publica 'eva'

Pérez-Reverte: "¿Son iguales los franquistas y los republicanos? Evidentemente, no"

El autor más popular de nuestras letras prosigue las aventuras de Lorenzo Falcó con una novela donde la Guerra Civil sirve de paisaje de fondo para una historia de amor y espionaje

Foto: Arturo Pérez-Reverte. (Carmen Castellón)
Arturo Pérez-Reverte. (Carmen Castellón)

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) no lo sabe, pero acercarme a él a propósito del desembarco en librerías de 'Eva' (Alfaguara), su nueva novela, es como acercarme al abismo. Para cualquier escritor minoritario, pero con ínfulas, hay un territorio hostil, una tierra maldita, un entorno de descrédito que debe sortear y, en la medida de sus fuerzas, combatir. Es el 'best-seller'. En los años noventa, las palabras 'Antonio Gala' se convirtieron en divisa deplorable entre los aspirantes a escritor: eso era lo que no querían ser, lo que eran los autores que odiaban y lo que gratificaba el vulgo. Además, no hacía falta leer a Antonio Gala para repudiar su literatura.

Pérez-Reverte arrastra un anatema similar entre los autores literarios que yo he conocido o que frecuento, anatema del que se deriva la prevención de que nunca se dejarían ver con un libro suyo en las manos. No hay que leer al autor que todo el mundo lee, al autor que blande una historia y no una forma. Uno de estos autores coincidió conmigo no hace mucho en una fiesta, y me dio por preguntarle si le importaba lo que vendieran sus libros —me confesó que apenas sobrepasaba los 1.000 ejemplares—. No, me dijo, no me importa nada. Me basta, vino a concluir, con el reconocimiento de la comunidad literaria.

Escribir libros y que no te importe si te leen, solo si te sacan en un suplemento, siempre me ha parecido muy triste. Vender mucho ('Falcó' llegó a los 300.000 ejemplares) siempre me ha parecido sospechoso. Pérez-Reverte no lo sabe, pero me interesa más lo sospechoso que lo triste.

PREGUNTA. ¿Cómo ves esa diferencia que hoy hasta reconocen los grandes grupos editoriales en sus páginas web entre 'best-seller' y novela literaria?

RESPUESTA. Yo llevo leyendo desde los ocho años. Mis dos abuelos tenían bibliotecas, y mi padre después. Yo crecí en bibliotecas, en un ambiente en el que tan interesante es 'Crimen y castigo' como 'El asesinato de Roger Ackroyd'. Esa división para mí nunca ha existido. Me educaron en que todo libro útil era bueno. Por eso, me estás plateando un dilema más bien teórico, de un grupo concreto, porque además los lectores tampoco ven la literatura así.

P. Hace años me encontré con un vídeo donde Matilde Asensi decía que sí había dos literaturas: la de los lectores y la de los premios oficiales. Y concluía: “Y ya sabemos todos cómo funcionan los premios”. Venía a decir que a ella la ignorarían siempre.

R. A mí no me ignoran. Yo no puedo suscribirlo porque a mí me tratan bien, salgo en 'Babelia', en 'La Vanguardia', nunca me han proscrito porque venda libros. También depende de qué libro mío leas. ¿Tú has leído 'El pintor de batallas'?

Alberto Olmos y Arturo Pérez-Reverte, durante la entrevista. (Carmen Castellón)
Alberto Olmos y Arturo Pérez-Reverte, durante la entrevista. (Carmen Castellón)

P. Sí. [Lo leí porque lo recomiendan tanto Michel Houellebecq como Bernard-Henry Lévy nada menos en su libro de conversaciones 'Enemigos íntimos' (Anagrama).]

R. Claro, son dos mundos. No es un 'best-seller', un libro con ánimo de 'best-seller'. Yo no tengo lesiones por ese motivo, dado que desde el principio mis libros fueron tratados por todos y tengo lectores en todos los niveles. Tanto aquí como fuera. Yo no tengo ni el complejo ni la necesidad de explicar nada. Hago lo que me gusta y me leen. No me siento despreciado.

