noches del botánico

Comedia, rock duro y 'kitsch' en el concierto de 2Cellos en las Noches del Botánico

El dúo de chelistas croatas que arrasa en todo el mundo con sus versiones de éxitos pop ha conseguido colgar en cartel de "no hay entradas" en su actuación en Madrid

Foto: El dúo croata de violonchelo 2Cellos
El dúo croata de violonchelo 2Cellos

El día anterior el mismo escenario le había besado los pies a una leyenda viva del punk rock. Patti Smith paseaba su larga melena plateada frente a las gradas del Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la madrileña Ciudad Universitaria, en el marco de las veraniegas Noches del Botánico. Pero en la noche del sábado el público era totalmente diferente. Incluso opuesto. Parejas de mediana edad. Algún grupo aislado de jóvenes. Niños y abuelas, familias al completo, de uno, dos tres y cuatro hijos.

Porque el sábado era el turno de 2Cellos, el dúo de chelistas croatas que está arrasando por todo el globo, que ha compartido tres años de gira mundial con Sir Elton John -quien los ha comparado con, ejem, Jimi Hendrix- y cuya fórmula de éxito -entradas agotadas a su paso por Madrid- ha consistido en mezclar versiones de himnos del pop con ejecución a base de cello y puro nervio balcánico.

Un comienzo frío

Todavía con el sol pegando con la saña del julio madrileño le tocó al cantautor Antonio Rivas la no siempre agradecida misión de calentar a un público -al principio- paradójicamente frío. “¿Qué tal, Madrid?”. Silencio absoluto. Repetimos. “¿Qué tal, Madrid?”. Un gélido “bieeeen” como respuesta. Rivas lo intenta. Interpela al respetable. Sube el volumen. Se encomienda a San Jon -Bon Jovi- con una versión del 'Living On A Prayer' que por fin logra arrancar los primeros cánticos y aplausos.

Todavía con el sol pegando con la saña del julio madrileño le tocó al cantautor Antonio Rivas la no siempre agradecida misión de calentar al público

El sol se pone y el escenario se despeja. En el centro, una batería. Frente a ella, dos banquetas. Una luz azulada las baña. Se encienden los focos rojos, Luka Sulic y Stjepan Hauser entran a paso de rock, pero al ritmo de “oles” y “vivas”. Vaqueros, camisetas negras. Es la primera vez en la noche que se vacía la cola del puesto de perritos. Los abuelos, las madres, los niños se suben emocionados a las sillas.

Han pasado cinco años desde que 2Cellos se dieran a conocer en Youtube gracias a un vídeo en el que reinterpretaban 'Smooth Criminal' de Michael Jackson. Cientos de miles de visitas en menos de una semana y un contrato discográfico después, los croatas levantan pasiones allá por donde pisan. “En Croacia ya no hay suficientes profesores ni conservatorios donde aprender chelo”, comenta Stjepan. Todos los niños croatas quieren ser chelistas. Son ídolos nacionales. "Elton John nos comparó con Jimi Hendrix, lo que es increíble viniendo de una leyenda así. Nos llamó por teléfono. Fue un milagro, un sueño hecho realidad, no nos lo podíamos creer. Después de girar con él por todo el mundo durante tres años, al final nos hemos convertido en muy buenos amigos".

Del clásico al rock duro

El concierto comienza con perfil bajo. Algo de clásica para abrir boca. Guiños a los asistentes, en español, en inglés, una vis cómica muy bien explotada, antes de entrar con los primeros acordes de 'Where The Streets Have No Name' de U2 que vuelve a levantar -con más intensidad si cabe- los “oles” y “oé oé oés” de pista y gradas. Luka y Stjepan conocen bien los trucos del espectáculo y, sobre todo, a su público. "Buscamos los temas que nos gustan de los artistas que nos gustan y que se pueden ajustar al chelo. Simple", explica Luka.

"Buscamos los temas que nos gustan de los artistas que nos gustan y que se pueden ajustar al chelo. Simple", explica Luka

Y aunque empiezan con versiones algo predecibles de temas como 'Viva La Vida' de Coldplay, 'Resistence' de Muse o 'With Or Without You', de nuevo de U2, 2Cellos sorprenden en su faceta más dura. La batería, hasta ahora vacía, entra grave y pesada para anunciar la llegada de un 'Thunder' de AC/DC nada desdeñable. Y, comprensiblemente, el público enloquece. Abuelas incluidas.

Cuando los dos amigos de Zagreb se reunieron en Londres y decidieron fusionarse en 2Cellos, buscaban “hacer algo diferente”. Y, desde luego, interpretar 'Vodoo People' de The Prodigy a base de chelos o ver a un chelista imitando los saltos de Angus Young mientras suena 'Highway To Hell' de AC/DC es, cuanto menos, osado. Incluso el aire ligeramente 'kitsch' de la propuesta muestra cierto encanto. En las pantallas las llamas se superponen a los dos músicos mientras hacen muecas y se escuchan las carcajadas de los asistentes ya no en estéreo, sino en 9.1.

2Cellos es como una cazadora reversible y también consigue atraer al rock y la electrónica más duros a un público de perfil más clásico

Si bien se ideó como una forma de acercar la música de cámara y orquesta a los neófitos a través del tirón del rock y el pop, 2Cellos es como una cazadora reversible y también consigue atraer al rock y la electrónica más duros a un público de perfil más clásico: respetables padres de familia moviendo cuello y cabeza a golpe de The Prodigy. Pantalones chinos zapateando con 'Thunderstruck' de -de nuevo- AC/DC. Cabellos canos botando con 'Smell Like Teen Spirit' de Nirvana. Lo mejor de dos mundos, como cantaba esa gran filósofa contemporánea que era Hannah Montana.

Y esa es también la filosofía del dúo, que alterna conciertos acompañado de la Orquesta Sinfónica de Londres con, por ejemplo, una actuación en Zagreb mano a mano con los Red Hot Chilli Peppers, la colaboración que "más memorable" le resulta a Stjepan. "Fue increíble. Había mucha gente, tocábamos en nuestra ciudad, fue todo muy improvisado, muy espontáneo, mágico".

Para el final del concierto Lukay Stjepan se han reservado los fuegos artificiales. El público ya está totalmente entregado. Los chelistas cocinan un popurrí de pop, 'slapstick comedy' más la obertura del 'Guillermo Tell' de Rossini. Los focos se 'estroboscopifican', los niños corren, las madres aplauden, los jóvenes apuran sus 'minis' de cerveza, las dependientas del puesto de perritos respiran aliviadas y los músicos culminan en una especie de trance 'berserk'. Y así, noche tras noche. Les espera Eslovaquia. Y República Checa. Y Mallorca y Girona a finales de mes. Es un producto perfectamente estudiado que, sin duda, funciona. Porque hoy la clásica sin envoltorio no vende. Y 2Cellos no sólo persigue lo mejor de dos mundos. Es un cuatro por uno: la comedia, lo 'kitsch', la clásica y el rock duro en un 'pack' indivisible. Estamos que lo damos, que lo regalamos.

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