sergio sánchez dirige 'el secreto de marrowbone'

"Lo de 'el cine español es una mierda' solo lo puede decir quien no ve cine español"

El guionista de algunos de los trabajos más celebrados de Bayona se estrena como director de largometraje con una película de terror rodada en inglés y con vocación internacional

Foto: Sergio G. Sánchez en la presentación de 'El secreto de Marrowbone' en San Sebastián 2017. (Efe)
Sergio G. Sánchez en la presentación de 'El secreto de Marrowbone' en San Sebastián 2017. (Efe)

Probablemente Sergio G. Sánchez ha pasado el fin de semana en su pueblo, desconectado del teléfono, sin saber —o querer saber— que su primer largometraje como director de cine, 'El secreto de Marrowbone', ha sido la segunda película más vista del fin de semana por detrás de 'Thor: Ragnarok'. Un superhéroe de Marvel es siempre un contrincante difícil de derrotar. Quien fuese el guionista de cabecera de Juan Antonio Bayona en sus comienzos —suyos son los guiones de 'El orfanato' (2007), por el que ganó el Goya, y 'Lo imposible' (2012)— se ha puesto al frente de una película de terror que bebe de Henry James y de Andrew Wyeth a partes iguales, para la que ha contado con actores internacionales como Mia Goth ('La cura del bienestar', 2016) y Charlie Heaton ('Stranger Things', que justo vuelve a Netflix).

'El secreto de Marrowbone' cuenta la historia de una familia de cuatro hermanos que se trasladan junto a su madre a Estados Unidos, huyendo de un trauma familiar. Después de instalarse en un viejo caserón, aislado y decadente, y tras la muerte de su madre a causa de una enfermedad, los chicos deben permanecer escondidos hasta la mayoría de edad de uno de los hermanos, para evitar que los separen. Sin embargo hay una amenaza que empezará a acecharlos, ¿dentro o fuera de la casa?

PREGUNTA: He leído por ahí que el rodaje fue un poco difícil. ¿Cómo se enfrenta un guionista al salto de la dirección? ¿Fue tan terrible?

RESPUESTA: Me pasa un poco lo que le pasa al protagonista de la película, que tiene un recuerdo idealizado de una experiencia horrible. Yo ahora cuando me acuerdo de la película siento el rodaje como el verano más feliz de mi vida y está ampliamente documentado que no fue así. Fue un rodaje de 10 semanas, un rodaje muy duro y muy largo, y mi impresión todos los días es que me iba a dormir, apoyaba la cabeza en la almohada y por corte se hacía de día, sin tener la sensación de descansar. Había mucha presión y tienes mucho miedo cuando consigues un equipo tan increíble como el que yo tuve y claro, la responsabilidad es enorme, porque si algo no sale bien es culpa tuya. Trabajando con este equipo, con Xavi Giménez [dirección de fotografía], Sonia Grande [diseño de vestuario] y Patrick Salvador [diseño de producción] y con todo este reparto lo tienes todo para hacer un peliculón y si no te sale... el problema es tuyo.

P: Y además rodando en inglés y con un reparto internacional...

R: Fue bonito por el nivel de entrega, especialmente con los chicos, con los actores, porque están todos en un punto de su carrera en el que están empezando y tienen muchas ganas de demostrar su talento y hacer las cosas bien. Hasta un punto que daba incluso miedo porque son tan perfeccionistas que siempre querían otra toma. Tuve un día en especial con Mia Goth que me emocioné mucho porque tuvimos que cambiar el plan de rodaje y rodar una escena que no estaba programada para ese día en dos horas y era una escena importante para ella, cuando Jane [el personaje de Goth] mete la mano en un agujero donde hay un mapache. Cada personaje de la película tiene una escena, digamos, de terror, y esa era la de Mia. Y la rodamos a toda prisa. Y cuando acabó me llevó a una habitación y se echó a llorar. Me dijo: 'entiendo que tienes muchas cosas en la cabeza, que esto es muy complicado y que me ha tocado a mí, pero es que no he estado al 100%. Y todos estos problemas son problemas de hoy, pero la película es para siempre'. Y me emocionó que tuviese este compromiso y esta responsabilidad tremenda hacia lo que hacía.

P: 'El orfanato', 'Lo imposible', 'El secreto de Marrowbone'. Todas ellas tratan sobre la familia y están contadas desde el punto de vista de un niño. ¿Son estos los principales 'leitmotivs' de su trabajo?

R: Hasta hace poco pensaba que todas mis películas iban de personajes que querían volver a un hogar que ya no existía. Con esta me he dado cuenta que va más de construir un lugar seguro donde nadie te pueda hacer daño y donde todo lo que amas está a salvo. Y por otro lado es el territorio fronterizo entre la infancia y la madurez, que creo que es mucho más amplio de lo que nos quieren vender. Ahora muchos amigos de mi alrededor están teniendo hijos y les sorprende lo rápido que se vislumbra la persona que va a ser esta criatura. Y por otro lado te haces mayor, pero nunca llegas a soltar al niño que has sido.

En España podemos hacer un cine en castellano, que nos represente, pero también podemos atraer muchos rodajes de fuera

P: ¿Por qué decidió utilizar Asturias como escenario, cuando la película transcurre a finales de los 60 en Estados Unidos?


