en el pavón teatro kamikaze a partir de hoy

Carmen Machi: "Los políticos mienten que te cagas"

La actriz se vuelve a meter en la piel de Creonte en 'Antígona', la obra de Sófocles que en esta versión de Miguel del Arco sigue señalando los problemas de la democracia y el poder

Foto: Carmen Machi protagoniza 'Antígona', dirigida por Miguel del Arco (Luis Castilla)
Carmen Machi protagoniza 'Antígona', dirigida por Miguel del Arco (Luis Castilla)

Democracia, corrupción, poder, honestidad, abuso, mentiras, desgarro. En Grecia, la cuna de la democracia y del teatro, hay respuestas y un espejo para todos nosotros. Nunca conoceréis a un hombre hasta que ejerza el poder, escribió Sófocles y Miguel del Arco hace suyas sus palabras y lo sigue demostrando en su versión de 'Antígona', protagonizada por Carmen Machi y Manuela Paso en un duelo interpretativo soberbio. La obra se estrenó dentro de la primera terna de espectáculos del Teatro de la Ciudad y ahora vuelve al Pavón Teatro Kamikaze (desde hoy y hasta el 3 de septiembre).

Prado CamposPrado Campos

Carmen Machi se convierte de nuevo en Creonte, la reina de Tebas en esta versión de Del Arco, y sigue escupiendo verdades sobre la política tan válidas entonces como hoy. "El dinero crea siervos y opiniones y corrompe más deprisa que la muerte", dice. Y ella es la primera en verse atrapada por sus palabras y cae en la red perversa que teje la política y el poder. Como hoy, vaya. Cuenta la actriz que esta obra le ha enseñado que Creonte, en el fondo, es honesto pero que el poder es muy peligroso porque engendra locura. "La política no me interesa nada, cero", admite, pero reconoce que los políticos (los buenos) son admirables aunque la mayoría son actores malos y cínicos. En cualquier caso, opina, es una profesión que "me parece difícil y osada" .

La Machi, apelativo que dice solo le va bien si es para que se llenen los teatros, no para. Además de 'Antígona', en diciembre llegará a Teatro Valle-Inclán de Madrid, tras estrenar a finales de la pasada temporada en Barcelona, con 'La autora de las Meninas', escrita y dirigida por Ernesto Caballero, y en marzo estrenará en el Teatro Español de la capital 'Cronología de las bestias', de Lautaro Perotti, tres montajes muy distintos pero que tienen en la mentira su espina dorsal. Eso sobre las tablas, esa casa que le imprime energía. "Una de las cosas más hermosas es ver un teatro lleno. De lo más excitante que existe es ese murmullo antes de salir a a escena, cuando estás a punto de salir y la gente normal se va a convertir en espectador y tú eres normal y te vas a convertir en personaje. Es una maravilla, es sentir una experiencia colectiva y compartida y una misión con mucha responsabilidad", reflexiona. En el cine, además, tiene pendiente de estreno este año 'Thi Mai', de Patricia Ferreira, y 'La Tribu', film de Fernando Colomo que la ha vuelto a reunir con Paco León.

PREGUNTA. ¿Qué tiene que decirnos Creonte hoy?

RESPUESTA. Lo que lleva contando Sófocles antes de Cristo 400 años atrás: que el poder, cuando se tiene el poder de la palabra y el poder de legislar, es peligroso porque lleva a la vehemencia que conlleva también la locura. Creonte, en este caso, se enfrenta con las leyes de Estado a las leyes divinas. Claramente para poder salir de una guerra y restablecer el orden se necesitan unas leyes, algo que legisle al pueblo. “La anarquía es el enemigo mortal de la convivencia”, dice. Nos viene a decir que la única manera de que continúe la paz es separar el bien del mal, el que ha defendido al pueblo del que lo ha traicionado. Ahora mismo supongo que para la gente religiosa será tremendo que a alguien no le den sepultura, pero es tan simbólico como todo lo que cuenta. Eso es lo que nos dice: hay que obedecer la ley.

P. El problema es quién hace la ley, ¿no? Miguel del Arco no pinta a Creonte como un déspota sino como un hombre sin piedad.

R. No, sí lo pinta como un déspota. Este Creonte no difiere del real (y digo real porque era hombre). El texto es el de Sófocles y simplemente está adaptado.

P. Sí, pero no le condena de inicio sino que nos demuestra el recorrido de cómo va sufriendo y decide llevar la democracia al extremo más literal y radical.

