Una trilogía siciliana

Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte III: 'La ley del silencio'

La cara oculta del fundador del festival de música más importante de España en tres capítulos: de los orígenes modestos al triunfo, pasando por los cadáveres que quedaron en el camino

Foto: Festival Primavera Sound. (Efe)
Festival Primavera Sound. (Efe)

Durante tres días, en tres entregas, reconstruímos el nacimiento, expansión y consolidación del Primavera Sound como el festival hegemónico de la industria musical española que hoy conocemos. Este tercer y último capítulo, centrado en los últimos años, da cuenta del espeso telón de silencio con el que Gabi Ruiz, el gran capo del festival, ha tapado durante todo este tiempo cualquier atisbo de crítica a su persona y a sus actividades. Jamás en España un promotor ha apretado tanto las tuercas a la prensa y con tanta impunidad.

[Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte I: 'The Pulgoso Years']

[Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte II: 'The Soprano years']

La escena musical barcelonesa es una ostra que se contrae y se cierra en cuanto se pronuncia el nombre de Primavera Sound con una grabadora mediante. Todos saben cosas. Todos se burlan y se quejan. Todos tienen alguna historia. Pero nadie quiere hablar. Nadie quiere que aparezca su nombre. Todos preguntan por qué preguntas. Nadie quiere problemas. Quienes no tienen negocios con el Primavera, desearía tenerlos. Quien no les debe un favor, cree debérselo. Quien no les ríe las gracias, simplemente les teme.

Solo en círculos reducidos

El lector habrá advertido que la mayoría de citas de estos tres artículos no están acreditadas. Hay grabaciones y emails que demuestran su existencia, pero sus autores han pedido no ser mencionados. "No quiero mi nombre vinculado a nada que tenga que ver con Gabi Ruiz", pide un entrevistado. "Si te enfadas con el Primavera, lo sueles pagar", advierte otro. "Yo ya no tengo ninguna relación con ellos, pero sé cómo son y no quiero problemas", excusa un tercero. "Tengo que decir que, personalmente, a mí siempre me han tratado bien, pero prefiero que mi nombre no salga", regatea el cuarto.

"No quiero mi nombre vinculado a nada que tenga que ver con Gabi Ruiz", pide un entrevistado. "Si te enfadas con el Primavera, lo pagas", advierte otro

La frase en la que coincidieron más promotores durante las entrevistas para el reportaje 'El misterio de los festivales clon' fue: "Lo que he dicho de Gabi no lo pongas, por favor. No quiero problemas con él". La competencia prefiere mantener una distancia prudencial y falsamente cordial. Algo parecido sucede con discográficas y pequeños activistas de la escena indie. Dos minutos después de confirmar por teléfono una anécdota insignificante de hace casi una década y que acabó, ¡sorpresa! en retirada de acreditación, llega este email: "Tenemos grupos que quieren tocar en el Primavera y no quiero ningún problema. Te ruego que no hagas mención del incidente porque no quiero líos. Siento de veras ser tan tajante".

Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte III: 'La ley del silencio'

Esos parásitos necesarios

Aunque Gabi Ruiz siempre consideró a la prensa una panda de parásitos que vivían de sus conciertos, no hablaba en general. Siempre tuvo a sus periodistas favoritos. Pero Jordi Bianciotto nunca se contó entre ellos. En los 90 firmó un artículo sobre el club Moog donde decía que era la primera sala de Barcelona que programaba techno cada día de la semana. A Gabi le sentó fatal. ¡El Nitsa lleva años llenando la sala cada fin de semana! Ya, pero Bianciotto ha puesto 'cada día de la semana'. ¡Pero yo la lleno cada fin de semana! ¡Ya, pero él precisa que es 'cada día de la semana'! Y así, hasta 2012, año en el que el periodista catalán escribió un artículo de opinión en 'El Periódico de Catalunya' sugiriendo que la única mancha de un festival impecable era la escasa y muy poco visible presencia de grupos catalanes.

