El doloroso franquismo involuntario de doña Carmen de Mairena
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El doloroso franquismo involuntario de doña Carmen de Mairena

La dibujante Carlota Juncosa cuenta la vida de la cupletera en una novela gráfica

Foto: Carmen de Mairena en 2010 (EFE)
Carmen de Mairena en 2010 (EFE)

​Datos conocidos sobre Carmen de Mairena: tiene 84 años, antes era un hombre y se llamaba Miguel Brau, pasó por la cárcel durante el franquismo por “maricón”, trabajó de cupletera, ejerció de prostituta, tiene una cantidad absurda de silicona en los labios, se hizo famosa por aparecer en ‘Crónicas Marcianas’ (en calidad de monstruo de feria), protagonizó una indescriptible película dirigida por Javier Cárdenas, rodó un filme porno con el aún más indescriptible Dinio, etc, etc, etc.

He aquí una vida tan exagerada que podría llegar a tapar algo que resulta fundamental para entenderla: Carmen de Mairena es pobre como una rata desde tiempos inmemoriales.

De todos estos asuntos se ocupa la dibujante Carlota Juncosa en ‘Carmen de Mairena. Una biografía’, publicada ahora por Blackie Books.

Cardenas es su amor platónico

Juncosa pasó un año visitando regularmente al clan Mairena, formado por la cupletera y una serie de personajes -¿amigos?, ¿asesores?, ¿timadores?, ¿macarras?, ¿drogotas?, ¿sinvergüenzas?, probablemente un poco de todo- que pululan por las infraviviendas cochambrosas de la otra Barcelona, fuman grifa sin parar y no tienen donde caerse muertos. "Es un poco el hay que sobrevivir a toda costa porque la vida no vale nada", resume Juncosa a este periódico.

No se puede decir que Juncosa lograra rascar mucha información a Mairena, aunque tampoco se puede decir que fuera culpa suya: pedir a Mairena que dijera más de dos frases seguidas con sentido era mucho pedir. "Hubo momentos en los que pensé tirar la toalla. Quería hacer una biografía al uso y que tuviera sentido, y me encontré el caos y la confusión", aclara la autora.

Extracto del libro
Extracto del libro

Pero la información está en los detalles, y los detalles son bien sórdidos, como refleja la descripción del primer encuentro con la diva: “He venido con la idea de encontrarme a la Carmen de la tele y resulta que lo que me encuentro es un panorama bastante triste. La casa está sucia y llena de muebles y cosas apelotonadas, Carmen está arruinada y tiene el aspecto de una muñeca de trapo vieja y polvorienta… Su constante goteo de babas, el tío yoncarra fumando porros a medio metro y la mugre dejan de importar...”.

Portada
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“Somos gente de la calle y no vamos de estrellas. La estrella es poder comer”, cuenta en el libro Alfonso, representante de Mairena, y da en el clavo: la de Carmen de Mairena es una historia de supervivencia; lo que para cualquier otra persona hubiera sido su momento más bajo -rodar una película en la que Javier Cárdenas se ríe de ella y de otros ‘freaks’- para ella es su momento más alto, tanto por ‘reconocimiento’ como desde el punto de vista económico, que al fin y al cabo es lo que importa cuando una no ya es que no llegue a fin de mes, sino siquiera a principios de semana.

"Hay que hacer un ejercicio de empatía y ponerse en su lugar: estaba acostumbrada a relaciones chungas del Barrio Chino, y de pronto se encuentra un chico guapo de la tele que le hace caso; Cardenas es su amor platónico", aclara la autora.

Juncosa trata de calcular cuánto dinero ingresa y gasta la cupletera en un mes. Recibe: pensión (300 euros), asistencia al programa de Toni Rovira (60 euros), actuación en Danzarama (180 euros). Paga: alquiler (45,50 euros), grifa (50 euros), agua, luz y gas (¿100 euros?), comida/asistencia social (0 euros). Y concluye que debería sobrarle dinero, pero que uno de sus amigos se lo sisa. Y sí: no están las cuentas de la Mairena como para que le anden birlando pasta

Sodoma y España

Cuando Carmen dice 'ser maricón era contra Franco' hace suyo el discurso del agresor

Mairena podrá ser todo lo transexual que uno quiera, y haber sufrido muchas penalidades durante el franquismo por homosexual, pero también es una señora muy mayor (y muy reprimida) que se revuelve al ver cómo son las cosas ahora: “No puede ver que dos tíos se estén morreando y agarrando por la calle. Lo entiende a puerta cerrada, pero en público no lo ve con buenos ojos”, dice su representante, que mantiene la siguiente conversación con Carmen -reproducida por Juncosa en forma de viñeta- mientras ven a dos tíos dándose el lote por la calle:

-¿Y esos dos maricones de mierda? ¿Qué hacen?

-¿Qué pasa? Pero si tú eres maricón.

-Si las maricones y putas han existido siempre. ¡Pero no por la calle como ahora!

Y así son un poco las cosas con Carmen de Mairena: entre el caos y la contradicción en términos. "Como Carmen es para algunos un emblema de la libertad, esperaba encontrarme a alguien abierto de mente, pero no, todo lo contrario. Su actitud tiene una explicación: siempre ha sido tratada de manera cruel. Cuando Carmen dice que 'ser maricón era contra Franco', hace suyo el discurso del agresor, como si mereciera el castigo y el maltrato por ser como era. Se acostumbró a hacerlo todo a escondidas porque las cosas que hacía eran 'indignas'. Y ahí se quedó, en el rol de persona indigna... a la que sus conocidos maltratan habitualmente", zanja Juncosa.

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