PENÚLTIMA JORNADA EN CANNES

Eva Green, la vampiresa depredadora de Roman Polanski

La actriz francesa protagoniza la última película de Polanski, un thriller psicológico basado en una novela de Delphine de Vigan

Foto: Eva Green y Emmanuelle Seigner en Cannes |Reuters
Eva Green y Emmanuelle Seigner en Cannes |Reuters

"Eres responsable del amor que has suscitado", le reprocha Elle (Eva Green) a su admirada Delphine (Emmanuelle Seigner), la escritora con la que está estableciendo una relación cada vez más dependiente. En su nueva película, presentada fuera de concurso en la última jornada del Festival de Cannes, Roman Polanski adapta 'Basada en hechos reales', la novela de Delphine Vigan en que la autora de 'Nada se opone a la noche' despliega una supuesta autoficción.

La protagonista es también una escritora que tras el éxito de su anterior obra se encuentra en pleno bloqueo narrativo. Sus hijos viven fuera de casa y su pareja está de viaje por Estados Unidos. Sola y dubitativa ante cuál debe ser el enfoque de su próxima libro, Delphine entabla amistad con una joven admiradora, Elle, que se introduce progresivamente en su vida. Elle deviene la amiga íntima, la consejera literaria, la asistente personal de Delphine. Hasta el punto de rompe la mayoría de lazos que la novelista mantiene con el exterior.

Emmanuelle Seigner y Eva Green en un fotograma de la película
Emmanuelle Seigner y Eva Green en un fotograma de la película

El material literario de Vigan encaja como un guante con las inquietudes cinematográficas de Roman Polanski. El director de origen polaco lleva a cabo un thriller psicológico en torno al vínculo de dependencia que se genera entre las dos protagonistas con la esquizofrenia de la creación literaria como motor dramático. El arranque del film recuerda a esos thrillers de los noventa estilo 'Mujer blanca soltera busca...' de Barbet Schroeder en que una extraña se introduce en el hogar de otra persona para, desde una actitud a priori solícita y amable, acabar vampirizando su estilo de vida. Aquí la misteriosa Elle lleva a cabo un proceso de aproximación a Delphine que resulta de lo más sospecho a ojos del espectador. La escritora sin embargo le abre las puertas de su intimidad, también de la profesional, y deja que tome control sobre su vida.

El director de origen polaco lleva a cabo un thriller psicológico en torno al vínculo de dependencia

El principal conflicto entre ambos personajes surge a propósito de cuál debe ser la perspectiva de la nueva novela de Delphine. La escritora tiene previsto desarrollar una ficción en torno al fenómeno de los reality shows, una obra en las antípodas de su autobiográfico título anterior. Elle sin embargo insiste en que debería dar un paso más allá en esta exploración íntima de su vida, que debería escribir sobre sus secretos mejor guardados. Es justo esta vertiente real, afirma, lo que le interesa a lectoras fans como ella. Por momentos parece que el objetivo final de la joven sea precisamente asegurarse de que su artista admirada lleve a cabo su obra tal y como ella desea. Delphine de repente descubre que sí le interesa basarse en la realidad, la de Elle para ser exactos. Ambas viajan al campo para aislarse todavía más, y aquí el film empieza a acercarse a 'Misery'.

Emmanuelle Seigner, Roman Polanski y Eva Green | Reuters
Emmanuelle Seigner, Roman Polanski y Eva Green | Reuters

'D'après une histoire vrai' desvela así la naturaleza simbiótica y de depredación mutua que se genera entre un fan y la persona a la que admira. Polanski se mueve por un terreno que le es familiar, el de los personajes en plena crisis existencial, las relaciones encerradas sobre sí mismas, los vínculos de dependencia reversibles y la proyección de los angustias propias en el otro. Tan conocido le es el material que la película se desarrolla sin baches pero también sin sorpresas. 'D'après une histoire vrai' es un Polanski tan eficaz y reconocible como menor.

A la espera del Palmarés

Brutal en todos los sentidos 'You Were Never Really Here', la película que ha cerrado la sección oficial a concurso. Lynne Ramsay explora la experiencia del trauma a partir de la figura de Joe (Joaquin Phoenix), un ex agente del FBI que se dedica a liberar por encargo a menores sometidas a explotación sexual. Su última misión, encontrar a la hija de un político en plena campaña, se complica hasta el punto de derivar en una espiral de violencia por el submundo de la corrupción moral de Nueva York.

Los referentes de 'You Were Never Really Here' son claros. Joe tiene mucho de revisitación del Travis Bickle de 'Taxi Driver' en su búsqueda de la redención moral a través de la salvaguarda de la inocencia en un mundo pútrido. En menor medida, también se mueve, martillo en mano, con la pulsión vengativa del protagonista de 'Oldboy' de Park Chan-wook o incluso del Denzel Washington de 'Man on Fire'. El mérito de Ramsay estriba en cómo se relaciona desde una propuesta nueva y rompedora con estas influencias. 'You Were Never Really Here' es un film convulso, fragmentado, confuso e intenso como la propia mente de su protagonista. Aborda la violencia a la vez de forma oblicua y descarnada, y presenta escenas inesperadas como aquellas en que Joe acompaña la agonía final de una de sus víctimas con una canción. Con una banda sonora igualmente brutal de la mano de Jonny Greenwood, 'You Were Never Really Here' ha provocado una de las reacciones más polarizadas entre la crítica presente en el festival y resulta un film a priori demasiado controvertido como para conseguir el consenso necesario para una Palma de Oro.

Joaquin Phoenix y la directora Lynne Ramsay en Cannes | EFE EPA
Joaquin Phoenix y la directora Lynne Ramsay en Cannes | EFE EPA

Un repaso a los principales ránkings de la crítica internacional, el argentino con mucha presencia española Todas las críticas, donde reinan 'Good Times' de los hermanos Safdie y 'The Day After' de Hong Sangsoo, el de la revista Screen, donde la preferida es 'Loveless' del ruso Andréi Zviáguintsev seguida de 'Wonderstruck' de Todd Haynes y 'The Square' de Ruben Ostlund, o la apuesta de los críticos galos de 'Le film français' por uno de los títulos nacionales, '120 battements par minute' de Robin Campillo, desvelan que en una de las Competiciones más irregulares y menos satisfactorias de la historia reciente del Festival de Cannes no existe una favorita clara para la Palma de Oro. El jurado presidido por Pedro Almodóvar tiene este domingo la última palabra.

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