La cadena de insultos de Ruiz hacia Bianciotto y la tormenta que se desató está en google. Sólo cabe añadir unos detalles al relato de aquellos días de mayo. En un primer momento, Rockdelux se puso de parte del Primavera con el argumento de que "esas cosas no se pueden escribir en el medio oficial del festival". Traducción: si eres medio oficial, tu opinión queda embargada. Carrillo maniobró para calmar a Ruiz. Bianciotto era redactor de Rockdelux y aquello podía afectar a la revista. Pero no era fácil calmarlo. Enajenado en una oficina del Auditori del Fórum, insultaba por Twitter a políticos, opinadores, periodistas y todo el que se le pusiera delante.

'El Periódico' elaboró un artículo con los tuits más desquiciados de Ruiz. Estaba maquetado y hubiese sido la tumba del director del Primavera...

'El Periódico de Catalunya' elaboró un artículo de dos páginas en el que se reproducían los tuits más desquiciados de Ruiz. Estaba maquetada y lista para ir a imprenta. Hubiese sido la tumba profesional del director del Primavera. Se había concertado una comida entre un subdirector del diario y el festival. El escollo central era Bianciotto: Gabi Ruiz no estuvo presente pero su consigna era conseguir que el periodista no entrase en el recinto y la postura del diario era que solo el diario escoge qué redactor va a cubrirlo.

En un ataque de ira, Pablo Soler saltó de la mesa y dio por zanjada la reunión. Horas después, el diplomático Alberto Guijarro resolvió el asunto, Bianciotto recuperó su acreditación y cubrió el festival. Podría considerarse una batalla ganada, pero el combate seguiría. Y el papel de Carles Baena como jefe de prensa, primero externo y luego en plantilla, sería crucial. Él se encargará de tapar bocas. Llamará a la redacción de 'Rolling Stone' para explicar que Xavi Sancho no será acreditado ni por 'El País' ni por 'Rolling Stone'. Llamará también a 'El Periódico de Catalunya' para pedir que Bianciotto no asista a 'La Gala' de presentación del Primavera de 2013 en la sala Apolo. Bianciotto escribirá sobre el cartel del festival, pero desde su casa.

En 2014 llega la decisión de hacer pagar 50 euros a los periodistas que quieran cubrir el festival. Maniobra polémica, sobre todo, porque no se aplica a todos los periodistas. Los medios oficiales entran gratis. Eso sí, sus crónicas deben centrarse en lo musical. Como le gusta a Gabi. Since 1994.

Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte III: 'La ley del silencio'

Soy el Jesús Gil del indie

Conforme pasan los años se va haciendo más habitual esta macabra escena: Gabi se relame en la oficina del festival leyendo artículos de prensa en los que la prensa enemiga (enemigos en su cabeza) ya ha entrado en vereda y escriben con más suavidad que el año anterior. Testigos presenciales hablan de carcajadas. Es su fiesta y acredita a quien quiere. Y al que no le guste, que pague. Sí, claro, pero con esta táctica va generando un clima incómodo del que se derivan coberturas cada vez más neutras. Jamás en España un promotor ha apretado tanto las tuercas a la prensa y con tanta impunidad. La sensación de poder del Primavera es tal que Carles Baena es capaz de llamarte a casa a las 9.30 de la mañana para exigirte que retires un tuit.

Y con la prensa diaria no tiene suficiente. También hay que controlar a los blogueros y demás insectos molestos. En Barcelona corren cientos de historias sobre el marcaje del festival a cualquier voz crítica. Uri Amat (melómano, activista del underground y hermano del escritor Kiko Amat) publicó en la web Absolutzine el artículo '10 razones por las que no voy a ir al Primavera Sound'. Como ya aclaraba en el título que no iría al festival, no podía vetarlo. Pero el webzine era del sello B-Core, así que el Primavera exigió que se retirase el artículo, bajo amenaza de cancelar las actuaciones de los grupos de B-Core programados en la edición de 2007 del festival.

