aniversario de su nacimiento

Mario Benedetti: frases de amor, de historia y de la lucha de un poeta

Mario Benedetti nació en Uruguay en 1920 y en Uruguay falleció en 2009, tras 'desexiliarse'. Argentina, Cuba y España fueron sus segundas patrias

Foto: Cartas personales de Mario Benedetti subastadas (EFE)
Cartas personales de Mario Benedetti subastadas (EFE)

Hace 97 años Uruguay veía nacer a quien hoy nos falta. José Saramago, premio Nobel de Literatura, ya lo dijo tras su muerte: Mario Benedetti se fue y el planeta se hizo pequeño para albergar la emoción de las personas. Poeta de corazón, activista convencido y con media vida en el exilio, Benedetti hizo de España una de sus últimas patrias, donde residió junto a su mujer antes de partir al desexilio, término que él mismo acuñó.

Mario Benedetti, durante un acto en la Universidad de Uruguay, en Montevideo (EFE)
Mario Benedetti, durante un acto en la Universidad de Uruguay, en Montevideo (EFE)

Benedetti abandonó Uruguay tras el golpe de Estado de 1973. No quería irse, pero una condena a prisión y la persistente amenaza de ser ajusticiado de forma extrajudicial, como lo hicieron algunos de sus compañeros y compatriotas, lo obligó a marchar. Lo acogieron Argentina, Cuba y España, y fueron los medios españoles los que le hacían estar informado de todo lo que pasaba en su pequeño país. Se lo devolvió escribiendo una columna de opinión en 'El País' durante su paso por nuestra tierra.

Gran amante del fútbol, Mario Benedetti dejó tras de sí multitud de letras, frases y poemas que siguen siendo admirados por todo el mundo. Sus obras fueron traducidas a una veintena de idiomas e incluso Joan Manuel Serrat dedicó todo un disco a 'El Sur también existe', una antología poética del uruguayo. Ocho años después de su muerte, en 2009, la biblioteca de 6.000 volúmenes que reunió durante su exilio en España y que luego donó a la Universidad de Alicante tiene más de mil dedicatorias al poeta.

En El Confidencial hacemos un desglose con algunas de sus frases célebres y otras extraídas de sus numerosas obras.

- Es una historia vieja, o mejor dicho una vieja señal: el sobreviviente de un genocidio experimenta una rara culpa de estar vivo. Y acaso quien, por alguna razón válida consigue escapar a la tortura, experimente cierta culpa por no ser torturado ('Primavera con una esquina rota', 1982)

- Descubrí que en todos los países hay hijos de gente y gente macanuda. Y me vinculé con la buena gente, no con los hijos de puta. (Entrevista en 'El País' en 2006)

- Uno aprende, pero de los gobiernos no se aprende, pero sí de la gente. En el exilio se da un fenómeno de ósmosis, uno da todo lo que puede para agradecer al país que lo acoge, pero también ese país le da a uno cosas. (Entrevista en 'Babab' en 2000)

- Seguir en pie quiere decir coraje, o no tener donde caerse muerto. ('En pie')

- Libertad es una palabra enorme. (...) Libertad quiere decir muchas cosas. Por ejemplo, si una no está presa, se dice que está en libertad. Pero mi papá está preso y sin embargo está en Libertad, porque así se llama la cárcel donde está hace ya muchos años. ('Beatriz, una palabra enorme', de 'Primavera con una esquina rota', 1982).

- Allá siempre había hecho el mismo camino para volver a casa. Y aquí echaba eso de menos. La gente no comprende ese tipo de nostalgia. Creen que la nostalgia sólo tiene que ver con cielos y árboles y mujeres. A lo sumo, con militancia política. La patria, en fin. Pero yo siempre tuve nostalgias más grises, más opacas. ('Primavera con una esquina rota', 1982)

Lo nuestro era estrictamente profesional: Ella me enamoraba y yo escribía.

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