entrevista a stuart staples, líder de la banda

Tindersticks, la experimentación y la oscuridad asaltan el Price

El vocalista y líder de la banda nacida hace 25 años en Nottingham repasa su último disco, la muerte de Lhasa De Sela, su relación con Claire Denis y su búsqueda de nuevas emociones

Foto: Stuart Staples, el primero por la derecha, junto al resto de miembros del grupo Tindersticks
Stuart Staples, el primero por la derecha, junto al resto de miembros del grupo Tindersticks

Era algo hipnótico. Lento, oscuro. Una electrónica extraterrestre e irresistible. Una versión del 'Put Your Love In Me' de la banda de 'soul' Hot Chocolate -que en 1975 alcanzó la gloria con su tema 'You Sexy Thing'- que parecía venir de otro planeta. Fue un flechazo que llevaba la firma de Tindersticks, un grupo nacido en Nottingham (Reino Unido) en 1991 que en estos 25 años de trayectoria se ha convertido en un grupo de culto gracias tanto a sus álbumes de estudio como a sus bandas sonoras junto a la directora francesa Claire Denis.

Este jueves, la formación inglesa actúa en el Teatro Circo Price de Madrid, donde presentará su décimo disco de estudio 'The Waiting Room', que salió a la venta el pasado mes de enero. Antes del concierto, el vocalista y líder de la banda Stuart Staples reflexiona sobre su trayectoria, sus bandas sonoras junto a Claire Denis y la exploración en el arte, una obsesión que ha convertido a Tindersticks en un auténtico grupo de culto.

Tindersticks, la experimentación y la oscuridad asaltan el Price

PREGUNTA. En enero de 2016 publicasteis vuestro último álbum de estudio, 'The Waiting Room', que viene con 11 temas que habéis querido acompañar de sus once respectivos cortometrajes. ¿De dónde surgió esta idea?

RESPUESTA.  Se me ocurrió después de formar parte del jurado de la sección de cine experimental del Festival de Cortometrajes de Clermont Ferrand -uno de los más prestigiosos del mundo en su ámbito- en 2012. ¿Tú sabes la energía que tiene ese lugar? Para mí era una experiencia nueva. Estuve una semana allí y no me esperaba tal cantidad ideas y dinamismo. No me imaginaba ni siquiera el presupuesto del mundillo de los cortometrajes. Y en esa semana que estuve me sentí muy acogido. Incluso me hice amigo de Calmin Borel, director del festival. Al final del 2014, 'The Waiting Room' existía como una especie de boceto. Faltaban cosas, pero ya sabíamos el principio, el medio y el final del disco. Entonces volví a hablarle a Calmin de la idea; él me sugirió nombres de directores con los que podría trabajar. Con algunos de ellos sentí instantáneamente que eran los adecuados para algún tema. Con otros no. Así que fue un proceso gradual para encontrar el director apropiado para cada tema. Al final fue una forma de casi dejarse llevar.   

P. A lo largo de tu carrera cantaste en varias ocasiones con Lhasa de Sela. El 1 de enero de 2010, De Sela murió de cáncer de mama a los 37 años. Pero en 'The Waiting Room', seis años después, vuelves a interpretar con ella 'Hey Lucinda'. ¿Cómo ha sido volver a oírla y trabajar con su voz?

R. Durante más de cuatro años fui incapaz de escuchar su voz. No me resultaba posible. Pero una de las cosas positivas de trabajar en estudio es que todo puede ser maleable todo el tiempo. Allí no tengo que esperar a llegar donde quiero, a tocar lo que quiero tocar. Una tarde, simplemente volví a escuchar los dos micros en la habitación, cantándonos la canción el uno al otro. Y la escuché de una manera diferente. Mi idea ya no era la de una canción que tenía que terminar y que habíamos grabado en Montreal años atrás. Era como un momento perdido en el tiempo, y para mí era importante acabar lo que hicimos, y de la forma que habíamos hablado en su momento. Tenía que acabarla. En los últimos cuatro años, cada vez que subía al escenario y cantaba 'Sometimes it hurts' -un tema que solía cantar con la canadiense- era una forma de conectar con ella. Y de la misma forma pienso que es una forma de sentir la conexión con ese momento, de sentir su presencia. Hoy me siento muy feliz de haberla conocido. Tuve mucha suerte.

P. Este jueves 21 actuáis en el Teatro Circo Price de Madrid. En vuestros álbumes de estudio, como en 'The Waiting Room', habéis querido experimentar con diferentes disciplinas artísticas. ¿Hacéis lo mismo en vuestros directos?

R. Creo que en este momento el grupo pivota alrededor de la relación de nosotros cinco, también sobre el escenario. Es un espectáculo muy puro. Estamos intentando hacer las cosas lo más sencillas posible, y esperamos que eso llegue al público de la misma forma que nos llega a nosotros. Me gusta unir nuestra música a los cortometrajes, por ejemplo, pero no me gustaría que nuestra música tuviese que existir sólo en un marco o ambiente determinado. Nuestra música tiene que poder escucharse donde sea. Asisitir a un concierto está más relacionado con abrirse a sentirse involucrado y dejarse llevar por la música. Además, Madrid es una ciudad muy especial para nosotros y siempre estamos deseando actuar aquí.

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P. El nombre de Tindersticks está muy relacionado con el de la directora francesa Claire Denis, con la que empezasteis a colaborar hace dos décadas. Para este 2016 está previsto el rodaje de 'High Life', su nueva película junto a Robert Pattinson y Patricia Arquette. ¿Qué deparará vuestra próxima banda sonora para el nuevo filme de Denis?

