Tremenda Jauría, el 'perreo' que espanta al PP

El grupo madrileño, que ofreció un potente concierto en San Isidro, publica su contagioso primer álbum

Foto: Tremenda jauría
Tremenda jauría

Apenas son conocidos fuera del circuito subterráneo de Madrid. A pesar de ello, Esperanza Aguirre incluyó su nombre en la acusación a Manuela Carmena de haber usado las fiestas de San Isidro como recompensa política a los artistas de su cuerda (delirio en el que no se sabe cómo encajan los neoliberales Fangoria, la estrella pop Abraham Mateo o los hípsters Nawjajean, entre muchos otros). ¿El pecado político de Tremenda Jauría? Pertenecer al circuito de centros sociales de Madrid. Aguirre sigue pensando que el adjetivo “okupa” sirve como estigma infalible, pero la palabra ya genera tantas simpatías como rechazo, si no más, tal y como explicamos en este artículo hace un par de años. Más allá de las guerras culturales, Tremenda Jauría son un grupo pujante que ha entendido a la perfección por dónde va la música popular del siglo XXI. El grupo responde colectivamente a nuestra entrevista.

Pregunta. Se acaba de publicar vuestro primer álbum, 'Mordiendo'. ¿Qué ha sido lo más complicado del parto?

Respuesta. Ponerle título, fíjate que tontería…Jeje. Ha sido un proceso bastante tranquilo ya que ha durado alrededor de un año y no ha habido presiones por ningún lado: según componíamos las canciones, las íbamos tocando en directo, así que el disco básicamente ha sido recopilar las que más nos convencían y reflejaban mejor la identidad y concepto del grupo.

P. Decíais sobre el escenario de San Isidro que gran parte de las músicas latinas os provocan rechazo por sus letras machistas. ¿Qué artistas en concreto os parece que incurren en esto?

R. El problema de las letras machistas no es un mal que afecte exclusivamente a las músicas “latinas”. De hecho a nosotras nos gusta visibilizar que las campañas de desprestigio contra géneros como el reggaeton, el dembow, etcétera en el fondo esconden un sesgo racista y clasista, ya que existen otras músicas igualmente apestosas en estas cuestiones, pero que no sufren este estigma. Artistas como Rolling Stones, que son probablemente de los grupos más mediáticos del mundo, tienen algunas letras y declaraciones que dan auténtico pavor. Por eso, las letras machistas nos causan rechazo vengan de donde vengan.

Cada vez se nos hace más complicado disociar la parte musical del mensaje que se transmite. Es decir, que cuesta aguantar a artistas que tienen temazos (insistimos, en lo musical) con letras de mierda. Un mal contenido le quita mucho del valor musical que pudiera tener una canción. Somos muy de hacer de tripas corazón, pero es verdad que llega un momento en que eso te comienza a cansar. No nos parece necesario dar demasiados nombres de este tipo de artistas porque ya se señalan a sí mismos.

Artistas tan mediáticos como Rolling Stones tienen letras que dan auténtico pavor. Rechazamos las letras machistas vengan de donde vengan

P. Supongo que habrá otros grupos latinos que se libran de las letras patriarcales. ¿Cuáles son vuestros preferidos?

R: Sí, por supuesto, en general casi todos los clásicos de cumbia que escuchamos…Vamos, son muchísimos los referentes que te podríamos decir que hacen musicón con contenido muy potente. Mira, por ejemplo a nosotras nos mola mazo Ivy Queen, que es una artista que se ha peleado un hueco en el reggaeton desde los inicios más old school del género. Y que sus letras, no siendo de carácter abiertamente crítico, al menos tienen una perspectiva muy diferente a la de sus compañeros hombres del gremio. Luego hay toda una serie de artistas latinoamericanas con las que nos sentimos muy identificadas en este sentido, como pueden ser Kumbia Queers, Sara Hebe, Miss Bolivia, Krudxs Kubensi y cada día descubrimos muchas más y nos alegra comprobar que aquí también se empiezan a hacer cada vez más conocidas.