Yo no tengo ni el complejo ni la necesidad de explicar nada. Hago lo que me gusta y me leen. No me siento despreciado

P. Pero eres consciente de que resultas un blanco fácil para escritores minoritarios, columnistas o críticos de libros. Aunque no te hayan leído.

R. Pues allá cada cual. No es algo que me plantee, lo que alguien diga en su columna. No tiene nada que ver con mi vida.

P. He impreso la lista de una web que se llama Goodreads donde los lectores puntúan las novelas y puede verse cuáles son sus favoritas de un autor en concreto. Es bastante fiable cuando hay miles de votos, como es tu caso. [Le paso la lista y Reverte dedica unos segundos a revisar el 'ranking' de su obra según lectores de todo el mundo: la más leída y valorada, 'El club Dumas', después 'La tabla de Flandes', luego 'Alatriste', luego 'La reina del sur'; ver más aquí.]

R. Sí, estoy de acuerdo, más o menos estoy de acuerdo. Coincide con mi experiencia, con lo que yo sé y con lo que he visto.

Falcó y Eva

P. 'Eva' parece escrita cabalgando, digamos, el impulso de su antecesora, 'Falcó'; como del tirón.

'Eva'.
'Eva'.

R. 'Falcó' responde a un plan. Yo nunca escribo las novelas como hace Javier [Marías], que se sienta a ver lo que le sale. Yo preparo unas estructuras muy sólidas y completas. 'Falcó' primero iba a ser una única novela, pero me lo pasaba tan bien con él que decidí espaciar mi placer. Hice una estructura para tres novelas, lo cual no quiere decir que no haya cuatro. Cada novela corresponde a ese esquema previo, forma parte de un plan armónico, incluso la tercera, que ya he empezado a escribir, por cierto.

P. 'Eva 'se desarrolla en Tánger. Falcó tiene allí un trabajo, nuevamente para los sublevados.

R. Es su bando.

P. ¿Ah, es su bando? Yo creía que era un mercenario, alguien a sueldo, digamos un espía al mejor postor.

R. Falcó sigue trabajando para el bando franquista. Podía haber caído igual en un bando que en otro. Su jefe estaba en este bando y como Falcó no tiene ideología concreta...

P. ¿Hubiera cambiado mucho si le haces trabajar para los republicanos?

R. Habría cambiado la acción, pero no el personaje.

P. ¿Tienes pensado que cambie de bando?

R. No. Ese héroe ya no sería revertiano. Mis héroes eligen una posición en la vida, todos ellos, no por ideología sino por circunstancias complejas, pero una vez que han tomado su opción, lo que son es coherentes. Nunca chaqueteros. Falcó no se cambia de bando. Sería renunciar a lo único que tiene. Falcó tiene códigos y es leal a sus códigos. Justamente en su código la palabra lealtad es fundamental. Este es un libro sobre la lealtad en muchos aspectos.

P. La lectura política...

R. La palabra política bórrala de Falcó. Le da igual un republicano que un falangista. No es el autor, hablamos del personaje.

P. Pero te das cuenta de lo provocadora que es tu elección...

R. Lo fácil era el bando republicano.

Lo facilón en estos tiempos sería que Falcó fuera republicano, claro, pero es que eso, perdóname, lo hace cualquiera

P. Tú lo eliges a sabiendas de que era políticamente incorrecto.

R. Hombre, lo facilón en estos tiempos era haberlo hecho republicano, claro, pero es que eso, perdóname, lo hace cualquiera. El desafío era que un héroe, en el bando franquista, que además es torturador, y un asesino, y un tipo inmoral, sea adoptado por el lector y al lector le caiga simpático y lo acompañe. Hacer otro héroe republicano al que el franquismo malvado, los generales y los curas... tal y tal... de esos tenemos 7.000, con todos los respetos. El desafío era hacerlo así.

