65.000 cuadros y 120 artistas internacionales

'Loving Vincent', la alucinante técnica de 'cine al óleo' que ha resucitado a Van Gogh

La primera película pintada al óleo recrea el arte del postimpresionista más famoso con una historia onírica de misterio

Foto: 'Loving Vincent'
'Loving Vincent'

Cualquiera que se haya situado un rato frente al 'Retrato del doctor Gachet', pintado en 1890 por Vincent Van Gogh, ha tenido por un momento esa sensación de vida, de movimiento, tras los ojos del médico y amigo del malogrado artista. Esa sensación de que está a punto de hablarte. Y eso es exactamente lo que pasa en la película 'Loving Vincent'. Una coproducción polaca y británica, en la que más de 100 cuadros del pintor holandés, junto con los personajes retratados en ellos, cobran vida. A Gachet, en concreto, lo encarna la voz y la carne del actor Jerome Flynn, completamente sumergido en un mar de brochazos al óleo que cubren cada uno de los fotogramas del largometraje.

La técnica detrás de este hallazgo visual es tan sencilla como alucinante: 120 artistas han pintado cada cuadro sobre una proyección de un fotograma de una secuencia grabada con actores de carne y hueso sobre una pantalla verde. “Apenas pudimos realizar decorados, tuvimos que usar la pantalla verde, porque los cuadros de Van Gogh desafían las leyes de la física y la perspectiva”; explica Dorota Kobiela, la artista polaca y directora novel. Un total de 65.000 cuadros pintados sobre lienzos de 70x51 cm, cada uno fotografiado individualmente para, a una velocidad de entre 6 y 10 por segundo, dar la sensación de movimiento.

Cada escena se inspira en un cuadro de Van Gogh. Cuando el protagonista, el joven Armand Roulin (interpretado por el actor Douglas Booth), se acerca a hablar con el barquero de la localidad, nos encontramos con una versión de 'Orilla del Oise en Auvers' (1890); cuando recibe el encargo de su padre de encontrar a alguien a quien entregar la última carta escrita por el pintor, Armand está durmiendo la mona en una mesa de 'El café de noche' (1888).

Me di cuenta de que no podía pintarlo todo yo sola, me llevaría unos 21 años, según mis cálculos

En un principio Kobiela se había planteado un corto, que pintaría ella misma, licenciada en Bellas Artes. Pero cuando decidió dar el salto al largometraje, con el respaldo de la productora BreakThru Films, tuvo que abandonar esa idea: “Me di cuenta de que no podía pintarlo todo yo sola, me llevaría unos 21 años, según mis cálculos. Así que me hice la directora”, bromeaba. Empezaron con un equipo de veinte pintores en Polonia, que pronto ascendió a 40. “Pero por lo que parece no quedaban más pintores en Polonia, así que pasamos a reclutar artistas ucranios, que también tienen una formación muy académica. También se nos acabaron los ucranios…”. La casualidad quiso que un youtuber (Douglas Booth Italy) publicara un vídeo sobre el rodaje que se hizo viral y ha sido visto ya por 2 millones de personas. “Gracias al vídeo, recibimos unas 5000 curriculums de todo el mundo. Al final, 120 artistas internacionales han trabajado con nosotros”.

Un auténtico festín visual

El resultado es un auténtico festín visual, entre naif y onírico, al que Kobiela y su pareja (profesional y personal) el cineasta británico Hugh Welchman, (Oscar a mejor corto de animación en 2008 con 'Pedro y el lobo', basado en la obra de Prokofiev), han dedicado más de cinco años. “El misterio de su muerte me fascinaba”, explicaba Kobiela en un seminario de USC esta semana en Los Ángeles, donde presentó la película. “Y es un personaje por el que siempre he sentido una afinidad especial por su espíritu, por su entrega tan absoluta a su arte. Fracasó de una manera tan terrible y no se cansó nunca de seguir buscando quién era”.

