más protección y límites en el sector

¡Extra! ¡Extra! Los figurantes también tienen derechos

Por primera vez se regula el trabajo de los extras de cine y televisión con un convenio

Son los dothrakis que acompañan a Daenerys Targaryen y los inmaculados que la defienden, pero también los fanáticos de la fe en King's Landing. También son aquella señora que hace la compra tras el protagonista de la película o el grupo que está en un parque mientras pasea la pareja de la serie de turno. Los extras son tan imprescindibles como el resto del equipo en una producción. Muchos optan por este trabajo para conocer a un actor o un director que les encanta, otros son estudiantes de arte dramático, actores que empiezan o a la caza de una oportunidad y, especialmente en estos tiempos, cualquiera en busca de un trabajo rápido con el que ganar un poco de dinero. 

Los figurantes están estos días de enhorabuena. Por fin, y tras dos años de negociaciones, se ha aprobado el primer convenio colectivo del sector tras décadas persiguiendo una regulación laboral que dejara claros sus derechos. Para empezar, explica Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores, se determina que figurantes son "aquellos que no hacen interpretación, es decir, que no tienen frase". Puede parecer una obviedad, pero este era uno de los principales problemas con los que se encontraban los extras. "Es una actividad que nunca ha estado regulada. Es un sector que siempre ha estado desprotegido, lo que ha provocado una explotación continua. Era la asignatura que teníamos pendiente y, sobre todo, dejar muy claro qué es ser figurante y actor".

"Desde que yo empecé en 1981, curiosamente se cobraba lo mismo. Antes eran 5.000 pesetas y hasta ahora, 30 euros"

Porque esa es la delgada línea que cambia, y mucho, las cosas. Empezando por el salario. El convenio de figuración regula ahora el salario mínimo: pasa de 31,03 euros por jornada, en teoría, de ocho horas a 41 euros, e irá creciendo hasta los 46 euros en 2016. Pero si dicen una frase, ya tendrán que cobrar como un actor de pequeñas partes, es decir, más de 159 euros si hablamos de cine (138 para los filmes de bajo presupuesto) y de 153 euros en televisión.

"Este era el punto que más lagunas tenía y que provocaba más conflictos laborales", garantiza Guevara, sobre todo porque desde que él empezó "en 1981, curiosamente se cobra lo mismo. Antes eran 5.000 pesetas y hasta ahora, 30 euros". Pero además, se concreta que se deben pagar horas extra (12,50 euros), un complemento por jornada especial o por manutención, y también se contemplan los desplazamientos o las zonas de descanso. 

Rodaje de 'Los últimos de Filipinas'. (EFE)
Rodaje de 'Los últimos de Filipinas'. (EFE)

Actor vs. fan

La mejor radiografía de la figuración la hace Guevara: "Es un colectivo muy heterogéneo". Por un lado, y ante la cada vez mayor abundancia de superproducciones en España, están los fans que aprovechan su trabajo en figuración para conocer a sus ídolos y, de paso, los secretos del rodaje. Un ejemplo que hemos visto en los dos últimos veranos son los miles de españoles (1.200 solo el año pasado) que han trabajado como extras en 'Juego de tronos' en ciudades como Sevilla, Almería, Girona o Peñíscola. Y fueron afortunados porque, además, ganaron 50 euros por jornada -ya se sabe, las producciones norteamericanas tienen mucho más dinero- y buenos elogios. 

"El año pasado, el nivel de los extras que tuvimos en España fue impresionante, y este ha vuelto a ocurrir. Nunca había coincidido con personas más trabajadoras y felices por estar aquí. Nos contagian a todos en el rodaje. Es un despligue de felicidad, confianza y responsabilidad. Ha sido una verdadera alegría", aseguró el pasado mes de abril Emilia Clarke, es decir, Khaleesi, sobre sus compañeros de rodaje en Almería.

Extras vestidos de Inmaculados en los Jardines del Castillo de Peñíscola durante el rodaje en 2015 de 'Juego de tronos'. (EFE)
Extras vestidos de Inmaculados en los Jardines del Castillo de Peñíscola durante el rodaje en 2015 de 'Juego de tronos'. (EFE)

También están aquellos que, como María, optan por pasar un día en un rodaje con amigos por simple curiosidad y, tras convertirse en reportero, 'groupie' y paseante, descubren que "es agotador". En el otro extremo están los actores, tanto los que empiezan como los que no encuentran trabajo. "Con la precariedad existente en el sector, muchos actores hacen figuración, cosa que otros tantos aprovechan para que digan algunas frases, pero también hay profesionales de la figuración o gente jubilada o en paro. No hay un dato, pero es muy generalizado que los actores pasen por la figuración. La gran parte de los que llegan a Madrid viven gracias a poner copas y a la figuración", asegura Guevera.

Este es el caso de Iñaki Nebreda. Es actor y ha trabajado como figurante en multitud de ocasiones. "He estado en producciones donde todo ha funcionado muy bien y otras que han sido un desastre. Lo bueno de este convenio es que sienta unas bases, porque cada uno hacía lo que le daba la gana e ibas a trabajar como figurante y te ponían dos frases, porque saben que eres actor, y se inventaban cualquier historia para no pagarte como tal. Ahora eso se ha acabado", asegura.

"Cualquiera puede ser actor en España, no hay regulación y muchas veces prima la imagen física por encima del talento o la preparación"Nebreda ha trabajado tanto en televisión como en cine. Asegura que empezó como figurante hace cinco o seis años "porque tenía interés en conocer este mundo desde la base. Mientras me preparaba para ser actor, en vez de trabajar en otra cosa, decidí trabajar en el medio". Prefiere no dar títulos concretos por no perjudicarse para futuros trabajos, pero sí cuenta que en una de las series en las que trabajaba de extra habitualmente "siempre tenías que hacer un poquito más. Es esa delgada línea en la que estás de bulto o contribuyes al desarrollo general de la acción. Me ha pasado desde saber que tenía frases antes de llegar a que me las dieran en el último momento porque el que lo iba a hacer no encajaba".

"El problema -prosigue- es que era un terreno de nadie. Si lo piensas, cualquier actor que esté empezando va a querer decir unas frases, pero entonces ya no eres un figurante. Además de que se recurre por igual a gente más o menos preparada. Cualquiera puede ser actor en España, no hay regulación y muchas veces prima la imagen física por encima del talento o la preparación. Además de que muchas productoras prefieren pagar a un fan que a un actor preparado, porque no tragamos con las mismas condiciones que la persona que, de repente, va a ver a un actor que le gusta y se encuentra que además le da la mano y se hace una foto. Se aprovechaban del vacío legal". Eso, remata, sin olvidar lo "ridículo" de los salarios. "Hoy se paga igual que en 2000. Unos 30 euros por un día de rodaje, que en muchas ocasiones es de 14 horas tranquilamente. Y si era fuera de tu ciudad, no te pagaban el desplazamiento. Ahora eso se ha acabado, aunque queda mucho hacer".

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