P. En 'Eva', reincides en esa visión sobre la Guerra Civil según la cual todos matan igual y son de una crueldad semejante. Es tu visión de las guerras civiles.

R. Lo es, lo es. Pero, perdona, es que pasa una cosa, y es que yo tengo una ventaja para decir eso. Yo guerras civiles he hecho siete. Siete. Las he vivido en los dos bandos, en los Balcanes, en América, en muchos sitios. Y otra cosa: yo nazco en el 51, 12 años después de la Guerra Civil. La contienda me la contaron los protagonistas, y además gente viajada y culta, de los dos bandos, lo cual te da una visión más lúcida, alejada del fanatismo. Quizá fanatismo no es la palabra; alejada de esa simplificación de buenos y malos. Siempre recuerdo la frase de mi abuelo: yo es que estaba deseando que acabara aquel disparate. Mi abuelo era republicano. Estaba en la marina y le echaron. Perdona que me extienda, pero el tema es delicado. Esa visión no es equidistante, sino ecuánime, que es muy distinto; es que los idiotas que están utilizando la palabra equidistante no se dan cuenta de que se trata de ecuanimidad. Se trata de verlo con frialdad para analizar lo positivo y lo negativo. El problema de este país es que aquí o estas conmigo o estás contra mí. Y si estás conmigo, el otro bando no tiene ninguna virtud. ¿Un falangista valiente? ¿Un rojo humanitario? ¿Cómo? Si es mi enemigo, no puede tener ninguna virtud. Eso, que es una barbaridad, lo he vivido. Intento ser ecuánime. ¿Tú crees que yo considero igual a los franquistas que a los republicanos? Evidentemente, no. Lo que pasa es que mi personaje se mueve ahí. El problema es España. Falcó es una chulería frente a quienes creen que la Guerra Civil se resume en 140 caracteres o en dos colores.

Arturo Pérez-Reverte. (Carmen Castellón)
Arturo Pérez-Reverte. (Carmen Castellón)

P. ¿No dejarías que tu novela se encasillara en el 'género Guerra Civil'?

R. Es que no es un libro sobre la Guerra Civil, porque yo no necesito contar la Guerra Civil. Yo cuento una historia de espías, y de amor y de odio... Puedo utilizar la guerra de las Malvinas. Lo utilizo como paisaje de fondo. Los Balcanes es diferente. Ahí sí hablo de buenos y malos. Cuando estás fuera y lo ves con lucidez, lo tienes claro: Franco malo, republicanos buenos; Serbia: serbios asesinos, croatas y bosnios buenos, bombardeados. Cuando estás dentro, no hay más que gente, la sangre es la misma. La gente que yo he visto ir a luchar no iba gritando “¡viva Serbia!”. Iban porque el amigo iba, porque tenían miedo, porque si no los mataban, por cosas... No había ideología.

P. ¿Se parece mucho una guerra civil a otra?

R. Todas son iguales. Y son crueles porque lo que hay ahí son ajustes de cuentas... Conocerse es lo peor, en una guerra.

Feministas folclóricas

P. 'Eva' es un libro muy marinero.

R. Llevaba muchos años queriendo hacer una novela de mar, pero que ocurriera en tierra, sin el mar. Porque, ¿sabes qué pasa? Yo lo que más respeto es un marino mercante, un capitán de la marina mercante.

P. ¿Lo que más respetas en el mundo?

R. Quizá porque yo mismo soy marino, he leído mucho sobre el mar, en mi familia hay marinos. Para mí, marino mercante es lo máximo. También pasa que el mar es otra cosa, borra muchas diferencias. Crea una especie de complicidad entre la gente que no siempre es compatible con la divergencia política.

El héroe masculino está exprimido como un limón desde antes de Homero. Pero la mujer ha cambiado, ahora tiene tensión

P. La imagen de los dos barcos enemigos atracados en el puerto de Tánger, sobre todo en el caso del barco republicano, funciona de manera simbólica; algo como: la República no tiene ninguna posibilidad.

