Cuestión de estado. ¿Cómo debería ser el cine español?

El cine español ha mantenido su producción, reflejando la creatividad y diversidad cultural de nuestro país, con una notable presencia internacional que ha contribuido a la promoción de la marca España

Foto: Cine Doré, la Filmoteca Española
Cine Doré, la Filmoteca Española

Productores y creadores de contenidos ansiaron durante años la constitución de una autoridad audiovisual que regulara desde la independencia las relaciones entre los distintos componentes de la industria. En 2010, bajo el gobierno Zapatero, tuvo lugar la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, que junto a otros organismos regulatorios dio vida en 2013, ya con Mariano Rajoy mandando, a la CNMC, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Este organismo independiente, que solo rinde cuentas ante el Congreso de los Diputados se ha convertido en el coco de los grandes grupos sometidos a regulación y por tanto a las reglas de la competencia. Prueba de ello es que durante 2016 ha impuesto multas por un total de 227 millones de euros.

Desde su constitución, incluso desde antes considerando a sus predecesores, la CNMC ha elaborado decenas de informes sobre el sector audiovisual, con multitud de datos, estadísticas y control del cumplimiento de las obligaciones. Lamentablemente no se puede tener acceso a estos informes hasta pasado un tiempo, debido a la laboriosidad en el manejo de ingentes cantidades de datos.

Este mes de febrero, entre los múltiples informes publicados, hay dos que queremos resaltar: el Económico Sectorial de las Telecomunicaciones y el Audiovisual 2016; y otro sobre el cumplimiento de la obligación de inversión de los operadores en obra audiovisual de nueva creación durante 2014.

El primer informe reafirma que la batalla entre las operadoras de telecomunicación se dará en la diferenciación de los contenidos audiovisuales que ofrezcan. Los abonados a la televisión de pago superaron los 5.6 millones de clientes y la publicidad en televisión creció un 5.8% por lo que los ingresos totales (subvenciones excluidas) crecieron un 11.5% hasta los 4.222 millones de euros. El contenido es el rey, y el cine el rey de los contenidos.

El segundo informe llama la atención en su apartado de conclusiones. Después de dedicar 50 folios al cumplimiento de la obligación de inversión de los 18 operadores -en los que se observa la tendencia de invertir más en series y menos en cine- y constatarse un déficit en la obligación de Sogecable (ahora en manos de Telefónica) por séptimo año consecutivo con cifras millonarias, dedica dos a las conclusiones, en las que dibuja la mejor formulación de intenciones sobre lo que debe representar el cine español que jamás un organismo oficial ha realizado hasta ahora.

La identidad cultural de un país

Comienza enumerando los cuatro principios básicos de la Ley del Cine de 2007: definición y apoyo a los sectores independientes, creación de mecanismos para superar los desequilibrios existentes en el mercado, adaptación a las nuevas tecnologías y formatos con especial atención a los procesos de digitalización y respaldo a la creación y a los autores como fuente de origen de la relación que las obras tienen que mantener con sus destinatarios naturales, los ciudadanos.

Afirmación importante: "La actividad cinematográfica y audiovisual es un elemento básico de la identidad cultural de un país y forma parte de un sector siempre estratégico como manifestación artística y creativa. Pero no sólo debe contemplarse en su dimensión cultural, sino que también debe tenerse muy presente el carácter industrial y su contribución al avance tecnológico, al desarrollo económico y a la creación de empleo de los diferentes sujetos que operan en el sector, como son los creadores, productores, personal técnico y artístico, industrias técnicas, distribuidores, exhibidores y empresas videográficas. A lo largo de estos años se ha podido comprobar que, desde un punto de vista económico, el papel de las televisiones en la producción cinematográfica es una pieza de vital importancia, que representa un montante global de financiación superior al de la subvenciones estatales y a los resultados de taquilla. Sin embargo, la capacidad financiera de las empresas sigue siendo deficitaria y tanto la inversión de los prestadores obligados como las ayudas no bastan para cimentar una industria que tiene que hacer frente a los riesgos que implica la producción cinematográfica".

