nueva edición de tefaf en Maastricht

¿800.00 euros? ¡Nos lo llevamos! De compras con los coleccionistas más ricos del mundo

Desde cuadros y objetos a 10.000 euros, hasta pinturas, esculturas o mobiliario por 8 millones de euros. Así es la feria que más dinero mueve en el mercado del arte

Foto: Feria de Arte y Antigüedades TEFAF en Maastricht. (EFE)
Feria de Arte y Antigüedades TEFAF en Maastricht. (EFE)

“Cariño, me gusta ese cuadro. ¡Nos lo llevamos!”. El acento traiciona a esta pareja británica. Rondan los treinta años de edad. Él va trajeado, con camisa azul. Ella estila un vestido de diseño, color verde clarito, un peinado casual y un collar con una perla negra. La joven está impresionada con la belleza de un cuadro de paisaje, de grandes dimensiones, que una galería china tiene a la venta en la feria TEFAF, en Maastricht. Cuesta, según el encargado, unos 800.000 euros. No son negociables. El lienzo lo vale, dice. Quizás también es el precio medio que se lleva por este mundillo. La pareja camina por el segundo pasillo de la feria de arte y antigüedades más importante del mundo, que este año expone a la venta más de 30.000 piezas, incluyendo algunas obras que tienen a sus espaldas hasta 7.000 años de historia.

Carlos PrietoCarlos Prieto

Una impresionante casa de muñecas compuesta por decenas de miniaturas de plata del Siglo de Oro está a la venta por 1,75 millones de euros. Un atlas con mapas de ciudades de los Países Bajos, publicado en 1649 por el célebre editor y cartógrafo Johannes Blaeu a un precio de 117.000 euros. El último cuadro que refleja las olas del mar que Ramón Casas (1866-1932) pintó en su lecho de muerte, o la pintura 'Paisaje invernal con patinadores', la obra de Pieter Brueghel de la que Hitler se apoderó en 1942, están por un precio de hasta seis cifras.

Casa de muñecas decorada con 200 miniaturas de plata del siglo XVII. (John Endlich Antiquairs)
Casa de muñecas decorada con 200 miniaturas de plata del siglo XVII. (John Endlich Antiquairs)

Las impresionantes 30.000 piezas que fueron agraciadas este año para ser expuestas en la trigésima edición de TEFAF, abierta al público entre el 10 y el 19 de marzo, tienen un valor histórico incalculable. Los coleccionistas que acuden a Maastricht estos días son conscientes de ello, y por eso se apresuran para llegar primero porque, como si de un mercadillo se tratara, en este evento solo compra el más rápido y astuto del mercado del arte.

Lujo sin sospecha

Para esta edición fueron seleccionadas unas 270 galerías y expositores de renombre procedentes de diferentes países. Todos y cada uno de ellos, sin excepción y a pesar de tener años de experiencia a sus espaldas, han tenido que trabajar duro a lo largo de los pasados meses para convencer a un jurado de expertos de que sus piezas son las que valen la pena y que las valiosas obras que exponen son reales y sobre todo auténticas, no una copia barata para engañar a sus clientes. El criterio es muy estricto: a la mínima duda, la obra queda excluida de la feria.

El criterio es muy estricto: a la mínima duda sobre su autenticidad, la obra queda excluida de la feria

Lo confirma la catalana Mónica Piera Miquel, del comité de expertos que este año decidió sobre la calidad de las piezas que se exponen en TEFAF. “Es un trabajo impresionante y un análisis muy exhaustivo. Si alguien dice que una cosa no puede estar en esta feria, no lo va a estar. La balanza siempre está a favor del cliente porque lo que hace diferente esta feria de las demás es la seguridad que hay sobre la calidad de lo que se vende”, explica sobre las piezas que cada galería tiene a la venta en su stand. Aquí no se permite el lujo de la sospecha sobre una obra, y eso es lo que la hace auténtica: la confianza y la seguridad de que el cliente tiene delante una verdadera obra de arte que vale el dineral que va a pagar con ella.