Tremenda Jauría, el 'perreo' que espanta al PP

P. Esperanza Aguirre os llamo despectivamente “referentes del movimiento okupa”. ¿Qué opináis del comentarionbsp;

R. Ser referente del “movimiento okupa” no es algo que podamos decidir ni la señora Esperanza Aguirre, ni nosotras…Pero por supuesto que le agradecemos el cargo que nos otorga y la publicidad que nos ha dado.  

P. ¿Qué os parece la guerra cultural permanente en la que está embarcada la ex presidenta de la comunidad?

R. Esperanza Aguirre ejemplifica a la perfección la subjetividad neoliberal de estos tiempos políticos que nos dominan si nos fijamos en sus políticas de privatización y mercantilización de todas las esferas de la vida. Y a su vez, en cierto modo, representa una ideología profundamente conservadora y derechona, por lo que no nos sorprende que ataque y trate de desprestigiar proyectos culturales que están relacionados con otras formas de entender la realidad y que apuesten por generar otros imaginarios. Pero sí nos resulta curioso que, en esta dura campaña que está haciendo de oposición al nuevo ayuntamiento de la capital, haya escogido el terreno cultural como campo de batalla.

Hasta hace bien poco parecía que la dinámica general de la derecha española, en el terreno cultural, era o bien la recuperación de aquello que se lo permitía, o bien la marginación e indiferencia absoluta a todos los procesos culturales con sesgo transformador. Sin embargo, ahora parece que se han decidido por entrar al trapo y al debate de lo cultural, y eso puede ser interesante. El hashtag que utilizamos para el concierto que ofrecimos en las fiestas de San Isidro fue #elchotiscambiadebando. Creemos que resume nuestro punto de vista sobre este debate. Jajaja.

Hasta hace poco la derecha española era indiferente a los procesos culturales. Ahora han decidido entrar al trapo y puede ser interesante

P. ¿Se puede sobrevivir en Madrid tocando en la escena de centros sociales “okupados”? ¿En qué condiciones?

R. Pues la verdad es que tristemente. En los centros sociales de Madrid, salvo ciertas excepciones, hay una tradición bastante pobre en la cuestión musical, y en esto estamos de acuerdo tanto el público que viene a ver los conciertos como las bandas que nos movemos en este ámbito. La música en estos entornos siempre está rodeada de tabúes y se ha generado poco debate en torno a esto. Cuando sales a otros puntos de la península alucinas con la diferencia. De hecho es paradójico, hay conciertos casi semanalmente en cualquier centro social y sin embargo no acaba de crearse una infraestructura adecuada para que haya por, ejemplo, un sonido de calidad.

Por supuesto, como decíamos al principio, hay excepciones y en muchos sitios sí se ha empezado a cuidar este aspecto (o se lleva cuidando desde hace tiempo). Nosotras, en cualquier caso, somos muy conscientes de la complejidad del asunto, ya que a título personal también participamos de los espacios, colectivos  vinculados a centros sociales okupados, hemos organizado  distintos eventos y sabemos todas las dificultades logísticas asociadas. Queremos empezar a romper tabúes, o al menos debatirlos que, como decíamos, vemos que en otros puntos de la península o en otros lugares como Italia, por ejemplo, ya están más que superados. De hecho creemos que precisamente todos estos tabúes dificultan que se genere una escena fuerte. A nosotras nos apetece experimentar y buscar nuevos caminos, aunque nos equivoquemos y tengamos que retroceder.

Hay muchas prácticas políticas que tenemos muy presentes en nuestra vida como puede ser el cooperativismo, el autoempleo, etcétera, que creemos que tienen también cabida en la construcción de nuevos modelos musicales. Es necesario que se genere una escena musical relacionada con los movimientos sociales pero que sea autosostenible y con buenas infraestructuras. Tenemos que alcanzar un mínimo de calidad para que todas las personas (organizadoras, público y bandas) que participan en estos eventos estemos cómodas y que  a la próxima venga el triple de gente.

