entrevista con David García Aristegui

"La SGAE debe ser intervenida por el Gobierno y obligada a refundarse"

García Aristegui y Ainara LeGardón publican 'SGAE: El monopolio en decadencia', un ensayo imprescindible para conocer cómo se cuecen las guerras tras las puertas del Palacio de Longoria

Foto: David García Aristegui (Pablo López Learte)
David García Aristegui (Pablo López Learte)

"Solo el canto del gallo no paga derechos". Este peculiar e ilustrativo lema (que podría incluir de cierre 'a la SGAE') se pudo leer durante muchos años en una inscripción a la entrada de la sede de la entidad. La Sociedad General de Autores y Editores, creada oficialmente en 1932 aunque sus precursoras son del siglo XIX, ejerce su posición de monopolio desde que el franquismo le otorgó un régimen jurídico privilegiado, intacto hoy. En 1987 se convirtió en una sociedad privada sin ánimo de lucro y "comenzó a operar en muchos aspectos como un Ministerio de Cultura de facto". Remontarse a los orígenes sirve para entender por qué la SGAE es una sociedad que copa las portadas, vive a golpe de crisis e intervención judicial, ha tenido tres presidentes desde que Teddy Bautista fuera detenido y acumula crisis tras crisis sin que el Gobierno intervenga o los socios entren en cólera.

El último escándalo de la rueda de televisiones ha explotado esta semana, pero se suma a una larga lista que comenzó en julio de 2011 cuando la Guardia Civil entró el Palacio de Longoria iniciando la Operación Saga o la crisis del año pasado con las cuentas bloqueadas, cuchillos entre facciones enfrentadas y la posterior dimisión de José Luis Acosta. Dice Antón Reixa que "lo que es justo, tiene que ser explicable" en una entrevista con David García Aristegui y Ainara LeGardón. Eso es es lo que precisamente hacen ambos autores en el imprescindible ensayo 'SGAE: El monopolio en decadencia' (Consonni), desliar la complicada madeja con la que se mueven los hilos en la SGAE, un monopolio abocado a la autodestrucción o la refundación y en el que los autores, aseguran, son los primeros culpables de la marcha de la entidad que debería velar por sus intereses. Porque, como defiende García Aristegui, "el escándalo de la rueda es un clavo más en un modelo de gestión anacrónico e injusto".

PREGUNTA: Empecemos, obviamente, por la rueda. ¿Cómo es posible que haya explotado este caso habiendo denuncias previas y siendo una práctica de sobra conocida en la SGAE?

RESPUESTA: Entendemos que son los ritos de la justicia española, un poco peculiares. Lo que es menos entendible es el fariseísmo en torno a este caso. Las inexplicables tarifas de SGAE a las televisiones, la falta del control en el registro de SGAE, que los socios que más recaudan son lo que más votos tienen... Todo esto es bien sabido y ahora mucha gente aparenta rasgarse las vestiduras. Pero luego nadie va a la asamblea de la SGAE. A las y los autores se les debería caer la cara de vergüenza.

P: ¿Cuánta y cuál cree que es la responsabilidad de la propia SGAE la rueda —ellos afirman que no es una trama de la sociedad sino de unos socios—?

R: Si debido a las tarifas de SGAE la música que más dinero da en televisión es inaudible y de calidad ínfima y, además, el registro ha resultado ser un coladero pues... toda. ¿De verdad nadie se plantea dimitir en SGAE? ¿Y en las tevesiones que se han beneficiado de este entramado? Dimitir no es un nombre ruso, recordemos. A dimitir.

El "escándalo" de la rueda es un clavo más en un modelo de gestión anacrónico e injustoP: ¿Se conocen las tarifas? ¿Se deberían conocer?

R: Sí, son públicas. Lo que no se conoce es cómo realiza la identificación y el reparto la SGAE. Las televisiones son las que generan derechos de autor, y las malas prácticas ahí hicieron que la SGAE se rompiera por primera vez con DAMA, entidad de gestión para el audiovisual creada por el sindicato de guionistas ALMA. Sería muy interesante saber qué dice DAMA o la más reciente EKKI (entidad de gestión creada en el País Vasco) sobre la rueda, las tarifas de la SGAE, por qué ellas tienen un socio-un voto... Hoy, aquí y ahora hay alternativas al modelo de SGAE, un monopolio en decadencia. El "escándalo" de la rueda es un clavo más en un modelo de gestión anacrónico e injusto.

David García Aristegui (Pablo López Learte)
David García Aristegui (Pablo López Learte)

P: Dicen en el libro que hizo falta un escándalo como la operación Saga para que cayera Teddy Bautista. Después de la crisis de 2011, de la de 2016 (con las cuentas tumbadas y la dimisión de José Luis Acosta) y ahora esta tercera de la rueda, ¿ha cambiado algo en el fondo o todo sigue igual y los problemas son lo mismos?