Gabi Ruiz está tan henchido de poder que hasta se ríe de sí mismo. "Soy el Jesús Gil del indie", suelta en su cuenta de Twitter. Es el clímax del nuevo rico.

Gabi Ruiz está tan henchido de poder que hasta se ríe de sí mismo. "Yo me veo más como el Jesús Gil del indie", suelta un 6 de febrero en su cuenta de Twitter. Gabi está que se sale. Es el clímax del nuevo rico. Cuelga fotos de las botellas más caras de vino y las mariscadas que se zampa en los restaurantes más exquisitos de la península. También alardea de la camisa de Marc Jacobs que acaba de comprarse en Nueva York. Cuentan fuentes muy cercanas que el sábado del Primavera de 2011, en un delirio que le duró pocas horas, valoró la posibilidad de volar a Londres, ver la final de la Champions de Wembley regresar al recinto del festival de madrugada.

Su barcelonismo confeso le llevará a conocer en persona a otro de sus ídolos: el expresidente del Barça Joan Laporta. Incluso hará campaña a favor de su reelección desde las redes. No hubo manera, ganó Bartomeu. Pero la amistad Laporta-Ruiz queda ahí. Seguramente, promovida por otro laportista confeso, David Carabén, cantante de Mishima (uno de los grupos proscritos para el Primavera cuando publicaban sus discos en Sinnamon) e íntimo del juerguista Laporta, pues fue su padre, Armand Caraben, quien consiguió que Johan Cruyff fichase por el Barça en 1973.

Tony Soprano y Joan Laporta: hagan la suma.

Cartel del Primavera Sound 2016
Cartel del Primavera Sound 2016

El año que nos metan caña en el foro...

En mayo de 2012 Gabi Ruiz hacía unas declaraciones en 'El Periódico de Catalunya' sobre el foro de comentarios del Primavera Sound: "Se ha creado una amistad. En ellos confío para saber cuáles son las cosas que han podido fallar de organización. Y a nivel de programación, de sus propuestas sacamos muchos grupos. El año en que en el foro nos metan mucha caña por un fichaje, tendremos un problema". Y tenía razón. Lo que no aclaró es que quién tendría un problema sería el que metiese caña.

A diferencia de la mayoría de entrevistados, Manel Peña no pide que no salga su nombre en el artículo. "¿Qué me harán? ¿Cerrarme el blog?", bromea. Peña fue de los foreros más activos del Primavera; más de siete mil mensajes desde 2007. El foro era un espacio virtual que Gabi manejaba con habilidad para generar fidelidad y sondear la opinión del pueblo llano: respondía en persona, pedía consejos... Algunos foreros pasaron a colaborar activamente con el festival elaborando listas de los grupos más interesantes del underground. "Un trabajo de comisarios por el que otros cobran y que hicimos gratis", lamenta Manel. Eso sí, Gabi organizaba cenas a las que convocaba hasta cincuenta amigos del foro y corría con todos los gastos.

No me extraña que no te acrediten. A ver si lo entiendes: esto es como si alguien monta una fiesta en casa y no invita a un vecino porque le cae mal

Todo iba bien hasta que empezaron a aparecer voces críticas con la línea que tomaba el festival: la feria masificada de gente y anuncios que es hoy y que algunos foreros detectaron hacia 2013. Peña fue uno de ellos. "Pero sin insultar", aclara. Entonces colaboraba en el blog By The Fest y en Rockdelux. Cuando en 2014 se le negó la acreditación de periodista, pese a que durante años entró invitado como forero amigo, ni sospechó que estaba en una lista negra. Pero en 2015 fue el único de los veintipico redactores de Rockdelux al que se negó acreditación. Santi Carrillo leyó los comentarios críticos que había hecho Peña años atrás y le soltó: "No me extraña que no te acrediten. A ver si lo entiendes: esto es como si alguien monta una fiesta en su casa y no invita a un vecino porque le cae mal".

