atrapada en mitad de un colegio

Patrimonio Nacional y cagadero de palomas. ¿Qué hace esta torre abandonada en Atocha?

El 'campanile' del Panteón de Hombres Ilustres (1902) lleva décadas vacío y cerrado pese a ser Bien de Interés Cultural. Una iniciativa pretende abrirlo al público cuatro días al mes

Foto: La torre del Panteón de Hombres Ilustres. (Carmen Castellón)
La torre del Panteón de Hombres Ilustres. (Carmen Castellón)
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Los niños del colegio dominico Virgen de Atocha lo deben pasar bomba en los recreos sin necesidad de jugar al fútbol: solo tienen que mirar hacia arriba, a una ‘aguja’ que se les echa encima, para imaginar todo tipo de aventuras trepidantes en la torre maldita...

“Recuerdo muy bien la presencia tan cercana de la gigantesca torre, cómo de niños la imaginábamos poblada de fantasmas, cómo se nos aparecía en sueños y pesadillas y cómo, por cierto, ningún adulto era capaz de explicarnos su utilidad”, recuerda un antiguo alumno del Virgen de Atocha.

En efecto, pocas escuelas pueden presumir de tener en su interior —aunque sea por error— un \'campanile\' (es decir, una torre campanario) de aires venecianos y casi 70 metros de alto: la torre del Panteón de Hombres Ilustres, perteneciente a Patrimonio Nacional, cuya historia es una de las más azarosas y absurdas de la arquitectura española del siglo XX.

El colegio Virgen de Atocha con la torre al fondo. (Carmen Castellón)
El colegio Virgen de Atocha con la torre al fondo. (Carmen Castellón)


La torre, situada a tiro de piedra de la estación de Atocha, se inauguró en 1902 como parte del Panteón de Hombres Ilustres, diseñado por el arquitecto Fernando Arbós, autor del cementerio de la Almudena, la Casa Encendida y la primera ampliación del Museo del Prado, entre otras obras. Arbós, italiano de nacimiento, se inspiró en el camposanto de la plaza del Duomo de Pisa para su Panteón de Hombres Ilustres.

El proyecto —de estilo neobizantino y que debía albergar las tumbas de los grandes prohombres de la patria— contaba en principio con tres elementos: mausoleo, basílica y torre, pero nació cojo: la basílica no se construyó por falta de presupuesto y la idea de un gran panteón nacional se quedó a medias. La torre, por su parte, quedó en tierra de nadie.

De niños la imaginábamos poblada de fantasmas, se nos aparecía en sueños y pesadillas, ningún adulto era capaz de explicarnos su utilidad

Aunque el mausoleo sigue hoy día operativo y se pueden visitar las tumbas de Canalejas, Mendizábal, Sagasta o Cánovas del Castillo, la torre quedó definitivamente aislada del complejo tras autorizar el tardofranquismo la construcción de un colegio religioso (Virgen de Atocha) donde deberían estar los jardines del Panteón de Hombres Ilustres. Los dominicos no acabaron allí por casualidad: eran propietarios históricos del suelo, pues durante varios siglos contaron con basílica en esa zona.

Pese a su condición de edifico protegido (1992) como Bien de Interés Cultural (BIC), la torre permanece abandonada desde hace décadas y con acceso vetado al público. Atrapada literalmente entre los patios de un colegio.

La torre, entre los patios del colegio; a la derecha, el Panteón de Hombres Ilustres. (Google Maps)
La torre, entre los patios del colegio; a la derecha, el Panteón de Hombres Ilustres. (Google Maps)

Palomas afortunadas

La suerte de la torre, no obstante, podría cambiar en los próximos meses: el PSOE de la Comunidad de Madrid ha instado al Gobierno autonómico a abrirla para instaurar un régimen de visitas (cuatro días al mes, según marca la ley estatal de patrimonio).

“El objetivo es que sea visitable”, contó hace unos días el arquitecto y urbanista Cristóbal Corretjé en una charla en la que participaron representantes del PSOE (Isabel Andaluz) y Podemos (Jazmín Beirak).

El hecho es que las únicas que han podido entrar en la torre hasta ahora han sido las palomas, cuyas gigantescas montañas de excrementos —fruto de varias décadas de deposiciones desde la más absoluta impunidad patrimonial— han sido limpiadas por Patrimonio Nacional en diversas ocasiones, como recordó Corretjé en una charla organizada por el Grupo Historias de Pacífico y Adelfas y Conocer para Actuar.

La torre, desde una de las verjas de entrada al colegio. (Carmen Castellón)
La torre, desde una de las verjas de entrada al colegio. (Carmen Castellón)

El caso no es sencillo: primero, por estar la atalaya dentro del colegio; hace dos décadas —como parte de una renovación del Eje Prado-Recoletos— se propuso volver al proyecto original de los jardines de Fernando Arbós, tirar el colegio y trasladarlo a otra localización, pero la idea no prosperó.

Segundo, porque no está claro si la torre debe regirse por las leyes estatales de patrimonio o por las autonómicas, o si es Patrimonio Nacional —con su propia ley— quien tiene la última palabra (cada normativa de patrimonio es de su padre y de su madre). Los dominicos, por su parte, también tendrían algo importante que decir sobre este asunto.

Territorio ideal pues para que el nuevo intento de dar uso al edificio naufrague en un mar de burocracia y tecnicismos.

El proyecto original de Fernando Arbós para el Panteón de Hombres Ilustres.
El proyecto original de Fernando Arbós para el Panteón de Hombres Ilustres.

En otras palabras: todo parece jugar en contra del \'campanile\', uno de los edificios más malditos del \'skyline\' de la capital, símbolo de una típica enfermedad madrileña: el descontrol con el patrimonio histórico de una ciudad en la que se superponen épocas y estilos sin orden aparente y que siempre ha crecido a costa de devorar su pasado.

Volvemos al inicio: "Ningún adulto era capaz de explicarnos su utilidad", cuentan los antiguos alumnos del colegio Virgen de Atocha. Y en esas seguimos. Cosillas de adultos tan absurdas que ni siquiera caben en la imaginación de un niño...

Lo que pudo haber sido y no fue

Para conocer el proyecto original del Panteón de Hombres Ilustres, nada mejor que ir a la base de datos del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). He aquí la explicación del proyecto de Arbós (fallido en parte):

"El jurado selecciona por unanimidad el proyecto presentado por Arbós 'por la originalidad de la traza y su carácter religioso', estructurado mediante dos elementos esenciales independientes: Basílica y Panteón. La Basílica, de grandes dimensiones, tiene planta de cruz latina y nave única cubierta con bóveda de medio cañón... Detrás, al exterior, el arquitecto introduce una torre-'campanile' exenta... Proyecto inequívocamente italiano, se halla influido por la arquitectura medieval veneciana y toscana, con alusiones tanto formales como materiales... Los derribos comienzan en 1891, en la parte afectada por panteón y 'campanile', y las obras en 1892... Concluido el Panteón y trasladados, en 1903, los mausoleos de Palafox, Castaños, Prim y Concha, se ordenan nuevas demoliciones. La falta de recursos económicos retarda indefinidamente el contrato de la segunda fase, correspondiente a la Basílica".  

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