'Paisaje invernal con patinadores', de Pieter Brueghel. (Galería De Jonckheere)
'Paisaje invernal con patinadores', de Pieter Brueghel. (Galería De Jonckheere)

Lo que hay en TEFAF son objetos de deseo. No se compra por comprar, sino por amor al arte. Y lo que es más interesante: los coleccionistas acuden relajados, su mercancía tiene garantía TEFAF. “Que sea más caro, lo entiendo. Hay un plus razonable. Una persona que es capaz de tener su stand, de defenderlo, de buscar las piezas y cuidarlas, al final recorre un camino mucho más largo que cualquier otro vendedor. Y eso tiene un precio y añade valor a la pieza”, asegura Piera Miquel. Los precios pueden sonar desorbitados para algunos, pero no para los visitantes de esta feria. Los turistas de Maastricht se llevan lo que les gusta, y solo se quedan con las ganas si llegan tarde al stand. Otra cosa no, les quitan las obras de las manos. Algunas caras conocidas, como Jaime de Marichalar, lo saben. Por eso, él acudió el primer día, aunque se niega a hablar con la prensa, ni siquiera para opinar sobre la calidad de las obras de este año o confesar si se llevará algún capricho.

Precios astronómicos

Los precios son astronómicos. Esta es la feria que más millones mueve en el mundo en tan pocos días. Hay desde cuadros y objetos a 10.000 euros, hasta pinturas, esculturas o mobiliario por 8 millones de euros. Unos precios que para la mayoría de los mortales son desorbitados e imposibles, pero para los representantes de museos, distribuidores, coleccionistas privados y admiradores del arte, son el valor justo por una obra de arte de estas características. Lo vale el resultado de los pinceles de Maerten de Vos (1532-1603), Bartolomeo Cavarozzi (1587-1625), Wallerant Vaillant (1623-1677) y otros sonados como Picasso, Miró o Van Gogh, que pintaron parte de la herencia viva del arte mundial. El Centro de Exposiciones y Congresos de Maastricht aguarda a buen recaudo todas esas obras, que en su conjunto tienen un valor aproximado de 2000 millones de euros, según las compañías de seguro.

En las primeras horas de la feria, la española Colnaghi logró vender la escultura policromada de Pedro de Mena por un millón de euros

España está representada por cinco galeristas. En las primeras horas de apertura de la feria, Colnaghi, la reputada galería de arte española, logró vender la escultura policromada de San Francisco de Asís, de Pedro de Mena (1628-1688), por una suma de un millón de euros. Fue adquirida por una fundación europea que ya posee cuatro esculturas del artista español. Esta prestigiosa galería, con sede en Londres, también expone una obra maestra de Bartolomeo Cavarozzi (1578-1625), desconocida hasta el momento. Se trata de 'Naturaleza Muerta', que no se había ofrecido al público en más de cien años, desde que fue adquirida por una colección privada a principios del siglo XX. Los españoles también han puesto a la venta un enorme espejo que pertenecía a Isabel II, y cuyo precio prefieren no revelar. No hay mucho mobiliario, lamenta la catalana Piera Miquel, porque está siendo poco valorado por los clientes. Ahora se llevan más las esculturas, ni siquiera tanto los cuadros.“Hay mesas de hace dos siglos que te pueden costar menos que en Ikea y eso es inconcebible”, asegura.

'San Francisco de Asís, de Pedro de Mena. (Colnaghi)
'San Francisco de Asís, de Pedro de Mena. (Colnaghi)

La española Déborah Elvira presenta una colección de joyas antiguas, como un colgante con San Juanito de año 1700, elaborado de marfil, oro y diamantes. También expone un collar de la segunda mitad del siglo XVII, de oro, esmalte, esmeraldas y perla barroca. La galería de Mullany ha llevado a TEFAF un cristo tallado en madera de nogal, del siglo XIII, procedente del norte de España. Los galeristas Coll y Cortés optaron por, entre otras obras, un cuadro del español Juan van der Hamen y León. Mientras, Caylus lleva la obra religiosa de Bartolomé Esteban Murillo 'La visión de San Antonio de Padua'.

