juego de tronos

Monasterio de Poblet, guerra de momias (falsas) en la cuna del catalanismo

La larga lucha entre los nacionalismos catalán y español por imponer su relato en el Panteón Real de la Corona de Aragón a golpe de restauraciones de momias y estudios vetados de ADN

Foto: El arqueólogo Eduard Toda disfrazado de momia
El arqueólogo Eduard Toda disfrazado de momia
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El monasterio de Poblet no es un monasterio cualquiera. La abadía cisterciense, edificada en 1163 y convertida en panteón real de la Corona de Aragón en 1314, ha sobrevivido hasta hoy pese a un cúmulo de reveses históricos que reflejan la tensión territorial catalana. O Poblet y sus tumbas reales de quita y pon como espejo de un conflicto -el encaje de Cataluña en España- que viene de lejos y que, ¡ay!, va para largo.

Poblet (Tarragona) es un símbolo del catalanismo, signifique lo que signifique ahora mismo esa palabra. En Poblet está el archivo personal de Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio y durante la Transición. A Poblet (y no a Montserrat) se arriman los políticos españoles conservadores cuando quieren lanzar un guiño de moderación hacia Cataluña; es decir, no ahora, pero sí hasta hace poco tiempo: recuerden la visita al monasterio del presidente José María Aznar (2001), que impulsó su restauración; o los locos tiempos en los que CiU y el PP hacían manitas, Madrid leía poesía catalana en la intimidad y el cocido madrileño tenía seny.

La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, en Poblet (EFE)
La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, en Poblet (EFE)


Mariano Rajoy pasó por Poblet (2007) en calidad de aspirante presidencial con problemas para digerir el Estatut, y en Poblet se ‘enclaustraron’ los parlamentarios independentistas de Junts Pel Sí tras la crisis desatada por la negativa de la CUP a investir a Artur Mas en 2015. El Príncipe de Asturias (ahora Rey) también visitó el monasterio en 2014. O sea, que el relato sobre el significado histórico de Poblet siempre ha estado en conflicto, como demuestran los asombrosos episodios históricos protagonizados aquí por el Príncipe de Viana o el mismísimo Francisco Franco.

A tortas por el reino

Flashback histórico: Tras la muerte de su mujer Blanca de Navarra en 1441, Juan II de Aragón se enfrentó a su hijo Don Carlos de Navarra y Aragón, Príncipe de Viana, a cuenta del reino de Navarra. La madre dejó el reino en herencia al hijo, pero debía ponerse de acuerdo con el padre, que no estaba por la labor, así que se armó el quilombo a lo ‘Juego de Tronos’: Juan II tuvo otro hijo con su nueva mujer, y ese hijo se llamó, ojo al dato, Fernando el Católico. En plena trifulca dinástica con su padre, el Príncipe de Viana maniobró para casarse con Isabel la Católica (9 años de edad), pero no lo logró. Cataluña llamó a la insurrección en favor de Don Carlos, recibido como un héroe en Barcelona en 1461 y nombrado heredero oficioso de la corona aragonesa y Lugarteniente perpetuo de Cataluña. Príncipe de Viana, símbolo de la rebelión e icono del catalanismo.

Pero pasó lo que pasó: tanto monta monta tanto Isabel como Fernando, Castilla y Aragón juntos de la mano de los Reyes Católicos. El Príncipe de Viana murió (¿envenenado por su madrastra?) en 1461 y fue enterrado en Poblet, como tantos otros reyes, príncipes y notables de Aragón.

