'gimme danger', nuevo documental de jarmusch

Iggy Pop, el último superviviente de una ruleta rusa de drogas

A punto de cumplir 70 años, James Newell Osterberg sigue ladrando y tirándose al público al ritmo de 'I Wanna Be Your Dog'; el último stooge sigue rabioso

Foto: Iggy Pop en el Super Rock Festival de 2016
Iggy Pop en el Super Rock Festival de 2016

Canta Iggy Pop que quiere ser nuestro perro y, a punto de cumplir 70 años y tras varias reencarnaciones, sigue revolcándose en el escenario y ladrando y provocando con sus pectorales al aire, sus letras incómodas y sus melodías -incluso hoy en día- inconformistas. Aunque ahora, en vez desde una humilde caravana en Ann Arbour (Michigan), lo haga sentado en su trono de oro -eso sí, con una calavera a mano- de su mansión de Miami, donde vive desde hace 20 años. Menos de la mitad desde que James Newell Osterberg, Jr. decidiese mandar a tomar por saco la batería, hacerse cantante, montar un grupo, cambiarse el nombre y revolucionar la historia de la música. Y de mano de otro James, Jarmusch, el documental 'Gimme Danger' repasa las mil y una vidas -y muertes- de 'The Stooges', la mítica banda precursora del punk de la que Iggy Pop -increíblemente a tenor de lo que cuenta en la película- es el último superviviente. "Dicen que la muerte te mata. Pero no es la muerte lo que te mata. Lo que te mata es el aburrimiento y la indiferencia", es su leitmotiv.

Iggy Pop, el último superviviente de una ruleta rusa de drogas
"¿Preparados? Estamos es una localización secreta interrogando a Jim Osterberg sobre 'The Stooges', la mejor banda de rock and roll que jamás ha existido", advierte Jarmusch en el tráiler de su documental. Que Iggy Pop siga vivo después de toda la heroína, la cocaína y todas las terminaciones posibles en '-ina' que han corrido por su torrente sanguíneo es ganar la ruleta rusa, pero que haya mantenido un coco privilegiado -apunta, Ozzy- y un cuerpo magro en plena forma es un auténtico milagro. Alguien asiduo en su juventud a las clínicas de desintoxicación, habituado a perder contratos discográficos por pasarse el día entero colocado y al que David Bowie -el mismo que pasó una temporada subsistiendo con una dieta a exclusivamente a base de cocaína y leche- echó de casa por considerar que había perdido el control sobre su consumo de drogas."Estoy un poco tocado en más o menos 15 sitios diferentes. Lo que está bien es que ninguna de las áreas tocadas se ha convertido en un problema importante. Soy un varón de 65 años moderadamente sano que ha conseguido salirse con la suya a pesar de mucha mierda", decía en una entrevista hace cuatro años.

"Soy un varón de 65 años moderadamente sano que ha conseguido salirse con la suya a pasar de mucha mierda", decía en una entrevista hace cuatro años.

Hace un par de años, Iggy Pop estuvo en Ibiza rodando 'Blood Orange'. Un amigo que trabajó en el rodaje contaba que el cantante le pareció extremadamente frágil. No muy alto, bastante delgado, con un andar renqueante y siempre tapado bajo capas de mantas porque tenía frío. Sin embargo, cada vez que Iggy Pop se sube a un escenario, se transmuta: baila convulsionando, se arrastra por el suelo, se tira en plancha hacia el público -cuando no era una estrella perdió un diente al apartarse el respetable cuando ya estaba en el aire- y hace peinetas como si fuese el mayor accionista de una fábrica de dedos corazones.

Cuando era pequeño, tocaba la batería a todas horas, para desesperación de la familia, que vivía en una modesta caravana. Osterberg se pasaba el día dándole a la baqueta en el "salón", hasta que sus padres decidieron pasarle a la habitación de matrimonio y quedarse ellos con el dormitorio pequeño para poder alejarse lo máximo de los golpes de la batería. Horas y horas. Osterberg empezó tocando aquí y allá con varios grupos de rock y blues, entre ellos, The Iguanas. Después de ver y actuar con bandas de afroamericanos, el artista posteriormente conocido como Iggy decidió que el rock necesitaba un cambio, y que la música, en general, le necesitaba a él. "Cansado de ver culos" -el sino de los baterías-, se aferró al micrófono como una garrapata a un perro y reclutó a los hermanos Ron y Scott Asheton, amigos con los que compartía la pasión por la música, y a Dave Alexander, un melenas que pasaba por ahí y cuyo pelo Pantene le valió un puesto de bajista en la nueva formación, 'The Psychodelic Stooges'. Y eso que no sabía tocar el bajo. 