R: Nosotros financiamos el proyecto sobre guión en el mercado de Cannes y lo vendimos a 40 países a condición de que fuese en inglés. En realidad la historia de la película es un cuento de hadas muy universal, que podría pasar en cualquier esquina del mundo. Entonces, cuando ya supimos que se iba a rodar en inglés, para producción lo más fácil era que nos fuésemos a rodar a Estados Unidos o Canadá, que tienen unos incentivos fiscales muy importantes que aquí no tenemos. Pero me parecía que era desperdiciar una oportunidad para enseñar en todo el mundo nuestros paisajes —yo creo que España es el mejor plató del mundo, creo que no hay otro país que tenga tal variedad de escenarios naturales como aquí— y luego trabajar con nuestros profesionales, porque rodar allí, con el sistema sindical americano, implicaría trabajar con gran parte del equipo técnico americano. Quería demostrar, ya que la película se va a ver en todo el mundo, lo mucho que podemos aportar aquí. En España podemos hacer un cine nuestro, en castellano, que nos represente y que nos muestre al mundo, pero también podemos atraer muchos rodajes de fuera, lo que ayudaría a fortalecer nuestra industria.

P: Hay mucha gente dentro del sector que pone en duda que en España haya una industria del cine como tal.

R: Desde luego, según mi experiencia como guionista, sí que te puedo decir que aquí no hay industria en ese sentido. He trabajado fuera y no tiene nada que ver el nivel de seriedad. Aunque luego, por otro lado, fuera se desarrollan muchas cosas que luego no llegan a ver la luz, al menos todo está pagado y hay mucho respeto al trabajo del guionista. Aquí muchas veces te encuentras con, bueno, que te piden que escribas el guión y luego si la película se hace ya te pagaremos.

Aquí muchas veces te encuentras que te piden que escribas el guión y luego si la película se hace ya te pagaremos

P: Contaba Diego San José en un artículo de 2016 que a Borja Cobeaga, uno de los guionistas más exitosos del cine español actual, no lo dejaron ni entrar por la puerta principal en aquellos Goya. ¿Tan mal está la cosa?

R: Con perdón, es una catetez inmensa no tener en cuenta, ya no sólo a los guionistas, sino a un director de foto, por ejemplo. Es nuestra fiesta, sobre todo, y yo es algo que he planteado en la Academia, que hay una voluntad de convertir los Goya en un espectáculo que a veces nubla la celebración de nuestro cine. Se busca un presentador que sea muy gracioso, se contratan actuaciones musicales, se limita a treinta segundos a la gente que recoge un premio al que ha dedicado años de su vida, y a mí, lo que más me duele, es que tú te puedes ver las tres horas que dura una gala de los Goya y no tener ni idea de qué va ninguna de las películas nominadas. Creo que sería bonito dedicar ese espacio a promocionar y, a ver, somos gente que nos dedicamos a la imagen, deberíamos hacer una gala muy vistosa y deberíamos saber hacer muy atractivo que el público conozca cuáles son las películas que hay ahí fuera.

P: Usted que ha trabajado en Estados Unidos y que sus películas miran al mercado internacional. ¿Cuál sería la receta a copiar?

R: Yo creo que hay modelos cercanos que podemos imitar. Por ejemplo, en Italia, las ayudas al cine están determinadas por el IVA que el cine haya recaudado el año anterior. Y mientras tenemos aquí 30 millones, en Italia tienen 400 millones. Creo que sería ideal que pudiésemos tener esas ayudas, pero ya con tener los incentivos fiscales o con un programa de mecenazgo como es debido, yo creo que no haría falta nada más. Y yo muchas veces digo, aunque a veces me caen capones, que hay una parte de mí que querría que el cine se considerase industria y no cultura, aunque es cultura, porque creo que podríamos ser una potencia de la misma forma que somos una potencia en turismo. Nuestro problema es que el cine está politizado. No tiene ningún sentido. Y quizás no debería decir esto, pero demuestra una antipatía personal que creo que no beneficia a nadie. Hay que tener ante todo la mentalidad para buscar el beneficio de la ciudadanía, no el castigo en venganza de no-se-quién que dijo en los Goya... ¿Nos olvidamos en serio?

P: Pero no es una cosa exclusiva de la política. También hay una parte del público que piensa que el cine español no tiene la suficiente calidad.

R: El otro día, en el chat de un periódico, alguien me dijo lo de 'el cine español es una mierda'. Y yo le dije que eso sólo lo podía decir alguien que no ve cine español. Es como el chascarrillo de la cola de la tienda. Hacemos milagros con los poquísimos recursos que tenemos. Creo que cada año salen media docena de películas maravillosas. ¿Puedes decir lo mismo del cine americano, británico, francés? ¿Cuántas películas alemanas has visto? Y sí, por desgracia estamos en un momento en el que corre como la pólvora lo negativo y a los destellos brillantes enseguida les echan encima un jarro de agua fría. Entonces a mí me gustaría que la gente tuviese en cuenta que el cine es un arte basado en la empatía. Lo que hacemos es ponerte en la piel o la cabeza de otra persona para que puedas ver las cosas desde otra perspectiva. Pero con lo que se queda la gente es con la negatividad. Llega un momento que piensas, ¿cuánto más daño nos podemos hacer? Con lo bonito que es construir, por qué nos gusta tanto destruir?

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