Vista del Monasterio de Santa María de Poblet (EFE)
Vista del Monasterio de Santa María de Poblet (EFE)


La decadencia del monasterio llegó con la extinción de la Casa Real de Aragón, a principios del siglo XVIII, pero lo peor llegaría un siglo después: la desamortización de Mendizabal, las luchas entre liberales y absolutistas y la Primera Guerra Carlista trajeron incendios y saqueos. En 1837 las tumbas reales fueron profanadas en una revuelta anticlerical; huesos y cráneos fueron esparcidos por el exterior del monasterio, de donde serían recogidos por un capellán de la zona, que los puso a buen recaudo, primero en la iglesia de l´Espluga (vecina a Poblet) y luego en la Catedral de Tarragona. El follón sobre las Tumbas Reales de Poblet no había hecho más que empezar…

100 años después, en los tiempos de la II República, el monasterio de Poblet volvió a ponerse en pie. Tiempo de volver a dar cristiana sepultura a los reyes y príncipes de Aragón. O algo.

Un hombre del Renacimiento

El egiptólogo Eduard Toda, personaje célebre del catalanismo, diplomático, primer arqueólogo español, amigo de infancia de Gaudí y hombre con don de lenguas (hablaba siete idiomas, entre ellos, el chino), se encargó de restaurar la momia del Príncipe de Viana, pero se topó con un pequeño problema sin importancia: tenía los restos de las tumbas profanadas de Poblet, pero no sabía a quién pertenecía cada cual…

Toda, no obstante, cumplió su cometido como había prometido: el Príncipe de Viana volvía por fin a descansar en Poblet en un sarcófago y con la cabeza tapada con una capucha.

El Rey, entonces Príncipe de Asturias, en una visita a Poblet en 2014 (EFE)
El Rey, entonces Príncipe de Asturias, en una visita a Poblet en 2014 (EFE)

El regreso de la momia de Viana a Poblet en 1935, un siglo después del expolio, levantó gran expectación entre un catalanismo con la moral subida tras la llegada de la II República. Había llegado la hora del autogobierno y de sacar brillo a las figuras históricas. "La devolución de sus despojos a Poblet, todo un fenómeno social, sirvió para articular y favorecer cierto sentimiento contra el poder central", contó la investigadora Mariona Ibars en 2009. Lo que no sabían entonces los catalanistas es que estaban venerando los huesos equivocados…

Un estudio genético y antropológico de 2008, liderado por Mariona Ibars y Miguel Botella, demostró que la momia del Príncipe de Viana estaba formada por tres cuerpos diferentes… y ninguno de ellos era el suyo. Uno de los cuerpos, de hecho, era de una mujer. Digamos que Eduard Toda le había hecho mucha imaginación a la restauración: la columna vertebral del Príncipe reconstruido tenía ocho vértebras, tres más de las que tenemos usted y yo. Las ocho vértebras, eso sí, pertenecían a personajes notables de la Corona de Aragón, algo es algo, sí, aunque quizá no lo suficiente como para justificar los viajes a Poblet para ver la momia del Príncipe de Poblet como símbolo de otra Cataluña posible.

La momia del Príncipe de Viana estaba formada por tres cuerpos diferentes… y ninguno de ellos era el suyoMiguel Botella, catedrático y referente internacional en antropología forense, contó lo siguiente el día que se presentó el hallazgo de la falsa momia del Príncipe de Viana en 2008: “Era necesario un icono (del nacionalismo catalán) y se creó”.

En defensa de Eduard Toda hay que decir que el hombre se lo curró: le dieron unos sacos con huesos mezclados de 110 notables de la Corona de Aragón, e hizo lo que pudo. Fuera como fuese, desde que se desveló que el Príncipe de Viana no era el Príncipe de Viana, no se han vuelto a realizar nuevos estudios científicos en las tumbas de Poblet, pese a haberse solicitado. Hasta hoy. Es un tema históricamente delicado. ¿Con las tensiones territoriales hemos topado?

Franco está en la casa

Pero el nacionalismo catalán no es el único que se ha dedicado a jugar con las momias de Poblet, también el español.