R. Sí, pero me sorprende porque no eres la primera persona que me plantea esta idea. Sófocles lo hizo así ya. El monólogo inicial, por ejemplo, es un calco de lo que escribió y va contado lo que detesta de un gobernante, que son las cosas en las que cae luego él. Ni lo traslada a que sea mujer para que cambie nada. Miguel, al cambiarle el sexo, incluso agranda la tragedia por el hecho de que sea madre de Emone, pero a la hora de gobernar es un hombre honesto. Tú coges la 'Antígona' de Sófocles y ves que dice cosas cojonudas. Simplemente, el problema es que para él quien la lía la paga, sea quien sea y caiga quien caiga, y se lleva la primera en la frente con su sobrina, que también es su nuera. Lo primero que le dice es que diga públicamente que desconocía su edicto y que se ha equivocado. A escondidas le da la opción y ella dice que no. Como lector de la obra cualquier podría empatizar en una parte con Creonte, aunque después le dirías 'bájate del burro' y cuando la hace, es demasiado tarde. Este personaje tiene honestidad: lo que dice es que no puede hacerle un favor porque es su nuera y que qué le diría el pueblo. Es un dilemón.

'Antígona', dirigida por Miguel del Arco
'Antígona', dirigida por Miguel del Arco

P. "El dinero crea siervos y opiniones y corrompe más deprisa que la muerte", dice Creonte. Al final él se pervierte. En el fondo es la historia del poder.

R. Se pervierte más bien el resto, los que le rodean. ¿Por qué los políticos no se quedan solos? Todos estamos viendo la que se está cociendo y todos los que llevaron a la corrupción les están dando de lado los de su propio partido. Esto es lo que pasa aquí también. ¿Cómo?, dice Creonte. ¿Si todo firmasteis esta ley, por qué ahora estáis contra mí? No me las inventé yo. El séquito le seguía y entonces Creonte decide que lo hace por sus cojones. Pero lo que realmente se corrompe son los que están alrededor. Es hoy absolutamente.

P. Desde luego escuchar hoy a Creonte es ver la Audiencia Nacional.

R. Totalmente. Y además tiene frases increíbles porque cuando habla de las leyes divinas y de las de Estado, le dice a Antígona “nombra una guerra sin el patrocinio de un dios”. Es hoy también.

P. Creonte también dice que no se conoce a un hombre hasta que ejerce el poder. ¿Qué le ha enseñado de política y de nuestros políticos este personaje?

R. Todo esto. A mí me encanta Creonte y me he dado cuenta a la vuelta. Me encanta el dilema. A mí la política no me interesa nada, cero y además no la entiendo. No. Y, sobre todo, me parece tan difícil y tan osada porque eres portavoz de un pueblo y es tan peligroso que como te deslices un poco, dónde nos llevas. La política a mí me da cierto reparo y admiro mucho a los políticos, pero cada vez que se llega al poder es evidente que algo se empieza a deformar. Me pasó lo mismo cuando hice 'Los Mácbez' al ver cómo se vuelven locos con el poder porque es tener una autoridad absoluta. Me ha enseñado que la política para mí no es, pero a la vez me impacta porque son como actores todo el rato.

P. ¿Malos?

R. Son malos sí, aunque, no te creas, mienten que te cagas porque tienen una capacidad de decir, con todas las alcachofas puestas, 'no, no y no' y han robado y se acaba demostrando.

Carmen Machi y Manuela Paso protagonizan la obra (Efe)
Carmen Machi y Manuela Paso protagonizan la obra (Efe)

P. Es decir, son más cínicos que cómicos.

P: Sí, absolutamente cínicos. Habría que preguntar si eso se lo enseñan en la facultad. Seguramente [risas]. A mí lo que me gusta es el dilema y el debate que lleva a la calle 'Antígona'. En la Abadía me acuerdo de cómo, cuando la gente tomaba una caña después de la función, se dividían las mesas analizando la obra. Eso me encanta y es lo que tiene que hacer el teatro. Para mí Miguel ha acertado mucho a poner a Creonte y a Antígona a la misma altura porque ambas pueden tener razón. De otro modo, tendríamos a una chica joven que se enfrenta al señor, una lucha de géneros cuando en esa época la mujer era una esclava sin voz. Imagina una chica joven que tiene los ovarios de enfrentarse al rey de Tebas... Pero si pones a dos mujeres, que son familia y mirándose cara a cara… Oyes el texto y te dan ganas de que cedan las dos un poquito.

P. Se habló mucho del cambio de género de Creonte pero, aparte de la maternidad y las tripas que eso le imprime, realmente da igual que el gobernante sea hombre o mujer. En el fondo es el conflicto del sistema, y no hay más que mirar a nuestra actualidad.