Y, no contento con eso, le endosó una loa del festival leyéndole por teléfono los mil nombres del cartel. "Mi decepción no fue con el festival, sino con Rockdelux. Crecí leyendo esa revista", lamenta Peña. Por supuesto, dejó de colaborar allí.

Familiares de primera y de segunda

El éxito del festival es irrefutable y, en muchos aspectos, merecido. Es una de las empresas de la industria musical catalana que más trabajo genera. No solo entre los grupos musicales, sino también en puestos secundarios como las barras, la atención al público, el montaje de escenarios, los departamentos de prensa, marketing... Por eso cuesta encontrar en la ciudad aficionados que no tengan alguna relación directa con el Primavera Sound. Y también por eso, algunos de los profesionales más válidos del sector han acabado entrando en nómina de Murmur Town; ya sea en la discográfica, en la tienda, en la agencia de contratación o para reforzar algún departamento del festival. La empresa no ha dejado de crecer, la familia no ha dejado de aumentar. Y una vez dentro, muchos de estos profesionales pasan a obedecer ciegamente unas órdenes que tan solo dos años antes les parecían descabelladas.

La empresa no ha dejado de crecer, la familia no ha dejado de aumentar. Y una vez dentro obedeces ciegamente órdenes descabelladas

Y si el Primavera es un cortijo, Apolo es el jardín para las barbacoas. Tras unos años de tregua, Jaime Hernández, ya al mando de Houston Party, y Gabi vuelven a estar a matar. Mac McCaughan es amigo de Jaime desde que produjo a Lori Meyers, pero en 2011 su grupo, Superchunk, actúa en Apolo dentro del Primavera Club. Mac invita al promotor al concierto, pero este se resiste. Mac insiste: estará en su lista personal de invitados. Y entra. Cuanto Fra, uno de los más fieles escuderos de Gabi, ve a Hernández y a su estrecho colaborador Miguel Martínez monta en cólera y manda expulsarlos. El pobre cantante de Superchunk intenta interceder, pero no hay manera. La que ha liado. Tres minutos después, Hernández y Martínez están en la calle.

La 2, la sala pequeña de Apolo, es otra baza con la que el Primavera Sound ata en corto a la escena barcelonesa. La gestiona DJ Coco, subalterno de Ruiz, y la cede en condiciones ventajosas para que múltiples discográficas o agentes indies programen sus actuaciones. También a los grupos afines. Ofrecer la posibilidad de presentar tu música en una de las salas mejor acondicionadas de la ciudad es parte del pack Primavera. Y a cambio, ya se sabe, la boca cerrada. Lo que en Italia se llama omertá.

La 'famiglia' crece en todas las direcciones, pero como en todas las casas, no todos los parientes reciben el mismo trato. "Te podían considerar parte de la familia, pero la familia la cuidaban poco", critica un sobrino madrileño mal pagado. No dicen lo mismo otros grupos. "Me consta que Gabi le dice a Coco que nos trate bien. Sé que nos paga más para tenernos contentos", confiesa otro músico. En cualquier caso, quede constancia de que casi todos reconocen que el Primavera paga mucho mejor que el Sónar.

Por supuesto, e igual que pasa con la prensa, no todos los grupos y discográficas reciben el mismo trato. Aquí hay listas negras para todo. Un mánager escribe al festival para proponer a su artista y recibe la siguiente negativa de Abel Suarez (nombre real de DJ Coco): "Se de buena tinta que la última vez que tocó estuvo quejándose de horarios y demás". El mánager de Nacho Vegas ya ni lo intentará, después de que el asturiano hiciese circular por las redes el artículo de LaDirecta "Primavera Sound i UAB busquen estudiants de màster per treballar a 2,56 euros bruts l'hora".

