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Las 10 mejores películas españolas de 2017: ¿eres más de Dios o de Satán?

A dos semanas de que acabe el año, el cine español le faltan 3 millones de espectadores y 15 millones de euros de recaudación para igualar las cifras de 2016

Foto: Paula Robles y Laia Artigas en 'Verano 1993'. (Avalon)
Paula Robles y Laia Artigas en 'Verano 1993'. (Avalon)

A dos semanas de acabar el año, el cine español hace balance: de momento, una taquilla a la que le faltan 15 millones de euros de recaudación y casi tres millones de espectadores para repetir los datos conseguidos en 2016. Difícil que lo consiga. 2017 ha sido un año irregular que habría sido bastante olvidable si no hubiese sido por el tesón de unos cuantos francotiradores empeñados en sacar adelante sus historias, ya sea al margen de la industria o dentro de la misma, pero no demasiado.

El cine español ha salvado los muebles gracias al aire fresco de sus nuevos realizadores; de las 'grandes' producciones, salvo un par de nombres puntuales, poco que reseñar. Del drama intimista a la comedia más gamberra, de las vocaciones religiosas a las posesiones satánicas, éstas han sido —criterio personal mediante— las mejores películas españolas estrenadas en los últimos 12 meses:

10. 'No sé decir adiós', de Lino Escalera

'No sé decir adiós', de Lino Escalera. (Super 8 Media)
'No sé decir adiós', de Lino Escalera. (Super 8 Media)

La primera y la última película de esta lista tienen mucho en común: ambas son óperas primas, ambas han encontrado su mejor aliado en la sencillez y ambas hablan del duelo y la pérdida, aunque desde diferentes estadios. 'No sé decir' adiós habla sobre el momento previo a esa pérdida: el ritual preparatorio ante lo inevitable, pero desde la proximidad. Este drama pequeño, seco e intuitivo empezó haciendo ruido en el último Festival de Málaga y ha acabado abriéndose paso entre producciones más grandes en el camino hacia los Goya 2018 con tres nominaciones, entre ellas a Mejor director.

"José Luis (Juan Diego) se gana la vida como profesor de autoescuela en un pueblo del sur de España. Su hija Blanca (Lola Dueñas) decidió quedarse en el pueblo y formar su propia familia. Su otra hija, Carla (Nathalie Poza), optó por marcharse a trabajar a Barcelona, donde se ha convertido en una mujer con éxito en los negocios pero alejada de la vida familiar, sin ejercer de hija, sin tener pareja y sin ser madre. Después de un tiempo distanciados, la frágil salud de su padre obliga a Carla a volver a su pueblo. Lo que en principio parecía una reunión por compromiso acaba trastocando la vida de todos ellos en el momento en el que a José Luis le diagnostican un cáncer terminal". Una película reposada, de planos fijos y escaso diálogo, de esas que se cuecen a fuego lento, pero que dejan poso.

9. 'Júlia ist', de Elena Martín

Elena Martín dirige y protagoniza 'Júlia ist'. (Avalon)
Elena Martín dirige y protagoniza 'Júlia ist'. (Avalon)

Dos años después de protagonizar la aplaudida 'Las amigas de Àgata', Elena Martín dirige, escribe y actúa en 'Júlia ist', el relato común de una joven española que se traslada a vivir a Berlín con una beca Erasmus. Con una mirada sencilla y cercana, de planos cortos, diálogos costumbristas, luz naturalista, 'Júlia ist' es una reflexión sobre la juventud emigrante y sobre el camino hacia la madurez desde un punto de vista algo melancólico.

"'Júlia ist' es un ejercicio de autoficción para el que ha contado con la complicidad en el guion de tres compañeros, Maria Castellví, Marta Cruañas y Pol Rebaque, que también estudiaron fuera", escribió la crítica Eulàlia Iglesias en su reseña. "Desde esa cámara que apenas se separa de Júlia, el filme encuentra en este registro íntimo sin estridencias su mejor baza. Visión desmitificada de la vida estudiantil en el extranjero, 'Júlia ist' no resulta ni demasiado dramática ni cae en la autoindulgencia. Este año en Alemania no le cambia la vida al personaje principal. Se trata más bien de observar cómo esos pequeños desgastes, descubrimientos, desengaños y euforias acaban conformando un periodo de transformación personal con sus características propias".

8. 'Selfie', de Víctor García León

Santiago Alverú en 'Selfie', de Víctor García León.
Santiago Alverú en 'Selfie', de Víctor García León.

'Selfie' es el resultado necesario y accidental de una industria cinematográfica española cerrada y endogámica, en la que muchos talentos tienen que recurrir al 'low cost' casero para desfogar sus ansias creativas. El hecho de que esta película haya llegado a los goya es, al la vez, motivo de aplauso y de llanto, en tanto en cuanto la Academia que la premia está compuesta por los mismos profesionales que han empujado al director Víctor García León a rodar una película sin presupuesto cimentada casi exclusivamente en el empeño personal.