Siempre que trabajamos con Claire es algo nuevo. Siempre nos hace explorar nuestra música de una forma diferente. Por el momento sólo estamos en conversaciones, pero estoy deseando involucrarme profundamente a finales de año. En este momento es algo abierto y emocionante; aunque todavía no ha empezado a rodar, porque está previsto para final de año, se puede decir que ya está a la vuelta de la esquina.

P. Es la séptima colaboración con Denis. ¿Cómo surgió este vínculo en primer lugar?

R. Ella estaba escribiendo 'Nenette y Boni' y había estado escuchando nuestro segundo álbum. Bastante, creo. En él hay un tema que se llama 'My Sister' que ligaba mucho con lo que estaba trabajando en su guión, entonces. Nos buscó al final de un concierto que dimos en París [Staple cree que en La Cigalle, Denis en el ahora infausto Le Bataclan] y nos pidió si podía usar nuestra música. Entonces empezamos una conversación que nos llevó a proponerle simplemente hacer la banda sonora de la película. Ella dijo: “Claro, genial”. Todo empezó ahí, pero no nos esperábamos que fuese a ser una relación tan larga.

P. ¿Y cómo es vuestro método de trabajo? ¿Antes la música o la imagen?

R. La mayor parte de la información la obtenemos hablando con Claire, cuando en los primeros momentos está pensando en qué es lo que le interesa para decidirse por hacer una nueva película. Por ejemplo, en 'Trouble Every Day' (2001), desde el primer momento hablaba de la película de una manera muy romántica, así que nuestra banda sonora resultó muy romántica. Pero nuestra propuesta le hizo incluso replantearse el comienzo de la película, así que supongo que es una relación de ideas que van y vienen. Igualmente, cuando Claire me enseñó el inicio de '35 rhums' (2008) inmediatamente pensé en una pieza en la que David [Leonard Boulter, miembro de Tindersticks] había estado trabajando. Cuando llegué a casa las puse juntas y funcionaban tan a la perfección… No creo ni que Claire pensase en poner música en el inicio de esta película, pero cuando lo vio pensó que era irresistible. La verdad es que hay muchos caminos diferentes.

Tindersticks, la experimentación y la oscuridad asaltan el Price

P. Por tu forma de hablar se trasluce que te interesa mucho la experimentación. ¿Piensas en Tindersticks más como un grupo de exploración o más como una banda de música perfectamente catalogable?

R. Tuvimos dos encarnaciones. La banda original, cuando nos juntamos, era un grupo de chicos jóvenes cuyas vidas se cruzaron. Esa banda recorrió su camino, que llegó al final en 2003. Desde entonces, lo siguiente que hice fue un disco en solitario para intentar entender mi propia música, lo que quería hacer. Todo giró en torno a la exploración. La banda se reencontró a sí misma con una forma diferente y miembros diferentes. Y diferentes objetivos. Cada paso que hemos dado desde entonces ha sido fascinante. La gente está empezando a darse cuenta, a pillarlo; desde hace bastante tiempo no somos el tipo de grupo que saca un disco, se va de gira, y luego saca otro disco. Está bien vivir esa parte de la industria, y nos divierte, pero hay muchísimas más cosas interesantes que podemos hacer. Trabajar con Claire ha sido siempre una inspiración pero también nos pide siempre que exploremos algo más allá en nuestra música. En su día fue 'Una mujer en África' ('White Material', 2009) cuando nos encontramos con la forma más abstracta de hacer música.

P. ¿Más que en 'L'intrus' (2004), que es una película maravillosa que explora un tipo de narración muy alejado de los cánones?

R. Me alegra que digas eso. Entonces estábamos pasando una época difícil. Para mí y para Claire, cada uno a su manera estábamos buscando algo. Y pasó que nos cruzamos en esos momentos duros. Siempre que veo esa película pienso que debería haber hecho una música más fácil para que la gente pudiese acercarse mejor a ella. Creo que los dos fuimos en este caso bastante intrincados, así que es genial encontrar a gente que siente algo tan fuerte por esa película, porque yo también siento algo muy fuerte por esa película.

P. Y este 2016 también se cumplen 25 años del nacimiento de Tindersticks. ¿Alguna vez pensaste que llegaríais al cuarto de siglo?

R. La verdad es que no. Las ideas están enfrente tuyo, te mueves persiguiéndolas y avanzas, y de repente miras a tu alrededor y han pasado ¡25 años! No teníamos ninguna aspiración, aparte de levantarnos con esas ideas y encontrar el camino para explorarlas. Creo que la existencia de la banda tiene que ver sobre todo conmigo, con David y con Neil, y con nuestra amistad, que venía de antes de formar el grupo. Y que sobrevivió la primera ruptura de la banda y que pedía convertirse en otra cosa. Afortunadamente, también hemos conocido a gente como Dan McKinna y Earl Harvin que forman parte del grupo desde hace seis o siete años. Nos han traído nuevas perspectivas, nuevas ideas y un nuevo directo que se ha hecho más fuerte. Tiene que ver mucho con conocer ese tipo de gente que producen un impacto en tu vida y en tu música.

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P. ¿Y estas nuevas ideas de dónde vienen? ¿Qué o quién las inspira?

R. Mi mujer, Suzanne Osborne, es pintora y ha tenido un impacto enorme en la forma en la que pienso sobre la música. Ella es mi primer punto de contacto y de reacción acerca de una idea, y la aproximación de una forma más visual a la música también se lo debo a ella. No creo que fuese la misma persona, ni siquiera creativamente, sin este largo viaje en el que me embarqué con una pintora, desde luego.

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