese bucle. Los aliens le han echado un maleficio o ¿qué coño? ¿Se cae en alguna cosa química rara?' Querían que en el primer acto ocurriese un suceso concreto que mostrase cómo le lanzaban un hechizo. Y fue como, 'ni de coña'. Eso es muy complaciente con el espectador”.

placeholder Bill Murray en 'Atrapado en el tiempo', una de sus muchas películas icónicas. (Sony)
Bill Murray en 'Atrapado en el tiempo', una de sus muchas películas icónicas. (Sony)

Por otro lado, ¿cuántos tiempo necesita repetir Connors el mismo día para pasar de un tipo odioso a una persona amable? Existen varias teorías, desde las que sólo cuentan las veces que la película muestra al protagonista levantándose de la cama con la alarma del despertador y las veces que se hace de día y de noche —33 días, el número más conservador—, hasta la que propuso el propio Ramis, teniendo en cuenta lo que podría costarle a alguien dominar el francés, el piano y la escultura con hielo —entre otras cosas—, lo que eleva la suma a más de 10 años repitiendo el mismo maldito día.

Es una película tan intemporal como 'Qué bello es vivir'; su historia y sus personajes son universales

Entre la comedia romántica y el chiste existencial, y con ese punto redentor heredero de clásicos navideños como '¡Qué bello es vivir!', 'Atrapado en el tiempo' se convirtió rápido en un éxito comercial —convirtió los 14 millones de euros de presupuesto en 71, sólo en Estados Unidos— y, lo que es más importante, se ha perpetuado en el imaginario popular —¿quién no recurre a la expresión "como el Día de la Marmota"?— y, muy probablemente, se perpetuará al igual que la película de Capra, que soporta los embates del tiempo gracias a la universalidad de su historia y sus personajes. Da igual que sea un grunge noventero que un colono marciano, el miedo a vivir en un bucle de repeticiones es atemporal. "Siempre es lo mismo, toda la vida. Recoge tu cuarto, siéntate derecho, quita los pies de ahí, pórtate como un hombre. Sé bueno con tu hermana. No mezcles vino y cerveza. Nunca", se lamenta el personaje de Connors y me lamento yo y, probablemente, se habrá lamentado usted en alguna que otra ocasión.

placeholder Bill Murray, Andie McDowell y Chris Elliott en 'Atrapado en el tiempo'. (Sony)
Bill Murray, Andie McDowell y Chris Elliott en 'Atrapado en el tiempo'. (Sony)

Cuesta imaginarse 'Atrapado en el tiempo' protagonizado por alguien diferente a Murray, pero la realidad es que el actor más irreverente de Hollywood no fue la primera opción de los productores, ni la segunda. Tom Hanks y Michael Keaton eran la primera y segunda opción, pero les faltaba el punto odioso y de vuelta de todo que tan bien explota Murray. Además, Ramis y Murray eran buenos amigos y habían trabajado juntos en 'El club de los chalados' (1980), 'El pelotón chiflado' (1981) y ambas 'Cazafantasmas', aparte de que ambos habían salido del grupo de improvisación Second City de Chicago, del que también salieron John Belushi, John Candy, Dan Aykroyd, Chris Farley o Mike Myers. Ramis veía en Murray un todo en uno de los Hermanos Marx: "Tiene el ingenio de Groucho, la facilidad para la pantomima y la lascivia de Harpo, y la esencia de hombre común de Chico".

A veces, Bill era irracionalmente mezquino y nunca estaba disponible; constantemente llegaba tarde al set

En el libro 'Cómo ser Bill Murray', Gavin Edwards pinta un rodaje difícil, con un Murray desquiciado al que, además, tuvieron que poner varios chutes de vacuna antirrábica por los mordiscos de la marmota con la que compartía escenas. "El matrimonio de Murray con Mickey Kelly estaba a punto de romperse y él se comportaba de forma impredecible —lo que Dan Aykroyd llama el Murricán—". "A veces, Bill era irracionalmente mezquino y nunca estaba disponible; constantemente llegaba tarde al set". "Si no hay drama, ya hará él uno. Le encanta bordear el límite, y para bordear el límite hay que empujar al resto de la gente hasta él. Funciona sólo en dos modos: sueño y sobreestimulación".

placeholder Otro momento de la película. (Sony)
Otro momento de la película. (Sony)

Andie Macdowell, en una entrevista reciente a 'The Wrap', también recordó el rodaje de atrapado en el tiempo como, al menos, interesante. "Es un capullo, pero te hace reír, a pesar de que estés tirando de él para que no sea un capullo​. Bill es taaaan divertido. Es un genio de la comedia. No hace lo mismo en cada toma, así que hay que escuchar y reaccionar”. En una escena "me pidió que le abofeteara de verdad. Su pulsión natural es la improvisación y hacer cada toma a su manera. Generalmente era refrescante; tenía que estar muy metida en la escena y, simplemente, escucharle".

La realidad es que el rodaje de 'Atrapado en el tiempo' supuso la ruptura de la amistad entre Ramis y Murray, que no se volvieron a hablar en 21 años, hasta que Murray fue a visitar a Ramis en su lecho de muerte en 2014. Aunque durante años había dado la espalda a su amigo y había evitado volver a referirse a él, en los Oscar de ese mismo año aprovechó que presentaba uno de los premios para hacerle un escueto homenaje. Pero quizás la ruptura de una amistad sea un peaje a pagar, tipo pacto con el diablo, a cambio de rodar una cinta de culto, un antes y un después del cine, una película que ha marcado a fuego el 2 de febrero en el calendario de generaciones y generaciones.

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