"Bosco (Santiago Alverú) es hijo de un ministro, vive en un casoplón en La Moraleja y está estudiando un "em-bi-ei" -Master in Business Administration, es decir, negocios- en la exclusiva Universidad Nebrija de Madrid. Todo en su vida va bien. Hasta que a su padre lo detienen acusado de fraude, alzamiento de bienes, blanqueo de capitales, corrupción urbanística, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, falsedad documental, cohecho, prevaricación, administración desleal y apropiación indebida". 'Selfie' es una sátira sobre la situación política actual —y el espíritu político de siempre— de nuestro país a través del viaje de un niño bien por los ambientes de izquierdas del barrio de Lavapiés.

7. 'El bar', de Álex de la Iglesia

'El bar', de Álex de la Iglesia. (Sony)
'El bar', de Álex de la Iglesia. (Sony)

Este 2017, Álex de la Iglesia, siempre tan prolífico e inquieto no se ha conformado este 2017 con estrenar una, sino dos películas, con apenas nueve meses de diferencia. En marzo, 'El bar', su decimocuarto largometraje como director, comenzó su andadura en la Berlinale un buen presagio a nivel de crítica para una cinta que además ha acabado siendo la décima producción española más taquillera de año. De la Iglesia ha vuelto a esa combinación de 'thriller' con humor negro que tanto le gusta y que tan buenos resultados le ha aportado, esta vez rodeado de un reparto encabezado por Mario Casas, Blanca Suárez y Carmen Machi.

"Un día cualquiera, a plena luz del día, un barrendero sale de tomarse su desayuno en un bareto del centro de Madrid. Todo parece normal hasta que alguien le vuela la cabeza. "Quizá solo ha sido una coincidencia", piensan el resto de clientes, parapetados tras la cristalera. Quizás estaba metido en un lío chungo. Quizá se lo merecía. Un segundo cliente sale a auxiliar a la víctima... y también le vuelan la cabeza. Es entonces, cuando los clientes del bar se dan cuenta de que el francotirador que está disparando es de lo más democrático, cuando cunde el pánico. Cualquiera puede ser el siguiente". Una reflexión sobre el patetismo, la mezquindad y el instinto de supervivencia del ser humano en momentos de crisis. El regreso del mejor De la Iglesia.

6. 'Muchos hijos, un mono y un castillo', de Gustavo Salmerón

'Muchos hijos, un mono y un castillo', de Gustavo Salmerón. (Caramel)
'Muchos hijos, un mono y un castillo', de Gustavo Salmerón. (Caramel)

Este documental del actor Gustavo Salmerón sobre su propia familia ha sido una de las últimas revelaciones del año, a camino entre el 'Grey Gardens' de Ellen Hovde y Albert Maysles y 'El desencanto' de Jaime Chávarri, lo que le ha valido la nominación al Goya al Mejor documental. Con la premisa de una mudanza, Salmerón ahonda en su historia familiar a través del personaje —persona— de su madre, una mujer excéntrica y dicharachera que consiguió las tres principales cosas a las que aspiraba en la vida: muchos hijos, un mono y un castillo, como su propio título indica.

"El documental trasciende el mero ámbito doméstico y se erige en un homenaje a una mujer de vitalidad desbordante, simpatía contagiosa y talante espontáneo", analiza Eulàlia Iglesias en su crítica. "Aquí no se pretende conjurar a los fantasmas familiares, ni psicoanalizar posibles traumas materno-filiales, ni poner en evidencia la distancia entre el discurso oficial de cara al público y la vida íntima de los personajes. La película de Salmerón no aspira a ser otro drama sobre secretos y mentiras familiares. Desde una lectura sociopolítica, resulta una oportuna visión de la crisis económica a través de a una familia que debe renunciar al sueño de vivir en un castillo. El film sobre todo celebra a una mujer que encarna una forma heterodoxa de entender la maternidad".

5. 'Handia', de Aitor Arregi y Jon Garaño

Eneko Sargadoy es Joaquín, el gigante de Altzo en 'Handia'. (A Contracorriente)
Eneko Sargadoy es Joaquín, el gigante de Altzo en 'Handia'. (A Contracorriente)

Tres años después de 'Loreak', los directores y guionistas Jon Garaño, Aitor Arregi y José María Goenaga —esta vez también con Andoni de Carlos— vuelven con 'Handia', un drama histórico ambientado en las guerras carlistas sobre un personaje mítico de la cultura vasca, el Gigante de Altzo. Con una estética pictórica y cuidada —recuerda al romanticismo de Friedrich—, 'Handia' cuenta la historia de los hermanos Martín y Joaquín Eleizegi, desde su infancia en un caserón de Guipúzcoa hasta sus viajes por todo el mundo como una atracción de feria cuando Joaquín, de adulto, sobrepasa los dos metros de alto.

La película se llevó el premio del Jurado del Festival de San Sebastián y está nominada en 13 categorías en los Goya 2018. "Si la anterior, 'Loreak', suponía un filme insólito en su interés por explorar la perdurabilidad del amor y del luto, 'Handia' sorprende por su capacidad para discurrir como un relato de porte clásico sin caer en el academicismo. A través del personaje de Joaquín, Garaño y Arregi se acercan al género sin renunciar al realismo", escribió sobre ella la crítica Eulàlia Iglesias.