El monopolio funciona (casi siempre)

Tras quince ediciones, el festival tiene inmejorables contactos con la mayoría de agentes internacionales y no para de fichar artistas veteranos, jóvenes valores de la escena indie para su sello: aunque ya hace un mes que Los Planetas se largaron. Así, su agencia de contratación también muerde con fuerza en el sector. Llevó un año la contratación del festival Cruïlla, aunque al siguiente se rompió el trato. Intentó sin éxito hacerse con la contratación del Vida y gestiona con discreción la del Low Festival.

Mientras tanto, pasan los años y cambian los directores del festival BAM. El penúltimo, Carles Conesa, jefe de prensa y responsable de contratación de la sala Apolo, lo dirigió entre 2011 y 2014. Tras reunirse con el Primavera para ver si podía contratar a algún grupo a través suyo, cambió de idea. La reacción del Primavera fue fulminante: ruptura de relaciones. Casualidad o no, meses después, el gerente de Apolo y codirector de Primavera Sound Alberto Guijarro llamaba a Conesa a su despacho. Estaba despedido.

El conglomerado de Ruiz le permite hoy organizar el Primavera, publicar un doble CD e incluir más grupos de su discográfica que de todos los sellos juntos

Además de manejar la sala a su antojo y desde la distancia, en los últimos tiempos ha aparecido la discográfica El Segell, la tienda de discos La Botiga y se ha disparado la actividad del Primavera como promotor de giras internacionales. Aquel conglomerado que soñaba Ruiz en los años 90 le permite hoy organizar el Primavera, publicar un doble CD de recuerdo sobre el festival e incluir en él más grupos de su propia discográfica que de todos los sellos españoles juntos. La maquinaria ya funciona sola.

Y si no funciona, se disimula. Posiblemente, el Primavera Touring Party de 2013 haya sido el mayor fiasco de la música en vivo de los últimos años en España: una gira de una veintena de bandas con escalas en una docena de ciudades que pretendía expandir los tentáculos de la empresa pero que topó con el desinterés del público (en Galicia había un espectador viendo a Mishima) y la indignación de varios agentes locales, hartos del trato prepotente de la organización catalana. Aquella gira, además, tenía un equipo de cámaras que lo filmaba todo para montar un reality por entregas. Algún capítulo aún no ha alcanzado ni dos mil visualizaciones en Youtube.

Rockdelux, medio oficial, mandó a un cronista para seguir toda la gira. Trece crónicas se publicaron y nunca se habló del fracaso económico de aquella aventura. El Primavera Touring Party fue un plan fallido, pero a todo se le puede sacar rendimiento. El hábil Carles Baena intuyó que tras el 'caso Bianciotto' había que humanizar la imagen pública de Gabi Ruiz y el instrumento más valioso fue, una vez más, Rockdelux. La entrevista en tres entregas de Santi Carrillo al más puro estilo 'Entrevista de Jesús Hermida al rey Juan Carlos I' no tiene pérdida. Como muestra, esta pregunta sobre la mala fama de Gabi: "Todas estas críticas, ¿te las tomas como el precio que hay que pagar por estar en la cumbre, por ser una referencia, o consideras que son envidias de mediocres, de la competencia, de resentidos?".

Bandeja de entrada

Horas antes de publicar la tercera entrega de esta serie, llega otro email: "Amigo, ¡menuda cera! Me quedo más tranquilo si me confirmas que no se me identifica en tu artículo, la verdad. Te lo agradezco. Abrazo". Horas después, este otro: "Mi situación personal ha cambiado y me perjudica que se publique esta anécdota. Por favor, quítala o desmentiré que es verdad".

Más atronador que el sonido de los quince escenarios que ha instalado este año el Primavera Sound es la ley del silencio que rodea al festival.

[Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte I: 'The Pulgoso Years']

[Primavera Sound, el cortijo del indie. Parte II: 'The Soprano years']

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