Tremenda Jauría, el 'perreo' que espanta al PP

P. En las fiestas de San Isidro hicisteis una versión merengue de Kortatu y citasteis unos versos de La Polla Records. ¿Teméis una marginación mediática similar a la que sufrieron esos grupos? (supongo que no sonáis mucho en Radio 3, ni salís en periódicos, ni en revistas de tendencias).

R. Para bien o para mal, hoy en día con internet y las redes sociales, el mapa ha cambiado un poco en este aspecto. Hay muchísimas plataformas que permiten a los grupos compartir su música y “promocionarla” sin necesidad de pasar necesariamente por los circuitos mediáticos estandarizados. Creo que esto es algo que en la época en que los grupos que citas comenzaron a hacer música no sucedía del mismo modo. El boca a boca de toda la vida, con las redes sociales se ha multiplicado por diez. Y por lo tanto, nosotras, a la atención mediática es algo a lo que no le hemos prestado demasiada atención desde un principio. Y sin embargo, hemos tenido más incursiones en los medios de lo que pudiera parecer (`La Razón’, sin ir más lejos, en su campaña de desprestigio del nuevo ayuntamiento de Madrid, nos han dedicado un par de artículos, jajaja).

En Radio3 también hemos sonado un par de veces, de hecho nos pincharon 'Goza la trama' poco antes de salir el disco. Luego, algunos medios interesantes y afines, como ‘Diagonal’, ‘Mondo Sonoro’, etcétera nos han propuesto entrevistas y la verdad es que nos ha molado, porque el tener que enfrentarnos a determinadas preguntas nos ha hecho tener que reflexionar sobre ciertas cuestiones o ciertos aspectos que muchas veces lo tienes en mente pero no acabas de plasmarlos. Y siempre mola teorizar al respecto y contextualizar un poco mejor nuestro discurso; aunque, como siempre, la mejor referencia sobre la identidad y el concepto del grupo la forjan las canciones.

Hoy hay muchas plataformas que permiten a los grupos compartir su música y "promocionarla" sin pasar por los circuitos mediáticos estándar

P. ¿Habéis tenido, hasta ahora, algún problema o choque con la autoridad?

R. En lo personal es obvio que sí (como todo el mundo). A nivel Tremenda Jauría, el único choque fue con la autoridad de un bolardo al salir del centro social Tabacalera después de un concierto y que hizo que saltaran los dos airbags de delante…Luego, no sé, un par de puntillos que nos quitaron rodando el vídeoclip por saltarnos un semáforo (estaba en ámbar, ¡¡jurao!! pero el hecho de que algunas de nosotras fuéramos vestidas tal cual salimos en el videoclip creemos que no ayudó). Luego hubo otra multa por recoger a una autoestopista volviendo de Gasteiz (“Si sé que estáis haciendo una buena acción pero es que os tengo que multar”... palabras textuales y dicho sin atisbo de ironía). “Living la vida Lorca”, que diría Federico García…

Tremenda Jauría, el 'perreo' que espanta al PP

P. ¿Pensáis que está cuajando una escena de música tropical en Madrid? ¿Hay mezcla con músicos de aquí con otros de origen migrante?

R. Pues sí, seguramente esté cuajando una escena tropical, en Madrid y pensamos que en otras partes del Estado también. Aquí hace un tiempo se creó un colectivo que se llama Conspiraciones Tropicales,que cataliza todos los proyectos musicales de la capital con esta tendencia y la verdad es que está generando cosas muy potentes y creemos que la escena seguirá creciendo en los próximos año. La segunda pregunta que nos haces es interesante y es verdad que aunque en algunos colectivos musicales que tienen que ver con esta “escena”, hay personas de origen migrante, ni mucho menos las hay en todos, ni en Tremenda Jauría. Es verdad que en torno a esto se genera muchas dudas, quizá estamos occidentalizando demasiado estos ritmos. Las fiestas se hacen en salas o en espacios cerrados cobrando entrada y se genera un tipo de ocio concreto, hay muchos DJs europeos que pinchan músicas de otros lugares, el contenido que se le da a los eventos relacionados con estas músicas, a veces no ponen mucho el foco en el factor histórico y social de las mismas.

