Falcones presenta la secuela de 'La Catedral del Mar', un libro para turistas de la literatura
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'los herederos de la tierra'

Falcones presenta la secuela de 'La Catedral del Mar', un libro para turistas de la literatura

La primera entrega fue publicada en 42 países, traducida a más de 30 idiomas, vendió más de seis millones de ejemplares y rebautizó uno de los edificios más hermosos del gótico catalán

Foto: Ildefonso Falcones presenta 'Los herederos de la tierra'. (EFE)
Ildefonso Falcones presenta 'Los herederos de la tierra'. (EFE)

El abogado y millonario Ildefonso Falcones presentaba este miércoles en Barcelona la secuela de 'La Catedral del Mar' ante medio centenar de periodistas. En este nuevo tocho, de nombre y maneras kenfolletianos —'Los herederos de la tierra'— reaparecen personajes de su primer 'best-seller'. La trama, tan medieval como en la primera parte, se desarrolla en el barrio de la Ribera (hoy gótico) y el Raval, que en tiempos de la peste bubónica olía más o menos como un domingo cualquiera a las siete de la mañana.

El lanzamiento de la primera parte hace 10 años fue una catástrofe literaria en el sentido de los bostezos de las placas tectónicas. Desde entonces, el libro se ha publicado en 42 países, traducido a más de 30 idiomas y vendido más de seis millones de ejemplares, pero lo más acojonante desde el punto de vista barcelonés es que ha rebautizado uno de los edificios más hermosos del gótico catalán: la Basílica de Santa María del Mar, ahora conocida por los turistas embadurnados en crema solar factor 60 como Catedral del Mar.

Su nuevo 'best-seller', con una primera edición de medio millón de ejemplares, arranca en las Atarazanas Reales, joya del gótico civil europeo donde actualmente está el decadente y hermoso Museo Marítimo de Barcelona. Ildefonso Falcones, pantalón marrón, lujuriosa camisa abierta hasta el tercer botón y un estilo gatuno a lo César Antonio Molina en el cabello, posaba ante un semicírculo de fotógrafos con la reproducción a escala real del Galeón de Juan de Austria a sus espaldas.

Uno de los edificios más hermosos del gótico catalán ahora es conocido por los turistas embadurnados en crema solar como Catedral del Mar

A su lado estaba Lucía Conte, profesora de Historia de la Universidad Pompeu Fabra. Conte es la mayor beneficiada del éxito de Falcones después del propio autor y el grupo Pengüin Random House. Fue ella quien presentó hace 10 años 'La Catedral del Mar' en una visita turística por el barrio gótico de Barcelona. El maridaje de turismo y novela de masas tuvo suficiente repercusión para convertir a Conte en una emprendedora. Me contaba Llucía Ramis, presente en la comitiva de periodistas, que había levantado un emporio de visitas turísticas a raíz de 'La Catedral del Mar', y que había hecho más fortuna con esto que la viuda de Cela.

¿Una nueva ruta turística?

¿Estábamos ante el nacimiento de una nueva ruta? Posiblemente. Nos distribuyeron petacas con auriculares como a japoneses desnortados y nos dirigimos a los barrios de la novela con un sentimiento de jubilados que bajan del autobús del Imserso. Flotaba una sensación de desánimo entre los periodistas porque no faltaban en el grupo novelistas minoritarios.

-Saqué un libro el año pasado —decía uno a mis espaldas— ¿te acuerdas?

-¡Ay, no!

-Bueno, te lo pasaré.

Los intentos de endosar el librito a un compañero periodista para ver si lo saca por ahí en alguna revistilla no son raros en esta clase de eventos, como tampoco lo es que el esfuerzo en relaciones públicas no sirva para nada. Esto suele provocar miradas recelosas y un punto de cinismo hacia el autor que presenta su libro, pero la frustración no hizo diana esta vez porque antes de la segunda parada Falcones había desaparecido. La comitiva persiguió a la Conte hasta el Hospital de la Santa Cruz, donde los mendigos juegan con un ajedrez gigante, y después hasta la plaza del Rey. Allí nos reencontramos con Falcones y tuvo lugar una rueda de prensa.

Falcones escribe libros para turistas de la literatura, la clase de lector que se deja caer una vez al año por una novela como en un viaje organizado

De esta experiencia extraigo una conclusión valiosa. Falcones escribe libros para turistas de la literatura. Me refiero a la clase de lector que se deja caer una vez al año por las páginas de una novela con la actitud del cliente de una agencia de viajes organizados. Quiere vivir experiencias, pero no está dispuesto a que el viaje deje cicatrices. Durante el paseo, atravesamos escenarios literarios de primer orden en los que nadie se detuvo. Sorteamos las murallas de 'La ciudad de los prodigios', de Mendoza, flanqueamos los portales del Watusi de Casavella, los bares de Vázquez Montalbán y los tristes adoquines endecasílabos de José María Fonollosa.

De la misma forma que el turista que llega a Barcelona se limita a las tiendas, las terrazas pútridas, los museos y las iglesias, el turista literario salta sobre los abismos de la existencia reservados al lector habitual. Al menos los lectores de Falcones, todo hay que decirlo, no se indigestan con turbias paellas precocinadas.

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