en el teatro de la zarzuela hasta el 12 de junio

El musical que tienen que ver los indignados

'¡Cómo está Madriz!', la zarzuela dirigida por Miguel del Arco y Paco León, es una divertida e hilarante crítica con Pablo Iglesias (los dos), Bárcenas, Pujol o Aguirre en el escenario... y mucho Madrid

Foto: Pablo Iglesias, el fundador del PSOE, en '¡Cómo está Madriz!'
Pablo Iglesias, el fundador del PSOE, en '¡Cómo está Madriz!'

Aterra pensar en lo poco que hemos cambiado en el último siglo. "Nos vamos repitiendo como la morcilla de Burgos", nos decía Miguel del Arco al presentar su primera incursión en el género chico con '¡Cómo está Madriz!', que se estrenó este viernes y estará en el Teatro de la Zarzuela hasta el 12 de junio. Pero antes de ver por qué la capital y el país siguen estancados y de espaldas al pueblo, empecemos por el titular.

Decimos que '¡Cómo está Madriz!' es el musical que todo indignado español, y especialmente madrileño, tiene que ir a ver. Y subrayamos musical porque, aunque todos pensemos en chotis, chulapos y claveles cuando oímos la palabra zarzuela, Del Arco y Paco León, protagonista de este hilarante sainete, han conseguido lo que más necesita el género escénico más autóctono de nuestro país: desapolillarlo y rejuvenecerlo. Es decir, esta adaptación de 'La Gran Vía' y 'El año pasado por agua', de Chueca y Valverde, es zarzuela, sí, pero del siglo XXI. Lo que es sinónimo de decir que es un musical con escenas fácilmente reconocibles para todos -mucho más que los cuentos de Disney- y canciones cantadas en español que no tiene nada que envidiar a los musicales que pueblan precisamente la Gran Vía. Así que fuera recelos y con las palabras apropiadas, estas son las cinco razones por las que todos los indignados deben ir a ver esta zarzuela.

Sin caspa ni casta

Hablar de la casta aquí es sinónimo de la caspa y los puristas, dos términos que parecían indivisibles de la zarzuela hasta ahora. Del Arco ha trazado en '¡Cómo está Madriz!' una versión divertidísima que mantiene un tono irreverente y un ritmo alocado durante las tres horas de espectáculo y que saca continuamente las carcajadas al público con giros y desternillantes alusiones a la actualidad que para muchos serían imposibles y que aquí funcionan casi en su totalidad. Lo mejor es cómo el director ha conseguido convertir en un elenco compacto al coro, los cantantes de zarzuela y los actores. Gracias a ellos ha explotado las referencias políticas y la crítica social de ambos originales. Son tan evidentes y sonrojantes las similitudes que no nos dejan más solución a los ahítos ciudadanos del siglo XXI que reírnos de lo que sufrimos. 

El musical que tienen que ver los indignados

El material con el que partía el director ya contaba con la crítica al capitalismo, al bipartidismo, a las clases sociales, la utilización de la justicia, la corrupción o la megalomanía de los gobernantes. No. No sale de una asamblea del 15M pero podría, porque entonces sufrían el turnismo, el Gallardón de turno hacía la Gran Vía en vez de Madrid Río y los ricos robaban igual. Si juntamos este material de finales del siglo XIX con nuestro año preelectoral (bis), el espectáculo está servido. Lo redondean un vestuario digno de un gran 'show' que funde ambas épocas y, sobre todo, un soberbio Paco León. Su desquiciado personaje homónimo -es un vecino de la Plaza Mayor en este 2016 que explota harto de manifestaciones, concentraciones y conciertos bajo su ventana y acaba dentro de un sueño psicodélico paseando por 'La Gran Vía'- es la pieza clave para que la disparatada trama que ha creado Del Arco funcione. 

Pablo Iglesias, los dos

"El bipartidismo garantiza la gobernabilidad", espeta sobre el escenario Cánovas del Castillo. Aunque podría ser Mariano Rajoy, y quizás lo sea. 'La Gran vía' y 'El año pasado por agua' se estrenaron en 1886 y 1889 con el turnismo de Cánovas y Sagasta, tras el Pacto del Pardo, en pleno apogeo. En esa época acababa de aparecer un joven Pablo Iglesias (el original) dispuesto a romper el sistema con un nuevo partido: el PSOE. Por cierto, su afición preferida era la zarzuela.

Pablo Iglesias, el líder de Podemos, en '¡Cómo está Madriz!' (P.C.)
Pablo Iglesias, el líder de Podemos, en '¡Cómo está Madriz!' (P.C.)

