67 edición de la berlinale

De familias, cenas y el alegato anti-Trump de Richard Gere

El actor estadounidense ha criticado "el mensaje de odio" del presidente Trump en la presentación en Berlín de su última película

Foto: Richard Gere presenta 'The Dinner en la Berlinale
Richard Gere presenta 'The Dinner en la Berlinale

La hibridación fallida y artificiosa de 'Celebración' y 'Un Dios salvaje'. Richard Gere ha presentado este viernes 'The Dinner' ('La cena'), su última película, en la 67 edición de la Berlinale. Un intento tosco y pretencioso de analizar las complejas relaciones de una familia burguesa americana, que navega desorientado entre el humor y el drama más esperpéntico. Pero más allá del hecho cinematográfico, la presentación del film se ha convertido en un acto anti-Trump, en el que el coprotagonista de Gere, el británico Steve Coogan, no se ha cortado al afirmar que "aparentemente somos enfermos mentales. Pero comparado con nuestro presidente actual lo nuestro es un dolor pasajero".

De familias, cenas y el alegato anti-Trump de Richard Gere

El director, guionista y productor Oren Moverman regresa a Berlín ocho años después de ganar el Oso de Plata por 'The Messenger' ('El mensajero', 2009) y vuelve a colaborar con Gere tras 'Invisibles' (2014), otro drama familiar en este caso en el contexto de la pobreza y la marginalidad. En 'The Dinner', Moverman asciende en la escala social y se adentra en la vida de los Lohman, dos familias unidas por los dos hermanos protagonistas, Paul (Coogan), un profesor de Historia de instituto y Stan (Gere), un político aspirante a Gobernador.

"Trump vincula el término refugiado y terrorista. Y eso hace que ahora muchos estadounidenses crean que es lo mismo", ha sostenido Gere

Aunque en la vida real no se haya presentado como candidato a gobernador, el actor estadounidense siempre se ha mostrado muy activo en causas relacionadas con los derechos humanos, y no ha dudado en sumarse a las críticas contra el recién estrenado presidente de los Estados Unidos. Según Gere, Donald Trump ha "elevado el mensaje de odio" en su país "a lo más alto". "Trump vincula el término refugiado y terrorista. Y eso hace que ahora muchos estadounidenses crean que es lo mismo", ha sostenido. 'The Dinner' es una película construida sobre el amor y el odio en la que también se aborda una crítica social sobre la deshumanización de la mirada de las clases pudientes hacia las víctimas de la marginación social.

Una imagen de 'The Dinner'
Una imagen de 'The Dinner'

En 'The Dinner', todo comienza con una cena –aparentemente– de compromiso entre ambas familias. Lo que al principio se prevé una velada ritual de reencuentro fraterno, irá enfrentando plato tras plato a cada uno de ellos a sus demonios personales, pero también a un demonio común que afecta a los hijos de ambos y que primero desdibujará los límites a traspasar y segundo desnudará la verdadera naturaleza de cada uno de ellos. Y de sus mujeres, interpretadas por Laura Linney y Rebecca Hall.

Lo que al principio se prevé una velada ritual de reencuentro fraterno, irá enfrentando plato tras plato a cada uno de ellos a demonios personales y comunes

Desde la enfermedad a la traición, pasando por el poder de la sangre y la capacidad de los grandes dramas de unir o hacer estallar vínculos, Moverman –que ha basado el guion en la novela homónima del novelista holandés Herman Koch– arrastra a los Lohman por el fango para que el espectador contemple hasta qué punto el ser humano está dispuesto a ensuciarse por amor. O por odio. O por simple y puro aburrimiento. "Hay un dilema tal vez legítimo, como es el ansia por proteger a los hijos pensando que la mejor manera es esconder lo ocurrido. Pero esconder los problemas, como vemos, no es el mejor camino para superarlos", ha defendido su el realizador.

Sin embargo, la sutileza no es la mayor virtud de un director que yerra estrepitosamente en cada una de sus decisiones, pergeñando una película pretenciosa, fallida, fea y que en muchos momentos raya la impudicia en una muestra de que a Moverman le queda grande cualquiera de los temas de calado que toca. Desde la elección de la tipografía que presenta el título de la película, 'The Dinner' se mimetiza con la impostura que pretende criticar y que queda explicitada a lo largo de una velada en un –muy– lujoso restaurante de alta cocina creativa. Eso sí, el trabajo actoral es destacable, sobre todo en el campo de los personajes femeninos.

El equipo de 'The Dinner' en Berlín
El equipo de 'The Dinner' en Berlín

Con la intención de crear un halo de misterio y suspense en torno a los cadáveres bajo las camas de cada matrimonio, el realizador juega a ocultar información al espectador a la vez que subraya la trascendencia de la encrucijada en la que se encuentran una y otra vez con unos actores que pasan del repentino estallido de histeria a la banalidad más absoluta sin apenas transición.

Aunque en la trama en personaje de Paul probablemente pretende ejercer de contrapunto cómico frente a las desdichas familiares, la elección de Coogan para el papel –un buen actor con el registro equivocado– produce un continuo desconcierto a nivel de tono, oscilando erráticamente entre el humor nihilista y el drama intenso. La historia se extravía hasta tal punto en muchos momentos que Moverman necesita hacer salir y entrar a los actores de habitaciones y edificios de forma compulsiva para crear la impresión de movimiento dentro de una historia centrípeta que pivota insistentemente alrededor de un gran secreto estirado artificialmente.

Además, 'The Diner' recurre una y otra vez a la batalla de Gettysburg como metáfora de la guerra fraticida entre los dos hermanos

Además, 'The Diner' recurre una y otra vez a la batalla de Gettysburg –que enfrentó a los ejércitos de la Unión y de la Confederación durante la guerra civil de Estados Unidos– como metáfora de la guerra fratricida entre los dos hermanos, porque la obsesión del personaje de Coogan no es tan solo con la historia y el pasado, sino con su historia y su pasado.

Por otro lado, 'The Dinner' también toca de refilón la cuestión de las enfermedades mentales, sin embargo no logra concretar el propósito de ello. Quizás para añadir sufrimiento al trasfondo familiar o para justificar acciones postreras pero, como en muchos aspectos de la película, no queda muy clara la intención. Por último, Moverman también quiere aportar su reflexión sobre las nuevas generaciones y su relación con la violencia, al igual que en el último año lo han hecho películas como la polaca 'Playground' o la última cinta de Bertrand Bonello, 'Nocturama' –participantes ambas de la pasada edición de San Sebastián–, que se basan en algunos de los sucesos más populares de la crónica negra moderna y que exploran el distanciamiento y la falta de empatía de algunos jóvenes con el dolor ajeno. Y cómo el aburrimiento mata.

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