R: La candidatura de Antón Reixa en las elecciones posteriores a la Operación Saga fue AUNIR, Autores Unidos por la Refundación. Se habló mucho de refundación, pero se hizo poco. Es cierto que Reixa intentó poner un poco de sensatez en las tarifas nocturnas de televisión, un tema complejo que conocemos como la rueda. Pero también es cierto que Reixa decidió disminuir las ingentes cantidades de dinero de derechos pendientes de identificar, en un polémico reparto que aún colea y que se hizo con la colaboración activa de las editoriales de las mutinacionales discográficas. Desde la rueda se ha mantenido el discurso de que Reixa estaba controlado por las editoriales de las 'majors'. Reixa respondía que la rueda tenía colocada a gente en la Junta y en el Consejo de Dirección de SGAE. Quién intente comprender a la SGAE como una lucha de "buenos" y "malos", "blanco" o negro" no lo va a conseguir. Hay muchos intereses contrapuestos, muchas zonas grises y unos autores y autoras que, pasen lo que pase, mientras les llegue un cheque cada seis meses ni se plantean ir a las asambleas a que cambien las cosas. Así nos va.

P: ¿Y el control del Gobierno? ¿Cómo es posible que la SGAE haya operado sin control tantos años?

R: Eso habrá que preguntárselo al Gobierno. Las entidades de gestión tienen que tener el visto bueno del Ministerio para poder operar y sus tarifas ser aprobadas. Cuando Competencia multa a SGAE por sus tarifas, nadie dimite. Cuando la Guardia Civil entra en la SGAE por la Operación Saga, nadie dimite. Cuando salta a los medios que la música que más dinero da se emite de madrugada cuando nadie la oye y que esto perpetúa en la SGAE con un elevadísimo número de votos a un grupo muy determinado de autores, nadie dimite. Así son las cosas en este país en lo referente a los derechos de autor. En la Operación Saga se llegó a decir que no había control gubernamental porque las competencias habían sido transferidas a las comunidades autónomas. Después del fiasco de la compensación por copia privada o canon digital, que el Gobierno ya está fuera de plazo para reformar, no sabemos con qué nos sorprenderán mientras la rueda siga en los medios de comunicación.

P: Como mencionaba antes, el otro tema polémico que puede explotar en cualquier momento en el pendiente de identificar. ¿Cómo es posible que haya millones de euros (si no me equivoco fueron 17,5 millones los repartidos en 2015) de obras que nadie sabe de quién son y se reparten porque sí entre los demás?

R: La SGAE es un Ferrari recaudando pero una carreta repartiendo. Y una carreta conducida con alguien que tiene aún más dioptrías que yo. Si la Ley de Propiedad Intelectual dice que los derechos de autor de las personas que no son socias o que no has logrado identificar a los cinco años son tuyos... ¿para qué vas a hacer el esfuerzo en pagar esos derechos?

Efectivos policiales entrando en la sede de la SGAE el pasado martes (Efe)
Efectivos policiales entrando en la sede de la SGAE el pasado martes (Efe)

P: "SGAE está cobrando por una licencia general, que le permite la universalidad del repertorio que representa, y lo reparte entre las obras identificadas de sus socios y representados. Que se emita o no una obra no declarada o libre de derechos no aumenta o disminuye en absoluto el importe cobrado por la SGAE", dice el actual presidente, José Miguel Fernández Sastrón, en su libro aduciendo a que siempre habrá obras sin identificar y que la SGAE irremediablemente tiene que cobrar por ellas. ¿Realmente no es posible que sea cero esa bolsa llamada pendiente de identificar?

R: En DAMA es cero. Si las tafiras de SGAE fuera por uso efectivo y no por disponibilidad, si se usaran nuevas tecnologías para identificar el repertorio... el pendiente de identificar tendería a cero, pero entonces mucha gente se enfadaría. Antes el pendiente de identificar se repartía entre los socios y se conocía con el nombre del aguinaldo. Sobran las palabras.

P: Entonces, ¿quién no esté asociado en SGAE no cobra? ¿Es imposible recaudar tus derechos de autor sin pasar obligatoriamente por SGAE?

R: Es imposible. Pero es algo que está superado hace años: en CEDRO las personas que no somos socias cobramos nuestros derechos sin problemas. Y en VEGAP registras las obras que quieras, no es obligatorio registrar todas como en SGAE y además te dejan elegir la licencia que quieras para tu obra, como también permite CEDRO. SGAE tiene muy cerca formas de funcionamiento y buenas prácticas de las que podría tomar buena nota. ¿Por qué no lo hace? Eso habrá que preguntárselo al Consejo de Dirección.

P: De ahí el título del libro: 'El monopolio en decadencia'. ¿Por qué la SGAE es un monopolio y cuándo comienza esa decadencia? ¿Y por qué tiene esa libertad para ejercer aparentemente sin cortapisas ni límites?