Las figuras religiosas valen su peso en oro. La Virgen de la Soledad (más de un millón de euros) y la Inmaculada Concepción (200.000 euros), esculturas ambas de Pedro de Mena y Moedano (1628-1688), se vendieron en la preinauguración de la feria, el pasado jueves. Ese día solo se podía entrar con expresa invitación de los galeristas, que han dado la prioridad a sus clientes de renombre. Las joyas también han brillado entre los lienzos. La galería Hancocks vendió una tiara de la época eduardina (1901-1910), con más de 800 diamantes de corte antiguo, que según cálculos del vendedor pesa un total de 48 quilates, que se mantienen en su marco formando un bello diseño. Esta pieza fue entregada a Lady Delia Spencer, tía abuela de la princesa Diana, por su padre, el séptimo conde Spencer, el día de su boda, el 18 de febrero de 1914. Alguien, de quien no se conoce detalle gracias a la discreción que caracteriza a los marchantes, pagó por ella 212.000€.

Una joya de la historia

Otras piezas anunciadas para este evento, ni siquiera llegaron a Maastricht. Por ejemplo, las Capitulaciones de Santa Fé, el documento por el cual los Reyes Católicos concedieron a Cristóbal Colón una serie de privilegios que condujeron a su inédito primer viaje y descubrimiento de América. La realeza, que plasmó su firma en el papel, concedió una lista de títulos: almirante, virrey y gobernante de las tierras que fuese a descubrir. Una etapa imprescindible de la historia. La única copia que existía era propiedad de la Casa de Alba, pero se la vendieron a la galería Stéphane Clavreuil Rare Books, y esta por su parte negocia ahora su venta a un coleccionista privado en EEUU por una millonada.

Las Capitulaciones de Santa Fe.
Las Capitulaciones de Santa Fe.

Los marchantes, que ahora dominan casi el 70% del mercado del arte mundial, no dejan títere con cabeza. Y es que a artistas no les gana nadie. En su equipaje, trajeron reliquias de la India, del Himalaya y del sudeste asiático. También han puesto a la venta arte japonés contemporáneo y africano. Como cada año, hay una exposición en préstamo, en esta ocasión, generosidad del museo italiano Galleria Borghese, en Roma. 'Un legado italiano', de 13 piezas, muestra una selección de pinturas y esculturas italianas de gran relevancia de los siglos XV, XVI y XVII. Esa maravilla artística hay que agradecérsela a Scipione Borghese (1577-1633), un coleccionista nato que, desde su privilegiada posición de cardenal y sobrino del Papa Paulo V, creó una de las galerías más burguesas de su época: de la antigüedad a la era moderna, de las esculturas a las pinturas. Entre esas obras se encuentra el lienzo de Battistello Caracciolo, influenciado por la escuela Emiliana, que representa en un cuadro a David, sujetando la cabeza de Goliat, emergiendo ambos de un fondo oscuro, que brilla en el centro de la feria TEFAF.

En el parking, las mejores marcas de coche, desde un Ferrari o un Porsche, pasando por Mercedes, todos con un chofer esperando en el interior

Este es todo un evento de lujo. Aquí se acude de traje y corbata, y ellas con sus mejores diseños y peinados. En el parking, las mejores marcas de coche, desde un Ferrari o un Porsche, pasando por Mercedes, todos con un chofer esperando en el interior. Una especie de mayordomos, vestidos de rojo llamativo, abren la puerta a unos y otros. Suenan las botellas de champan por cada pasillos que se abren para brindar por el lujo y por el arte. Estamos en Holanda, así que tampoco podían faltar los tulipanes de todos los colores decorando cada rincón y cada mesa. Se oye hablar mucho francés, inglés e italiano. También chino y holandés. Aquí no importa la nacionalidad ni el origen, interesa la tarjeta de crédito o el cheque. Los clientes no suelen tardar más de un día en decidirse, a algunos les lleva lo que tardan en pasearse toda la feria. Vuelven, firman, se comprometen a hacer la compraventa y trato hecho. El año pasado, la feria TEFAF atrajo a más de 75.000 personas que aprovecharon esta oportunidad única de acceder al arte mundial. Muchos, para simplemente admirarlo. Otros, para llevarse a casa una pieza única. Si pueden pagarla

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