R. Así es, sí. Hay dos símbolos deliberados en la novela. Uno es ese barco lleno de marinos honrados sometidos a los avatares y tejemanejes de unos y otros. A merced de todas esas contingencias. El otro símbolo está en la relación entre Falcó y Eva. El héroe masculino está exprimido como un limón desde antes de Homero. Ya no tiene más que decir. Estamos muy vistos. Porque además siempre es lo mismo, sota, caballo y rey. Pero la mujer ha cambiado, ahora la mujer tiene una tensión, las mujeres modernas, al enfrentarse al mundo ya como protagonistas y no como secundarias, pero arrastrando el peso de muchos siglos. Es un proceso muy espectacular y muy intenso, y con muchos estragos. Yo quería en esta novela plantear eso. Esa mujer que aparece y se pone a pelear en los años treinta, comunistas y también algunas fascistas que intervienen en política. En los años treinta ya hay un tipo de mujer revolucionara, activa, que lucha. Me interesaba mucho confrontar a Falcó, que es digamos en comportamiento un hombre tradicional, conservador, machista, con una mujer nueva, de los nuevos tiempos que vienen. La ausencia de fe del hombre frente a la fe de la nueva mujer.

P. Esto que dices me recuerda no sé por qué a ese capítulo de 'Territorio comanche' titulado “Hay mujeres que tienen un par”. Quiero decir que es un tema recurrente en tus libros.

R. Yo por eso cuando las feministas, no digo las serias, digo las feministas folclóricas me dicen machista, como por el famoso artículo de Casa Lucio y Christina Hendricks, que era una parodia, pienso en todos mis personajes femeninos. ¡Ya quisierais tener muchos personajes como estos en la literatura! Eva es uno de esos.

¡Ya quisierais tener muchos personajes femeninos como los míos en la literatura!

P. ¿Por qué crees que tienes tantos problemas con las feministas?

R. Porque la estupidez me subleva mucho. Yo jamás he atacado al feminismo. Una de mis familiares es catedrática de Psicología en la universidad, y es una feminista de verdad. Y ella utiliza 'La reina del sur' como libro de texto. ¿Tú has leído 'La reina del sur'?

P. Sí. ['La reina del sur' la he leído a sabiendas de que me convenía para realizar esta entrevista.]

R. Es un libro en que una tía consigue triunfar en un mundo de hombres... Pero cuando oigo una estupidez, como por ejemplo: hay que dejar de comer miel porque las abejas son hembras explotadas..., no fastidies. Eso es un tuit. Reverte ha dicho que tal. Y Reverte es machista. Puedes hacer dos cosas, callarte o decir: mira, iros por ahí. Iros, no idos. Ahora, iros.

P. ¡Qué remedio!

R. Además yo tengo una doble información. ¿Tú tienes hijas, mujeres?

P. Una niña pequeña, sí.

R. Pues ya verás. Va a cambiar tu visión de las mujeres por completo. Por completo.

P. ¿La tuviste antes de escribir libros o es visible en tu obra este cambio en tu visión sobre las mujeres?

R. Fue antes de publicar mi primer libro. A mí me han cambiado la visión de las mujeres mi hija y las mujeres en la guerra, periodistas y mujeres que no eran periodistas. Verlas pelear y ser más valientes que nadie.

P. ¿Hay que estar muy zumbado para ser corresponsal de guerra?

R. Otro día hablamos de eso.

P. De acuerdo, pero déjame hacerte un apunte. Yo siempre vi la profesión de reportero de guerra como propia de gente muy especial, muy valiente si quieres, que nos hacía un favor arriesgando su vida; hasta que un día alguien de un periódico me dijo que lo cierto es que había cola para ser corresponsal de guerra en Irak. Hablo de la segunda guerra de Irak. Me dio que pensar eso de que 'había cola', la verdad.

R. Pero esa guerra fue diferente. La guerra ha cambiado mucho. Te aseguro que para ir a Sarajevo no había cola.

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