La SGAE no contenta a nadie, que en la práctica supone un reducidísimo número de autores y editores que perciben cantidades de dinero insultantes

R: Quien lea el libro verá que las crisis en la SGAE son periódicas y siempre relacionadas con la falta de control institucional. Menos en audiovisuales donde está la opción de DAMA, que arrebata año tras año acuerdos internacionales a SGAE, y ahora en el País Vasco donde ha surgido EKKI, la SGAE disfruta de un régimen de monopolio. SGAE es el resultado de lo peor de los dos modelos económicos en lucha desde hace muchos años: es una asociación privada pero sin competencia, un sociedad que disfruta de atribuciones de ente púbico pero sin ninguna fiscalización real, efectiva (sobre el papel es otra cosa) por parte del Ministerio y Gobierno de turno. La falta de control estatal sería el problema problema para la izquierda, la falta de competencia para la derecha, su legitimación extraordinaria (las atribuciones públicas de las que disfruta) para los juristas y la falta de participación para los sindicatos. La SGAE no contenta a nadie menos a ella misma, que en la práctica supone un reducidísimo número de autores y editores que perciben cantidades de dinero insultantes en el actual contexto en el que nos encontramos. Lo más dramático de todo esto es que la SGAE legitima a quien ve la desaparición de las leyes de propiedad intelectual y la gestión colectiva como algo positivo, cuando no es más que puro neoliberalismo. Hoy, aquí y ahora la SGAE debe ser intervenida por el Gobierno y ser obligada a refundarse, con nuevas formas de funcionamiento, tarifas, reparto y recaudación. Ya están tardando.

P: Visto que la SGAE solo se mueve, y mínimamente, a golpe de crisis, ¿ve posible esa refundación? ¿Qué sería necesario para ello?

R: Participación masiva de las y los socios. Pero como eso no va a suceder a corto plazo, intervención de la entidad por parte del Ministerio.

La SGAE durante los registros de la Operación Saga en 2011 (Efe)
La SGAE durante los registros de la Operación Saga en 2011 (Efe)

P: Otro tema que no quiero que se nos olvide es que, igual que no puedes cobrar sin pasar por SGAE, si un autor decide que su obra sea libre de derechos da igual porque también la recauda la SGAE. ¿Por qué?

R: Habría que ver que entendemos por "libre de derechos", ya que hay derechos que son irrenunciables. Si hablamos de licencias Creative Commons, la SGAE no permite registrar obras licenciadas con CC. Las Creative Commons en realidad no encajan en el régimen jurídico español —eso es por la LPI, no por la SGAE— pero es un secretillo que a los defensores de la cultura libre no les gusta recordar.

P: Volvamos a la actualidad. Visto lo que pasó esta semana en la asamblea y el inesperado escaso debate, ¿cuánta responsabilidad tienen los autores en todo lo que ocurre en la entidad?

R: Toda. La falta de organización y concienciación provoca vergüenza ajena. Menos mal que se está dando algún paso a nivel sindical, y que esperemos redunde en una mayor participación. Adriano Galante de Seward y el sindicato de músicos SMAC! hablan de hacer un #OccupySGAE. ¡Yo me apunto!

'SGAE: El monopolio en decadencia' (Consonni)
'SGAE: El monopolio en decadencia' (Consonni)

P: Hay un capítulo en su libro que es muy ilustrativo sobre cómo funciona la SGAE. ¿Qué es el caso de la Verbena de la Paloma?

R: Pues ahora mismo sucede que aunque una obra esté en dominio público la SGAE siempre intenta cobrar por el alquiler de las partituras. Hay artistas como Montserrat Caballé que ya denunciaron este tipo de prácticas, que presentan alguna similitud con la rueda, ya que es otra forma de expolio del dominio público. Este escándalo saltó en el 2011: el director de un centro de investigación financiado entonces por la SGAE registró a su nombre varias zarzuelas del siglo XIX de Barbieri o Chapí con variaciones mínimas para cobrar derechos de autor. Hablamos de Emilio Casares Rodicio y el centro era el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU). No, nadie dimitió en la SGAE ni en la Complutense ni en ninguna institución.

P: Entonces, ¿cuántas 'ruedas' existen en la SGAE?

R: ¿Más que un taller de neumáticos? No lo sé.

P: No terminemos sin hablar de la E de los editores. Se piensa que entraron hace relativamente poco en la sociedad, pero contáis que en realidad llevan muchas décadas. ¿Es normal tener al patrón en casa?

R: La editorales, como explicamos en el libro, están desde siempre en las entidades de gestión. Yo creo que deberían tener voz pero no voto en una hipotética SGAE refundada. Y si nos les gusta, que monten su propia entidad y a ver cómo recaudan.

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