Francisco Franco visitó el monasterio de Poblet el 4 de junio de 1952 para “presidir la inhumación definitiva de los restos de los reyes de Aragón”, según tituló aquel día ‘ABC’, aunque lo de “definitiva” hay que ponerlo en cuarentena. El régimen vendió el acto -cuya estrella fueron los restos de Fernando I el Conquistador- como una “recuperación espiritual” de las esencias españolas de la historia de Cataluña.

Franco en Poblet, portada de 'ABC'
Franco en Poblet, portada de 'ABC'

“La vieja y heroica Cataluña vuelve a encontrarse a sí misma en la cuna de Poblet, donde nació aquella confederación Catalano-Aragonesa, que tanto y tan tenaz y heroicamente contribuyó a la grandeza de España”, describió el ‘ABC’.

Huelga decir que Franco fue recibido en Poblet con los ánimos a flor de piel: “Es la historia de España que vuelve a su camino. Franco, como Jaime I, ha comprendido todo el valor espiritual y todo el sentido histórico del viejo monasterio. Así se explica que la vida española adquiera hoy, bajo su égida, un aire renovador… Tarragona, consciente de cuanto significa Franco en el nuevo amanecer de nuestra grandeza, le ha tributado una acogida calurosa, entusiasta y emocionada. La jornada de hoy será inolvidable. Estamos dando reposo a nuestros muertos para vivir con nosotros con grandeza”, añadió el cronista. Correcto. ¿Pero seguro que estábamos dando reposo a nuestros muertos?

En realidad Franco sabía que lo que se estaba volviendo a enterrar en Poblet cien años después no eran los restos exactos de los Reyes de Aragón, sino algo parecido, como atestiguó la comisión de técnicos que examinó los huesos, cuyo informe concluyó:

1) "Se puede considerar identificado con seguridad o, por lo menos, con suma probabilidad el cuerpo del Rey Don Jaime I el Conquistador".

Dentro de la tumba de Jaime I el Conquistador, cuyo cuerpo el franquismo aseguraba haber identificado con seguridad, había... dos cráneos diferentes.2) "Se han de considerar auténticos, en su conjunto, los demás restos reales, pero no es posible ni siquiera intentar llegar a la identificación de ninguna otra de las personas reales, por la dispersión y mescolanza de los restos y falta de cualquiera clase de indicios o señales, Y, por lo tanto, los restos se habrán de distribuir indistintamente en las tumbas restauradas y repuestas de la iglesia del Monasterio de Poblet, sin que la colocación que se decida pueda significar en absoluto que la porción de restos que correspondan a cada tumba, sean o puedan ser de aquellas personas reales para las cuales la tumba fue reconstruida e individualizada por las estatuas yacentes que sostiene”.

La visita de Franco a Poblet en 'La Vanguardia'
La visita de Franco a Poblet en 'La Vanguardia'

Dato: dentro de la tumba de Jaime I el Conquistador, cuyo cuerpo el franquismo aseguraba haber identificado con seguridad, había... dos cráneos diferentes.

Resumiendo: el objetivo de la visita de Franco a Poblet fue reapropiarse de un lugar de culto del nacionalismo catalán. Un sector de la sociedad catalana lo vivió como un agravio.

“Los reyes de la Corona de Aragón tampoco están in situ [en Poblet]. Se va allí, se ven las tumbas, pero allí no están, porque como tiraron todo aquello no saben quién es quién. El rey más importante de la Corona de Aragón fue Jaime I el Conquistador, y en los años cincuenta, en la época de Franco, dijeron de rehacer las tumbas y meterlos de nuevo. Y como Jaime I era el rey más grande, pues cogieron los huesos más grandes y los colocaron. Él murió, al parecer, de un saetazo en la cabeza, así que encontraron un cráneo con una marca y lo colocaron. Pero es que luego se encontraron otro cráneo con un flechazo y también lo pusieron allí. Así que ahora mismo Jaime I es bicéfalo, con unos huesos que no se sabe si son suyos o no. Te encuentras muy frecuentemente estos mitos”, zanjó Miguel Botella en una entrevista reciente.

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