También guionista de la historia, Kobiela explica que el argumento de la película partía de una idea muy sencilla: contar la historia de Vincent Van Gogh utilizando su cuadros. “Empezamos por los cuadros, y sus cartas, y nos centramos en este misterio que nos fascinaba: por qué suicidarse cuando todo empezaba a marchar mejor para él. Fue un poco como crear una historia con los trozos de un puzzle”.

El misterio que nos fascinaba era por qué suicidarse cuando todo empezaba a marchar mejor para él

El misterio a que hace referencia se planteó en la biografía de Steven Naifeh y Gregory White Smith en 2001, que plantearon (para gran disgusto del Museo Van Gogh en Amsterdam) la posibilidad de que hubiera sido asesinado. La película recoge, al contrario que el biopic de Minelli 'El loco del pelo rojo' (1956), esta novedosa y polémica teoría. Como un detective inesperado, casi obligado, Armand Roulin, el hijo del cartero Joseph, gran amigo de Van Gogh en Arlés (el pintor era un prolífico escritor de cartas) recorre el pueblo de Auvers, donde Van Gogh pasó sus últimos días, intentando recrear los últimos días del artistas y los posibles motivos para el suicidio. ¿Dónde estaba la pistola? ¿Por qué no hubo nota de suicidio, y la última carta que escribió antes de morir, a su hermano, estaba llena de optimismo? ¿Por qué acabar de hacer un pedido de pinturas? ¿Por qué, sobre todo, se disparó en un lugar tan improbable como el estómago, lo que provocó una agonía dolorosa de 29 horas?

La investigación

La investigación de Roulin consiste en una serie de diálogos con personajes de la vida de Van Gogh (la hija de los posaderos, Adeline Ravoux, el médico y amigo, Gachet, la hija del médico, interpretada por Saoirse Ronan, el ama de llaves, el barquero), y flash backs a momentos en los que el artista estaba vivo, estos en un estilo más realista y en blanco y negro. “Queríamos diferenciar muy claramente la historia contada desde el punto de vista del artista con la historia según la cuentan otros personajes, cómo le veían los demás a él; que hubiera una diferencia clara de estilo. No queríamos, además, crear cuadros que él no había hecho. Y supone es un descanso para el espectador, una parte visualmente más suave, en blanco y negro”. Los responsables de fotografía han sido, para el desarrollo y diseño del concepto, Lukasz Zal ('Ida'); Tristan Oliver, ('Evasión en la Granja', 'El fantástico Mr Fox'), se incorporó para la parte de acción real en los estudios Three Mills de Londres.

“El principal problema que tuvimos con la financiación fue que no hay nada parecido. Los inversores querían saber, ¿qué aspecto va a tener? ¿Va a ser como Persépolis, qué otra película nos sirve de ejemplo?”, explica Sean Bobbitt, coproductor y presidente de BreakThru Films. “Querían hacerse una idea de qué tipo de público vendría a ver una película así”. Pero Loving Vincent no es como nada que se haya visto antes. Se sitúa en la estela de películas experimentales como 'Waking Life' (2001), de Richard Linklater, pero, en lugar de tratarse solo de un rotoscopiado con diferentes estilos de diferentes animadores, es una auténtica recreación de las obras maestras de Van Gogh convertidas en cine. En total, 94 cuadros completos del artista y 31 cuadros más que salen en parte o algo más alterados (por necesidades del guión, sus encuadres cambian, o sus colores, o el momento del día o la estación del año). Todo sobre el lienzo, sin postproducción (la mayoría de las veces, para desesperación de los propios pintores, estos tenían que raspar la pintura del plano anterior y pintar sobre él el plano siguiente). Algunos de los cuadros que se han usado en la película están, incluso, a la venta.

Una combinación de meticulosa planificación (los colores precisos para cada personaje, definidos en cuadros de referencia, que era necesario conseguir imitar al detalle en cada lienzo) con la libertad dada a los pintores para interpretar los cuadros y las expresiones de los actores. Todo, para ver en movimiento el arte de Van Gogh. O para aproximarse, como desearía Kobiela, a su punto de vista.

Loving Vincent se estrena en España el 12 de enero, distribuida por Karma Films.

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