Estafa en la presentación madrileña

Escándalo en la Joy Eslava: Raphael tima a sus fans más veteranos

El divo de Linares presenta 'Infinitos bailes', un álbum notable, cobrando 85 euros por ocho canciones y hacinando a sus seguidores de pago

Foto: Concierto de Raphael en la Joy Eslava de Madrid.
Concierto de Raphael en la Joy Eslava de Madrid.

Madrid, Sala Joy Eslava, pegada a la Puerta del Sol. Una hora antes del concierto de presentación de 'Infinitos bailes' ya hay una extensa fila en la puerta de la sala, compuesta por un público que ronda los 60 años de media, con cara de emoción por la posibilidad de ver a su ídolo musical en un recinto más pequeño que los que suele necesitar para sus recitales. Paso por la puerta de prensa y me ponen una pulsera dorada "para acceder a la planta baja". Me extraña, ya que esa zona, donde la visibilidad y el sonido es mejor, no suele dejarse para periodistas e invitados, sino para los fans más pasionales, un detalle que ayuda a caldear el ambiente y a que el artista se sienta más arropado por sus fieles. Mientras esperamos, pasan camareros con bandejas de vino, cerveza, jamón (del bueno), tortilla, queso y 'brownies'. Disfrutamos media hora de tapas y comodidad, hasta el punto de situarnos en primera fila, cerca de la barra derecha.

Con puntualidad británica, arranca la actuación, aunque en vez de aparecer Raphael, salta al escenario un presentador, que inmediatamente es abucheado desde la planta superior. Al principio, creo que sus devotos sufren un ataque de amor y que están gritando "Divo, divo, divo". Gritan intensamente durante cinco minutos. Luego me doy cuenta de que, en realidad, lo que dicen es "Timo, timo, timo". En la planta baja hay caras de sorpresa y aplausos de apoyo al presentador. Tampoco yo comprendo nada. Por suerte, una señora se acerca a mi novia y le comenta lo que está pasando en realidad. No damos crédito.

Escándalo en la Joy Eslava: Raphael tima a sus fans más veteranos

Seguidores carbonizados

La señora ha acudido acompañada por su nieta. Viene desde su pueblo, Linares, el mismo donde nació Raphael. La abuela rebosa entusiasmo por el cantante. "Me encanta su voz, su repertorio, sus gestos…". Le ha visto innumerables veces sobre un escenario. Nos cuenta que esta noche ha pagado 85 euros por entrada para asistir a la presentación y que ya nunca volverá a pasar por taquilla para verle. ¿El motivo de su desencanto? El público de pago ha sido relegado a la segunda y tercera planta, mientras que la prensa e invitados estaban en la primera. Las escenas para acomodar a los seguidores han sido "dantescas", según nos cuenta la nieta.

El público de pago ha sido relegado a la segunda y tercera planta, mientras que la prensa e invitados estaban en la primera

¿Ejemplos concretos? Una señora de 70 años, con problemas de huesos, dijo que no podía subir las escaleras y fue empujada hasta arriba por los guardias de seguridad. Otra anciana, apoyada en muletas, tuvo que ver el espectáculo de refilón, pegada a la pared del segundo piso. ¿Cómo han acabado nuestras fuentes en la parte de invitados? "Mi abuela y yo protestamos tanto que alguien nos dejó pasar, diciendo que nos hacían el favor, a cambio de que dejáramos de liarla", explica. La abuela está exhausta. "Suelo acercarme a Madrid a ver a Raphael porque son recintos con mejor acústica que en Jaén o en nuestro pueblo, aunque la plaza de toros suena muy bien. Yo adoro a Raphael, pero últimamente me está decepcionando. Su última actuación en Linares, con orquesta sinfónica, fue un desastre. Tocaba en el recinto ferial, un espacio abierto, pero solo se escuchaba correctamente delante, en la zona vip. Nadie de la prensa le puso mal, ya que suele hablar con mucho cariño de Linares. Se le perdona todo. También colaboró en un museo sobre su figura que merece mucho la pena. A pesar de todo, esto no lo perdono". Cuando termina el relato, subo a la planta segunda a confirmar los datos.

Enfado internacional

Me encuentro con gente que ha venido de todos sitios. Dos señoras de Canarias, otra de Chile, otra señora madrileña con su nieta que me cuenta que ha visto 15 rusos con un guía, que no daban crédito al maltrato después de dejarse un pastizal en entradas. La abuela madrileña, también acompañada por su nieta, me dice que solo una intensa protesta le ha permitido acceder a la planta baja. Arriba también se hicieron respetar a base de cuestionar a la organización. "Al llegar a la segunda planta, las mesas y sillas estaban precintadas. Pedimos que nos dejaran sentarnos, pero contestaron que no era posible, que esa zona estaba reservada por el propio Raphael. Entonces otra mujer, muy echada para adelante, contestó al guardia de seguridad que ella iba a sentarse y que si Raphael tenía alguna problema, que subiera y la echara de allí en persona. Entonces nos sentamos todas", explica satisfecha.

Se me acercan otros seguidores indignados por el hecho de que se anuncie un 'concierto' y el repertorio conste solo de ocho piezas

"Mira, con quien tienes que hablar es con esta amiga de al lado, que ha venido desde Chile solo para ver el espectáculo". La mujer me confirma todos los detalles y me pide que ponga su nombre, Ana María Olivares, para que no queden dudas. La abuela y nieta que han venido de Madrid me dan su entrada por si necesito testimonio gráfico. Allí se lee claramente "Incluye concierto más cóctel más cena". La realidad ha sido unas bandejas de vino y cerveza más unos canapés, jamón y sándwiches. "Las señoras mayores lo han pasado muy mal. Incluso las que han cogido un buen sitio, junto al balcón, luego lo han perdido al tener que ir al baño". Se me acercan otros seguidores indignados por el hecho de que se anuncie un 'concierto' y el repertorio conste solo de ocho piezas.

Otra asistente, de unos 70 años: "Casi todos tenemos la impresión de que han vendido más entradas que el aforo. Yo estoy segura. Ha sido demasiado, ya que aquí los techos cortan pronto el sonido y no se escucha bien. Con la estampida de subir, que ha sido horrible, hemos encontrado estas mesas precintadas. Nos han dicho que no podíamos entrar, ya que estaban reservadas por el propio Raphael. Una señora, harta, ha pasado el precinto y ha dicho 'si las ha reservado Rapahel, que suba y nos diga que nos quitemos'. Todas la hemos seguido", apunta.

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Buena forma artística

Sinceramente: me da mucha pena el fiasco. En realidad, el nuevo trabajo de Rapahel es un álbum notable. El enfoque, muy sensato, es poner su voz y su fama al servicio de compositores españoles que merezcan la pena. Hay canciones de Enrique Bunbury, de Mikel Izal, de Iván Ferreiro, de Manu Tenorio, de Vega, de Rozalen y de Dani Martín, que compone el primer sencillo, 'Aunque a veces duela'. En Joy Eslava solo suenan ocho cortes, pero el nivel medio es muy alto. Raphael siempre ha tenido la inteligencia de acudir a autores solventes, en vez de empeñarse en componer él. Está muy bien de voz y de soltura en escena. La única pega que se me ocurre es que la canción 'Carrusel' suena un poco demasiado parecida a 'The Scientist' de Coldplay. Solo la he oído una vez, así que lo mismo me equivoco.

Quiero creer que Raphael desconocía que sus seguidores más entusiastas habían pagado 85 euros por menos de 10 canciones

Los seguidores de Raphael (yo me encuentro entre ellos) disfrutamos mucho con 'Infinitos bailes', con el sencillo 'Aunque a veces duela', con la melancólica 'Cada septiembre', con 'La carta', con la huracanada 'Loco por cantar', con 'Por ser tú' y con la descarnada 'La duda desnuda', una preciosa apología del amor maduro. El personal de Universal Music Spain, su compañía discográfica, me dice que nos darán una carpeta de prensa en la presentación, pero no lo hacen y tampoco veo a nadie con una bajo el brazo. Cuando les busco en la salida, no encuentro a nadie que me dé su versión de los hechos. En realidad, creo que es su compañía, más que el artista, la que tiene la culpa del desastre organizativo de anoche. Quiero creer que Raphael desconocía que sus seguidores más entusiastas habían pagado 85 euros y que él conscientemente se haya limitado a tocar menos de 10 canciones.

Entre los invitados vip están Eugenia Martínez de Irujo, Arancha de Benito y Taburete, el fenómeno musical liderado por el hijo de Luis Bárcenas y el nieto de Gerardo Díaz Ferrán, dos presos que coincidían en las misas de Soto del Real. "Ha sido un concierto un poco corto", me dice decepcionado Antón, el nieto de Díaz Ferrán. Él, como yo, ha entrado gratis. Imaginen cómo deben haberse quedado los fans veteranos que disponían de dinero para pagar 85 euros por un pase. Tenían razón quienes saboteaban al presentador: un timo en toda regla. Por cierto, el disco sale el próximo viernes y tiene pinta de merecer mucho la pena.

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