4. 'La llamada', de Javier Ambrossi y Javier Calvo

Macarena García protagoniza 'La llamada', de Javier Ambrossi y Javier Calvo. (DeAPlaneta)
Macarena García protagoniza 'La llamada', de Javier Ambrossi y Javier Calvo. (DeAPlaneta)

Javier Ambrossi y Javier Calvo han firmado la comedia más refrescante del año: 'La llamada', que tras dar el salto de las tablas a la gran pantalla se ha convertido en una de las grandes revelaciones del cine nacional este año. Una comedia musical que ha arrastrado al cine a casi medio millón de espectadores gracias a sus números cantados, sus grandes interpretaciones y su fotografía colorida y estridente.

Macarena García, Belén Cuesta y Anna Castillo tienen una sinergia especial que denota mucha intimidad y un trabajo en conjunto de muchos años —la mayoría de las actrices pasaron por la obra de teatro primero— que se ha concretado en un gran trabajo interpretativo. "Con mucho sentido del humor, mucha chispa, unos diálogos perfectamente pulidos, Ambrossi y Calvo se meten en unas aguas tan pantanosas como las de la religión —o más bien la fe— en un alegato a favor del amor como fuerza transformadora, ya sea para entrar o salir de la Iglesia, y de las diferentes formas de vivir la fe, que es algo que va mucho más allá de la religión".

3. 'Verónica', de Paco Plaza

Sandra Escacena protagoniza 'Verónica', de Paco Plaza. (Sony)
Sandra Escacena protagoniza 'Verónica', de Paco Plaza. (Sony)

El valenciano Paco Plaza ('Rec', 'Romasanta, la caza de la bestia') dirige esta película de terror inspirada en el famoso 'Expediente Vallecas', el caso de una joven madrileña a la que se relacionó con una posesión demoníaca después de haber jugado con sus amigas a la ouija. Con el pretexto paranormal, Plaza construye en 'Verónica' una historia sobre la pubertad y el miedo a crecer y a los cambios de una forma que trasciende su propio género.

"Con un estilo sobrio y costumbrista y una cámara elegante —rodada en digital, pero con ópticas antiguas, lo que da mucha textura a la imagen—, Plaza traza el paralelismo entre los estragos de la entrada en la adolescencia y los de una posesión demoníaca. Y todo en plena transformación de una España que se despertaba del letargo y entraba en la modernidad de mano de las televisiones privadas y de unos Héroes del Silencio que con 'Senderos de traición' ponían una pica en Alemania, en Europa, en el mundo". La cinta de Plaza compite en siete categorías en los Goya 2018, entre ellas Mejor película, Mejor director y Mejor guión original.

2. 'Mimosas', de Oliver Laxe

Ahmed Hammoud y Said Aagli en 'Mimosas', de Oliver Laxe. (Numax Distribución)
Ahmed Hammoud y Said Aagli en 'Mimosas', de Oliver Laxe. (Numax Distribución)

'Mimosas' pertenece a esa categoría de cine desconocido en su propia tierra pero que hace patria en los festivales de todo el mundo. La segunda película del franco-gallego Oliver Laxe —a quien se enmarca en la corriente del Novo Cinema Galego— se llevó el Gran Premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes por esta historia de aventuras rodada en el Anti-Atlas marroquí con un estilo poético cercano al de autores como Ben Rivers o Lisandro Alonso en 'Jauja'. Ahmed y Saíd son dos buscavidas que se ofrecen a ayudar a un jeque a viajar a la tierra de su familia para poder morir en paz junto a los suyos. Un camino lleno de obstáculos que empieza cuando el propio jeque muere, lo que no detiene a los dos hombres en su empeño de cumplir el trato.

1. 'Verano 1993', de Carla Simón

Una imagen de 'Estiu 1993'. (Avalon)
Una imagen de 'Estiu 1993'. (Avalon)

Ya sólo por 'Verano 1993' ('Estiu 1993') ha merecido la pena el año. La mejor película española es una ópera prima que, aunque se ha caído de la carrera hacia los Oscar, compite en ocho categorías de cara a los Goya 2018. 'Verano 1993' comenzó su andadura festivalera en la pasada Berlinale, donde ganó el premio Generación KPlus a Mejor película y el premio a Mejor ópera prima. La directora y guionista Carla Simón ha conquistado a crítica y público —su película está entre las 20 más taquilleras del año de la producción nacional— con una historia muy personal, basada en su propia vida, rodada de forma sencilla y confiando el peso del film a las interpretaciones de sus actores, sobre todo de Laia Artigas en el papel de Frida, la protagonista.

Con sólo seis años a Frida le toca enfrentarse a algo que siquiera muchos adultos están preparados para afrontar: el significado de la muerte. Tras el fallecimiento de su madre, Frida tiene que aprender a lidiar con una ausencia de la que nadie quiere hablar, pero que está presente en cada uno de los segundos de ese verano de 1993. Una mirada totalmente transparente hacia el dolor y el duelo que deja marca.

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