El papel de las televisiones en la producción cinematográfica es una pieza de vital importancia

El cine español ha mantenido su producción, reflejando la creatividad y diversidad cultural de nuestro país, con una notable presencia internacional que ha contribuido a la promoción de la marca España.

No obstante a los buenos datos del período, en el que aumentó de manera importante la cuota de mercado del cine español, la tendencia que viene observándose año tras año es la de una producción discontinua y poco diversificada, que dificulta la realización de economías de escala para optimizar recursos y resultados. El sector de la producción cinematográfica necesita fortalecer su estructura empresarial para que pueda acreditarse no sólo su capacidad de producción, sino también su solvencia financiera y sus posibilidades para hacer frente a situaciones adversas. Un pequeño grupo de empresas mantienen una actividad significativa y continua de producción, de la que puede afirmarse su consolidación, con un alto nivel de ingresos y un equilibrio financiero conseguido por la diversificación de su producción. Sin embargo, a su lado convive el resto del sector cuya actividad sigue siendo escasa. De las 276 empresas productoras que han participado en la producción de largometrajes sólo tres de ellas han producido cinco o más películas, 31 empresas han participado en la producción de entre dos y cuatro películas y 242 empresas han participado en una sola película de largometraje.

Por otro lado, no es suficiente apoyar sólo la producción. Las películas españolas independientes necesitan ser apoyadas en la distribución y promoción frente a las producciones extranjeras y, sobre todo, americanas, que cuentan con el control de acceso a las salas y potentes medios de promoción. En general, las películas españolas de carácter independiente que logran producirse no cuentan después con los apoyos necesarios que les permitan distribuirse de forma adecuada.

Calidad a costes competitivos

La conjunción de financiación pública y privada en la producción cinematográfica sigue siendo indispensable para lograr películas de calidad con costes competitivos, que hagan posible su salida al mercado abierto. Por ello sería muy beneficioso para la industria cinematográfica española que la relación entre el cine y la televisión no sólo guardara un mayor equilibrio entre inversión directa en la producción y compra de derechos sino que también abarcara las distintas fases del ciclo de vida una película desde la producción, donde las televisiones pueden aportar valor económico y visión de mercado, hasta la promoción y publicidad a través de sus canales, el acceso a circuitos de distribución, la retransmisión televisiva y la explotación comercial por otras vías que permitan el retorno de las inversiones.

Furtivos solo desea que estos informes y recomendaciones sean leídos por los ministerios competentes y tomen buena nota

Y el informe acaba: "Es preciso contar con mecanismos de apoyo a la cinematografía como garantía de su sostenibilidad en su doble dimensión, industrial y cultural, que generen dinámicas de desarrollo y consolidación del sector a través de la creación de empresas productoras sólidamente aceptadas y de trabajadores cualificados y experimentados en un sector tan especializado como este. Sin unas estructuras y unos recursos materiales y humanos organizados que permitan una producción sistemática, no se logrará crear una industria cinematográfica capaz de rentabilizar inversiones, diversificar riesgos y consolidar su permanencia".

Tras estas afirmaciones, Furtivos solo desea que estos informes y recomendaciones sean leídos por los ministerios competentes, especialmente por el distinguido representante de Cultura y Portavoz del Gobierno, que puede influir positivamente para que todos ellos tomen buena nota.

O sea: Amén y hágase. Por nuestra parte, vamos a hacer lo mejor que conocemos para impulsar a nuestro cine: elegiremos alguna de las películas que se acaban de estrenar, sacaremos la entrada en la taquilla, y nos dispondremos a pasar un par de horas llenas de emociones. Y al salir, si nos ha gustado, como es casi seguro que ocurra, se la recomendaremos a nuestros cercanos. Bueno, y a ustedes, queridos lectores.

Continuará...

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