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J. Balvin: el superventas que escucha tu novia cuando se queda sola (o no tan sola)

La mayoría de sus canciones son crónicas de subidones sexuales compartidos que reivindican los éxtasis cotidianos: bailar, fornicar y escuchar música

Foto: J. Balvin
J. Balvin

Esta temporada pop será recordada por 'Despacito', pero es dudoso que Luis Fonsi -un artista de salsa y baladas- vaya a sostener mucho tiempo la antorcha del perreo más pujante. De hecho, Spotify España desvelaba hace unos días que 'Mi gente', del colombiano J. Balvin, ha superado este verano en clics al pepinazo del puertorriqueño. Siendo honestos, 'Mi gente' no es lo más brillante del repertorio de José Osvaldo Osorio Balvin. Sobre todo, por su pulso previsible, como de superventas EDM acercándose por primera vez al latineo.

Sin embargo, el pasado mayo demostró tener un repertorio arrollador en su vibrante recital del Palacio de los Deportes de Madrid. Con visuales de la jungla y colores fluorescentes, salió a hombros gracias a rodillos rítmicos como 'Ay Vamos', 'Sin compromiso' y la adictiva 'Ginza', esa pieza que animaba los resúmenes de tonteo de la casa de 'Gran Hermano'. Sin duda, su canción más tórrida es 'Si tu novio te deja sola', con un texto que presenta a los reguetoneros como amantes hambrientos y al grano que le dan a tu pareja lo que tú olvidas darle. “Si tu novio te deja sola/ dímelo y yo paso a buscarte/ solo me bastarán un par de horas/ ese cabrón no va a recuperarte”. La pesadilla sexual de todo cultureta estirado, asiduo a GQ, Jot Down y Radio 3.

Subidones sexuales

Nacido en 1985 en Medellín, Colombia, Osvaldo creció enganchado a Daddy Yankee, imitado sus poses y estilismos . Pronto fue encontrando un estilo más pop, con el que describir los conflictos y fantasías de los millenials más fiesteros. Su último concierto en Madrid demostró el enorme tirón que tiene entre el público femenino, con una pista repleta de grupitos de amigas que bailaban en trance sus estribillos hedonistas. Durante el recital, es difícil no pensar en lo ridículo de esos ciberjusticieros feministas (me refiero a los hombres) que atacan en redes sociales a cualquiera que disfrute el reguetón, que consideran un género sexista. Esa noche quedó claro que las mujeres son perfectamente capaces de disfrutar este estilo musical, tomando la distancia que haga falta de las letras que consideren inadecuadas.

Es difícil no pensar en lo ridículo de los ciberjusticieros feministas que atacan en redes a cualquiera que disfrute el reguetón

En el caso de Balvin, no creo que sean muchas. La mayoría de sus historias son crónicas de subidones sexuales compartidos, sencillas celebraciones del placer carnal o nostalgia por haberlo perdido. A pesar de la estética de sus videoclips, rebosantes de lujo, sus rimas reivindican los éxtasis cotidianos: bailar, fornicar y escuchar música. “Si a ti te gusta el reguetón, dale/ que esta disco todos ‘somo iguale’/ te ves bonita con tu swing salvaje/ sigue bailando que pa’ eso te traje”, canta en 'Ginza'. La discoteca como espacio de diversión democrático. No es alguien a quien le guste presumir de acceso a la zona megavip.

Respetado en Estados Unidos

Balvin tiene dieciocho millones y medio de seguidores en Instagram. Fue el primer artista latino del género urbano que superó en los mil millones de visitas en Youtube con un solo vídeo. Hablamos del tema 'Ay vamos', crónica de una relación tormentosa, que logró entrar en la élite de megapepinazos globales tipo 'Bailando' (Enrique Iglesias) y 'Propuesta Indecente' (Romeo Santos). La prensa cultural española es alérgica el “perreo”, que desprecia como vulgar “pachanga”, pero en el New York Times dispensan a Balvin tratamiento de icono pop global. No les atrae su exotismo, sino su capacidad de conectar con jóvenes de todo el planeta.

La prensa cultural española es alérgica el "perreo", que tacha de "pachanga", pero el New York Times trata a Balvin de icono pop global

Lean, por ejemplo, este párrafo: “Su canción 'Veneno' carece de los elementos más característicos del reguetón. Se construye sobre una percusión inspirada en el trap y una instrumentación tenue e inquietante, muy al estilo de Drake. La melodía podría haber surgido en Atlanta. La letra cita a Tony Montana, Rihanna y Michael Jordan. Lo único que resultará desconocido de esta pista a un adicto al rap estadounidense es que, como las demás canciones del álbum, está cantada en español”. Resumiendo: Balvin es un músico más, ni peor ni mejor que los que surgen en casa.

Hegemonía latina

'Veneno' no tiene nada que envidiar a Drake. El pop latino ha llegado al nivel profesional necesario como para competir sin problemas en la liga global. Empieza a dejar de ser material veraniego para funcionar a lo largo de todo el año. Balvin colabora con la misma naturalidad con Bad Bunny que con Pharrell o Poo Bear, compositor emblemático de Justin Bieber. De hecho, el colombiano fue el exitoso detonante del remix de 'Sorry' de la joven estrella canadiense. Se acabó el tiempo en que superventas como Ricky Martin y Shakira eran bichos raros en las listas de éxitos estadounidenses. Ya no hace falta cantar en inglés para arrasar en Estados Unidos, primer mercado pop mundial.

Lo han demostrado Enrique Iglesias, Daddy Yankee, Gente De Zona, Luis Fonsi y el propio Balvin. Osvaldo no es un marciano, sino un treintañero que se relaciona de forma natural con superventas como Diplo, Ariana Grande y Sofia Carson. Lo mismo pasa en Europa: David Guetta puede pinchar con toda tranquilidad 'Mi gente' en el escenario grande de Tomorrowland sabiendo que el público va a venirse arriba con tanta intensidad o más que con cualquier otro éxito que lleve en su maleta. ¿Vivimos una era dorada del pop latino? Quien preste un poco de atención no tardará en encontrar la respuesta.

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