Iggy Pop, el último superviviente de una ruleta rusa de drogas
Los pilares de 'The Stooges' se fundaron sobre el consumo de opiáceos, las resacas eternas y los días de procrastinación. "Éramos comunistas reales, vivíamos en una casa comunal, compartíamos todo el dinero y cuando empezamos a escribir canciones, compartíamos los derechos", cuenta el cantante. Pronto se dieron cuenta que las canciones no se escribían solas y que si querían renovar el rock 'n' roll al menos tendrían que empezar a juntar un par de acordes y un par de letras. "Máximo 25 palabras por canción, no como Bob Dylan, que es bla, bla, bla, bla, bla", puntualiza Iggy Pop en 'Gimme Danger'. Haciendo amigos. Por su parte, Dylan ha definido 'I Wanna Be Your Dog' como "la mejor canción sobre perros" que se ha escrito. 

"Muchas gracias a la persona que me ha tirado la botella en la cabeza. Has intentado matarme, pero has fallado, así que vuelve a intentarlo la próxima semana", gritaba Pop en un concierto

Después del poco éxito de su primer concierto, 'The Stooges' perdieron el 'Psychodelic' y la vergüenza por el camino. "Lo que queríamos era cabrear a la gente". Iggy Pop decide actuar desnudo de cintura para arriba el resto de sus días, ponerse un collar de perro, bailar como un babuino preparándose para la pelea y lanzarse al público untado de manteca de cacahuete y otras viscosidades. Terapia de choque para los puristas y los puretas. Y siempre columpiándose sobre el límite de lo legal y lo sano. "Muchas gracias a la persona que me ha tirado la botella en la cabeza. Has intentado matarme, pero has fallado, así que vuelve a intentarlo la próxima semana". 'The Stooges' habían sembrado la semilla del punk.

La actitud y la transgresión les empezó a hacer conocidos. Sin embargo no todo el mundo entendía su música y probablemente tenían más detractores que seguidores al principio de su carrera. Elektra Records se fijó en ellos, los fichó y en 1969 The Stooges lanzaban su álbum homónimo, que aunque no fue un éxito de ventas, hoy forma parte de la lista de los 50 mejores discos de rock de la historia para 'Rolling Stone'. 

Parecían unos inicios prometedores. ¿Qué hubiese si a The Stooges no les hubiese comido la vida la droga? Quizás hubiesen sido más grandes, o quizás, simplemente, no hubiesen sido. Tras un tercer disco que no cumplió las expectativas, una vida de alcohol y nieve perpetua, la muerte de Alexander y las entradas y salidas de rehabilitación, The Stooges se desintegraban. Habían vivido poco, pero acabaron influyendo a generaciones -Sex Pistols, The Clash, The Damned- que acabaron influyendo a las generaciones que han influido a las generaciones de hoy, incluso a los millenials. Como ejemplo, la colaboración con Ke$ha, aunque el terrorismo escénico está pidiendo a gritos una unión Iggy Pop - Miley Cyrus. Tan sólo hay que ver la actualidad de la que puede presumir el hombre que nunca quiso que se le etiquetara en ningún género ni en ningún movimiento. Iggy es Iggy.

Pero si algo hay que reconocerle al creador de 'We Will Fall' es la fidelidad para con sus Stooges

De la misma forma que dinamitó el rock, Iggy siempre parecía querer dinamitar su carrera. David Bowie se lo llevó consigo a grabar a Reino Unido y acabó devolviéndolo pensando que poco se podía sacar de un cerebro achicharrado por la heroína. Pero si algo hay que reconocerle al creador de 'We Will Fall' es la fidelidad para con sus Stooges. Varias veces a lo largo de su carrera se ha llevado consigo a los Asheton -Ron murió en 2009 y Scott el pasado 2015-, aunque al final el experimento no acabase de funcionar. Incluso a James Williamson, el guitarra que entró en The Stooges tras la salida de Alexander, le obligó a abandonar su carrera como ingeniero electrónico y volver a girar con el grupo, 20 años después de haber abandonado la farándula.

Iggy Pop, el último superviviente de una ruleta rusa de drogas
Limpio y desintoxicado, y aunque ahora se esconda bajo capas de mantas y mantas, Iggy Pop no puede ocultar las muescas de dos docenas de discos -en solitario y con The Stooges- y los casi cuarenta títulos de su filmografía. A sus 69 años le da igual liarse a tiros en una película de bajo presupuesto que arriesgarse a volver a partirse la piñata en una nueva zambullida entre el público. Mientras no se aburra, seguirá sobreviviendo. Y es que, como él mismo dice, "si no aterrorizo, no soy Pop".

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