Iglesias, el primero, se nos materializa en el escenario gritando libertad y arengando a la plebe. "Nosotros terminaremos con esa lacra", dice sobre la opresión de los ricos a los pobres. "Hay que abolir todas las clases y convertirla en una sola clase de trabajadores libres e iguales". ¿Y qué dice el pueblo? Pues no toma la recién reformada Puerta del Sol pero le responde a gritos de "abajo el bipartidismo" y "democracia real ya". Poco después volverá a la tribuna/escenario, pero será Pablo Iglesias 'coleta morada' con pantalones de Carrefour, camisa de cuadros y boli incluido gritando 'Sí se puede'. Y, claro, el líder de Podemos ya ha dicho que quiere ir a ver la zarzuela. Que lleve papel y boli para tomar notas para su argumentario de campaña.

Las ratas y los banqueros

La 'Jota de las ratas' quizás sea una de las piezas más conocidas de 'La Gran Vía'. Ya decía Del Arco que son 'greatest hits'. Este lo es, pero sube enteros cuando aparecen los tres mangantes que sisan al personal desde su posición de poder con imágenes de Bárcenas, Rato, Pujol, Isabel Pantoja, Fabra y compañía como acompañamiento. El aplauso está garantizado.

"Siempre que nos persigue la autoridad es cuando muy tranquilos timamos más. Nuestra fe de bautismo la tiene el cura de Saladero [antigua prisión de Madrid]. Cuando nos echa mano la policía estamos seguritos que es para un día. A muchos les 'paece' que nuestra carrera sin grandes estudios la sigue cualquiera; pues oigan ustedes lo que es más preciso pa' ser licenciado sin ir a presidio", comienza la canción. Y termina en todo lo alto. "Y ya van mil veces que nos chuleamos de la autoridad". También aparece la burbuja inmobiliaria, la prevaricación o la maltrecha, lenta y 'untada' justicia y la maltratada opinión pública al servicio de los vaivenes, entre otros, de los periodistas. Todos reciben en esta zarzuela crítica y sin pelos en la lengua. Quizás mucho más de lo que podría escribirse en este políticamente correcto 2016.

Doña Municipalidad, Espe y el lado oscuro

'¡Cómo está Madriz!', dirigida por Miguel del Arco (P.C.)
'¡Cómo está Madriz!', dirigida por Miguel del Arco (P.C.)

A finales del siglo XIX Madrid tuvo su primer Gallardón. José Francos Rodríguez fue el alcalde que en 1910 firmó la escritura de las obras de un proyecto que llevaba desde 1885 generando polémica y debates. De hecho, por eso se escribió 'La Gran Vía' (se estrenó el 2 de julio de 1886) y fue un absoluto exitazo retratando la megalomanía de doña Municipalidad, que pretendía tirar casas, acabar con calles y plazas para crear la nueva vía de la ciudad. Ese lado oscuro no solo lo representa el poder municipal, también la clase alta de doña Virtudes ¿o era Esperanza? y su enfrentamiento vocal con Menegilda, esa clase baja de la "pobre chica la que tiene que servir", Por cierto, estupenda María Rey-Joly en este tango y en la habanera 'Oiga usted caballero'.

Intelectuales al poder

Si a la guasa, al casticismo y a las bofetadas críticas le sumamos unas buenas dosis de lo más granado de la intelectualidad española, pocos ingredientes le faltan a '¡Cómo está Madriz!'. Benito Pérez Galdós, Antonio Machado, Pío Baroja, Valle-Inclán, Jacinto Benavente o Emilia Pardo Bazán aparecen en esta zarzuela y se reúnen en un café en una de esas tertulias a las que todos hubiéramos querido asistir. El esperpento, 'Españolito que vienes al mundo', la lucha feminista y el muy aplaudido recuerdo a Federico García Lorca elevan el tono de esta sátira y nos recuerdan lo mejor que tenemos y que debería sobresalir en esta España chusquera.

Doble lección, por tanto, la de '¡Cómo está Madriz!'. Si la zarzuela hace un siglo hablaba de los problemas de su tiempo, la de hoy lo sigue haciendo de igual modo: sin pontificar ni sermonear. Mucho mejor, haciéndonos reír. "Para sermones la Iglesia, no el teatro", dice un personificado Barbieri al inicio de la segunda parte a un Paco que reconoce que la zarzuela "no es mi género favorito pero me gusta... Es un poco intrascendente". "A ver si de una vez se dan cuenta de que no hay todo en el terreno de las artes que no sea mixto", le responde el compositor. Recadito número dos de Del Arco. Si esto es zarzuela, queremos más. ¡Que es patrimonio!

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios