duelo de titanes

El primer gran logro del presidente Trump: resucitar a Michael Moore

El cineasta y agitador estadounidense estaba de capa caída... hasta que llegó Trump. Moore vive una segunda juventud tras encontrar a un nuevo archienemigo

Foto: Michael Moore en la Trump Tower (Reuters)
Michael Moore en la Trump Tower (Reuters)

'Cinco razones por las que Trump va a ganar las elecciones'. He aquí el ya mítico título del artículo que Michael Moore publicó el pasado 23 de julio. “Siento ser el que dé las malas noticias, pero ya os lo advertí el pasado verano cuando dije que Donald Trump sería el candidato republicano a la presidencia. Y ahora traigo unas noticias aún peores y más deprimentes: Donald J. Trump va a ganar las elecciones en noviembre. Este ignorante, peligroso y miserable payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo será el próximo presidente de Estados Unidos. Presidente Trump. Vamos, id practicando, porque será así como nos tendremos que dirigir a él durante los próximos cuatro años: "PRESIDENTE TRUMP", escribió Moore con su habitual dosis de vitriolo.

Pocos días después de que Moore diera a Trump por ganador, Fox News publicó una encuesta en la que daba ganadora a Hillary Clinton con 10 puntos de diferencia, pero Moore siguió erre que erre, publicando artículos y montando documentales de guerrilla sobre cómo combatir la futura presidencia Trump. 

El primer gran logro del presidente Trump: resucitar a Michael Moore

Conclusión: Moore es ahora la persona más preparada del mundo para luchar contra Trump -este fin de semana se coló en la Trump Tower durante una protesta y exigió hablar con el presidente electo- porque lo lleva haciendo desde hace cuatro meses. Si los progresistas dedicaron la campaña electoral a reirse de Trump, y luego les dio el pasmo cuando ganó, a Moore le pilló el bombazo electoral tan tranquilo: había pasado la campaña 'onfire', preparándose para lo que estaba por venir, ya fuera la llegada del tifón Trump, una invasión zombie neocon o el estallido de la guerra nuclear trumpiana. Listo para la batalla. A Michael Moore le encanta el olor a napalm para desayunar. 

En otras palabras: Michael Moore, el documentalista más taquillero de la historia, ha resucitado. El cineasta rompió la pana la pasada década con 'Bowling for Columbine' (2002) y 'Fahrenheit 9/11' (2004), pero en los últimos años -coincidiendo (no por casualidad) con la más amable presidencia Obama- su carrera parecía agotada, sus películas trilladas y su filo político gastado. Hasta que llegó Trump. Moraleja: Michael Moore necesita un archienemigo para dar lo mejor de sí. Su némesis se llamaba antes George Bush y ahora se llama Donald Trump.

La némesis

El primer archienemigo de Moore -Roger Smith, ex presidente de General Motors -esconde algunas claves tanto del ascenso del trumpismo como de la capacidad de Moore para prever su triunfo electoral... Michael Moore debutó en el cine en 1989 con la que sigue siendo su mejor película, la estupenda 'Roger and Me', una andanada sobre cómo la deslocalización a México de las fábricas de la General Motors de su pueblo (Flint, Michigan, a 106 kilómetros de Detroit) había tenido los efectos destructivos de un huracán de fuerza cinco…

Flint, donde se fundó General Motors en 1908, empezó a caerse a pedazos a medida que cerraban las fábricas de la empresa: el número de asalariados de General Motors pasó de 80.000 (1978) a 8.000 (2010), y la población de 200.000 (años sesenta) a 100.000 (2012). 'Roger and Me' alterna sombrías escenas de barrios abandonados y desahucios con descabelladas imágenes de políticos refundando económicamente la ciudad a golpe de, ejem, parques temáticos; todo ello mientras Michael Moore persigue incansablemente a Roger Smith para pedirle explicaciones. Repetimos la fecha del documental: 1989.

En efecto, aunque Trump haya puesto ahora de moda las críticas a la globalización y a las deslocalizaciones como matarifes de la industria estadounidense -muchos obreros del cinturón industrial de los Grandes Lagos (Rust Belt) le han votado por eso- este asunto es tan viejo que se remonta a la crisis del petróleo (1973), a las reconversiones industriales ochenteras y al triunfo de la economía financiera sobre la productiva (lo que sí es novedoso y rupturista es que sea la derecha y no la izquierda quien haga bandera retórica de la denuncia de todo ello).

El primer gran logro del presidente Trump: resucitar a Michael Moore

Lo escribió Moore en julio de este año: “Creo que Trump va a centrar gran parte de su atención en los cuatro estados azules de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin [acabó ganando los cuatro]... ¿Cómo es posible que la carrera esté tan reñida después de todo lo que ha dicho y hecho Trump? Quizá se deba a que este ha dicho (y ha dicho bien) que el apoyo de los Clinton al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha ayudado a destruir a los estados industriales de la zona norte del medio oeste de Estados Unidos. Trump va a machacar a Clinton con este tema y con el hecho de que haya apoyado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y otras políticas de comercio que han perjudicado a los habitantes de esos cuatro estados. Durante las primarias de Michigan, Trump amenazó a la empresa Ford con que si seguían adelante con el cierre de la fábrica que tenían previsto y se trasladaban a México, pondría un impuesto del 35% a todos los coches construidos en México que se enviaran a Estados Unidos. Música para los oídos de la clase trabajadora de Michigan". 

Resumiendo: Moore conocía bien el percal, conocía el gigantesco tamaño de un malestar social que no viene del crash de 2008 sino que lleva varias décadas cociéndose en su propia salsa y conocía la psicología del potencial votante de Trump. Por eso ha resucitado como agitador cultural y vuelve a estar en la primera línea del frente.  

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