El corto verano de la Transición: la leyenda de 'Verano Azul'
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Un libro recuerda a chanquete y compañía

El corto verano de la Transición: la leyenda de 'Verano Azul'

En 'Verano azul: unas vacaciones en el corazón de la Transición', la escritora Mercedes Cebrián rinde homenaje a la mítica serie en un breve y delicioso ensayo

Foto: Todos los protagonistas de Verano Azul
Todos los protagonistas de Verano Azul

La sobremesa del verano de 2014 en que Chanquete murió otra vez en el penúltimo capítulo de la decimocuarta reposición de 'Verano Azul' en La 2, un amigo de la escritora Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) observó como todos sus compañeros de trabajo nacidos antes de 1975 caminaban compungidos por los pasillos. Ese mismo día Televisión Española celebraba con un expresivo tuit el éxito de la enésima reposición de la legendaria serie televisiva: "'Verano azul lo peta".

Cabecera de 'Verano Azul'

Para Cebrián, una acérrima friki de las aventuras de Pancho, Javi, Bea, Piraña y compañía, una nueva fiebre en torno a 'Verano Azul' había despertado y el foco de la epidemia había que buscarlo en los actos de conmemoración del 30 aniversario que tuvieron lugar en Nerja en 2011. Aquel año, la villa malagueña que sirvió de escenario perfecto a la serie organizó una multitudinaria bicicletada al son de su adictiva sintonía a la que acudieron todos los actores con la excepción de Antonio Ferrandis, fallecido en el año 2000. Fue entonce cuando una conversación con un amigo lo puso todo en marcha:

-A mí me gustaba Pancho, el moreno, más que Javi.

-Pero ese murió, ¿no? Por drogas.

-No, de verdad que no. Os juro que él también estuvo en Nerja en 2011 celebrando el 30 aniversario, lo vi en las fotos.

"Esa insistencia mía en buscar la verdad sobre 'Verano Azul' es la que me ha llevado a escribir este libro", confiesa Mercedes Cebrián. 'Verano azul, unas vacaciones en el corazón de la transición' (Alpha Decay, 2016) llega a las librerías españolas la próxima semana a modo de homenaje nostálgico, evocación generacional e incluso pequeño tratado sociológico. "El ensayo es un poco transgénero", prosigue su autora, "tiene algo de crónica y también de libro de recuerdos. Ante todo, temía caer en un mero ejercicio de nostalgia, y si tanto lo temía es porque había muchas posibilidades de quedarme en ese rincón almohadillado y confortable que es la nostalgia. Y yo no manejo las herramientas de análisis de una socióloga, pero siempre me ha interesado tratar de 'leer' los códigos de la sociedad en la que vivo. Hay cierta sociología de andar por casa en el ensayo, no digo que no".

¿Pero Chanquete está muerto o no?

Una escena del prólogo: en el capítulo 256 de 'Cuéntame' la familia Alcántara ve en su televisor el último capítulo de 'Verano Azul' en 1982 y discuten si Chanquete está verdaderamente muerto o no. Y es extraño porque están viendo ya una reposición (la primera emisión tuvo lugar en el invierno de 1981-1982) y deberían tenerlo claro. Escribe Cebrián: "No, el caso del marinero de la serie es radicalmente distinto: la necesidad de paladear su pérdida una y otra vez no desaparece". ¿Qué simboliza la muerte de Chanquete para los españoles de aquel corto verano que fue la Transición?

"Lo que ocurre en Cuéntame en ese episodio ", explica Cebrián a El Confidencial, "entiendo que es un error de documentación. Pero claro, no todo el mundo está tan obsesionado como yo con la serie, así que entiendo que se hayan confundido entre el estreno y la primera reposición. Chanquete era una especie de abuelo imposiblemente moderno y creativo para los niños, o al menos para mí era una figura soñada. Sin Chanquete, el mundo era un lugar peor. Para los adultos imagino que representaba una figura muy conciliadora, por tanto muy necesaria en esos años (y, la verdad, en estos también. A veces veo a Manuela Carmena como una especie de "Chanqueta", o así querría que fuese)".

Chanquete era una especie de abuelo imposiblemente moderno y creativo para los niños. Sin Chanquete, el mundo era un lugar peor

La autora tenía diez años cuando vio por primera vez 'Verano Azul' sentada en un sillón de orejas de su tía Candi cada domingo desde octubre de 1981 hasta febrero de 1982. Según la cartelera de la hemeroteca digitalizada de ABC, el 11 de octubre de 1981, a las 15:35, Televisión Española emitía los dibujos animados de 'La aventuras de Tom Sawyer. A continuación, a las 16:05, la cadena estrenaba el primer episodio de 'Verano Azul' y, después, se retransmitía el desfile de la Hispanidad desde la Quinta Avenida de Nueva York. Cuatro meses más tarde, el 14 de febrero de 1982, llegaba el último episodio: 'El final del verano'. Tres décadas después, ¿cómo aguanta el paso del tiempo la mítica creación de Antonio Mercero?

Cebrián invita a todos los adultos que vean un par de capítulos enteros. "Me apuesto a que los volverían a disfrutar, ya de otra manera, claro. Por un lado, hay mucho costumbrismo ibérico que no se ha perdido del todo: la gente instalada en toldos y sombrillas en la playa, el cine de verano al aire libre y las pipas y refrescos asociadas a la función... Pero también les chocaría ver lo instrumental de los diálogos, sobre todo cuando hablan Julia y Chanquete. Están haciendo de mediadores entre el pasado reciente y el futuro".

Una visita a Nerja con Tito

Mercedes Cebrián se perdió la bicicletada de homenaje en 2011 pero pudo resarcirse unos años después apuntándose a una ruta veraniega por Nerja inspirada en 'Verano Azul' y con el mismísimo Tito como cicerone. La serie en la que el actor Miguel Joven encarnó a uno de sus principales protagonistas en 1981 sigue siendo hoy en 2016 su medio de vida. El Tito adulto le iba a enseñar a la escritora encandilada su casa de ficción... que es la misma de la realidad.

"Fue perturbador ir a un lugar costero español en plena temporada alta. Desde que tenía 18 o 20 años no me había vuelto a encontrar en esa situación, así que fue como meterme de cuerpo entero en mi infancia y adolescencia; la verdad, un plan perfecto para recrear la época en la que transcurre la serie. Recuerdo estar nerviosa ante la idea de tratar con alguien que había encarnado a un personaje tan querido para mí en la infancia, Tito. De hecho, él nos trataba a los participantes del paseo como si fuésemos sus primos, como si nos conociésemos de toda la vida, y es que era un poco así (siempre a través de su personaje en la serie, claro). Pocas veces me he sentido tan hermanada con mis compatriotas y coetáneos como en esa excursión".

Tito nos trataba a los participantes del paseo como si fuésemos sus primos, como si nos conociésemos de toda la vida, y era un poco así

El libro de Mercedes Cebrián es tan inteligente como fresco, en sus páginas las referencias eruditas comparten protagonismo con las de la cultura popular y la interpelación generacional. La autora describe cómo 'Verano Azul' ejerció toda una labor pedagógica en su momento, un modelo para las correctas relaciones entre padres e hijos y una suerte de itinerario de solución de las inevitables disputas generacionales entre adultos y adolescentes. Un modelo tan innovador, al ritmo de los nuevos tiempos, como conservador: cuando Chanquete muere y terminan las vacaciones, regresa el status quo... ¿Cuál fue el mensaje político de la serie?

"Es cierto", concluye Cebrián, "que al transcurrir en ese tiempo entre paréntesis que es el veraneo, es posible pensar que la serie da carpetazo a todos los pequeños progresos vividos durante ese hipotético mes de agosto en el que se desarrollan los episodios. Pero el mensaje es de esperanza, algo así como 'ahora os toca poner en práctica lo aprendido', y creo que el mensaje va dirigido al país entero".

Los personajes: vía crucis lúdico

Quique: "Era el personaje de perfil bajo por excelencia en la pandilla, un arquetipo poco popular en este país. Un Ortega y Gasset o un Salvador de Madariaga -señores con sombrero que trataban de entender a su manera la idiosincrasia de lo que llamamos España- muy bien le podrían haber dedicado un ensayo de lo difícil que es para personas con su carácter ser populares en estas tierras"

Piraña: "Al niño Miguel Ángel Valero lo encuentra Mercero gracias a la hija de la panadera del barrio. '¿No estarás buscando a un crío gordo para un cásting? Pues yo conozco a uno'. (...) Hoy, el adulto Miguel Ángel Valero trabaja en el departamento del Imserso que dirige, especializado en implantar tecnología para facilitar la vida de los ancianos y discapacitados. (...) Piraña sería un buen representante de los JASPS de aquel anuncio de Renault Clio de 1995".

Desi: "Fuera del plató era Cristina Torres y hermana de Bea en la vida real. (...) Como telespectadora me llegaba con fuerza la envidia de Desi a Bea, la rabia con la que deseaba que los dos conatos de hombre de la pandilla, Pancho y Javi, aprendieran a ser hombres de verdad gracias a ella y no a la otra muchacha de pelo liso y sin aparato dental".

Javi: "El rubio guaperas por antonomasia. Antonio Mercero lo ve en la piscina pública del barrio y lo quiere inmediatamente para la futura serie. 'Verano azul' es el triunfo del casting informal: el director se da una vuelta por la zona, va a la panadería y a darse un chapuzón en los espacios en los que transcurre su vida diaria y, al ser buen observador, se topa con los futuros personajes de su obra de ficción".

Pancho: "Se llamaba José Luis Fernández, un nombre plenamente español. De adulto trabajó de doblador de programas como 'Fragel Rock' y 'Los caballeros del zodiaco'. (...) Ahora Pancho es, dice Tito, mileurista como yo".

Bea: "Bea es también la regla de Bea. (...) 'Agustín, Beatriz ya es mujer', le dice Carmen solemne a su marido, y otra vez vuelve a sonar esa música de la noche anterior, el himno nacional de lo empalagoso. Todos circunspectos: Tito, su padre, Bea y su madre, como si también ellos escucharan esos arreglos para cuerdas de la banda sonora. Mis tías y tíos también circunspectos ante tamaña escena en horario de sobremesa. Yo, arrebatada, como si me hubiera tomado un sobre de Peta Zetas simbólicos".

Chanquete: "Chanquete sin 'La Dorada' es medio chanquete. Su barco funciona en 'Verano azul' como un microuniverso idílico y autosuficiente, como un enclave que no está ligado a otros lugares ni al resto del mundo. (...) Pero ese barco plantado en medio de un huerto, donde se reúnen diversas generaciones, corre peligro, ya que todo microuniverso idílico está condenado a la desaparición; a él se contrapone un mundo complejo y hostil, como a un convento de clausura una zona de polígonos industriales donde tienen lugar los ajustes de cuentas de bandas enfrentadas".

Julia: "La María Garralón de antes de 'Farmacia de Guardia', esa figura de amiga-hermana-mayor-atractiva-cursi-progre es Julia. (...) Su personaje parece a grandes rasgos el de una mujer sencillamente 'moderna', el tipo de mujer que sería bueno que primase en la nueva etapa democrática de España, con camisas amplias, bolsas de rafia y un recogido capilar cómodo y eficaz".

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