400 años

De paseo con Murillo por la Sevilla de 'las Setas'

El 400 aniversario del nacimiento del pintor pone a la capital andaluza en el foco en un año que aspira a impregnar las calles de la ciudad con la obra, la mirada y la vida del pintor

Foto: 'Conversión de San Pablo', de Murillo
'Conversión de San Pablo', de Murillo

Imaginen que Bartolomé Esteban Murillo es el anfitrión y decídanse a pasear de su mano las calles de Sevilla, a recorrerla con su mirada, a descubrirla como él la veía y plasmó en su obra. La misma ciudad cuatro siglos más tarde. Entonces era la Sevilla del XVII, la puerta de Europa y de América, la capital de Occidente...Entre la crisis, la decadencia y la recuperación.

Hoy, el reclamo pasa por ser la mejor ciudad que puedes visitar en 2018 según la afamada guía Lonely Planet. La Sevilla de 'Las Setas', la obra de Jürgen Mayer que el alma clásica de la ciudad condenó como una carísima aberración urbanística y que hoy es la mejor foto de su modernidad, se prepara sin descanso desde hace meses para convencer de que nadie mejor que Murillo para volver a ponerla en el circuito.

El año Murillo quiere convertirse en un revulsivo para una ciudad a la que otras vecinas como Málaga arrebataron hace años el título de ciudad cultural. El Ayuntamiento de Sevilla ha declarado que quiere que esta efeméride se convierta en un "acontecimiento histórico" y ha puesto toda la carne en el asador.

Seguir el rastro

El objetivo, explican los responsables del Año Murillo, es traspasar la forma tradicional en la que se concebiría un aniversario como éste y hacer al pintor presente en toda la ciudad, que haya “un diálogo entre el presente y el pasado”. Visitar sus cuadros en las Iglesias originales para las que fueron concebidas, viajar a la ciudad en la que Murillo se inspiró, imaginar cómo vivían los personajes de sus cuadros, escuchar la música que recrean los instrumentos que pintó en su obra. De eso va la apuesta. De seguir el rastro del pintor en su ciudad natal.

Exposiciones, conciertos, talleres... Animan una agenda muy variada que propone hasta asistir casi en directo a la restauración de su obra, resucitar a sus olvidados discípulos, en una exposición comisariada por Benito Navarrete, o volver a vestir las calles de Sevilla de arquitecturas efímeras, tan propias de la época barroca, como homenaje al artista.

Seis grandes exposiciones desde noviembre de este año hasta enero de 2019 explorarán la figura del pintor y reunirán 600 obras

Seis grandes exposiciones desde noviembre de este año hasta enero de 2019 explorarán la figura del pintor y reunirán 600 de sus obras. La principal, la colección antológica en el Museo de Bellas Artes, permitirá reunir por primera vez en la ciudad la mayoría de sus cuadros venidos desde Alemania, Francia o Estados Unidos. Se visitará entre octubre de 2018 y enero de 2019.

Su obra salió rápido de Sevilla. Muchos cuadros fueron encargos de los mercaderes flamencos que se enamoraron de su pintura a su paso por la ciudad y otras cruzaron las fronteras en el expolio de la Guerra de la Independencia. Hace 35 años que no hay una muestra antológica de su obra. La última en España fue en el Museo del Prado en 1982.

El fotoperiodista

Murillo, según sus estudiosos, innova en su época porque dota de una humanidad a sus cuadros que hasta entonces no se conocía. Más allá de sus divinidades, sus clarooscuros y de que pone alma a la pintura religiosa, se convierte en algo así como un fotoperiodista de su época, pinta a la gente de la calle, su obra deja ver la epidemia de peste que asoló a su generación, los oficios e su tiempo, los paisajes... Y de estas premisas parten los responsables del Año Murillo, según explican, para diseñar su aniversario. Insisten en que también quieren abrir reflexiones sobre qué pensaría hoy el pintor de su ciudad, cómo dialogaría con Sevilla en el siglo XXI.

La obra más esperada, El jubileo de la Porciúncula, ya está en el Museo de Bellas Artes para su restauración desde el pasado junio. Dos siglos después, la obra que presidía el retablo del Convento de Capuchinos, regresa prestado por el museo de Colonia (Alemania). Podrá verse en la pinacoteca sevillana desde diciembre de 2017 a abril de 2018. Su gran tamaño evitó que cayera en manos francesas pero en 1814 pasó a manos privadas y desde entonces circuló por diferentes propietarios hasta que en 1876 pasa a forman parte de la colección del Wallraf-Richartz Museum, donde permanecía hasta ahora. Forma parte de las 24 obras de Murillo que pasarán por quirófano y serán restauradas por el equipo de conservación del Museo de Bellas Artes con apoyo de la Consejería de Cultura del Gobierno andaluz.

Si quieren algo distinto, la influencia de Murillo en los autores del siglo XX y XXI será el objeto de la muestra La modernidad de Murillo, del artista Pedro G. Romero, que indaga sobre el pintor como icono pop. Nadie ha reflexionado hasta ahora sobre por qué las obras más famosas de Murillo han formado parte de nuestras vidas adornando objetos tan domésticos como las cajas de membrillos que compraban nuestras abuelas.

A pie o en bici

Sevilla inaugurará varios itinerarios que permitirán llegar a los rincones en los que Murillo ha dejado su rastro, porque hay cuadros del pintor o tuvieron alguna relación con ellos. La Catedral de Sevilla, el Hospital de la Caridad, el Palacio de Dueñas, Museo de Bellas Artes, Santa María la Blanca, la Iglesia de Capuchinos... Componen el recorrido principal con la Casa Murillo como punto de partida. 18 espacios y 60 obras por toda la ciudad.

Actividades divulgativas, en la calle, la ruta gastronómica ‘murillesca’, los mercados en tiempos de Murillo, pinturas o alegorías de Murillo en los escaparates, juegos infantiles, los animales escondidos en sus cuadros o la medicina y el teatro en sus tiempos. Todo coordinado por la escritora y periodista Eva Díaz Pérez, autora de “El color de los ángeles “, la novela en la que Murillo toma vida y cuya lectura es un gran compañero de viaje para quienes piquen en la visita a Sevilla.

Varios itinerarios permitirán visitar 18 espacios de la ciudad donde cuelgan cuadros de Murillo en su ubicación original

Si quieren circuitos alternativos, un grafiti en la barriada Murillo del Polígono Sur, una de las zonas más deprimidas de la ciudad, conmemora ya los 400 años del artista realizado por los artistas Opa, Theo Magma y Bonim que adapta el cuadro de “Los Tres muchachos”.

El Audiovisual “Murillo, el último viaje”, de José Manuel Gómez Vidal, que se estrenará en los próximos días en el Festival Europeo de Cine de Sevilla (SEFF 2017) abre boca con un recorrido por su vida de la mano de sus principales estudiosos. La inauguración oficial será en diciembre, con un concierto de Jordi Savall, referente internacional de música antigua, en el Teatro de la Maestranza. Una buena oportunidad para conocer un Murillo más allá de las vírgenes y los querubines y una Sevilla más allá de la Semana Santa y la Feria de Abril.

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