Podría ocurrir que esta “escena” termine eclipsando los orígenes, las dinámicas y las implicaciones de la música como elemento social y cultural ligados a la historia de los territorios y de las personas que los habitan…  Todo esto son sólo pinceladas para la reflexión colectiva y cosas que no tenemos para nada resueltas y nos preocupan dentro de Tremenda Jauría.

Es curioso, estar cenando en tu casa con la gente que vives, terminar de cenar grabarte un par de temas, subirlos a la red y que la peña lo escuche…

P. Además de grupo, leo que compartís el mismo techo. ¿Cómo tomasteis esta decisión? ¿Cuáles son sus principales problemas?

R. Es difícil entender Tremenda Jauría, sin contextualizarlo con la relación que hay entre nosotras. En realidad, no vivimos todas juntas. Pero si que de las cuatro que formamos el grupo, tres de nosotras formamos parte de un proyecto de vida en colectivo que lleva ya casi siete años. Ese tiempo da para mucho, con idas y venidas y muchos vaivenes entre nosotras también. De hecho, a día de hoy, una de las tres personas del grupo que vivimos juntas, está temporalmente viviendo en otra casa...Pero al margen de lo anecdótico de todo esto.

Es verdad, que Tremenda Jauría se ha nutrido mucho, y lo sigue haciendo, de esta experiencia de vida en colectivo, es parte de la naturaleza y del discurso del grupo, ya que de hecho la primera canción que grabamos fue un reggaeton que compusimos para celebrar el quinto aniversario de la casa en la que vivíamos antes. Este primer disco, que hemos sacado, está además grabado en casa…Y, no sé,  es curioso, estar cenando en tu casa con la gente que vives, terminar de cenar grabarte un par de temas, subirlos a la red y que la peña lo escuche…En fin, como que en cierto modo lo privado se hace público y lo dota de cierto sentido.

P. ¿Cuál es la discusión o el debate más grande que habéis tenido en el grupo?

La verdad es que cuando empezamos con el proyecto éramos un mar de dudas y nos costó de la hostia empezar a caminar. Teníamos claro el tipo de proyecto musical que queríamos y sabíamos que la electrocumbia y el reggaeton iban a ser los pilares centrales en la cuestión musical. Pero aun así, nos costó varios debates largos el tirarnos definitivamente a la piscina. Nos daba miedo caer en la reapropiación colonial de unos géneros que en cierto modo nos vienen prestados. Nos costaba enfocar el proyecto en este aspecto, no sabíamos desde donde colocarnos. Tampoco sabíamos cuál iba a ser la acogida dentro de los movimientos sociales, que es uno de nuestros espacios de referencia.

Teníamos claro que eran géneros que ya estaban en nuestras vidas y sonaban todo el día en nuestra casa y en nuestras fiestas y que era necesario producir material propio siempre desde el respeto pero dotándoles a los mismos de nuestro contexto y de nuestra realidad. Y esto que puede parecer muy sencillo, ya te digo que nos llevó más de un debate y más de una larga reflexión, de hecho a día de hoy nos sigue dando para pensar. Es verdad y es bonito que casi siempre se suele dar el caso que las mismas dudas nos asolan a las cuatro a la vez lo cual en cierto modo nos bloquea pero también nos obliga a buscar nuevos caminos por los que deambular. También nos alegra comprobar que las críticas más hirientes que nos han hecho, al venir de dónde vienen, nos hacen ver que efectivamente estamos donde queremos estar. Que cada palo aguante su vela y, parafraseando a Eskorbuto, “cuidado, os avisamos: somos las mismas que cuando empezamos”.

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