R. Totalmente. Aunque da igual y lo dices tú, pero flipas con la gente que no ve que da igual. En críticas de la Abadía y gente conocida me decían que es muy curioso el cambio porque empiezo haciendo de hombre y acabo como mujer. ¿Cómo? ¿No sabía yo que había hecho ese virtuosismo? Defendían que era un hombre autoritario al principio y cuando empieza lo del hijo se convierte en mujer…

P. El estigma del patriarcado y el género...

R. Absolutamente. Para tener autoridad hay que ser hombre. ¿Quién lleva los pantalones? dice el dicho. Yo les decía que siempre sale una mujer con los labios rojos pintados. Es verdad que hay una actitud física que tiene la autoridad. Es curioso. Son las losas de género. Yo me quedaba loca. Ahora mismo da igual y gobiernan mujeres y de qué manera algunas… No hay ninguna diferencia.

Sin cultura el alma enferma, pero no verán un problema en ello

P. Además de 'Antígona', en diciembre llega al Valle-Inclán de Madrid con otra obra que también respira mucha actualidad aunque está planteada en 2037 como 'La autora de las Meninas'. Esa sor Ángela que tiene que copiar el cuadro de Velázquez porque el país está en crisis y hay que venderlo.

R. Es una maravilla. Asombrosa, y también se divide el público. Es verdad que el partido que gobierna se llama Pueblo en Pie y tiene tintes populistas. La directora del Museo del Prado es una mujer.... [ríe] y cuenta que ante la crisis hay una petrodólar árabe que nos va levantar toda la deuda vendiendo 'Las Meninas'. El dilema está ahí y Ernesto Caballero plantea "¿y si la gente no tiene para comer que le den a 'Las Meninas'?" Y ya tenemos debate. Luego pasan más cosas que no voy a contar aunque la obra también habla del arte moderno, del concepto de arte, de la vanidad del artista...

P. La decisión de vender el cuadro de Velázquez es el extremo que quiere remarcar la obra, pero lo que se pone encima de la mesa es qué relevancia le dan nuestros gobernantes a la cultura.

P. ¿A la cultura? Cero. Esa es la premisa de inicio, tal cual, pero va más allá. La gente empieza muy indignada pero su perspectiva cambia. Yo lo sigo viviendo con mucha indignación. Con mucha, pero es curioso, tampoco está tan alejado y podría pasar perfectamente.

P. Sin llevarlo al extremo de 'Las Meninas' en cierto modo es lo que ha pasado. ¿Por qué cree que el primer descabezamiento es cultural siempre?

R. Porque como se supone que como es un alimento para el alma hay quien ve que no mueres de eso. Sin cultura el alma enferma, pero no verán un problema en ello. El problema en realidad es que son decisiones que se toman de una manera democrática pero sin contar con el pueblo. La función también ahonda ahí. En democracia el pueblo está representado por las formaciones políticas pero quizás habría que convocar a gente a las urnas para ver qué opinan y hacer referéndum para todo. La cultura es del pueblo y para el pueblo y pertenece a la comunidad. Yo no sé si la gente que nunca ha ido al Prado a ver semejante barbaridad como son 'Las Meninas' le daría igual que las vendieran, a lo mejor, pero el problema es que a los que les está dando igual, a los políticos, no debería.

P. Y en marzo estrena en el Español 'Cronología de las bestias', otra obra que también habla de la mentira aunque en otro ámbito.

R. Sí, desde otro lugar aunque está la sociedad de por medio. Esta basado en el caso de un adolescente de Estados Unidos que desapareció y apareció otro diciendo que era el hijo y la familia, sabiendo que no era él, hicieron como que sí. No es exactamente así la obra pero tiene que ver con esto y con la mentira y el silencio. Queda reducido a una familia que simboliza mucho a la sociedad y que calla no por miedo sino para no desvelar. Callemos porque la verdad no la podemos decir y vamos a hablar solo de mentiras. Eso ocurre mucho en la vida, pero si cada vez que abres la boca todo son mentiras…

P. Tres obras de teatro por delante, dos películas —'Thi Mai' y 'La Tribu'— pendiente de estreno este año. No para... Desmonta la idea de que a partir de cierta edad no hay papeles para las mujeres, que es algo que poco a poco también parece que está empiezando a cambiar.

R. Yo esto lo comento con cierto pudor porque si me quejo de eso sería para matarme. He tenido una suerte inmensa de tener papeles maravillosos con 40, 45 y 50 años. Sigo haciendo personajes para mi edad o incluso mayores, pero quedaría muy mal que yo precisamente me quejara. También tengo amigas de treinta y tantos que llevan mucho sin trabajar porque es una edad muy rara. Es verdad que creo que cada vez existen más personajes de mujeres porque en la vida también es verdad que te haces más viejo más tarde. Una persona de 50 años hoy no es igual que una de 50 en la época de nuestros padres y cada vez hay más interés. Yo he hecho tanto en teatro como cine personajes de esas edades que se ven. Hay público. Sería injusto que yo me queje, pero es una reivindicación justa.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios