a los 78 años

Muere Terele Pávez: adiós a una fiera de la interpretación

La actriz bilbaína, nacida en 1939, ha fallecido este viernes en el Hospital La Paz de Madrid a raíz de un derrame cerebral

Foto: Terele Pávez con su Goya a Mejor actriz de reparto en 2014.
Terele Pávez con su Goya a Mejor actriz de reparto en 2014.

Hace menos de un año Terele Pávez presentaba junto a Carmen Machi una peliculita muy pequeña, 'La puerta abierta', una ópera prima, modesta y potente, que acabó dando la sorpresa en la temporada de premios y reportándole a la actriz bilbaína una nominación al Goya a Mejor actriz secundaria. Aunque se movía con cierta dificultad, buscando brazos amigos en los que apoyarse, su discurso seguía siendo locuaz y lleno de temperamento. Y repleto de un amor intenso hacia su hijo Carolo, su mayor apoyo en los últimos años. "Ser actor es una cosa extraña, un misterio. Eres un poco médium, dices cosas que te sorprenden a ti misma, que no sabes de dónde salen. Recuerdo que alguien decía de Paco Rabal haciendo de Goya que andaba igual que él, pero ¿quién ha visto andar a Goya?", bromeaba.

Ha sido el viernes por la tarde, alrededor de las ocho de la tarde, cuando AISGE (Artistas e Intérpretes Sociedad de Gestión) informaba de su fallecimiento a través de Twitter: "Acaba de fallecer en hospital La Paz la enorme #TerelePávez, víctima de derrame cerebral. Todo nuestro amor a ella y su familia". A los pocos minutos, Álex de la Iglesia lo confirmaba, también a través de su cuenta: "Estoy en el hospital. Hace media hora. Para amigos y familiares. Estaba así de maravillosa. @RuizCarolo", acompañando una foto de la actriz. Y las redes sociales se volcaban para recordar a una intérprete que a pesar de haber comenzado su carrera a mediados de los años 50, había conseguido conectar también con las nuevas generaciones de la mano, sobre todo, de De la Iglesia. Precisamente, una de sus últimas apariciones en la gran pantalla había sido, rifle en ristre, en 'El bar', la película más reciente del director bilbaíno. Aunque su nombre quedará siempre ligado a la Régula de 'Los santos inocentes' (1984). Sin embargo, y a pesar de haber rondado el Goya desde finales de los 80, el cabezón le llegó solo hace tres años por su bruja de Zagarramurdi, a las órdenes, de nuevo, de De la Iglesia.

La mejor Celestina

Extremadura años 80. El director Mario Camus está rodando en esa comunidad 'Los santos inocentes' y recurre a la Guardia Civil vía telefónica. El objetivo de su llamada, encontrar a la protagonista de su película, una Terele Pávez que ha desaparecido, según dicen, en algún bar de la zona. La anécdota, mitad ficción, mitad realidad, ilustra a la perfección algunos de los problemas que llevaron a la mejor Celestina que haya dado la escena española a vivir una vida llena de altibajos, en la que su carrera y su vida fueron entrelazadas, dada su afición a los personajes dramáticos, que muchas veces se han parecido a las vivencias de su realidad. Seguramente fue traumático que Camus la buscase, pero el filme resultante de aquel rodaje demostraría que, muchas veces, el fin justifica los medios, ya que su Régula es uno de los personajes más conmovedores de los encarnados por cualquier actriz española.

Junto a Alfredo Landa en 'Los santos inocentes' (1984).
Junto a Alfredo Landa en 'Los santos inocentes' (1984).

Ella siempre se empeñó en explicar que su falta de trabajo se debió, en la mayoría de las ocasiones, al miedo de otras actrices a sentir que les hacía sombra. Otros, sin embargo, hablan de un pasado problemático debido a sus orígenes familiares, a la estigmatización que sufrió su padre, el político derechista Ramón Ruiz Alonso, al que siempre se le ha señalado como colaborador en la denuncia contra Lorca que acabó con el fusilamiento del poeta. Su hermana Emma Penella, también actriz, y ella misma, tuvieron que salir al paso de numerosas preguntas incómodas al respecto.

A su padre, el político derechista Ramón Ruiz Alonso, se le ha señalado como colaborador en la denuncia contra Lorca

Entre finales de los 60 y principios de los 70, obviando el pasado familiar, Terele Pávez se limitaba a hacer su vida y a triunfar en el mundo del espectáculo. Conocida por su encarnación de mujeres fuertes en el teatro o en la televisión, a través de series como 'Cañas y Barro', Pávez era a primeros de los 70 un rostro fresco, un miembro fijo que encajaba con la transgresión del ‘nuevo cine español’ gracias a películas como 'Tatuaje' de Bigas Luna o 'Carne apaleada' de Javier Aguirre.

En lo personal, su unión con el editor José Benito Aligue, que más tarde sería marido de la exministra Cristina Alberdi, dio como fruto un hijo, Carolo, nacido en 1973. Al parecer, la actriz quiso criar a su hijo sola y que el padre no lo reconociese, a pesar de que él quería hacerlo. Sus idas y venidas con un hijo que la adoraba fueron de órdago. Para sus amigos, el problema era el alcohol, afición que le pasó factura a pesar de que nunca falló profesionalmente. Tras 'Los santos inocentes', llegarían otros títulos como 'Réquiem por un campesino español', que iniciaron una leyenda sobre los productores, que aseguraban que era una "mujer difícil".

Muere Terele Pávez: adiós a una fiera de la interpretación

Mucho más fácil fue que ella fuese la única de sus hermanas que, pasados los años, se pronunciase acerca de lo que le ocurrió a su padre. "Sé que mi padre fue a casa de Luis Rosales, que le explicó a la familia que tenía orden de detener a Federico García Lorca, como estaban deteniendo a otros muchos. Es más, le ofrecieron un vinito y estuvieron charlando… y, cuando regresó con él, lo llevó al cuartelillo sin saber absolutamente nada de lo que iba a pasar después con Lorca", aseguró.

¿Indigente?

También a medio camino entre la verdad y la mentira, en 2008 la prensa se escandalizó cuando la vieron en la calle, compartiendo cartones con un mendigo en la plaza Santa Ana, en pleno centro de Madrid. Su hijo Carolo trató de mesurar el impacto de aquellas imágenes y no tardó en explicar a los más cercanos que su madre no pedía limosna y que él jamás había dejado atrás a su progenitora. Ella también explicó la anécdota más tarde, indignada, y asegurando que 'Manolito' era un amigo suyo al que había llevado un bocadillo. Con explicación o sin ella, estaba claro que la actriz, al menos vista desde fuera, era un problema a evitar para muchos productores.

El único que desoyó la leyenda negra fue entonces, de nuevo, De la Iglesia

El único que desoyó la leyenda negra fue entonces, de nuevo, Álex de la Iglesia, que ya la había rescatado a mediados de los 90 en 'El día de la bestia' y, posteriormente, en 'La comunidad'. El director contribuyó a la recuperación de su imagen como actriz y también a una especie de catarsis moral. De la Iglesia ejerció de rescatador profesional y personal de una mujer cuya multitud de facetas vitales es casi tan grande como la cantidad de papeles que ha representado. La Régula cinematográfica del Delibes literario fue una actriz cuya vida se confundió a veces con su propio trabajo, cuya voz rasgada y profunda se trabó con el dramatismo de muchos de sus personajes.

Su reaparición fue tan potente como su carácter y, a pesar de sus achaques físicos, en los últimos años no paró de trabajar: seis películas y una serie en cuatro años, y tenía pendiente de estrenar otras tres en los próximos meses. Adiós a una fiera incansable de la escena, del cine y de la vida.

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