entrevista con la banda cumbiera

Chico Trujillo, los últimos reyes de la pachanga

El grupo chileno, de creciente popularidad, actúa hoy en el Festival Charco

Foto: Chico Trujillo
Chico Trujillo
Autor
Tiempo de lectura6 min

Chico Trujillo son una de las experiencias musicales más alegres que se pueden disfrutar sobre un escenario. Formados en 1999, han ido creciendo cada año en popularidad a ambos lados del Atlántico. "Al principio, En Europa solo venían a vernos chilenos, ahora tocamos en Francia y a Alemania y cada vez se ven más cabecitas rubias", coinciden.

Charco
Charco

La pachanga que monta este grupo de diez miembros suele ser memorable. Quedamos en un bar para hablar con Sebastián Cabezas (trompeta), Juan Gronemeyer (batería) y Rodolfo Fuica (percusión). Falta Aldo Asenjo “El Macha”, líder y letrista del grupo, con fama de reacio a los micrófonos. El ruido en el local es tan grande que cuesta distinguir qué dice cada uno, pero se muestran tan de acuerdo en todo que no pasa nada por unificar las tres voces. Su actual gira pasa por el Festival Charco (hoy domingo en Madrid), Pirineos Sur (Huesca, 29 de julio), Iboga Summer Festival (Tabernes de Valldigna, Valencia, 30) y Barcelona (31). Lo más probable es que no se arrepientan de darles una oportunidad.

PREGUNTA. La penúltima vez que tocasteis en España, la sala Penélope de Madrid no os dio tiempo para hacer un bis y acabasteis tocando en la calle. Os tuvieron que parar dos coches de policía. ¿Hubo multa?

RESPUESTA. Jajaja…Nos acordamos. No pagamos nada. Quizá multaron a la sala. Por suerte había mucha gente alrededor escuchando y la policía se puso a hablar con ellos y no llegaron a preguntarnos nada.

P. ¿Algún problema con la autoridad en Chile?

R. No, hemos llegado al punto en que somos tan populares que la policía nos defiende. El orfeón de Carabineros tiene en su repertorio 'Loca', nuestra canción más famosa. Diez o quince años atrás sí había problemas, pero poco a poco la policía ha ido perdiendo su aura de impunidad. Durante los noventa se evaporó el poder absoluto del que disfrutaban con la dictadura. Siguen siendo una herramienta de estado, que usan para reprimir las demandas de los estudiantes. También hay muchos tipos de policía: los de los pueblos son más tratables que los de las ciudades. Quienes han tenido conflictos de verdad son grupos punk: hace veinte años a la salida de sus conciertos estaba la policía esperando para pegar a cualquiera que se cruzasen. Era todo palos, cuchillos y cadenas. Veníamos de un golpe de Estado que mató a Víctor Jara y expulsó a Inti-Illimani y Quilapayún.

Chico Trujillo, los últimos reyes de la pachanga

 

P. El leído que en Chile la cumbia representa el sonido popular, frente a bailes como la cueca, que Pinochet convirtió en folclore oficial. ¿Hasta qué punto es cierto?

R. Es una forma de verlo. Es cierto que la cumbia fue maltratada y encasillada por la dictadura. Para ellos, era el sonido de los estratos pobres. Al mismo tiempo, la cueca también era mirada así. Hay un cueca popular que se llama cueca chora y otra de salón, que es la que adoptó Pinochet. La cueca chora habla de alcohol, mujeres, crimen, fiesta y trabajos en el campo. Eso viene de los guasos, del agricultor chileno, que usa poncho y sombrero chupayo. Luego el patrón hizo su versión de la cueca, que es la que promovió la dictadura. Los chilenos somos un poco los ingleses de América y eso exige mirar por encima del hombro todo lo que suena popular. En Chile sigue habiendo clasismo, pero sobre todo entre la gente mayor, que no acaban de aceptar a los migrantes colombianos, peruanos y dominicanos. Los jóvenes han mejorado mucho en ese aspecto, pero  la mitad de la población sigue votando a una derecha ultra y fascista.


P. ¿Chico Trujillo está vinculado a causas sociales concretas?

La mitad de la población chilena sigue votando a una derecha ultra y fascista

R. Sí, causas como la reivindicación de territorios para los mapuches, la educación gratuita y de calidad y todo lo que signifique ir en contra de la maquinaria de robo estatal. En verano giramos mucho por Chile y siempre hay alguna empresa que está intentando usurpar algo, así que damos difusión a las campañas en contra. También apoyamos iniciativas pequeñas de barrios periféricos, donde la situación es muy dura. Por ejemplo, en Navidad tocamos en un barrio vulnerable, lleno de traficantes. Lo hacemos de vez en cuando: actuamos en canchitas modestas, casi sin amplificación. Se trata de dar un poco de alegría y atraer a gente a encuentros vecinales donde se intercambian ideas para afrontar los problemas. Además nos interesan causas ecologistas de acceso al agua, los problemas de la Patagonia..


P. Vuestras letras no son especialmente políticas. ¿No os tienta ese camino?

R.  Hay temas como 'Chatito' que tiene su aspecto social, pero tirando a poético. Unas letras con contenido político son más propias de grupos como Sol y Lluvia, que van mucho más directos. Quizá en el próximo disco metemos alguna más, pero no estamos seguros. Tenemos una nueva que se llama 'El polluelo' sobre cómo el sistema te come y no te deja prestar atención a las cosas importantes. Son consejos a alguien joven sobre lo que hemos aprendido de la vida. Pero, bueno, también hemos grabado una pieza de quince minutos que se llama 'Oda al pulpo a la gallega'.

Chico Trujillo, los últimos reyes de la pachanga

 

P. He leído que tenéis una relación problemática con los medios de comunicación.

R. En Chile no hay apenas periodismo musical, gran parte del que tenemos es muy malo. Nos negamos a participar en festivales televisados, pero no porque estén las cámaras, sino porque tienen más que ver con la farándula que con la música. Hay muchas modelos y están patrocinados por marcas, que es algo con lo que no conectamos. Más que conciertos son shows. Sobran bandas encantadas de participar en este tipo de espectáculos, así que tampoco creo que nos echen de menos. Sencillamente estamos en otra onda.

P. Aquí se os relaciona con la tradición de Mano Negra y Los Fabulosos Cadillacs. ¿Os sentís cercanos?

R. Fueron grupos que nos influyeron en su momento. Ahora no tanto. Se escuchaban un montón cuando éramos chicos, pero no diríamos que marcaron al grupo, al menos de manera consciente. Más que bandas, lo que nos influye es el concepto de fiesta popular que queremos ofrecer, de la que se pueden sacar ideas desde Los Jaivas hasta Violeta Parra, pasando por toda la tradición de la cumbia. Es la música que hemos recogido y que procesamos a nuestra manera. Por ejemplo, Violeta Parra le dio un aire de locura al folclore que nos encanta. De los modernos, sentimos afinidad con Ana Tijoux, con quien compartimos manager, también con artistas como Anarkía Tropikal, Banda Conmoción y Chorizo Salvaje.  

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

Lo más leído